Colindres - Las Garmillas Btt

   Terminamos el mes de septiembre con el tiempo… que tiene que hacer.  Las mañanas son frescas y se alternan escasos días de lluvia.

   Estrenamos el otoño sobre ruedas. Una vuelta en bici de montaña de las de siempre, tal vez de las que nunca debieron de dejar de ser… o si , y de las que algunos todavía nos negamos a dejar de disfrutar. Una de esas que sirven para dejar los nervios acumulados durante la semana por el camino en lugar de acentuar el estrés con prisas porque se anda más o menos  o se llega antes o más tarde… simplemente disfrutar de dar pedales olvidándose de todo lo demás.

   Si bien, la idea inicial era la de seguir el trazado de una antigua marcha que se organizaba por la zona, el hecho de “intentar” escapar de la lluvia nos llevó a cambiar el recorrido para terminar con la ruta que describo a continuación.  Esta vez se nos unían Jose Mari, y otros dos compañeros de Noja, (Jose Angel y Diego) a los dos protagonistas de la mayoría de las entradas de este blog, Diego y un servidor, para tomar la salida desde la calle del Carmen de Colindres.

   Bajo una fina lluvia recorrimos el escaso medio kilómetro por la carretera que cruza Colindres hasta el parque de la alameda donde se encuentra el ayuntamiento de esta localidad. Continuamos por asfalto pasando junto al mismo, y bajo la autopista, afrontamos las primeras rampas accediendo por la calle San Juan al cementerio sito en el barrio de Colindres de Arriba o Colindres Alto.

"Colindres de Arriba"
   En este punto el asfalto se convirtió en hormigón rayado afrontando los duros repechos que, por el barrio San Roque, y pasando junto a los depósitos del agua nos alejarían de las últimas casas del barrio a la vez que nos internábamos en el monte.
Sin abandonar la pista continuamos subiendo  accediendo tras 4km de ruta a una carretera más ancha de asfalto deteriorado, tramo que une Limpias y Seña, y giramos a la izquierda.

"Sendero"

"Vuelta al asfalto"
   En apenas 100mt. y para evitar la carretera, tomamos un estrecho sendero que se desvía de la misma a mano derecha. Una opción más técnica pero mucho más entretenida y bonita, que bajo un espeso bosque y rodando sobre un pedregoso firme nos dejaba de nuevo en la carretera unos cientos de metros más arriba. En el kilómetro 5,5 y tras girar a la derecha en el cruce, pasábamos junto al pequeño cementerio de Seña.

   Una rápida bajada atravesando esta localidad nos dejaba en una carretera más ancha (CA-501), tramo que une Liendo con Limpias y tomando dirección ascendente continuamos por la misma remontando altura.

"Pista a las antenas"
   En el kilómetro 8, recién iniciado el descenso dirección Limpias, nos desviamos a la izquierda en un cruce que se encuentra en plena curva, y con un fuerte repecho nos encaminaba hacia las antenas de Guriezo. Pronto el asfalto roto se convirtió en pista de tierra que entre eucaliptales y a cómodo ritmo recorrimos hasta la explanada del prado de los tojos. Una breve parada en este cruce de caminos  y continuamos ascendiendo por la pista principal atravesando el Yelso de Hayas.

"Yelso de Hayas"
"Menhir"
   Desviándome de la pista principal, subí el último tramo por un estrecho y duro sendero que discurre paralelo a la pista por su margen derecho, llegando hasta el menhir en el cruce del Barrio Santisteban. Es un tramo duro y técnico fácilmente evitable continuando por la pista principal, pero personalmente me resulta mucho más entretenido que hacerlo por la misma.

"Antenas de Guriezo"
   De nuevo reagrupados y con las antenas de Guriezo al fondo continuamos ascendiendo hasta el kilómetro 12,5 de ruta.

"Nubes en el valle de Liendo"
   Tras toda la mañana esquivando la lluvia y viendo el panorama, negros nubarrones por la costa y cielos más claros hacia el interior, desestimamos la opción de hacer el recorrido por el valle de Liendo y nos decantamos por continuar la pista de grijo y subir al Hoyomenor.

