Colindres -Torcollano -Cereceda -Rasines.

   Hoy cambio el punto de salida. Recuperando viejas costumbres cargo la bici en el coche y me desplazo hasta Colindres. Monto la bicicleta, me preparo y comienzan a llegar los compañeros de ruta.

   Comenzamos a rodar abandonando la localidad por la Avenida Europa y tomando la N-629 nos alejamos  junto a la ría de Limpias. Los primeros 5 kilómetros, prácticamente llanos y sobre asfalto nos acercan a Limpias desviándonos hacia el paseo  junto a la ría. Cruzamos Limpias y continuamos por Cobetillas rodeando el Alto de Pieragullano y  tomando dirección Ampuero siempre a la vera del río, ahora río Asón.

"Ría de Limpias."

   A la entrada de Ampuero nos desviamos por la avenida de la Miés que desemboca en la calle de la iglesia, evitando así  la arteria principal y nos alejamos de la localidad por la estrecha carretera de acceso a Bernales.

"Llegando a Ampuero."


   Ya en Bernales, entre las primeras casas de esta localidad perteneciente a Ampuero, nos desviamos a la derecha buscando la estrecha pista de grava y firme roto que gana altura hacia Rocillo accediendo alcanzado el alto, al camino “Ampuero –Cereceda”  tomando dirección a esta última.

"Alto de Rocillo."


   Perdiendo levemente altura llegamos al “centro” de Cereceda, donde se encuentran la Iglesia de San Martín y el centro de interpretación de la Historia y técnicas de Cantería.

"Iglesia de San Martín."

"Fachada del museo de Cantería."


   Perteneciente al municipio de Rasines, Cereceda fue la cuna de importantes maestros canteros que tanta relevancia tuvieron a finales del siglo XV y principios del XVI, cuando despuntaban los maestros cántabros a nivel nacional dando importancia a la región en este ámbito.

   Continuamos cruzando por el paso elevado sobre la transitada N-629, y descolgándonos hacia el cementerio. Tras rodearlo cruzamos el río Silencio, que brota junto a la cueva de Rasines,  y tomamos las pistas parcelarias rodando dirección “La Edilla”.

"Río Silencio."

"Parcelarias."


   Aquí cruzamos el puente junto a la bolera y al salir de este viramos a la izquierda para continuar junto al río Ruahermosa hacia La Vega. Vamos dejando atrás dispersas casas y estabulaciones por la estrecha carretera sin tránsito, descendiendo finalmente hasta el río y cruzándolo con mayor o menor “fortuna” para tomar el camino hacia la Sieve.

"Cruzando el río."


   La pista se convierte en un camino forestal de tierra que remonta altura atravesando un eucaliptal, algunas zonas recién taladas, otras de árboles jóvenes, sin sombra, pero que dejan disfrutar de las vistas de las Peñas de Fuentefría y Mazarredonda.

"Camino de la Sieve."

"Camino de la Sieve."


   Tras un tramo sinuoso con leve bajada llegamos a la loma de “la Sieve”, disfrutando de un breve descanso bajo el majestuoso  roble. Desde aquí se disfruta de buenas vistas y llama la atención la pista que jalona con empinadas rampas la ladera del monte Virolco que se alarga en el cresterío hacia el alto Lodos y el Pico de las Nieves.

"La Sieve."

"Roble de la Sieve."


   Reemprendemos la marcha con un corto pero brusco descenso que nos lleva de nuevo al curso de río, comenzando aquí la larga subida a Torcollano sobre grava en su primera parte y finalmente sobre asfalto hasta llegar a la Casa de los Ciruelos.

"Camino a Torcollano."

"Camino a Torcollano."


   Aquí comienza el tramo de aventura e investigación infructuosa por llamarlo de alguna manera. Abandonamos la carretera a la izquierda y tomamos los caminos de acceso a las cabañas ganaderas que se esparcen por la falda de la montaña. Un entramado de estrechas pistas que cobran altura por la ladera de Mazaredonda afrontando fuertes repechos y prácticamente sin descanso. Nuestro objetivo era encontrar un paso hacia Rasines, bajando por la cantera hacia la cueva. El resultado no fue otro que un “duro” paseo por las alturas disfrutando, eso sí, de impresionantes panorámicas  del valle y el recorrido del rio Asón hasta su desembocadura en Colindres.

