La Gándara de Soba con raquetas.

     Comienza un 2021 cargado de esperanzas de que esto cambie.

    Se está haciendo largo y acercándonos ya al año desde que comenzase la pandemia las noticias no  lanzan una perspectiva de mejora.

    Como dice el refrán, “año de nieves, año de bienes”. Ojalá sea cierto, porque si algo tenemos este invierno es eso… nieve.

    Tanta que no es necesario alejarse mucho de casa para disfrutarla.

    Con esa idea subimos hoy a la Gándara de Soba, disfrutar y dar un paseo en familia. No es necesario ni prudente subir más arriba. En el pueblo, los vecinos se afanan en desenterrar sus coches en la nieve e intentan dejar despejada la entrada de sus casas antes de que la quitanieves nuevamente les deje el paso cerrado.

    Lo que para nosotros es una novedad y algo divertido, se convierte en un incordio para quien lo padece a diario, aunque en este caso se trata de algo excepcional y seguramente efímero a corto plazo. Charlando con un lugareño no se recuerda una nevada semejante desde hace 5 años.

"La Gándara de Soba."

    No es necesario caminar mucho, lo difícil es encontrar un hueco libre de nieve donde dejar el coche. Una vez aparcados, nos calzamos la raquetas y caminamos hacia las escuelas atravesando "el Monte de San Pedro", entre la Gándara y Quintana con más de medio metro de nieve recién caída.

"Parque de San Pedro."

"Parque de San Pedro."

    Todo está en silencio y apenas corre el aire, al contrario que en las montañas de la Lusa, donde las nubes se estrellan a gran velocidad. Lo cierto es que no hace buen día para aventurarse por los collados.




    Recorrido el parque, tomamos el estrecho camino hacia el mirador de la Gándara donde ya se amontona la gente para sacarse una foto frente al nacimiento del río.

"Camino hacia el mirador."

"Nacimiento del Gándara."

    Aprovechamos algunos ratos soleados para pasear por el parque y almorzar algo antes de regresar al coche.



   Si terminamos el año bien, no lo empezamos peor, y aunque no podamos disfrutar de grandes rutas, estas pequeñas salidas nos permiten evadirnos y volver a casa con las pilas cargadas y una perspectiva más positiva.




Lunada con raquetas.

     El plenas fiestas navideñas, entre cenas, comidas y algunos excesos, dentro de la normalidad que permite la actual situación, sacamos algo de tiempo para hacer alguna escapada.

    Este año papa Noel nos ha dejado el mejor de los regalos posible, la nieve. Mucha y de calidad. Y sobre todo con qué disfrutarla... Un juego de raquetas para toda la familia, así que ya no hay excusas.

    En esta entrada no se plantea una ruta en si... más bien es una actividad en familia dando a conocer unos de los muchos puntos de Cantabria que se presta a ello. 

    El día no amanece muy agradable que digamos. Frío, algo de lluvia y negros nubarrones.

    Aún así, pueden más las ganas y saltamos de la cama, preparamos todo y salimos dirección Lunada. Este puerto cruza la línea divisoria entre Cantabria y Burgos, donde se encuentra el valle de Lunada, lugar que tanto nos gusta y al cual tenemos prohibido el acceso por las actuales restricciones, así que nos quedaremos en el lado cántabro de la montaña.

    De todas formas el paso no parece estar muy transitable. Pasando por la Concha, la carretera se estrecha y acumula medio metro de nieve a las orillas, así que buscamos un pequeño ensanche y aparcamos.

A partir de aquí va todo sobre la marcha. Estrechos camino vecinales, laderas y senderos de acceso sirven para disfrutar y familiarizarse con las raquetas.



    Pero sobre todo es el paisaje el protagonista. En realidad las raquetas, como casi todas las "cosas", son solo el marco material del autentico regalo, las experiencias.



     Dejamos que la "guía" experimente y escoja la ruta a seguir, caminando por la nieve pero con la vista puesta en lo más alto... tal vez demasiado para el primer día.



