Monte Buciero - La Atalaya, Yusa.



"Peña del Fraile."

   A primeras horas de la mañana recorría las desiertas calles de Santoña y ascendía por la carretera hacia el fuerte de San Martín pasando tras el patronato. Las rampas de asfalto me guiaban entre las últimas casas hacia el monte Buciero cobrando altura rápidamente. Pronto el asfalto y el hormigón desaparecerían bajo la empedrada pista que remontaba altura hacia la peña del fraile. En apenas media hora llegaba a este impresionante mirador donde se puede disfrutar de las vistas de la peña, la costa desde Laredo hasta la entrada al puerto de Bilbao y el abra completamente en calma.



"Vistas desde la peña del Fraile."

   Sin dejar el camino, continué la marcha remontando altura pasando junto a la casa de la leña con los acantilados siempre a mi derecha. Un fuerte quiebro en la curva del sagrador me dejaba prácticamente en el final de la subida, la revuelta del caballo, donde el pedregoso sendero se torna en bajada hacia el faro del caballo.


"Senda del Buciero."
   La tranquilidad y soledad de los caminos del monte contrastaban con la frenética actividad que ha sufrido el Buciero durante los pasados meses estivales, ante lo cual no me declino a favor ni en contra, siempre y cuando se respete el medio. Por desgracia esta temporada se ha comprobado que no siempre es así.


"Cuatro caminos."


   Un corto descenso me dejaba en un cruce de caminos señalizado. El cruce de cuatro caminos da la posibilidad de continuar hacia el faro del caballo y sus famosas escaleras, seguir de frente para cerrar la vuelta al monte o tomar el desvío a la izquierda por el camino blanco. Esta última fue la opción tomada en esta ruta.




   Este sendero cruza el monte Buciero bajo el espeso hayedo. Recorriéndolo durante apenas 1km me desvié del mismo por una estrecha senda más cerrada por la maleza hacia la Atalaya. La señalización de la misma se limita a un poste al margen del camino sustentado por piedras, los carteles indicativos desaparecieron y unos rótulos marcados a mano en el mismo hacen su labor señalizando la dirección a seguir, en este caso la Atalaya.


"Peña Ganzo."
   El serpenteante y angosto sendero discurre durante 1 km. sombrío bajo el espeso bosque invadido por plantas trepadoras. Algún que otro claro nos deja ver la situación de otras cumbres de los montes del  Buciero como el paso bajo la peña Ganzo, a la cual he dedicado alguna que otra entrada en este blog.
   Aunque el sendero es bastante intuitivo, la existencia de alguna trocha abierta recientemente puede dar lugar a confusión. De nuevo un simple poste rotulado a mano nos indicaba el camino hacia la Atalaya.


"Rotulo."
   Una pena que algunos seamos tan desconsiderados. El mal estado de las señales  es una muestra más del poco civismo que muestran algunos "excursionistas".


"Senda a la Atalaya."
    El sendero, ancho y limpio remontaba de nuevo altura afrontando fuertes repechos alternándose pasos sencillos con tramos más rocosos.  A medida que cobraba altura el camino se estrechaba, la caída lateral aumentaba siendo en su parte final un estrecho paso al borde de un pequeño barranco sobre el hayedo y el campo de la paloma. 


"Llegando a la Atalaya."

   El curioso macizo rocoso hace de antecima a esta pequeña cumbre del Buciero. Con poco más de 330 msnm la Atalaya es la que más al norte se encuentra de cuantas la rodean tan solo adelantada por el alto del Águila.


"La Atalaya."
   A pesar de su modesta cota de altura, por su forma piramidal este monte ofrece un impresionante mirador de la franja costera, no en vano se situó en este punto estratégico un puesto de vigilancia del cual podemos visitar los restos.


"Vistas."
    A pesar de las nubes a primeras horas de la mañana, la suave brisa terminó por despejar los cielos disfrutando de los paisajes costeros que ofrecen las cumbres del Buciero.