"Ganando altura."

"Ojebar."


   El descenso, al igual que si lo hubiésemos hecho por carretera, nos deja en Ojebar, donde tomamos la carretera que nos lleva perdiendo altura hacia Rasines, no sin antes dar un pequeño rodeo por la Iseca para aderezar un poco lo “insípido” del asfalto. En Villaparte, tomamos la carretera dirección Ampuero y rodamos hasta esta localidad donde comenzamos el camino de regreso repitiendo el tramo del comienzo de ruta hasta Colindres.

"Llegando a Rasines por la Iseca."


   Una ruta de 43 kilómetros con un poco de todo, fácil técnicamente y con algunos tramos de subida exigentes para disfrutar de una mañana agradable y en buena compañía.

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Ramales -Senda de Manzaneda -El Cuadro.

   Llegan las vacaciones de Semana Santa acompañadas de tiempo primaveral, y aunque con ciertas restricciones esta situación nos parece un "paraíso" en comparación con lo vivido hace un año. Ahora da pena dejar escapar la posibilidad de disfrutar de algo, por simple que sea. Aprovechamos el buen tiempo, los caminos y senderos se llenan de excursionistas y familias cuando hace apenas 2 años no coincidíamos con nadie en el monte... Siempre y cuando se respete el medio me parece algo positivo, tal vez aprendamos así a valorar más lo que tenemos alrededor y se fomente un turismo diferente al de hamaca y pulsera de todo incluido.

   Cargamos las mochilas y salimos de casa dispuestos a disfrutar de una de esas pequeñas cosas que tenemos al lado de casa.

   Comenzamos la ruta aparcando a las afueras de la localidad de Ramales y caminamos junto a la carretera hacia el puerto de los Tornos. Tras apenas 400 metros, dejando atrás la estación de servicio, encontramos el desvío en el margen derecho de la vía que se descuelga entre pequeñas viviendas a la vera del río Gándara.

"Cartel indicador."
   Abandonamos el barrio del “Salto del Oso” cruzando el estrecho puente, y la pista de hormigón nos lleva en un agradable paseo río arriba.

"Río Gándara."

"Puente sobre el río Gándara."
   Tal vez sea este el puente de la leyenda y que da nombre al barrio… ese puente que se llevó la riada obligando al oso a saltar sobre el río ante la mirada de los atónitos vecinos.

   Son varios los accesos a la orilla que encontramos a nuestro paso, y el avance se hace lento con tantas idas y venidas disfrutando de las pequeñas cascadas y rocas erosionadas que acaparan toda la atención, pero a nuestra derecha, se alza la mole caliza de verticales paredes que es el Pico San Vicente, imponente y omnipresente durante toda la ruta.

"Río Gándara."

"Río Gándara."

"Pico San Vicente."
   El hormigón desaparece dejando paso a un camino de graba que se aleja del río y atraviesa amplias llanuras de rivera utilizadas como zona de pasto.

"Camino junto al Gándara".
   A la derecha encontramos el desvío hacia la Fuente de la Pared, que pasamos de largo encaminándonos hacia dos grandes casas sitas a ambos lados del camino y que marcan el comienzo de la subida. Remontando apenas 200 mt. una señal nos desvía hacia el sendero que desciende a orillas del Gándara pasando junto a la piscifactoría en la otra orilla del río.

"Sendero."

"Sendero."

   Tras un par de pasos incómodos encontramos el acceso hacia la cascada, en una tranquila zona del curso medio del Gándara incrustada entre los Picos de la Pared y San Vicente junto a un pedregal de cantos rodados. 

"Sendero."

"Cascada."

"Cascada."

