Los Corrales-Pico Gedo-Monte Orza (Qdd Bicicantabria)

  Amanece entre oscuros nubarrones en la autopista. Hoy acudo a la invitación que esta vez viene de parte de los compañeros del foro Bicicantabria del club Valle de Buelna de los Corrales.

   Me desvío en Torrelavega dirección Palencia y en escasos 15 minutos estoy en el centro de la ciudad. Llego pronto, mientras descargo la bicicleta y me preparo el ambiente “bicicletero” toma la plaza de la Pontanilla. Veo y saludo muchas caras conocidas, en el bar tomando un café hacemos tiempo hasta las 9:30.

   El tiempo nos respeta y aunque amenazantes, las nubes se guardan la lluvia mientras nos juntamos y hacemos la foto de grupo. Ya estamos listos y comenzamos a rodar por las calles de Los Corrales.

"Foto de grupo. (Facilitada por la organización.)
   Tomamos por la avenida Cantabria (N-611) y abandonamos la localidad dirigiéndonos hacia la autopista. Un suave repecho nos encamina hacia el parque de bomberos abandonando la carretera tomando un desvío a la izquierda por una pista secundaria.

   Paralelos a la autopista vamos remontando altura viéndola desaparecer en las entrañas de la montaña en el túnel de Gedo, mientras nosotros abandonamos el firme hormigonado y continuamos por sendas roderas hacia “Monte de Abajo”.

"Rodando hacia Monte de Abajo."
   Un tramo de asfalto nos da una tregua en la constante subida con un corto descanso previo a la inclinada ladera de Santizoro.

"Legando a Santizoro."
   Atravesamos la ladera por el estrecho y roto sendero que bordeando cueto Espina se convierte en un ancho camino con las vistas de la cuenca del rio Besaya ampliándose a medida que ganamos altura.

"Ladera de Santizoro."

"Vistas."
   Finalmente el camino desemboca en la pista de grijo de acceso a las antenas de Tv que coronan pico Gedo. La pista dibuja enormes lazadas y horquillas en la falda del monte con buenas panorámicas en todas direcciones a medida que afrontamos la subida.

"Llegando a la pista."
"Subiendo a Pico Gedo."

"Llegando a Pico Gedo."
   Cuando cumplimos los 10 km de ruta accedemos a las instalaciones sitas en la cumbre a 597 msnm. Las temperaturas varían según la zona haciendo bastante frío en las zonas mas expuestas del monte.
   Aprovechamos una corta parada para comer algo y rápidamente reanudamos la marcha. 


"Pico Gedo."
   Un pequeño pinar se descuelga por la falda de la montaña dirección sur, lo atravesamos por una rápida y rota pista que nos lleva perdiendo altura hacia el regato de Términas por un firme repleto de escalones de roca y zonas enraizadas.


"Pinar."
   Tras casi dos kilómetros de fuerte descenso continuamos por el pinar a media ladera virando bruscamente a la derecha. Al fondo aparece una estrecha pista asfaltada de la que nos separa un corto tramo de bajada, fácil y rápido, pero suficiente para reventar la rueda trasera de mi bicicleta.


"Hacia Collado de Cieza."
   Tras reparar la avería reanudamos la ruta, el pequeño grupo que me ha esperado y yo, remontamos sobre asfalto hacia la localidad de Collado de Cieza. Por las estrechas calles atravesamos esta pequeña localidad y prolongamos la subida por el camino del Páramo.


"Camino del Páramo."
   De forma moderada pero constante remontamos altura durante 4,5 kilómetros por una rota pista de grijo, un tramo largo y denso bordeando Collado Garita.
   Las vistas de las redondeadas lomas que se desploman con fuerte inclinación hacia el regato Pescardo nos acompañan hasta ganar el alto.


"Rodeando Collado Garita."
    En el kilómetro 17 llegamos a un cruce de caminos donde nos detenemos de nuevo para reunir al grupo y esperar a los rezagados.
Bordeamos la loma hacia la vertiente norte tomando a la derecha y continuamos por el sendero que en continuo sube y baja recorre la ladera afrontando cortas trialeras y desembocando de nuevo en una ancha pista de grijo.  Esta nos eleva unos metros hasta un cruce de caminos. En este punto llevamos recorridos 20 kilómetros y de nuevo paramos para reagrupar.