"Sendero."
   Un rato de descanso y proseguí con la ruta. La entrada al sendero de descenso resulta bastante obvia, sita en el lado opuesto de la pequeña fortificación se interna en la espesura del bosque con empinadas bajadas perdiendo altura a través de algunos complicados pasos rocosos. En menos de 1km de recorrido se pierden 200 metros de altura siendo el último tramo el más complicado a causa del firme resbaladizo por el barro y la humedad.   Utilizando los arboles como punto de apoyo poco a poco fui perdiendo altura  hasta alcanzar en la parte final la senda que da la vuelta al Buciero.



   La indicación de la flecha me envía de nuevo a cuatro caminos, con la intención de dar un rodeo al monte me encaminé hacia la izquierda para descender al faro del pescador.
   La senda mucho más pisada, ya que es la más conocida por los senderistas, desciende bordeando con la caída de los acantilados a la derecha. Sin resultar en exceso técnico ni expuesto si hay que caminar con cautela, ya que un accidente en esta zona podría resultar fatal.
   El último tramo de la senda, más técnico, está equipado con una cuerda que a causa del estado de los postes que la sostienen, aparte de ineficaz puede resultar peligrosa.



   A medida que perdemos altura lo hace también la espesura del bosque, abriéndose las vistas completamente al alcanzar la carretera que bordea por el desfiladero el monte.


"Llegando al faro del pescador."
"Faro del pescador."
   Dejaba a mi derecha el faro del pescador, y de nuevo remontando altura continué con la ruta esta vez sobre asfalto. En apenas 50mt una estrecha senda se eleva por la ladera del monte al margen izquierdo de la carretera. Tomé el sendero para evitar el asfalto en la medida de lo posible internándome de nuevo en el bosque.
   Con fuertes repechos, el sendero zigzaguea ladera arriba cobrando rápidamente altura.
   Prácticamente en el kilómetro 8 de ruta llegaba al claro abierto en el descampado de Yusa. A la derecha, a lo lejos, aparecía de nuevo la Atalaya.


"La Atalaya desde Yusa."
   Crucé el pequeño pastizal y atravesando la cerca, un estrecho sendero me guió a traves del " Cerro" entre parcelarias, anunciada mi presencia por el continuo ladrido de los perros hasta llegar a  4 caminos de Yusa.

"4 caminos de Yusa."
   De nuevo, para evitar en la medida de lo posible el asfalto y el hormigón, opté por tomar el sendero que se desvía a la izquierda entre ambos muretes de piedra.



   El herboso sendero me cruzó dirección al Napoleón con las últimas vistas de Berria, que me dejaría la ruta de hoy, a mi derecha. Apenas 1km de sendero me dejaba de nuevo en el asfalto de la calle del monte.



   En dirección ascendente tomé a la izquierda por la estrecha carretera. Al final del repecho, la misma, muere en un tramo empedrado que se dirige hacia el fuerte de Napoleón o el Mazo dominando el norte de la villa marinera de Santoña y la playa de Berria.


"Senda del Salticon."
   Apenas 20mt y hacia la izquierda, una señal indica la senda del Salticón, utilizada en varias rutas de este blog para subir al monte, y en esta ocasión para llegar de nuevo a Santoña.


"Salticon."
   Llegaba al final de la ruta con 10km recorridos en poco más de 3 horas cuarto tras una mañana más veraniega que otoñal y habiendo disfrutado de la montaña e impresionantes vistas de la costa.

   Si una semana atrás caminaba sobre la nieve hoy el sol y el mar eran los protagonistas de mi ruta. Así es esta región, una tierra de contrastes.

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Carrio - Collados de Asón.

   De nuevo caminamos por el alto de la Posadía, o tal vez debiera decir por fin… 9 meses sin pisar los collados del Asón es mucho tiempo. Yo por lo menos lo echaba en falta.

   Toda la montaña es especial, pero los collados del Asón representan un pequeño mundo en sí mismos, cumbres que superan los 1500 msnm, impresionantes y profundos pasos rocosos y climatología cambiante, o simples y tranquilos senderos que recorren el fondo del poljé. 

   Tanto puedes disfrutar de un tranquilo y apacible paseo, como complicarte la vida hasta el punto que decidas, estas montañas enganchan, da igual que repitas recorrido porque nunca dejarán de sorprenderte.

