Guriezo - El Juncal Btt.

Hace no mucho, en una de las entradas de este blog, comentaba que para conocer, la mayor parte de las veces, los lugares más bonitos de una región, habríamos de ganárnoslo pues estos suelen estar en los lugares más recónditos  e inaccesibles.

Claro ejemplo de esto puede ser esta ruta, la conocida por montañeros y ciclistas de montaña de la zona como “los canales de Guriezo”.

Muchas son las variantes posibles, y pese a ser una ruta bastante transitada, también guarda rincones de gran belleza y prácticamente desconocidos, ya que la mayoría de los excursionistas no se aventuran a salir del sendero marcado y archiconocido trazado de la “marcha de Guriezo”, una carrera que se organiza en esta localidad casi siempre a finales del mes de Junio.

Este recorrido podríamos denominarlo como “la joya” de las rutas de la Cantabria oriental, por sus paisajes, por su recorrido, por sus posibilidades y riqueza natural y sobre todo por la espectacularidad de algunos de sus pasos únicos e irrepetibles.

Llevábamos ya tiempo hablando de ir a Guriezo, y aprovechando el buen tiempo con que este mes de septiembre nos está obsequiando, decidimos no demorarlo más para no meternos en temporada de lluvias. Tras organizar los coches en Colindres, (como siempre en el chino), a las 8:20 de la mañana salíamos un grupo de siete personas dirección a Guriezo.

"Callejeando por Guriezo"
Este municipio se encuentra situado en el valle bajo del rio Agüera,  rodeado de montañas y que limita al norte con las localidades de Castro Urdiales y Liendo, Ampuero y Rasines  por su lado oeste, y que agrupa varios barrios, el más urbano y significativo, El Puente (al paso de la carretera CA-520) de donde iniciamos la ruta a las 9 de la mañana.

Pese a que el pronóstico del tiempo había sido bueno, la mañana nos mostraba una realidad un tanto diferente, cielos nublados, temperaturas bastante frescas y alguna que otra gota de lluvia al comienzo de la ruta. Apenas 200mt de carretera por el centro de Guriezo  y tomamos el desvío a mano derecha pasando sobre el puente del Barrio Adino girando a continuación a la izquierda recorriendo el Barrio Angostina. Pronto el asfalto pasó a ser un sinuoso y húmedo sendero paralelo al Rio Agüera con alguna que otra zona técnica de piedra desnuda, ensombrecido por una espesa vegetación.

Rio Agüera.
Recorriendo los barrios internos de Guriezo, en su mayor parte por asfalto, (SV-5102), pasamos junto a la bolera de Trebuesto,  que prácticamente marca el comienzo de la subida.  Sin desviarnos de la pista principal, afrontamos las primeras y duras rampas de asfalto, pasando junto a varias casas cercadas y pastos, serpenteando por las cerradas curvas hasta que la carretera termina y deja paso a una pista ancha de grijo suelto, por la que continuamos subiendo sin prisas, entre charlas, mientras entrabamos en calor.

"Cruce de caminos"
En el kilómetro 6,5 y tras un breve tramo de bajada de descanso, la amplia pista se desgaja en dos, tomando el desvío a la derecha junto a una pequeña cabaña de piedra destinada al refugio de ganado, el firme no tarda en convertirse en una pista más estrecha de tierra y roca.
En apenas 300mt, nos topamos con una pequeña central eléctrica, donde continuamos por la senda de la derecha,  junto a una acequia, por un estrecho sendero prácticamente llano hasta toparnos con una pequeña laguna. Ya de fondo, imponente, en el macizo de roca caliza, la blanca ermita de la virgen de las nieves, lugar de culto para los lugareños.

"Laguna"
Asequible, sin grandes porcentajes pero larga, continuamos ascendiendo por la pista principal afrontando el repecho,  pese a que hoy no deja de ser un tramo de pista con algo más de inclinación, en su día era una dura trialera que pocos subían montados, y que marca el final de este tramo de subida en el km 10 aproximadamente, dando  paso de nuevo a otra pista de grijo más ancha y ciclable (que proviene del desvío de la cabaña) que se cruza varias veces con un tubo que desciende por la loma de la montaña en línea recta cruzando los pastos del ganado.