   El rapidísimo y fácil descenso de aproximadamente 3 km nos dejaba con un corto repecho final a pie de carretera (CA-510), que une el Valle de Guriezo con Ampuero.
En el mismo cruce tomamos a la derecha descendiendo por dicha carretera hacia Ampuero.

   Bajando 1,5km, justo tras la curva pasando sobre el arroyo de las Toberas, abandonamos la carretera tomando dirección al Barrio de Rascón y desviándonos hacia las Garmillas en el kilómetro 19 de ruta. Tras haber ascendido por asfalto durante casi 2km. atravesamos esta  pequeña  localidad perteneciente  al municipio de Ampuero y famosa por su producción de quesos típicos de Cantabria. Continuamos subiendo por la pista hasta el kilómetro 21.
De nuevo en un cruce de caminos nos deteníamos a recuperar fuerzas, y aunque no llovía nos equipábamos para afrontar el descenso.

"Subiendo a las Garmillas."
   A la derecha teníamos el cortafuegos  que asciende hacia la ermita de las nieves, y a la izquierda el rápido descenso hacia La Edilla, hacia donde nos dirigíamos.

   Tras una primera parte de bajada muy rota de roca suelta de apenas 300mt, el firme mejoraba considerablemente convirtiéndose en un descenso rápido, fácil y traicionero sobre grijo suelto a lo largo de 2km.

   En el kilómetro 23, de nuevo sobre hormigón, nos desviamos por un estrecho sendero que bruscamente se desvía de la pista a la izquierda.

   Si bien el comienzo del sendero parece poco ciclable, apenas mejora a lo largo de los casi dos kilómetros de recorrido descendiendo hasta cruzarse con el río Ruahermosa. Técnico por las grandes rocas, troncos cruzados y profundos regatos y con tramos estrechos y mas rápidos hicieron de este un tramo divertido aunque puede resultar peligroso dependiendo de la técnica sobre la bicicleta de cada uno.
(Tenerlo en cuenta, ya que, este sendero es fácilmente evitable siguiendo la pista de hormigón hasta la Edilla.)

   Al final del sendero retomamos de nuevo la pista asfaltada para rodar junto al río Ruahermosa pasando junto a la Vega y la Edilla. Ya en Cereceda, nos desviamos a la derecha para continuar junto al río Bernales  hasta la localidad de Ampuero en el kilómetro 31.

"Descenso a la Edilla"
   Aunque de cómodo rodar, para no hacer tan tedioso el regreso por carretera a Colindres, nos desviamos de la misma por un sendero paralelo al río Asón a las afueras de Ampuero, sendero que en su tramo final, convertido en estrecha carretera asfaltada, nos dejaría en la localidad de Limpias.

"Paralelos al río Ason."
   De aquí, tan solo nos quedaba recorrer el bonito paseo junto al río y el corto tramo de ancha pero peligrosa carretera que separa Limpias de Colindres, donde, para no perder las viejas costumbres disfrutamos de unas cervezas y planeamos las próximas rutas.

"Paseo de Limpias"
   Casi 40km y poco menos de 3h y 40´ de ruta en un ambiente relajado, con pocas pausas pero nada de prisa y recorriendo zonas por las que hacía mucho tiempo que no pasaba. A pesar de la mucha carretera que se pisa, los tramos de montaña y los paisajes hacen de esta una ruta bonita y entretenida haga el tiempo que haga. 

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Fotos

Datos y track de la ruta:


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Nestar -Las Quintanillas -Salcedillo -Brañosera -Barruelo. (Qdd Bicicantabria.)

   En ocasiones, puedes pasarte meses intentando ir a cierto lugar y por circunstancias de la vida no se dan las condiciones idóneas para realizar la ruta. En cambio, otras veces, la casualidad te lleva hacer dos recorridos por la misma zona de forma casi seguida.

   Si bien el verano fue bastante “flojo” en cuanto a rutas, ha quedado prácticamente cerrado con un broche de oro en forma de dos rutas, para mi, impresionantes.

   Casualidad, ambas por la montaña Palentina, y si en una de ellas subía a pié a la cumbre del Valdecebollas, en la otra he rodado por sus cercanías en bicicleta de montaña.