"Cascada."
   Un rincón que incita a dar por terminada la ruta, pero seguir el sendero merece mucho la pena, aunque nos aleje del curso del río y cobre inclinación ganando altura por la ladera sur de la Sierra del Hornijo. El sendero atraviesa el vasto bosque de fresnos, sauces, avellanos y robles, todo ello espesado por helechos y plantas trepadoras, un sombrío y tranquilo tramo que nos lleva hasta el "canchal" formado por los desprendimientos de roca en la inclinada ladera.

"Sendero."

"Sendero."

"Canchal"
   Al otro lado cambia el paisaje, comenzando el encinar del Gándara, que se extiende hasta el pueblo de Manzaneda, pero nosotros, tras una breve para para almorzar disfrutando del paisaje, reiniciamos la ruta retrocediendo sobre nuestros pasos brevemente, hasta el cruce que dejamos unos metros atrás.

"Cruce."
   Nos desviamos a la izquierda y de nuevo remontamos altura, esta vez hacia las cabañas ganaderas del “Cuadro” bajo la imponente falda del Pico San Vicente que custodia los castaños centenarios que se esparcen por la pradería. Un tramo que gana altura emboscado entre peñascos, sombrío y cómodo de caminar.

"Castaños Centenarios."

"Castaños Centenarios."
   Entre las casas comienza el camino zigzagueante que pierde altura por la loma de nuevo hasta el río, enlaza con el tramo por donde comenzamos la ruta y que nos devuelve finalmente a Ramales.

"Vistas del camino a Ramales."

   Un bonito paseo cómodo y asequible para hacer en familia por alguno de los rincones más bonitos que guarda el recorrido del río Gándara.

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San Mamés -Pontones -Liermo.

    Toca estrenar estación. Acaba de comenzar la primavera, una de las estaciones que más me gustan junto con el otoño… y el invierno… qué más da. Tengo la suerte de poder decir que vivo donde más me gusta estar sea la época que sea y disfruto igual bajo el agua que sobre la nieve.

   Hoy salgo a inspeccionar algunas pistas y senderos, pues estos montes cambian mucho en poco tiempo, cerrándose caminos por la densa vegetación y abriéndose otros por los trabajos forestales. Es difícil mantener una red de senderos actualizada por aquí.

   Comienzo la ruta alejándome de San Mamés de Meruelo por el barrio la iglesia, con buenas panorámicas sobre el valle antes de perder altura por la ladera de la Revilla. Rodando brevemente por la carretera Meruelo-Güemes alcanzo el cruce por el cual me desvío hacia Agüachica y no tardo en comenzar la subida hacia San Bartolomé de Meruelo.

"Valle de Meruelo."

   Los tres kilómetros de subida por asfalto me dejan frente a las duras rampas de hormigón en el barrio de Vierna. Entre las casas de piedra me desvío por las pistas forestales hacia los eucaliptales tomando a la derecha junto al museo de la campana sito en este pequeño barrio. El camino me guía remontando altura hasta el alto de San Martín, rodando junto a la alambrada que guarda las instalaciones del vertedero.

"Alto de San Martín."

   Tras un corto descenso accedo a la pista de grava que recorre el Alto de Liermo, donde tomo a la izquierda hasta alcanzar la carretera de Vierna. Ruedo cómodamente junto a la valla del vertedero remontando levemente altura hasta el último edificio de las instalaciones al margen derecho de la carretera, y atravesando el aparcamiento, tomo el camino que pierde altura serpenteando por el “Corralujo”.

"Sendero."

"Sendero."

   El camino se va estrechando poco a poco, convirtiéndose en un sendero repleto de charcos y surcado por arroyos medio cerrado por la maleza. Avanzo junto al arroyo de San Juan hacia la “Barzada”, ya en la localidad de las Pilas, desapareciendo el camino junto a una casa. El paso se encuentra a la derecha, remontando una pequeña ladera que se intuye como única opción transitable, aunque sea bicicleta en mano, y siguiendo un estrecho sendero se llega hasta el camino de servicio de la casa. Junto a esta, tomamos la carretera vecinal hasta la carretera de las Pilas (CA-458).

"Paso sobre las vías (Hoz de Anero)."