"Subida al embalse."

Continuamos por la pista para, en el km 11, llegar al Embalse del Juncal a unos 577m. sobre el nivel del mar y prácticamente el final de la subida. Aprovechamos este punto para descansar e intentar hacer una foto de grupo que finalmente quedó algo “peculiar”.

"Coronando"

"Intento" de foto de grupo.
Sin demorarnos demasiado, continuamos la ruta bordeando el embalse  por su margen izquierda, pasando junto a un pinar y remontando todavía algo de altura por el macizo de los Jorrios hasta llegar al collado. El día, mas descubierto, nos premiaba ya con unas temperaturas más agradables.
Entre tojos y terreno roto por las corrientes de agua descendimos un corto tramo por el sendero bien marcado hasta toparnos con el canal, con algo más de un metro de profundidad y 1,5 de anchura, esta construcción de hormigón recorre la loma a media ladera de la montaña durante poco más de 6km pasando en ocasiones por las entrañas de origen calcáreo de la misma. Este es, sin duda, el punto que marca la diferencia de esta ruta con respecto a las demás, poder rodar por esta construcción que data de 1930 realizada para abastecer de agua al embalse del Juncal.

Embalse del Juncal.

Canal.

Tunel.

Entre risas, paradas para contemplar el paisaje, pasar bajo la trampilla a medio canal y algún que otro “tropiezo” en los pasos de los túneles, llegamos al final de este tramo. A continuación kilómetros y kilómetros de sinuoso sendero, recorren la loma de la montaña, paralelo a la acequia alimentada por continuos riachuelos que descienden de la misma,  bajo el espeso bosque formado por robles, hayas y encinas del parque natural del Armañon.

Sendero.
A medida que pasan los kilómetros, el “túnel” natural formado por la vegetación va desapareciendo, dando paso a bosque bajo de tojos y árgomas.

Junto al sendero, cruzando la acequia a mano izquierda, encontramos una estrecha pasarela de madera en el kilómetro 19 de ruta. En este punto continuamos de frente sin abandonarlo, a partir de aquí, el mismo, se vuelve más abrupto y peligroso, con zonas de mayor exposición a la vez que las vistas  se vuelven más impresionantes. Bajo nosotros, el extenso valle, partido por el arroyo del Remendón, que poco más abajo tributará sus aguas al rio Agüera, al igual que el embalse del Juncal, del cual tenemos ahora otra perspectiva.  Al fondo, al final del valle de Guriezo, podemos ver Oriñon y las rocosas montañas que lindan con Islares, y sobre nosotros, siempre vigilante, la virgen de las nieves a 773mt sobre el nivel del mar.



Este tramo de sendero puede evitarse, saliendo del mismo en la pasarela, y recorriendo el trayecto por pista ancha sin dificultad alguna por la cumbre y de forma paralela al mismo, llegando prácticamente al mismo punto perdiéndose, eso sí, las vistas del valle.

"Vistas."

"Porteando"

Tras un tramo de “porteo” de la bicicleta, salimos del sendero accediendo a la carretera que sube a las nieves, en el kilómetro  22 de ruta. Ya con el tiempo justo, decidimos iniciar el descenso desde este punto sin subir a la ermita, aprovechando el trazado del circuito de descensos que se cruza con la carretera en varios puntos.

"Pista de descensos."

El último tramo, hasta la “casa de la virgen” (cruce de caminos), lo realizamos por la carretera, y tras la reparación de una avería mecánica sin importancia, comenzamos el rápido descenso por las pistas que recorren el trazado de la marcha de Guriezo, pasando por los senderos por los que iniciamos la ruta y que nos dejaron de nuevo en el barrio del Puente  tras poco más de 30,5 kilómetros de ruta, 4 horas y media de las cuales casi una de ellas estuvimos parados, y unos 786mt de desnivel positivo.

