San Miguel de Aras-Sierra de Sel-Montes del Infierno.

   En plenas fiestas navideñas, aun con la resaca de la nochebuena, buscábamos una alternativa al bullicio y la locura de las compras y sobre todo de los centros comerciales.
Son fechas para disfrutar en familia, pero encontramos un rato para despedir el año con una última ruta. Algo cerca de casa y sin complicaciones.

   En principio la idea era subir al monte Rubrillu, también conocido como Pico de la Bandera, una cumbre de 911 msnm situada sobre los montes del infierno en la sierra de la Alcomba.

   Como su vecina la sierra del Mullir, recorrida en la ruta al pico con el mismo nombre, la sierra de la Alcomba o la sierra de Sel  es un macizo kárstico fuertemente erosionado repleto de grandes lapiaces, dolinas y hoyas que requieren de precaución al caminar sobre la desnuda roca, muy resbaladiza y traicionera en caso de lluvia o niebla, esta última bastante común en la zona.

   Antes de amanecer, nos agrupábamos  los asistentes en San Miguel de Aras, más concretamente en el barrio del Caburrao, lugar desde donde partimos también en la ruta al Mullir  y cuya entrada  al blog nos devuelve al mes de Octubre.

   Siempre he dicho que el senderismo es una actividad que une, no es difícil ver varias generaciones de la misma familia compartiendo rutas por la montaña, tan solo hay que adaptar el ritmo y la dificultad de la ruta al nivel del grupo. En este caso, para variar, nos juntamos algunos desconocidos dispuestos a disfrutar de una mañana de monte sin importar el recorrido ni el ritmo.


"Valle de Aras."
   Tras las presentaciones comenzamos a caminar con la luz de los frontales dejando atrás San Miguel de Aras. Con las primeras luces del día cobrábamos altura abandonando el asfalto y cruzando sobre grijo los mazos de Pilas a la izquierda y Cobrantes a la derecha. Durante 2 kilómetros y medio recorrimos la serpenteante pista hasta llegar a una cabaña en ruinas donde nos detuvimos a contemplar las vistas.

   El valle de Aras amanecía envuelto en niebla mientras que al fondo destacaban las luces de los puertos de Colindres y Santoña.


"Senda."
   La pista continuaba ascendiendo hacia una torreta de alta tensión sita en  la ladera de la sierra, nosotros nos desviamos campo a través atajando por un empinado y roto sendero para acceder a la pista que llamamos “la electrolítica”. Es una ancha pista de roca suelta tallada en la montaña que recorre la sierra del Mullir y de Sel desde el pequeño puerto del Esquilo hasta Campo Layal, llegando prácticamente al santuario de la Aparecida.  Esta obra se realizó exclusivamente para la colocación de las torres de alta tensión que traviesan el cordal montañoso, ofreciendo una ruta con espectaculares vistas de la zona oriental de Cantabria.


"Desvío a Ogarrio."
   Al retomar la pista continuamos hacia la derecha, dirección el Esquilo, para medio kilómetro más adelante abandonarla de nuevo por un estrecho sendero que se desgaja de la misma a la izquierda estando bien señalizado con la dirección de Ogarrio escrito en la roca.


"Paso de las Saberas."
   El rocoso sendero, húmedo y resbaladizo nos cambió de rumbo atravesando la sierra de Sel por las Saberas hacia el valle de Matienzo, o más correctamente el poljé, el más grande y sombrío de la geografía española.


   A nuestra derecha se alzaba el Mullir, separándonos de su ladera una impresionante y profunda hoya cubierta de densa vegetación.  El estrecho sendero rodeado de escajos y vegetación baja nos introdujo en un bosque de hayas, en cuyo centro se encuentra  la cruz del Collao.




"Hayedo."
   Atravesando el bosque accedimos a la ladera sur, la del valle de Matienzo, sobre la localidad de Ogarrio. La densa niebla nos ocultaba las vistas, tan solo escuchábamos el sonido de coches, motores de tractor y voces a lo lejos, mientras remontábamos altura  por la loma. En tramos se distinguen a duras penas los restos de una antigua calzada, construida para la explotación forestal de los hayedos que antiguamente poblaban gran parte la sierra. Todavía hoy  se recorren impresionantes bosques, pero mucho menos abundantes. Una de las ventajas de realizar la ruta con gente de la zona, es la de recibir las explicaciones, historias y recuerdos sobre el recorrido.