   Esta última ruta, organizada por la gente del foro bicicantabria, más concretamente por Miguel, también conocido como Sherpa, quien lleva varios años ofreciendo la posibilidad de conocer esta región a golpe de pedal con rutas perfectamente guiadas.

   La salida la tomamos en la pequeña localidad de Nestar, a 6 km de su capital municipal, Aguilar de Campoo, y donde, como ya lo hiciéramos en la ruta del Valdecebollas, también paramos a tomar un desayuno antes de empezar a rodar.


   A las 9 de la mañana aparcábamos en la calle San Martin de Nestar. Poco antes de las 10 de la mañana comenzábamos la ruta 20 ciclistas por la pista paralela al Río Rubagón, al menos junto a su lecho, ya que estaba completamente seco en esta época del año. Curiosamente, unas semanas antes caminábamos junto al mismo siendo tan solo un arroyo de discurre por las faldas del Valdecebollas.

   Una pequeña avería disgregaba el grupo, aprovechando los primeros para acercarse a ver el puente Perdiz, puente  romano sito en esta localidad, donde también se encuentra un castro de origen prerromano cuya construcción es atribuida a los cántabros.


   Reanudamos la marcha por las pedregosas pistas parcelarias cobrando altura suavemente. A pesar de los cielos descubiertos las temperaturas oscilaban entre los 10° y 15° a primeras horas de la mañana a causa de un suave pero frio viento, aunque todo hacia prever que el calor no tardaría en apretar.


   Seguimos las pistas con dirección a la localidad de Cuena atravesando el cordel de las merinas, entre campos de cultivo y pastizales. En el kilómetro 4 de ruta aproximadamente nos desviamos de la pista principal por otra más estrecha y de peor firme haciendo un brusco quiebro a mano izquierda.

   Rodábamos prácticamente entre los límites de Cantabria y Castilla y León. La rápida pista de descenso pasaba sobre las vías del ferrocarril Hullero, más conocido como de la robla y que propició el boom minero en la montaña palentina.

   A escasos metros del cruce con las vías, nos desviamos a la derecha cruzando un paso cerrado por una alambrada de espinos, cobrando altura continuamos rodando entre el río Valberzoso a nuestra derecha y la carretera CA-834 a nuestra izquierda y a la cual accedimos en el kilómetro 5,5 alentados en parte por los cazadores esparcidos por la zona.


   Continuamos por la misma con dirección hacia la Quintana durante poco más de un kilómetro por asfalto, punto donde nos desviamos a la izquierda internándonos en el bosque tras un paso canadiense y cruzando por estrecho sendero hacia las Quintanillas.

   Bajo el espeso bosque de robles el sendero se estrechaba en algún tramo obligando a frenar la marcha. Alternándose repechos con cortas bajadas. En el kilómetro 9 tomó inclinación ascendente que ya no perdería hasta llegar al kilómetro 12 aproximadamente, rodando por pista más ancha y tomando dirección a la peña de las siete cruces.


   Desde el alto, a lo lejos aparecía Valverzoso, del cual nos separaba un rápido descenso campo a través por la ladera herbosa. Los enormes buitres se arremolinaban  sobre nosotros mientras un enorme grupo se amontonaba en nuestra línea de paso. 


   Pocas veces los podremos ver tan de cerca en su estado natural, arrancando el vuelo al paso de los primeros del grupo.

Una senda marcada por las rodadas de los vehículos agrícolas nos guiaba pasando junto al pueblo de  Valverzoso, rodando paralelos a la carretera (PP-2202), a la cual accedimos en el kilómetro 14 para 500metros después abandonarla de nuevo desviándonos a la izquierda, remontando de nuevo altura por una pista forestal. Tomábamos dirección a Salcedillo. 


   De nuevo la espesura del bosque nos refugiaba del sol. El grupo se estiraba a lo largo de los dos kilómetros de subida  con tramos de fuerte pendiente, haciendo una parada para reagruparnos y recuperar fuerzas junto a una pequeña cabaña en ruinas en mitad del inmenso robledal. A partir de este punto, las rampas perdieron inclinación siendo la subida más suave durante otros 2 kilómetros.