"Vistas."
   A mano derecha un cortafuegos traza una línea impecable hacia Collado Garita afrontando un fortísimo repecho desde nuestra posición hasta la cumbre. La pista que recorremos  comienza a descender hacia Collado de Cieza, pero nosotros continuamos por la suave cresta que hacia el Norte, girando a la izquierda nos encamina al Monte Orza. 


"Hacia Monte Orza."
   Tras recorrer el cresterío 1 kilómetro nos desviamos de nuevo a la izquierda descolgándonos por la braña hasta toparnos con la estrecha pista de asfalto enlazando el descenso por la misma hacia el arroyo Rebujas. 


"Bajando de Monte Orza."
   De nuevo un pinchazo en la rueda trasera me obliga a parar y reparar quedándonos rezagados otra vez.
   Una vez solucionado retomamos la pista unos 600 mt. hasta una pequeña cabaña y una estabulación al margen izquierdo de la misma, desviándonos de nuevo por la braña en busca del sendero que se interna en el bosque de Cotera La puente.


"Buscando el sendero."
   El entretenido tramo entre escajos y helechos  nos deja en un amplio camino que junto al arroyo desciende de forma moderada  a través del bosque hasta la localidad de Coo que abandonamos por la carretera que continua hacia Barros.


"Bosque de Coo."

"Bosque de Coo."
   Evitando el asfalto, a 100 mt de las últimas casas, tomamos el desvío a la derecha pasando junto a la ermita de nuestra Señora de los Remedios, accediendo de nuevo a la carretera hasta cruzarnos con el puente de la autopista. Por la vía de servicio paralela a la misma recorremos los 2 kilómetros que nos separan de los corrales y terminamos  la ruta de nuevo en la plaza de la Pontanilla tras 3h y 36´ y 30 kilómetros de recorrido.

   Disfrutamos de un aperitivo de lujo, todo un detalle por parte de los organizadores y familiares que colaboran de forma desinteresada.

   Agradecer al club de Los corrales de Buelna el esfuerzo de guiarnos por esta zona.

   Famosa por los restos de las antiguas civilizaciones cántabras, destacando las estelas  de amplia relevancia en todo el valle, y su constante lucha contra los invasores romanos. Un hecho caracterizado anualmente en la fiesta de las guerras Cántabras cada final del mes de agosto y declarada fiesta de interés turístico Nacional.

Una comarca rodeada de imponentes montañas, frondosos y viejos bosques cargados de historia.

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Fotos

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Cascadas de Lamiña.

   El verano continuaba extendiéndose por el mes de Octubre. Intentamos quitarle hierro al asunto autoconvenciéndonos de que es un ciclo y que cuando termine  volverá a la normalidad, pero el cambio climático es un hecho que año tras año va constatándose de una forma preocupante. 

   Buscando algo positivo, si es que lo tiene, es que podemos aprovechar haciendo rutas “en familia” sin exponer a los más pequeños a las inclemencias del invierno.
   A las 8 de la mañana entraba en la habitación un torbellino, agitado por la impaciencia y la ilusión, que nos puso en marcha antes de que sonara el despertador. Desayunamos y con las mochilas cargadas para pasar el día partimos en coche hacia Cabuérniga.

   Rondaban las 9:30 de la mañana cuando aparcábamos en la pequeña localidad de Barcenillas, perteneciente al municipio de Ruente, en el parking junto al arroyo que cruza esta localidad.

   El cielo despejado durante toda la noche dejaba unas bajas temperaturas a primera hora de la mañana patentes nada más salir del coche. Tras abrigarnos comenzamos a caminar por el amplio camino de buen firme que nos alejaba de las casas por el barrio Barcenillas.

"Comenzamos la ruta."
   Apenas habíamos recorrido 400 mt cuando nos desviamos a la derecha. Cerrado por una cerca de alambre de espinos, la trocha cobraba altura con fuertes repechos atravesando un frondoso bosque de castaños, robles y hayas tomando dirección sur hacia Lamiña. La subida afrontaba tramos pedregosos y estrechos. Puede resultar dura, sobre todo para los peques, así que es mejor tomarse con tranquilidad el escaso kilómetro que nos separa de las primeras casas de Lamiña. 