"Remontando altura."
   Tras un paso entre rocas, el sendero perdió inclinación y la niebla comenzaba a disiparse, de nuevo la vegetación hacia acto presencia  llegando al Hayal de las Cornejas.  En este punto, el paisaje se llena de contrastes, el gris de la roca, los marrones y ocres de las hojas caídas y el verde intenso del musgo que crece en los troncos de las hayas que a duras penas consiguen enraizar en tan abrupto terreno.


"Hayal de las Cornejas."

"Hayal de las Cornejas."
   A nuestra derecha se alzaba picón Rubrillo, de 740 msnm. y a medida que atravesábamos el bosque aparecía al fondo su hermano mayor, el Rubrillu.


"Muro."
   Un muro de piedra nos separaba de un pastizal, verde y liso, como si estuviera fuera de lugar entre rocas y peñones. En su margen izquierdo, las ruinas de una cabaña sirvieron de apoyo para descansar y recuperar fuerzas tras 7,5km de ruta, estando tras sus muros al resguardo del viento.


"Cabaña."
   En este punto, dada la hora, decidimos no subir al Rubrillu y continuar por los “Montes del Infierno”  rodeando el Verganzo. Dejamos atrás la blanda alfombra herbosa cruzando el pastizal y continuamos sobre la estrecha y rota senda.


"Senda."
   Proveniente del Hayal de las Cornejas, la senda que dejáramos atrás anteriormente, formaba un cruce de caminos donde tomamos a la derecha. Entre árboles, el terreno tomó inclinación descendente a la vez que giraba al norte hacia Hoyos de la Colina, tomado de nuevo a la izquierda.


"Paisaje."


   De nuevo afrontamos un tramo de paisajes impresionantes. El terreno kárstico, adornado por los hayedos, musgo y líquenes creaban impresionantes estampas miraras donde miraras.




   Sobre terreno rocoso, dejando a la derecha la Sima Ciempiés, descendimos de nuevo a la “electrolítica” para retroceder por la misma durante 3 kilómetros girando a la izquierda, e iniciando el descenso hacia el Valle de Aras por el mismo recorrido por el que subimos. Tiempo para conversar y hacer lo más llevadero posible el tedioso descenso sobre la dura y larga pista hasta completar los casi 17km de ruta en San Miguel de Aras tras 5 horas y poco más de 40 minutos.






   Aunque en esta ruta apenas se superan los 720 msnm, la variedad de terrenos que se atraviesan y el impresionante paisaje kárstico de estas montañas confieren a estos recorridos un gran atractivo para el disfrute del senderista.

"Pista."

A parte de la precaución que siempre hay que tener en la montaña, no recomiendo esta zona con niebla o visibilidad reducida, ya que es fácil desorientarse y el terreno está repleto de trampas en forma de lapiazes y sumideros ocultos en la roca. Por otra parte, siempre es un placer compartir rutas con gente nueva, de la que siempre se aprende algo. 


Para ver el álbum completo pinchar en el enlace.
Fotos.

Track y datos de la ruta.


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Santa cruz de Iguña - La Panda y Peña Arcenal Btt (Qdd Bicicantabria)

   Apenas un mes atrás caminábamos sobre la nieve en las cumbres del Asón, falsas ilusiones de una temporada de nieve larga y abundante.  De nuevo el viento sur y las temperaturas primaverales se llevaron los restos del temporal, así que solo nos quedaba esperar…

   Entrabamos ya en la recta final del 2017 y este mes de diciembre, aparte de buen tiempo, nos trajo otra quedada del  foro Bicicantabria.

   Los 3000 eran los encargados de guiarnos  por la zona del Valle de Iguña, en la comarca del Besaya, sito junto a la autopista que une Cantabria  con la meseta. Sus casonas blasonadas son atisbos  de la importancia que en su día tuvo esta zona, uno de los señoríos de los marqueses de Aguilar de Campoo.  En el fondo del valle junto al río Besaya, Arenas de Iguña está rodeada por montañas de suaves laderas donde predominan las praderías.
Un valle, cuna de escritores, pintores e inventores con un gran patrimonio arquitectónico en forma de iglesias y casonas.

   Sabedores de los gustos y el concepto de la bicicleta de montaña de los organizadores  nos unimos al numeroso grupo de ciclistas, mas de 60, que tomamos la salida en Santa cruz de Iguña a las 9:30 de la mañana.

   Cuando se hacen las cosas para disfrutar, con mentalidad de unir y compartir tu afición con la gente, queda reflejado en el resultado de la convocatoria, siendo esta una de las más numerosas del año donde el buen ambiente fue la tónica general de toda la ruta.