"Virgen de las nieves".
Tras tomar unas cervezas, charlar de la ruta y futuros planes, dimos por finalizada la misma e iniciamos el regreso a casa.
En mi opinión, si te gusta la montaña, ya sea a pie, o en bicicleta, esta es una ruta única y peculiar de esta zona, en la que el trazado te llevará por zonas que en muy pocos sitios podrás disfrutar de algo similar. Eso sí, recomiendo hacerla en verano u otoño, antes de que las lluvias llenen el canal de agua.

Río Agüera a su paso por Guriezo.
No sé cuántas veces habré pasado por el canal, he visto como el sendero se ha ido modificando con el paso de los años, convirtiéndose el primer tramo de una estrecha y complicada senda, al paseo fácil y ciclable que es en la actualidad, pero el resultado final, siempre que hago esta ruta, continua siendo una gran sensación de disfrute y paisajes para el recuerdo.  



Mapa y datos de la ruta.

Porracolina (Bustablado-Ason)

Si hay una cumbre con renombre en Cantabria es Porracolina, tal vez no lo sea por su cota de altura ( 1.414 m) que aun así, es una de las cumbres más elevadas del Alto Asón, pero si es característica por su gran tradición montañera, y continua siendo por ello una de las más ascendidas de la zona.

Porracolina, se encuentra entre las cuencas de los ríos Asón y Miera, y custodiado por el   Picón del Fraile (1.632 m), los collados del Asón con el Colina (1442 m), Pizarras (1.496 m) y otras cumbres cercanas a los 1500 m de altura que nos regalan unas vistas impresionantes desde el pico de esta descomunal mole caliza situada entre las poblaciones  de Asón  y San Roque de Riomiera, quedando estas a más de mil metros por debajo del pico.

Hacía mucho tiempo que quería subir al Porracolina, pero la falta de tiempo y otras obligaciones siempre me han hecho aplazar esta ruta. Por fin conseguimos organizarnos en nuestra apretada agenda y aprovechando el buen tiempo de este fin de semana, nos juntamos un grupo de seis amigos y dos coches para hacerla de forma lineal, saliendo desde Bustablado y terminando en Ason.

Esta ruta es la más clásica y típica de todas las que recorren esta montaña ya que se ha convertido en una tradicional cita montañera anual gracias a una marcha de carácter popular realizada en los meses estivales.

Salimos de Colindres, de la calle del Carmen, junto al “chino” como viene siendo de costumbre, a eso de las ocho y cuarto de la mañana, tras organizarnos y las presentaciones pertinentes, ya que esta vez nos acompañaba gente nueva en el grupo.
Tomamos dirección Ramales desviándonos hacia Arredondo,  y en apenas 40 minutos estábamos dejando uno de los coches en el aparcamiento del pueblo de Asón. A las 9:30 aproximadamente comenzamos a caminar desde Bustablado donde dejamos aparcado  el otro coche, iniciando la ruta desde el barrio de Casanueva  y ya de salida ascendiendo por  el sendero balizado de la ruta Bustablado-Porracolina-Asón (PR-S60) bien indicado en el pueblo con panel explicativo situado en la plaza del mismo.

Carretera.
Recorrimos la calle que asciende hasta el cementerio, desde el barrio de la iglesia, quedando este a mano izquierda e internándonos en un estrecho sendero que rápidamente  toma  inclinación con continuos escalones de piedra y un firme bastante roto durante unos 750mt, hasta salir a la carretera que sube del propio pueblo, y por la cual continuamos durante otros 500mt sin desviarnos de la misma. Toda esta zona, cubierta por una espesa vegetación que apenas dejaba pasar los tímidos rayos de sol de la mañana, resulta fría y húmeda ya en esta época del año, pero las duras rampas de la pista se encargaban de hacernos entrar en calor.



A mano izquierda, tomamos un desvío que se interna en un pinar, mal señalizado, una flecha pintada en la piedra del muro, que a duras penas es visible, pero el sendero está bastante pisado y es bastante intuitivo de seguir una vez se acierta con la entrada. A medida que recorríamos el sendero y tomábamos altura, a nuestras espaldas aparecían las magníficas vistas del pueblo de Bustablado y del puerto de Alisas.
El sendero continua ladera arriba serpenteando hasta el collado del Picón del Aire  y poco a poco nos interna en el bosque de hayas, avellanos y robles, conocido como Tiujo la Llusa, dejando de lado pequeñas cabañas que se intercalan entre las abundantes dolinas características de estas montañas de origen calcáreo.
El sendero, poco a poco nos hacia avanzar abandonando la espesura del bosque, continuando la ruta por un terreno más abierto y despejado  de vegetación que dejaba paso al sol, que poco a poco, hacía subir las frías temperaturas que nos habían acompañado durante los sombríos tramos a primeras horas de la mañana.