"Señalización."

"Llegando a Lamiña."
   Una vez alcanzado el alto continuamos por un camino vecinal hasta el centro del pueblo pasando junto a la ermita de San Fructuoso y tomando la carretera de la izquierda.

   Sobre asfalto seguimos remontando altura, ya de forma más moderada, por el trazado del camino foramontano primitivo, que atravesaba y daba relevancia a esta pequeña localidad de Lamiña.

   Bordeando el cercado de la fuente, el camino se tornaba de nuevo en subida. A medida que llegábamos al final de la cuesta abandonábamos el bosque y la sombra, abriéndose poco a poco las vistas.

"Vistas."
   Primero los pastizales, donde cabezas de ganado autóctonas, vacas tudancas y de raza frisona, se mezclaban pastando de un suelo humeante calentado por el sol de media mañana, y a medida que recorríamos el camino aparecían las vistas de la cañada y las laderas de El Cotero y San Frutuoso.




   El terreno ahora favorable, nos llevaba hacia las entrañas del pequeño valle rodeados de bosques de hayas y robles a la derecha del camino y dispersos eucaliptales plantados a mano izquierda.

"Camino."
   El final de la bajada nos dejaba junto al arroyo de Barcenillas, a esta altura con algo de agua, que descendía por el pedregoso cauce.

"Arroyo de Barcenillas."
   De nuevo tocaba subir, esta vez por una pista grijera de la cual nos desviamos tras 400 metros.
   A pie de pista, un estrecho sendero junto a un panel informativo perdía altura estrechándose hasta toparse con el arroyo. El paso del mismo ha de hacerse sobre las piedras que lo cruzan dando ese “punto de aventura”  sobre todo para los pequeños de la casa.

"Sendero."
   Una vez en la otra orilla, oculto por la maleza y la rojiza hojarasca, un poste balizado nos guiaba hacia la izquierda a la vera del arroyo de Barcenillas atravesando por un estrecho sendero el denso hayedo.
   Tras una corta subida y su correspondiente bajada, zonas de fácil trepada para los niños, llegamos a las cascadas de Lamiña o de Úrsula como también se las conoce. Visibles primero desde un rústico puente de madera, y junto a las cuales continuaba el paso del sendero.

"Cascadas de Lamiña." 

"Cascadas de Lamiña."

"Cascadas de Lamiña."
  De nuevo, pasando sobre el río, tras un corto y empinado repecho equipado con una escalinata alcanzábamos el origen del salto de agua y continuamos a cierta altura bosque a través hasta toparnos nuevamente con el Barcenillas.

   Al margen izquierdo de la senda, escondida del recorrido, la última de las cascadas se precipitaba a poca altura vertiendo sus aguas en un remanso del arroyo, un rincón de acceso complicado pero para el que merece la pena desviarse.

"Cascadas de Lamiña."

"Cascadas de Lamiña."
   Continuando el sendero, una corta subida a través de una pequeña braña nos dejaba en un claro rodeado de hayas  donde aprovechamos para comer con las imponentes vistas de las lomas del Collado de Nogalera frente a nosotros. Habíamos recorrido 5,5 kilómetros desde Barcenillas.

"Sendero."
   Aproximadamente a las 3 de la tarde reanudamos la ruta ya de regreso. El sendero continuó descendiendo levemente por una zona boscosa hasta toparnos con la pedregosa y ancha pista que nos llevaría a Barcenillas.

   Paralelos al muro de piedra recorrimos durante 4 kilómetros la pista, prácticamente en bajada, terminando junto a los coches tras casi 10 km. de recorrido.


   Una ruta asequible para niñ@s con un poco de soltura y resistencia caminando por el monte. Bonita y entretenida, a través de los impresionantes bosques de cabuerniga y las espectaculares cascadas de Lamiña. 

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Montehano desde Gama.

   El día amanece desapacible y gris. No hace frío, pero mirar por la ventana invita a todo menos a salir de casa.