"Subida a La Panda."
   Tras la foto de grupo, por la calle Helecha, comenzamos a rodar bordeando la central lechera de la Serna. De salida comenzamos a remontar altura a ritmo suave y cómodo entre charlas y paradas por la pista grijera junto al regato de la Panda hacia Grajales.
   Las empinadas pendientes de las curvas eran suavizadas por el cemento rayado,  serpenteando a través del espeso bosque de hayas, robles, avellanos y castaños, cuya corteza quedaba oculta bajo el manto de musgo y líquenes.

"Bosque."
   A medida que cobrábamos altura desaparecía el espeso arbolado abriéndose las vistas del valle al paso del Tablón de la loma.

   Junto a un cercado, un área recreativa nos servía de punto de reagrupamiento. Las temperaturas, a pesar de los anuncios de frío y heladas se mostraban suaves y agradables y el cielo cubierto se despejaba poco a poco con el paso de las horas.

"Valle de Iguña."

"La Panda."
   Una vez nos reunimos, la despejada pista nos llevaría subiendo de forma moderada durante 2km más hasta la Panda. 
   Culminada la subida perdimos altura unos escasos 300mt. Un desvío a la derecha haciendo un giro de 180 grados nos internaba de nuevo en la espesura del bosque del "Joyuelo", esta vez recorriendo un estrecho y sinuoso sendero.

"Sendero."
   Este divertido tramo entre helechos, escajos y acebos comenzaba con un corto pero técnico y empinado tramo de bajada al comienzo del sendero escondido en el margen derecho de la pista y que pasaba fácilmente desapercibido. Una vez resuelto este tramo, zigzagueando entre arboles continuamos el descenso con dirección a Helguera.

"Hojarasca."
   A medida que perdíamos altura la senda se ensanchaba pasando a rodar por un camino completamente cubierto por la hojarasca. Los obstáculos ocultos bajo la misma provocaron algún que otro susto sin consecuencias, llegando todos juntos a Helguera tras reunirnos al final de la bajada y accediendo por la pista CA-711.

"Pista de Helguera."
   Rodando tranquilamente por la ancha pista paralela al río Besaya continuamos dirección Silió. Dicha pista nos separó del Besaya y paralela a su afluente el Erecía nos guió a lo largo de los 2,5 kilómetros que separan ambas localidades atravesando parcelarias y bordeando "La Campiza".

"Camino a Silió."
   En general, el sendero resultaba fácil y de rápido rodar, a excepción de un paso sobre el río por una estrecha calzada de piedra. Con 10,5 kilómetros de ruta recorridos llegábamos a Silió pasando junto a su Iglesia de origen Románico declarada monumento de interés Histórico Artístico.
   Cabe destacar La Vijanera, una fiesta local que se celebra el primer domingo del año y declarada fiesta de Interés Turístico Nacional la cual da fama a esta pequeña localidad.

"Llegando a Silió."

"Iglesia de San Facundo y San Primitivo."
   Sobre el puente a la entrada de Silió nos reagrupamos de nuevo. En este punto algunos decidieron no continuar, el resto nos dirigimos por la calle monasterio al segundo bucle de la ruta.

"Río Erecía."
   De nuevo tocaba remontar altura, con preaviso de la dureza y duración de la subida lo tomamos con calma durante los 2 kilómetros de duras rampas de asfalto con los que comenzaba la larga subida a Peña Arcenal. Al paso junto a una estabulación, el estirado grupo se fue reuniendo aprovechando el parón para recuperar fuerzas. La pista de asfalto dio paso a sendas roderas que por la loma se desviaban a la derecha hacia "Posadorio".

"Subida al monte Canales."
   Finalmente la senda desapareció en la braña y campo a través continuamos remontando altura asta la cima del monte Canales. 

"Braña."
   Tras casi 4 km de constante subida, 100 mt. de descenso por una trialera de acceso a una cabaña hicieron de antesala al último de los repechos. 

"Peña Arcenal."
   La peña Arcenal, al fondo, indicaba el final de la subida. Algunos sobre la bici, otros empujando afrontamos la última loma herbosa. El disgregado grupo se esparcía por la ladera esquivando los tojos y buscando el trazado más fácil.  Un estrecho sendero proveniente de "raíz Mala" nos llevaría bordeando el macizo rocoso de la peña por la derecha perdiendo altura tímidamente y remontando unos metros al final del mismo junto a una cerca a la entrada del bosque marcando el comienzo del descenso.


"Sendero."
   Un grupo de gente con más prisa se adelantó mientras que el resto paramos a recuperar fuerzas y descansar durante largo rato.


