Trebuesto-Embalse y Canal del Juncal-Ermita de Las Nieves Btt. (Qdd Bicicantabria.)

   La quedada del foro Bicicantabria se acercaba  este mes de Noviembre a la zona oriental de Cantabria. En este caso las organizadoras optaban por, para lo que nosotros es, un ruta clásica, La vuelta por el embalse del Juncal. El paso por el canal con su mismo nombre, la visita a la ermita de las nieves y el descenso al valle de Guriezo desde donde tomamos la salida, en este caso en concreto en la localidad de Trebuesto.


   Esta es una de esas rutas obligatorias una vez al año, sería un pecado no hacer este recorrido teniéndolo tan cerca de casa. Aun habiéndolo realizado en varias ocasiones sigue impresionando el paso del canal, el largo sendero que enlaza con la subida a la ermita y sus impresionantes vistas y el rápido tramo de bajada final. Si además lo compartimos con los compañeros del foro y el buen tiempo anunciado para el domingo, teníamos todos los ingredientes para una buena mañana de bici de montaña…

   Tras recoger a Diego comenzamos el corto viaje en coche internándonos en el valle de Guriezo, Marta nos recibía a pie de carretera en el centro de la pequeña localidad de Trebuesto con algunas dificultades para encontrar aparcamiento.  Tras cambiarnos de ropa y descargar las monturas aprovechamos para tomar un café “con gotas” en un pequeño bar-restaurante adornado con fotografías enmarcadas de varias figuras del ciclismo. Según parece este es un lugar habitual de parada de los ciclistas que recorren el Valle.

"Comenzando la ruta."
   Se acercaban las 9:30 de la mañana, hora anunciada para tomar la salida que se retrasó unos minutos comenzando a rodar finalmente sobre el puente que cruza el rio Agüera.

   Junto a este tomamos la carretera de uso vecinal que pronto comenzó a ganar altura sin darnos tiempo prácticamente a entrar en calor. El día amanecía despejado, en consecuencia, las temperaturas en el fondo del valle apenas superaban los 7°.

"Valle de Guriezo."

"Subiendo al embalse del Juncal." 
   Con ritmo tranquilo,  entre conversaciones y algunas paradas para deshacerse de la ropa que comenzaba a sobrar fuimos ganando altura primero sobre asfalto y por amplio camino forestal de tierra y grijo recorriendo la ladera del monte Piruquito a continuación.

"Reagrupando."
   A los 3,5 kilómetros de tomar la salida nos reagrupamos en el cruce junto a una cabaña ganadera restaurada, desviándonos a la derecha por un estrecho camino que nos encaminaba hacia a la estación del transformador eléctrico que bordeamos por el sendero junto a la acequia de Mongarrido. Este bonito tramo se alargaría  durante 1 kilómetro hasta el pequeño embalse, depósito de agua del Piruquito.

"Hacia el transformador del Piruquito."

"Acequia de Mongarrido."
   Un corto tramo a través de un eucaliptal nos dejaba en una pista rota y ascendente que por Angostina buscaba su desenlace en el ancho y pedregoso camino del Juncal. Las duras rampas comenzaban a hacer mella en algunos integrantes de un grupo que se estiraba por el largo trayecto que en zig-zag se elevaba hacia el embalse del Juncal.

"Subiendo por Angostina."

"Camino del Juncal."
   El día cambiaba poco a poco, oscureciéndose el cielo con amenazadores nubarrones traídos por el viento.

   Por fin alcanzábamos las orillas del embalse y continuamos sin detenernos demasiado.
   Todavía nos quedaba una corta remontada pasando entre el embalse y el pico Negrera ralentizada por alguna avería mecánica.

"Embalse del Juncal."
"Peña Cierro y Pico de San José desde el embalse."
   Finalmente alcanzábamos el collado descubriéndose las vistas del pequeño valle surcado por el Arroyo del Remendón iluminado por el sol y la marcada línea horizontal en la falda de la montaña del canal del Juncal.