Tomando altura.
Rodeando los pastizales por su margen izquierda, subimos las empinadas laderas de la sierra de la Mazuela hasta que, en la cima, nos topamos con una explanada que se cruza con la carretera proveniente de San Roque de Riomiera, Calseca y Bustablado, de relativa reciente construcción. Llegábamos al paraje del avellanal vigilados por los caballos que pastan a sus anchas por la zona, y donde se sitúa el monumento que homenajea a la vaca pasiega.

Monumento a la vaca pasiega.
Tras un breve descanso y la foto de grupo en el monumento, continuamos por  la pista bordeando el alto de Espinajones y abandonándola a la altura de una cabaña, Hoya Bucebron, tomando una estrecha senda que continua descendiendo a una braña entre escajos por un terreno embarrizado y pisado por el ganado, la ruta puede seguirse a duras penas por las marcas pintadas en las rocas en este punto.

Hoya del Bucebron.
Pronto comenzamos de nuevo a ascender por las faldas de la Len de Peñas gordas, por la Garma del Ciervo, pasando entre el Alto de Pipiones (o Peñas Gordas) a la izquierda y el Mortero a la derecha.

Ascendiendo.
El sendero se hacía más pronunciado a medida que avanzábamos por la canal, ganando altura lentamente y desviándonos hacia la ladera derecha de la misma, dando salida a un pastizal, tras un tramo de reviradas curvas, con alguna que otra zona de pequeñas trepadas en el paso del Pozuco. Esta es la zona conocida como la cuesta o el paso de las hormigas.

Paso de las hormigas.

De camino a la cumbre.
Continuamos a media ladera hasta que las vistas nos mostraron  ya la cima del Porracolina, tan solo un tramo de ascenso por la empinada y escarpada loma nos separaban ya de la cima, el sol había desaparecido y a nuestras espaldas las nubes cubrían las vistas de las que tanto esperábamos disfrutar.

Vistas.
He de decir que después de tanto oír hablar del Porracolina, con la cima a la vista, me esperaba quizá una cumbre  más expuesta y técnica, me ha resultado un monte de fácil acceso, aunque eso sí, físicamente exigente con tramos francamente duros de subida.

Cumbre
Tras afrontar las últimas rampas, ya en la cima señalizada con el buzón, nos reagrupamos e hicimos la foto de cumbre,eso sí, después de dar buena cuenta del bocadillo. Una pena no haber podido disfrutar de las espectaculares vistas.
A medida que tomábamos altura, se abría más y más el paisaje tras nosotros, llegando desde la bahía de Santander a Castro Urdiales prácticamente, ahora todo quedaba oculto por la espesa niebla que nos envolvía por momentos.

Foto de grupo.
Sin demorarnos demasiado, ya que las temperaturas habían bajado mucho con la llegada de las nubes, comenzamos el descenso del macizo rocoso por un sendero que parte desde el mismo por la cara sur.

Comenzamos el descenso.
El descenso por esta vertiente discurre por un trazado espectacular, a mi gusto, más bonito que el tramo de subida.
Dejando a mano izquierda la amplia loma de Peñas gordas (1341 m) comenzamos el descenso hacia el collado de la Mina por el estrecho sendero que baja en zig-zag por la escarpada loma, vamos dejando atrás la cima de Porracolina, hasta alcanzar las cabañas de Sotombo.

Cabañas de Sotombo.
Tras una breve parada continuamos el descenso por el sendero conocido con el nombre de Cubiconcha, desviándonos del trazado unos metros hasta la cascada, inicio del canal de Pilafria. 