"Comienza el descenso."
   Tras el merecido descanso reiniciamos la marcha perdiendo altura e internándonos en el espeso bosque de "el Salce". El sendero se desdibujaba bajo las hojas a medida que recorríamos la ladera bordeando Peña Arcenal. 
   El descenso se mostraba exigente física y técnicamente. De nuevo, la hojarasca ocultaba ramas y piedras dando algún que otro susto en forma de caídas y patinazos.


"Atravesando el bosque."
    Atravesamos el bosque de "las aguzaderas" llegando a una zona mas despejada. La vegetación baja nos permitía disfrutar de las vistas de los montes Cuyacueto o Peña Portillo, o Sierra Llana y Monte Lejín mas al fondo.


"Vistas."
   Al borde del barranco, por la ladera del Monte Canales hacia el río Erecía, continuamos el descenso, esta vez mas pronunciado y rápido hacia Silió. 


"Vistas."
   Tras un último y rápido tramo a través de una zona de pasto tomamos la pista que, paralela al río, nos devolvería a Silió por la calle "General". El regreso a Helguera por el mismo tramo que a la ida se hizo rápido, y a pesar de repetir trazado para nada resultó aburrido ni monótono. Ya en el pueblo, junto al parque al cruzar el puente, se hizo un último reagrupamiento antes de salir por pistas asfaltadas a la CA-710, la carretera que nos llevaría a Santa Cruz de Iguña, donde dejamos los coches y comenzamos la ruta 4 horas y 20 minutos antes.  
   26´5 km de ruta variada, pista, braña, sendero, bosque... paisajes impresionantes que nos deja el otoño y sobre todo buena compañía con ganas de disfrutar de la ruta sin prisas.

   Gracias a los guías por el tiempo dedicado a preparar la ruta y la molestia de llevarnos a todos por ella. 



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Fotos.

Track y datos de la ruta. 


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Monte Buciero - La Atalaya, Yusa.



"Peña del Fraile."

   A primeras horas de la mañana recorría las desiertas calles de Santoña y ascendía por la carretera hacia el fuerte de San Martín pasando tras el patronato. Las rampas de asfalto me guiaban entre las últimas casas hacia el monte Buciero cobrando altura rápidamente. Pronto el asfalto y el hormigón desaparecerían bajo la empedrada pista que remontaba altura hacia la peña del fraile. En apenas media hora llegaba a este impresionante mirador donde se puede disfrutar de las vistas de la peña, la costa desde Laredo hasta la entrada al puerto de Bilbao y el abra completamente en calma.



"Vistas desde la peña del Fraile."

   Sin dejar el camino, continué la marcha remontando altura pasando junto a la casa de la leña con los acantilados siempre a mi derecha. Un fuerte quiebro en la curva del sagrador me dejaba prácticamente en el final de la subida, la revuelta del caballo, donde el pedregoso sendero se torna en bajada hacia el faro del caballo.


"Senda del Buciero."
   La tranquilidad y soledad de los caminos del monte contrastaban con la frenética actividad que ha sufrido el Buciero durante los pasados meses estivales, ante lo cual no me declino a favor ni en contra, siempre y cuando se respete el medio. Por desgracia esta temporada se ha comprobado que no siempre es así.


"Cuatro caminos."


   Un corto descenso me dejaba en un cruce de caminos señalizado. El cruce de cuatro caminos da la posibilidad de continuar hacia el faro del caballo y sus famosas escaleras, seguir de frente para cerrar la vuelta al monte o tomar el desvío a la izquierda por el camino blanco. Esta última fue la opción tomada en esta ruta.




   Este sendero cruza el monte Buciero bajo el espeso hayedo. Recorriéndolo durante apenas 1km me desvié del mismo por una estrecha senda más cerrada por la maleza hacia la Atalaya. La señalización de la misma se limita a un poste al margen del camino sustentado por piedras, los carteles indicativos desaparecieron y unos rótulos marcados a mano en el mismo hacen su labor señalizando la dirección a seguir, en este caso la Atalaya.


"Peña Ganzo."
   El serpenteante y angosto sendero discurre durante 1 km. sombrío bajo el espeso bosque invadido por plantas trepadoras. Algún que otro claro nos deja ver la situación de otras cumbres de los montes del  Buciero como el paso bajo la peña Ganzo, a la cual he dedicado alguna que otra entrada en este blog.
   Aunque el sendero es bastante intuitivo, la existencia de alguna trocha abierta recientemente puede dar lugar a confusión. De nuevo un simple poste rotulado a mano nos indicaba el camino hacia la Atalaya.


"Rotulo."
   Una pena que algunos seamos tan desconsiderados. El mal estado de las señales  es una muestra más del poco civismo que muestran algunos "excursionistas".