   Virando a la izquierda remonto hacia Jesús del Monte durante apenas 1 kilómetro de asfalto, desviándome a la derecha accediendo a la amplia pista hacia la ermita del Camino, pero me descuelgo hacia Hoz de Anero en el primer desvío que encuentro a la izquierda  pasando sobre las vías del tren y tomando el camino del Zobejo.

   No tardo en abandonar la carretera, desviándome a la derecha y de nuevo cambiando al otro margen de las vías esta vez por un estrecho túnel cruzando hacia el barrio de Laza.

"Cartel de rutas."

"Comienzo de rutas."

"Nuestra señora de Toraya."

   A pie de camino aparece la iglesia de Nuestra Señora de Toraya, y junto a esta un panel informativo de las rutas que jalonan los montes de la zona. Tal vez no sea un parque natural, ni disfruten de espectaculares vistas, pero la tranquilidad de la zona, hacen de esta red de senderos una buena opción para pasar el día con la familia.

   Me descuelgo de nuevo hasta la carretera y a unos metros me desvío otra vez hacia el barrio Cagigal, donde se encuentra el palacio de la Vega y otras casonas solariegas blasonadas, rodeadas de muretes y portentosos arcos de entrada. Merece la pena el recorrido y contemplar, aunque sea de lejos, las joyas arquitectónicas que guarda este distinguido barrio creado por Don Ángel Luis de la Herran a quien se dedica una placa que comparte plaza con un crucero, Cántabro de nacimiento, residente en Madrid, registrador de la propiedad y defensor de su tierra y del nombre de Cantabria como comunidad (1981).

"Placa a Don Ángel Luis de la Herran."

"Crucero."

   Retomo la carretera, que ya no abandono hasta Villaverde de Pontones pasando junto al edificio “El Desierto” o “Convento del Santo Desierto de San José de Rigada”. Ya en Pontones tomo a la derecha, dirección Omoño cobrando levemente altura, y en “el Peral”, alcanzado el primer alto, me desvío a la izquierda por un camino de uso vecinal que se interna hacia el “Campo de las Brujas”.

"Convento del Santo Desierto de San José de Rigada."

   Junto a una casa rodeada de caballos desaparece el asfalto que da paso a las duras rampas de hormigón accediendo finalmente al camino de grava que recorre la loma de la Garma. Recorro el bonito tramo pasando  junto a algunas pequeñas cabañas rehabilitadas y de nuevo gano altura esta vez entre eucaliptales hasta la pista que me encamina hacia el alto del Somo.

"Camino hacia el Alto del Somo."

   Alcanzado el alto, accedo a la carretera (Güemes-Omoño) en el mismo cruce que me desvía hacia Liermo, enlazando aquí con el tramo de subida por carretera hasta esta localidad. Descolgándome levemente hasta la ermita de San Martín continúo por el camino de acceso a Liermo, y por la amplia pista de grava recorro el escaso kilómetro y medio que me separa del Alto de San Martín cerrando así el bucle de nuevo junto al vertedero de San Bartolomé de Meruelo.

"Peña Cabarga desde el Alto del Somo."

   Para variar el tramo realizado en la subida, repito camino junto a la valla de las instalaciones y me desvío en el primer cruce que encuentro a la izquierda hacia el alto de la Fuente de los Tejeros. Aquí comienza el tramo de bajada hacia la Tejera  atravesando la Rasa y el “Alto de la Vela” colocándome en su tramo final junto al arroyo del Pleito y sigo su curso hasta que se une al río Campiazo.

"Sendero."

   Un divertido paso entre eucaliptales mayormente de bajada con algún paso complicado por el barro y las profundas roderas de las máquinas de trabajos forestales.

   Ya en el tramo final, más relajado, paso sobre el puente que cruza el río Campiazo y donde comienza la estrecha carretera o camino de la Cebosa que me conduce hasta la carretera Beranga –Noja. Desde aquí, tomando a la derecha, remonto altura junto al cementerio de San Mamés para terminar la ruta donde la comencé.

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