"Canal del Juncal."
   Descendimos levemente por el camino de grijo y nos unimos al grueso de la ruta que poco a poco se introducía en el canal sobre un lecho de agua y barro. La primera pedalada advertía ya de su estado resbaladizo y peligroso.

"Entrando en el canal."
   Si bien, este tramo no es muy largo, apenas 2 kilómetros, los continuos patinazos, amagos de caídas y para los más altos, complicados pasos por los túneles, hace de este un tramo largo y tedioso hasta que se abandona el caño, pero la recompensa viene en forma de impresionantes vistas del valle y la experiencia de rodar por un lugar “diferente”.

"Canal del Juncal."

"Canal del Juncal."
   Entre bromas y algún que otro susto alcanzábamos el bosque y sacábamos las bicicletas del canal para continuar junto al mismo por un bonito sendero. La apariencia del canal del Juncal se vuelve más rústica y natural en este tramo, asemejándose más a un arroyo envuelto de espeso bosque  alimentado por pequeñas cascadas que a una construcción hecha por el hombre.

"Canal del Juncal."

"Canal del Juncal."
   La ruta continuaba por el estrecho sendero que se alargaría durante 5 kilómetros sombríos rodeado por impresionantes robles y hayas y cubierto por la hojarasca. No es un tramo para hacer deprisa, por una parte su estrechez y pasos complicados no lo permiten, y por otra merece la pena disfrutar del impresionante paisaje sobre todo en esta época del año. Es la recompensa a mojarse los pies y arriesgarse recorriendo la acequia en otoño.

"Sendero del Juncal."

"Sendero del Juncal."
   Siguiendo la frontera entre Cantabria y Euskadi atravesamos el parque Natural del Armañón. El Bosque del Remendón nos ofrece un bonito espectáculo en el tramo final del sendero donde nos cruzamos con varios senderistas sobre todo al cruzar sobre el arroyo en el monte Violedo por un rustico puente fabricado con tres estrechas tablas.

"Llegando a monte Violedo."

"Llegando a monte Violedo."
   Afrontábamos ahora los duros repechos hacia el Pico Lodos, con la ermita de las Nieves al alcance de la mano, aunque todavía habríamos de ganar el acceso a la carretera con una corta pero intensa subida al alto Lodos.

"Subiendo a Pico Lodos."
"Valle de Guriezo desde el alto Lodos."
   Un corto tramo de asfalto en mal estado nos dejaba en el aparcamiento de acceso al camino de la ermita. Llegar a pié de las escaleras resultó ser un trabajo costoso bien a pedales o porteando la bicicleta por las duras rampas. Algunos continuamos a pie hasta la ermita el la cima de la peña rodeada de impresionantes vistas.

"Ermita de las Nieves."

"Vistas desde la ermita de las Nieves."
   Deshaciendo lo andado regresamos al punto donde dejamos las bicicletas y comenzamos el descenso por la ladera del campo la Brena hasta la casa de la Virgen.  Un tramo de descenso difícil y técnico donde afloraban enormes escalones de roca bajo la hierba y estrechos pasillos imposibles de maniobrar hasta acceder al camino de las Nieves.

"Bajando por campo la Brena."
   Habiendo superado este tramo y reagrupados reiniciamos el descenso por la rapidísima e intuitiva pista directa hacia la pequeña localidad de Landeral. Las largas rectas cruzadas por profundas zanjas y firme pedregoso y roto en algunos tramos se combinaban con zonas hormigonadas afrontando las enrevesadas y húmedas curvas del tramo final que nos dejaban junto a la fuente a la entrada de esta localidad.

"Descenso a Landeral."

"Descenso a Landeral"
   A escasos 50 metros calle abajo con un nuevo desvío a la derecha accedíamos al ancho camino hacia Angostina, cruzando por un estrecho sendero junto a una estabulación hacia el arroyo del Remendón.

   Accediendo a la carretera solo restaba cruzar hacia Trebuesto por el barrio Carazón terminando la ruta, como la empezamos, junto al rio Agüera.