"Senda a la Atalaya."
    El sendero, ancho y limpio remontaba de nuevo altura afrontando fuertes repechos alternándose pasos sencillos con tramos más rocosos.  A medida que cobraba altura el camino se estrechaba, la caída lateral aumentaba siendo en su parte final un estrecho paso al borde de un pequeño barranco sobre el hayedo y el campo de la paloma. 


"Llegando a la Atalaya."

   El curioso macizo rocoso hace de antecima a esta pequeña cumbre del Buciero. Con poco más de 330 msnm la Atalaya es la que más al norte se encuentra de cuantas la rodean tan solo adelantada por el alto del Águila.


"La Atalaya."
   A pesar de su modesta cota de altura, por su forma piramidal este monte ofrece un impresionante mirador de la franja costera, no en vano se situó en este punto estratégico un puesto de vigilancia del cual podemos visitar los restos.


"Vistas."
    A pesar de las nubes a primeras horas de la mañana, la suave brisa terminó por despejar los cielos disfrutando de los paisajes costeros que ofrecen las cumbres del Buciero.


"Sendero."
   Un rato de descanso y proseguí con la ruta. La entrada al sendero de descenso resulta bastante obvia, sita en el lado opuesto de la pequeña fortificación se interna en la espesura del bosque con empinadas bajadas perdiendo altura a través de algunos complicados pasos rocosos. En menos de 1km de recorrido se pierden 200 metros de altura siendo el último tramo el más complicado a causa del firme resbaladizo por el barro y la humedad.   Utilizando los arboles como punto de apoyo poco a poco fui perdiendo altura  hasta alcanzar en la parte final la senda que da la vuelta al Buciero.



   La indicación de la flecha me envía de nuevo a cuatro caminos, con la intención de dar un rodeo al monte me encaminé hacia la izquierda para descender al faro del pescador.
   La senda mucho más pisada, ya que es la más conocida por los senderistas, desciende bordeando con la caída de los acantilados a la derecha. Sin resultar en exceso técnico ni expuesto si hay que caminar con cautela, ya que un accidente en esta zona podría resultar fatal.
   El último tramo de la senda, más técnico, está equipado con una cuerda que a causa del estado de los postes que la sostienen, aparte de ineficaz puede resultar peligrosa.



   A medida que perdemos altura lo hace también la espesura del bosque, abriéndose las vistas completamente al alcanzar la carretera que bordea por el desfiladero el monte.


"Llegando al faro del pescador."
"Faro del pescador."
   Dejaba a mi derecha el faro del pescador, y de nuevo remontando altura continué con la ruta esta vez sobre asfalto. En apenas 50mt una estrecha senda se eleva por la ladera del monte al margen izquierdo de la carretera. Tomé el sendero para evitar el asfalto en la medida de lo posible internándome de nuevo en el bosque.
   Con fuertes repechos, el sendero zigzaguea ladera arriba cobrando rápidamente altura.
   Prácticamente en el kilómetro 8 de ruta llegaba al claro abierto en el descampado de Yusa. A la derecha, a lo lejos, aparecía de nuevo la Atalaya.


"La Atalaya desde Yusa."
   Crucé el pequeño pastizal y atravesando la cerca, un estrecho sendero me guió a traves del " Cerro" entre parcelarias, anunciada mi presencia por el continuo ladrido de los perros hasta llegar a  4 caminos de Yusa.

"4 caminos de Yusa."
   De nuevo, para evitar en la medida de lo posible el asfalto y el hormigón, opté por tomar el sendero que se desvía a la izquierda entre ambos muretes de piedra.



   El herboso sendero me cruzó dirección al Napoleón con las últimas vistas de Berria, que me dejaría la ruta de hoy, a mi derecha. Apenas 1km de sendero me dejaba de nuevo en el asfalto de la calle del monte.



   En dirección ascendente tomé a la izquierda por la estrecha carretera. Al final del repecho, la misma, muere en un tramo empedrado que se dirige hacia el fuerte de Napoleón o el Mazo dominando el norte de la villa marinera de Santoña y la playa de Berria.


"Senda del Salticon."
   Apenas 20mt y hacia la izquierda, una señal indica la senda del Salticón, utilizada en varias rutas de este blog para subir al monte, y en esta ocasión para llegar de nuevo a Santoña.


"Salticon."
   Llegaba al final de la ruta con 10km recorridos en poco más de 3 horas cuarto tras una mañana más veraniega que otoñal y habiendo disfrutado de la montaña e impresionantes vistas de la costa.

   Si una semana atrás caminaba sobre la nieve hoy el sol y el mar eran los protagonistas de mi ruta. Así es esta región, una tierra de contrastes.

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