    Y cuando para el viento... comienza a nevar mejorando más si puede el corto recorrido.



   


 Con el objetivo de pisar la nieve cumplido y la mañana bien avanzada regresamos al coche y ponemos rumbo a casa con la que será, una despedida de año inmejorable.  



Noja- Argoños- Miravalles

    Comienzan las vacaciones navideñas y nos preparamos para despedir el año... un año cuanto menos raro.
    Intentamos "normalizar" un poco la situación haciendo, dentro de lo posible, lo que hacíamos antes buscando entre las limitaciones de esta nueva "normalidad".
    Hoy salimos a dar un paseo, y como no puede ser de otra forma, aprovechamos este pequeño paraíso natural que nos rodea. 
   Entrando en Noja por el acceso a Helgueras, a escasos 50 metros del cruce, encontramos el pequeño aparcamiento junto al monumento al peregrino desde donde comenzamos a caminar.

   Tomamos hacia la estación de bombeo de aguas dirección Argoños y nos desviamos por el estrecho sendero que discurre bajo las faldas de Sierra Mijedo emboscado en el encinar que cubre la mayor parte de estos montes costeros.

"Sendero hacia Argoños."

    No tardamos en acceder a la urbanización del barrio la Hoya por un paso anegado por el agua tras las ultimas lluvias. Ya por camino asfaltado continuamos bordeando la urbanización y paralelo a la carretera seguimos dirección Argoños.

    El entramado de pistas de uso vecinal nos lleva hacia el barrio Cacicedo (Argoños) siguiendo el recorrido del camino de Santiago Norte en dirección contraria.

    Abandonamos la zona residencial y junto a viejas casas, avanzamos hacia otro grupo de chalets a pie de carretera.

    Un estrecho sendero aparece a la izquierda, y se eleva por la falda de sierra Mijedo. Tras un fuerte repecho pierde inclinación y continúa hacia la Iglesia del Salvador con tramos llanos y alguna corta bajada.

"Ganando altura."

    Junto a esta, accedemos a la estrecha pista de hormigón que entre eucaliptales asciende hacia el deposito de aguas de Fontcabrera, ganando panorámicas sobre el pueblo de Argoños y las marismas de Santoña.

"Argoños."

    Las esforzadas rampas nos dejan en el cruce de caminos y senderos entre los picos de Cueto Cabrero y Miravalles, siendo este último hacia donde nos dirigimos.

    Avanzamos brevemente hacia el Norte por el camino más amplio e intuitivo, y no tardamos en desviarnos a la izquierda bordeando una pequeña pradera despejada de arboles.

"Sendero."

"Fontcabrera."

    El sendero accede a la misma y se desdibuja entre las rocas y las encinas.

"Sendero."

    Nos topamos con una nueva bifurcación, tomando a la derecha y virando hacia el norte remontamos nuevamente altura, esta vez guiados por la señales que nos indican el camino a seguir hacia el Pico Miravalles.

"Señalización."


    A nuestras espaldas quedan las vistas hacia Laredo y Colindres, cruzando la bahía de Santoña.

    Un último tramo mas escarpado deja a la vista el macizo rocoso que es Miravalles.

"Vistas desde Sierra Mijedo."


    Bordeamos la cumbre bajo el farallón y aquí comienza el descenso entre rocas y denso bosque que culmina a las puertas del basto eucaliptal que cubre la zona más occidental de la sierra, más próxima a Noja.

"Senda hacia el Brusco."

   De nuevo toca remontar altura levemente, esta vez hacia el Brusco, pero la amenaza de lluvia y el fuerte viento nos hace cambiar de planes y antes de subir al mirador tomamos a la derecha para bajar directamente por la ladera de la Teja, en la cara norte del monte.

"Cruce de caminos."

"Bajando de el Brusco."

    Tras un largo tramo de bajada accedemos finalmente a la carretera de acceso a Helgueras, y desde aquí, unos escasos 200 metros nos separan del aparcamiento donde dejamos el coche.

Track y datos de la ruta:

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