   De nuevo el grupo se detuvo en el cruce de la pista con un sendero que se desgajaba de la misma a la derecha. Enormes piedras se acumulaban a lo largo del estrecho camino que perdía altura durante poco más de un kilómetro hasta llegar a la pequeña localidad se Salcedillo pasando sobre el rio Camesa. Un tramo técnico y entretenido que nos dejaba en este bonito pueblo que queda partido en dos atravesado por el río, adornado con puentes y pequeñas pasarelas de madera y situado  al sur de la sierra de Hijar. Cabe destacar la importancia de la pequeña iglesia de San Martín, reconstruida con sus propias ruinas tras su casi completa demolición durante la guerra civil que tan intensamente golpeó toda la cuenca minera.


   Tras avituallarnos de agua, abandonamos Salcedillo dirección Brañosera, mientras parte del grupo ascendía por carretera, otra parte lo hacíamos por la braña junto al arroyo de los Gruyos, una dura subida atravesando terrenos de pasto, rodando en el tramo final entre la espesa vegetación baja formada por escajos y escobas.


   En el kilómetro 22 llegábamos al punto más alto de la ruta con 1.383 msnm. Una pequeña cabaña de piedra junto a una gran cruz de hierro en el alto de los Gruyos, a cuyos pies reposa Brañosera e impresionante mirador del valle hacia Barruelo de Santullan.



   Una larga parada y comenzamos el descenso hacia Brañosera atajando las serpenteantes curvas de la carretera campo a través y llegando al pueblo por las pistas entre las casas accediendo a la carretera principal.


   Brañosera es una pequeña localidad del noroeste palentino que goza del privilegio de ser el primer ayuntamiento de España y desde la cual hace escasamente un mes tomamos la salida de la ruta al Valdecebollas.

   Tras cruzar la carretera, descendimos paralelos a la misma por un estrecho sendero que discurre entre esta y el río Rubagon, que discurre por el fondo del valle. El estrecho sendero, de nuevo por terreno sombrío, serpenteaba por el espeso robledal y sin perdida alguna nos dejaba a la entrada de Barruelo de Santullan con algo más de 27 km de ruta.


   En este punto parte del grupo continuaría por carretera directamente hacia Nestar, mientras otros lo haríamos alargando la ruta ascendiendo de nuevo hacia el cordal del parque eólico del “Pical”.


   Con temperaturas más bien altas salimos del pueblo afrontando duros repechos de hormigón y continuando por una sinuosa y ancha pista de tierra a media loma hacia vallejo de Orbó.


   Cinco Km de suave ascensión dieron paso a fuertes repechos de hormigón y un último tramo de dura subida por un estrecho sendero expuesto al sol con un calor asfixiante.

   Al finalizar la subida, junto a la carretera, continuamos por pista de grijo bien marcada afrontando un rapidísimo descenso y terminando junto a la carretera (CA-834) por la cual rodamos en la primera parte de la ruta. 

   Deshaciendo lo andado continuamos por la misma unos metros desviándonos a la izquierda y campo a través accediendo de nuevo al paso sobre las vías del tren que ya cruzáramos anteriormente.


   Esta vez atravesando por los pastizales y brañas, llegabamos al último tramo de pista por el que horas antes comenzábamos la ruta, terminando en Nestar unas 5 horas y media más tarde con 40km recorridos. 


   Una vez finalizada la ruta, pudimos disfrutar de la buena comida ofrecida por nuestro guía en la casa rural Villa Esperanza, un bonito y tranquilo lugar bien situado y con una atención agradable y familiar.

   Como siempre un placer rodar con la gente del foro bicicantabria, por el buen ambiente y la poca prisa que se lleva sus rutas.
Agradecer a Miguel (Sherpa) y familia, la organización de la ruta, la comida y la atención a todo el grupo.

   Al hablar de la comunidad Palentina, la mente visualiza sus las llanuras y secarrales, pero su montaña esconde impresionantes lugares cargados de historia y que bien merece la pena recorrer y descubrir.

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Track y datos de la ruta:


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