"Llegando a Trebuesto."

"Río Agüera."
   Si bien con esta entrada no añado un track nuevo a la lista, si es una nueva ruta.
   Diferenciada por el impresionante paisaje del otoño, las condiciones del canal y la compañía del grupo del foro Bicicantabria.

"Foto de Marta, foro Bicicantabria."

   Como siempre, agradecer en este caso a las organizadoras su iniciativa para reunirnos y a los demás por acompañarnos.

Para ver todas las fotos abrir el enlace:
Fotos.

Track y datos de la ruta:


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Puentedey -Cascada de la Mea.

   Domingo y fin de este puente de Noviembre. Viento, nubes… amanece el típico día que invita a quedarse en casa.

   Aun así preparamos las mochilas y cogemos carretera a primera hora de la mañana dirección Villarcayo por el puerto de los Tornos. Desde aquí seguimos la estrecha y sinuosa carretera junto al río Nela que nos deja finalmente en nuestro destino, Puentedey.

   Hemos llegado a media mañana y aparcamos en la calle principal junto al consultorio médico donde apenas hay un par de coches estacionados. Nos abrigamos bien y caminamos hacia el único bar abierto  a pié de carretera. Lo primero que nos llama la atención es el pan y las tortas de aceite y azúcar junto a la ventana… pocos se pueden comparar con el pan de burgos.

   Tras un desayuno consistente y entrar en calor, comenzamos a caminar calle abajo hasta el puente dirección Quintanilla Valdebodres y nos encontramos con el paisaje único del puente natural de Puentedey  que el río Nela  ha perforado en la montaña sobre la que reposan la Iglesia de San Pelayo y el Palacio de los Porres, ambos rodeados de pequeñas viviendas algunas de ellas convertidas en casa rural.

"Puentedey."
   En el aparcamiento antes vacío apenas quedan plazas, no es de extrañar pues bien como destino o como punto de paso, Puentedey es una parada casi obligatoria para el viajero.

   Por el camino peatonal descendemos a la vera del río Nela cruzándonos con varios senderistas y acompañados del olor a madera recién prendida que escupen las chimeneas.

"Río Nela."

"Río Nela."
   No tardamos en encontrarnos bajo el gran arco desbastado con paciencia por el agua en cuyas paredes surgen pequeñas cuevas y acanaladuras fruto del antiguo correr de ríos subterráneos y hoy pequeños basureros donde se acumulan latas y desperdicios resultado de un turismo incívico. Pero esto no resta envergadura al enorme arco que impone como una gran cúpula.

"Puentedey."

"Puentedey."

…No es extraño que la admiración atribuya al dedo físico de Dios la hechura de este paso de agua..."


Fray Valentín de la Cruz en referencia al arco de Puentedey (Fuente Wikipedia.)


   El río Nela discurre tranquilo y poco caudaloso bajo el arco por un lecho de cantos rodados dejando a su vera las orillas arenosas propias de una playa pluvial.

"Río Nela."
   Regresamos a la carretera (BU-V-5612) dirección Quintanilla Valdebodres y bajo el estrecho arco abandonamos Puentedey paseando junto a las arcadas naturales formadas por una plantación de plátanos de sombra. Caminamos en busca de la cascada de la Mea y preguntamos a un paseante que lleva nuestra dirección. Además de habitante de Puentedey, resulta ser el antiguo alcalde de la localidad y en el trayecto compartimos una ilustrativa conversación sobre la historia mas reciente de Puentedey.

"Carretera a Quintanilla Valdebodres."
   Habiendo caminado 1,5 kilómetros, nos topamos a la izquierda con la señal indicadora de la cascada de la Mea, nos despedimos de nuestro guía improvisado y continuamos por el estrecho sendero que se interna en el barranco. El cómodo camino se rodea de un sotobosque  de escajos y helechos serpenteando entre fresnos, pequeños robles mediterráneos, arces y dispersos ejemplares de espino blanco junto a un paisaje saturado de diferentes tonalidades de rojo, amarillo y verde.