Tras contemplar  un rato el paraje, retrocedimos sobre nuestros pasos para continuar, con Diego como guía, lo cual, significaba bajar a toda prisa, y siguiendo las balizas colocadas para la carrera que se celebraba en la zona al día siguiente, a un ritmo vivo, fuimos  descendiendo el valle colgado del Helgueron dejando atrás  las cabañas de Chumino por kilómetros y kilómetros de estrecho sendero.

Valle
Sendero
Llegamos ya por fin al último tramo de camino, que comienza a cubrirse ya con la caída de las hojas recorriendo el barranco de Rolacía, en este tramo cruzamos varias veces el cauce seco del río Carcabón, donde pueden verse las gigantes rocas que forman los saltos de agua y cascadas  cuando las abundantes lluvias y las nieves le dan vida en invierno, depositando sus aguas en el Asón poco más abajo. Ya llegando al final, pasamos el puente del Raposillo, sobre el río Asón, donde a punto estuvimos de poner los pies a remojo, para salir a la carretera y descender los 100 mt que nos separaban del coche y las bien merecidas cervezas.

Cauce del Río Carcabón.
Cinco horas justas de ruta, teniendo en cuenta la media hora de parada a comer en la cima y algún que otro descanso, apenas 1h30´para bajar del Porracolina, 13,5km, y a pesar de las nubes en la cumbre, una ruta con paisajes espectaculares y con un recorrido impresionante. Ahora, después de terminada, comprendo por qué Porracolina, a pesar de no ser una montaña alta, tiene tanta fama entre los montañeros.

Río Asón

Mapa y datos de la ruta.

Peña Candina - Ojos del Diablo

Desde su cumbre más alta en el interior de los picos de Europa, hasta su cota más baja al borde del mar, Cantabria ofrece los más espectaculares paisajes y entornos…

Algunos nos los regala con fáciles accesos para que todos podamos disfrutar de ellos sin pasar por dificultad alguna, convirtiéndose la mayoría de ellos en zonas “víctimas” de la visita masiva de turistas pasando a formar parte de la lista de “lugares más bonitos” de la región y de obligado paso, pero otros en cambio, los guarda celosamente en el interior de sus montañas, protegiéndolos con duros accesos, pasos complicados y duras ascensiones, no siendo aptos para el 100% de nosotros y que gracias a ello, mantienen ese carácter primitivo y original, y que precisamente hace que esos lugares sean tan bellos.

En esta lista puede incluirse la sierra de Candina, un imponente macizo de naturaleza Kárstica que partiendo a nivel del mar, se alza hasta los 489mt de forma prácticamente vertical por su cara norte, ofreciendo espectaculares vistas de la costa cantábrica.
La cumbre más importante  del macizo es Peña Candina, seguida del Solpico, de 486mt. No lo indica así el buzón del Candina, informando erróneamente de 472 mt y nombrando Solpico a esta Peña.

 Sierra de Candina, es bien conocida por ser el “hogar” de la más importante colonia del buitre leonado de todo Cantabria y es el único lugar de Europa de estas características, donde este hermoso espécimen habita tan cerca de la costa.

Sin ser una montaña de dificultad extrema, el monte Candina ha sido protagonista en los últimos años de varios accidentes, visitado por los servicios de rescate en numerosas ocasiones y por desgracia, se ha cobrado alguna que otra vida en los últimos tiempos.

Es por ello, que debería recomendarse como no “apto” para todos los públicos.
Parte de ello gracias a su paisaje fuertemente erosionado que deja al descubierto la naturaleza caliza del macizo, en algunos puntos carente de vegetación, ofreciendo un paisaje más propio de la alta montaña de interior que de los montes bajos de costa.

Con más ganas que tiempo para disfrutar de la mañana, nos juntamos Diego y un servidor para hacer una ruta de unas 3 o 4 horas  y estar en casa para comer, así que, para evitar alejarnos lo más posible optamos por esta opción, pese a que la niebla cerrada de primeras horas de la mañana, casi nos hace cambiar de opinión.

A las 8 recogía a Diego y a las 8:30 estábamos en el aparcamiento junto a la carretera (N-634) en el alto de Candina, situado entre Oriñon y Liendo, una  zona habilitada con mesas en la cual, por fin, puede verse la señalización e información de las rutas.