   Aun así hemos quedado para salir a dar un paseo.  Me calzo las botas y bajo las escaleras al filo de las 9 de la mañana. Cruzando la carretera aparece Diego y comenzamos a caminar.

   Por las aceras cruzamos Bárcena de Cícero y nos desviamos a la izquierda al pasar junto al centro médico hacia el barrio de Río Negro. El continuo ladrar de los perros delata nuestro paso por la estrecha carretera que nos acerca al arroyo que da nombre al barrio.    Hemos recorrido poco más de 1 kilómetro y una fina lluvia hace acto de presencia justo antes de tomar el desvío hacia la senda de Santa Gadea.



   Un pequeño repecho por el firme de grijo nos alza hasta la loma de Quintana donde encontramos un pequeño mirador equipado con bancos y un maltrecho panel informativo. Desde el mismo contemplamos las vistas de Escalante, las marismas y el pequeño monte de Montehano, también conocido como Montehanu, Montejano o Montejanu.


"Vistas desde la loma de Quintana."
   Esta pequeña montaña de 186 msnm está situada en lo que realmente es la isla de Montehano perteneciente al municipio de Escalante.

   Hoy unida a tierra por carreteras,  está rodeada por los humedales y  marismas de la reserva natural de las Marismas de Santoña.

   Su forma piramidal, mellada por el efecto de las canteras asentadas en su base, hace que sobresalga en la llanura marismeña donde se asienta. Hacia allí dirigimos nuestras miradas y nuestros pasos.

   Descendemos a Escalante, cruzamos esta localidad por la carretera CA-148 durante 700 mt. y nos desviamos a la izquierda trazando camino hacia las entrañas de las marismas por la estrecha carretera secundaria que nos enfila hacia Montehano rodeados por las vistas de las marismas.


"Marismas de Santoña."

"Marismas de Santoña."
   Rápidamente llegamos a la base del monte, la carretera enlaza un par de curvas y pasamos junto a las viejas instalaciones de la cantera. Hemos caminado 4,5 kilómetros y a la izquierda aparece una estrecha senda semioculta entre plumeros y alta hierba marina que cobra altura bruscamente. Sobrepasamos las enormes piedras que cortan el paso y continuamos avanzando lentamente.


"Cantera."
   A la izquierda se abre un vertical mirador a los paredones de la cantera donde se contempla de cerca uno de los enormes “mordiscos” que ha sufrido esta montaña.

   Muchas veces las mejores vistas no se encuentran en lo que está por venir, en este punto parar y darnos la vuelta, nos ofrece una perspectiva diferente de las marismas, un paisaje impresionante que bien merece un alto en el camino.


"Cantera."

"Vistas."
   Reanudamos la marcha por el denso sendero que tiende a desaparecer y negociamos un punto de paso realizando cortas trepadas vigilando siempre  no toparnos con el corte de la cantera. Vamos remontando altura buscando internarnos en el espeso sotobosque de encinas, laureles madroños y acebos que cubren la parte alta del monte.


"En la espesura"
   Afrontamos un último tramo que requiere trepar entre arboles antes de acceder al sendero abierto para subir a Montehano.


"Sendero."
   A pié de senda un panel informa de la variedad de vegetación y fauna que habita estos bosques y los galones del Pr nos marcan ya el recorrido correcto. El estrecho sendero serpentea por la loma del monte terminando en un cruce de caminos.

   Una señal marca la dirección para descender a los restos del bunker de la guerra civil, y la evidencia nos indica que el sendero que continua a la izquierda se dirige a la cumbre de Montehano, pero es el estrecho pasillo marcado con una X lo que acapara nuestra atención.


"Trincheras."

"Trincheras."
   Nos internamos en la trinchera y recorremos el sinuoso sendero protegido por las paredes, en tramos de roca natural y en otros un muro de piedra. Tras 200 mt. el camino pierde altura bosque a través por una zona desbrozada recientemente. Se alternan tramos fáciles con algún paso rocoso en pronunciada pendiente hasta que accedemos al eucaliptal que cubre la mitad baja del monte.


"Monte a través."
   Tomamos el camino cubierto de hierba alta y avanzamos sin una perspectiva clara de hacia dónde vamos.