"Sendero a la cascada de la Mea."
   Al frente nos encontramos con los farallones calizos que cierran este barranco en “U” por el cual remontamos buscando cualquier excusa para abandonar el camino y trepar por algunas grietas.

"Sendero a la cascada de la Mea."



"Camino improvisado."
   No tardamos en toparnos con el último obstáculo antes de llegar a la cascada de la Mea, por la que hoy desciende apenas un hilo de agua procedente de los canales de la Dulla que se precipita por esta cornisa de roca.

"Cascada de la Mea."
   El terreno kárstico de la montaña nos permite pasar tras la cascada y remontar levemente altura bajo los paredones con amplias vistas de la cabecera del valle, paredones donde anidan buitres y alimoches poco visibles en esta época del año.

"Paso bajo la cornisa."
"Cascada de la Mea."

"Cascada de la Mea."
   La ruta se basa en deshacer lo andado, aprovechando el camino de vuelta para descolgarnos del sendero hacia el arroyo de la Mea donde se forman humedales de densa vegetación que acompañan a las pequeñas cascadas y pozas de aguas estancadas.

"Arroyo de la Mea."
"Sendero."
   Por el paseo de regreso a Puentedey  nos acompañan agradables temperaturas aprovechando a la entrada del pueblo para descansar a la vera del río Nela  junto a la bolera.

"Puentedey."

"Puentedey."
   Sin duda alguna no podemos marcharnos de Puentedey sin visitar sus estrechas y empinadas calles hasta alcanzar la iglesia de San Pelayo con buena perspectiva de la localidad y las sierras que la separan de Villarcayo.

"Panorámica de Puentedy."
"Iglesia de San Pelayo. Puentedey."
   Entre las cabañas y pequeños cobertizos restaurados se esconde el pequeño “museo” a los bolos, a escasos metros de la torre - palacio de los Porres, también en obras de restauración, y aunque ambas torres se hallan techadas con cubiertas a 4 aguas, podemos distinguir claramente las almenas en lo alto de la fortificación en muy buen estado de conservación.

"Pequeño museo de los bolos."
   La iglesia de San Pelayo, declarada bien de interés cultural, es un edificio románico de carácter humilde y sobrio con un curioso pórtico de entrada tallado en piedra. En el relieve bien conservado se representa a un caballero armado luchando con lo que se cree una serpiente. Pero el significado parece no ir más allá del reaprovechamiento de la escultura en la construcción de este edificio.

"Pórtico de entrada a la iglesia."
   Terminada la visita descendemos por las callejuelas y aprovechamos para comer en el único restaurante de esta localidad, totalmente recomendable y en el que aconsejo hacer reserva previa.

"Puentedey."
   Iniciamos el camino de regreso a casa, pero variamos la ruta tomando la estrecha carretera provincial de Quintanilla de Valdebodres (BU-V-5612), desaconsejada en caso de mal tiempo, nieve o hielo, por la que cruzamos directamente hacia Viñuela con dirección a la ermita de San Bernabé. Estando en la región no podíamos regresar a casa sin visitar el máximo exponente del complejo kárstico de Ojo Guareña.

"Alto de Viñuela."
"Ermita de San Bernabé. Ojo Guareña."
   Una vez aquí se puede comprobar que necesitaremos visitar Ojo Guareña con mas tiempo pues tiene mucho que ofrecer al visitante. La ermita de San Bernabé es la "portada" de un monumento formado por la naturaleza en colaboración con el hombre, puerta de acceso a varias cuevas y rutas que discurren por el impresionante complejo karstico.
   Damos por terminada la visita cuando empieza a anochecer y ahora si, comenzamos el viaje de regreso con lo mejor que nos podíamos llevar, habiendo disfrutado del día en familia y la excusa perfecta para volver a visitar las Merindades.

Para ver todas las fotos abrir el enlace:


Track y datos de la ruta:


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