"Sendero"
Comenzamos ascendiendo a ritmo tranquilo por el estrecho sendero marcado por el Pr bien dibujado en la vegetación, formada por bosque bajo donde se juntan hayas con encinas, madroños y laureles. Sin prisa pero sin pausa tomábamos altura, a la vez que el día se despejaba dejando paso a un radiante sol y las temperaturas subían rápidamente.

"Diego"
No tardamos en alcanzar el primer alto, y el sendero ascendente se tornaba en descenso hacia la Hoya Tueros, de frente, nos topábamos de nuevo con otro duro repecho que zigzagueando ascendía durante aproximadamente medio kilómetro.  Dejando a mano izquierda la Hoya Falluengo, el terreno se volvía más horizontal, a la vez que el sendero se estrechaba y nos topábamos con algún escalón de roca. Al fondo una gran encina, solitaria en el agreste paisaje, marcaba el punto de giro a derechas del sendero, que tras una fácil y corta trepada nos dejaba a la entrada de Llana Tueros, otra gran dolina, herbosa, y por cuya ladera izquierda se dibuja el viejo sendero minero, que bien marcado, continúa remontando altura hasta llegar a los restos de las viejas edificaciones de lo que en su día fue una importante explotación minera, en la que, hasta antes de la guerra civil, se extraía mineral de hierro y que era bajado hasta el cargadero de Sonabia mediante un sistema de baldes.

"Hoya"

"Ruinas"
Una parada en este punto, nos deja disfrutar ya de las vistas del mar cantábrico.

"Panoramica"
Al alcanzar el “alto” dejamos de lado la señal que nos indica el “pico”, y continuamos de frente para llegar a los ojos de Llanegro u “ojos del diablo”, ventanas en la horadada montaña que hacen de mirador a la “ballena de Oriñon” o Cabo Cebollero desde la imponente mole caliza mostrando unos paisajes impresionantes de la zona.

"La ballena"

"Ojos del diablo"
A nuestras espaldas, la peña Candina y el Solpico, hacia los cuales, tras disfrutar del entorno y charlar con algunos compañeros de afición nos dirigimos retrocediendo sobre nuestros pasos menos de 1km y tomando el desvío bien señalizado que previamente habíamos dejado atrás.

"Cruce de caminos"

La mejor forma de llegar a la cima, es intentar seguir las marcas, ya que en este tramo el camino está poco definido, y el terreno se complica alternándose las grandes rocas con los profundos hoyos, en ocasiones, cubiertos por la vegetación complicándose la marcha.
Nos internamos en el terreno rocoso y accidentado, convirtiéndose en un estrecho sendero poco más adelante, que durante menos de 1km y tras una corta trepada, nos dejó en la cima de peña Candina.

"Buzon"
"Vistas"
"Cumbre"
El acceso a la misma, tras algún paso complicado, nos regaló unas vistas impresionantes, siendo un privilegiado mirador de la costa Cántabra y de las cumbres que la rodean.
Un rato en la cumbre nos despejó varias dudas sobre el terreno y como siempre, nos sirvió para hacer planes de cara a futuras rutas.


 El Solpico, cumbre gemela, se encontraba a escasos 200mt, pero viendo que ya se alargaba la ruta más de lo esperado, decidimos iniciar la vuelta por el mismo sendero por el que habíamos subido.


El camino de vuelta, con Diego tomando la iniciativa en la bajada, lo hicimos a paso ligero, y a pesar de que la ruta se alargó algo más de tres horas y cuarto, en movimiento apenas si llegamos a las 2h y 40´ dedicándonos el resto del tiempo a disfrutar de las vistas.


Unos escasos 7km, con la siempre agradable compañía de Diego, y disfrutando de nuevo de las montañas de Cantabria, aunque bonita, no dejo de reconocer que esta ruta tiene zonas complicadas y exigentes, que piden al excursionista unos mínimos físicos y técnicos para disfrutar de ella sin problemas, recordando siempre, que una montaña, por pequeña que sea, siempre es una montaña.

Mapa y detalles de la ruta.