   Por fin, a la izquierda vemos de nuevo la marca verde que asciende ladera arriba, nos encaramamos entre la maleza y cobramos altura de nuevo. A pesar de la frondosidad del bosque distinguimos el sendero por el que bajamos anteriormente, deshaciendo nuestros pasos, retomamos el sendero de la trinchera  cerrando el bucle para acceder de nuevo al cruce de caminos.

   Continuamos ascendiendo unos metros y descubrimos las impresionantes vistas que ofrece Montehano  así como una zona atrincherada más amplia, definida y profunda y lo que se distingue como un puesto de vigilancia. 


"Trincheras."

"Vistas."
   Retomamos la subida unos metros y nos topamos con el murete de piedra que advierte del lugar donde se alzaba la torre que coronaba este pequeño monte.

   Ahora nos damos cuenta  de por qué Montehano ha atraído la atención del hombre desde la prehistoria.


"Castillo de Montehano."



   Antiguamente esta cima albergaba una fortificación medieval  de la que hoy tan solo se conservan los restos del muro perimetral. Muro desde el cual divisamos el horizonte en sus 360°.

   La torre, hoy desaparecida, dicen se levantaba sobre las ruinas de un antiguo asentamiento Cántabro de la época prerrománica, así como aseguran de la existencia  de dos cuevas de ocupación prehistórica cuyas entradas se encuentran cegadas.


"Castillo de Montehano."

"Vistas."
    Este pequeño monte goza de un amplio control visual, sumando la frondosidad y riqueza de sus bosques y su perfecta forma piramidal, llegó a ser valorado hasta el punto de ser tratado como un templo, un lugar sagrado para los antiguos cántabros.


"Castillo de Montehano."
   Tras recorrer sus muros, atravesamos el patio interior y comenzamos el descenso, desviándonos unos metros hacia el Bunker. Un corto descenso entre rocas nos deja en la entrada del mismo.

   Una formación rocosa natural fue cerrada con un grueso muro de piedra con pequeñas troneras,  en su interior puede distinguirse un nido de ametralladora y varios puestos de vigilancia. Una estructura que no llegó a ser utilizada, habiendo sido terminada días después del fin de la guerra civil.


"Entrada del Bunker."

"Interior."

"Bunker."

"Bunker."
   Retrocedemos sobre nuestros pasos y comenzamos el descenso, esta vez sin tomar desvío alguno.


"Vistas."
    A nuestro paso sobre la cantera, un claro deja al descubierto las vistas de las marismas de Santoña así como una perspectiva desde las alturas del monasterio capuchino de San Sebastián de Hano. Declarado monumento nacional desde 1981 el origen de sus muros se remonta a la baja edad media. Un lugar plagado de historia que guarda la tumba de Bárbara Blomberg, madre de Don Juan de Austria y amante del emperador Carlos I, y que ofreció cobijo a los soldados Napoleónicos durante la invasión francesa en 1808.


"Convento."
   Retomando el descenso la senda se estrecha a medida que alcanzamos la cantera. Atravesamos la explanada y por la orilla de la carretera tomamos dirección a Escalante. Repetimos el camino de ida pasando de nuevo por la senda de Santa Gadea y finalmente por río Negro llegamos a Gama dando por finalizada la ruta.



"Señal."

"Senda."
   Parece que cuanto más cerca tenemos las cosas menos interés despiertan en nosotros.
   Montehano, una pequeña y accesible montaña que alberga un completo sistema defensivo que data de la guerra civil, una cumbre donde reposan históricos restos medievales y prerrománicos y en cuyas entrañas oculta secretos de origen prehistórico.

   Fuente de leyendas pues guarda según dicen un supuesto tesoro escondido en los túneles subterráneos del castillo. Una montaña de la cual una considerable parte ha desaparecido por la actividad de la cantera, una montaña ansiada e idolatrada por nuestros ancestros pero maltratada y espoliada por las ultimas generaciones como por desgracia viene siendo habitual.

   A pesar del destrozo y maltrato al que ha sido sometido, Montehano  todavía guarda  tesoros que hacen de este un lugar que merezca la pena visitar.

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