"Alto de la Posadía."
   Apenas unos minutos pasaban de las 9 de la mañana cuando dejamos el coche junto a la carretera, y en 45 minutos tomamos la decisión de evitar el fondo del valle recorrido por múltiples riachuelos pasando por el estrecho sendero que a media ladera nos lleva hacia la cabaña de Concinchao pasando bajo los Castros de Horneo.

   El otoño ha cambiado drásticamente esta ultima semana en cuanto a meteorología se refiere. Los días soleados y de temperaturas suaves se han vuelto fríos, lluviosos e invernales, lo cual ha cubierto de blanco las cumbres más altas de la zona. Pero las ultimas precipitaciones en forma de lluvia se han llevado parte de la nieve, así que dejamos las raquetas y crampones en el coche para no cargar con peso de más.

"Cumbres desde el sendero."
   Tenemos los ojos puestos en el Carrío, una cumbre de 1445 msnm sita entre el Colina y el Pizarras en el cordal de la sierra de la vaga que une al Colina con el Picón del Fraile. No queremos alargar mucho la ruta, así que tampoco tenemos muy claro que pisemos la cima.

   La temperatura es agradable y las nubes que amenazan lluvia quedan lejos todavía, al fondo, sobre las altas cumbres.

"Brenarroman."
   Poco a poco vamos ganando altura y pasamos junto a la cabaña de Concinchao. Cruce de caminos de las rutas que ascienden hacia Colina y las que descienden del laberíntico paso de los Castros de Horneo. 

   A medida que avanzamos por el estrecho sendero la caída a nuestra izquierda gana altura mientras escuchamos el sonido de las cascadas que se forman en el fondo de valle de Brenavinto a causa del deshielo y las lluvias.

"Entrada a Hazas del Respiradero."
   Bajo nosotros aparecen las cabañas de Brenarroman cuando el sendero se interna en un pasillo rocoso formado por dos paredones  naturales entre los que descienden fuertes corrientes de agua. Aparecen los primeros cúmulos de nieve que, a medida que avanzamos, van cubriendo el suelo y alcanzando profundidad. Llegamos a Hazas del respiradero, una impresionante grieta de 500 mt que en el día de hoy parece un túnel en el tiempo, una frontera entre el senderismo y la ruta de alta montaña...

"Hazas del respiradero."
   Trepamos por la rocosa escalera para salir de entre las paredes y un manto blanco  cubre el bosque. El sendero queda marcado por un riachuelo que discurre serpenteante ladera abajo
   El cielo se va ennegreciendo por momentos, y a medida que avanzamos hacia Sel de Cuende el viento va haciendo acto de presencia descendiendo bruscamente las temperaturas.

"Sendero."
   Nos ponemos la ropa de abrigo y decidimos continuar hasta las cabañas de Brenacobos para decidir si continuar o no...
   Esta zona está más limpia de nieve y caminamos rápido, está expuesta al viento y a la lluvia así que nos damos prisa en cruzar el paso. 

"Sel de Cuende."
   Las nubes pasan rápido sobre las cumbres, y por un momento vemos claro y despejado el Carrio, un empujón que nos anima a continuar.  
   Hemos pasado por aquí antes, pero en sentido contrario y sin nieve, fue el pasado mes de octubre dando la vuelta al Colina, todo parece diferente y nos cuesta seguir el trazado que marca el gps.

"Collado de las Escalerucas."
   La silueta de las rocas nos marca el lugar de paso, de nuevo un estrecho pasillo nos lleva a la antecima del Carrío, el Portillo de las Escalerucas, aunque esta vez un poco más complicado.
   Tras algún que otro traspiés en las rocas cubiertas por la nieve lentamente conseguimos acceder al collado. 

"Antecima del Carrio."
   Aprovechando las "calvas" en la nieve vamos avanzando directamente hacia el Carrio en lugar de bordear por las estacas de Colina y subir la cresta. A priori parece una buena idea, como también lo parecía dejar las raquetas en el coche... Lentamente nos colocamos frente a la empinada ladera, pero el gps nos señala la cima más a la izquierda, la niebla no nos deja distinguir entre nieve y nubes, así que nos guiamos por lo seguro y avanzamos a media ladera hacia el punto indicado. Pronto el terreno toma más inclinación y el acceso a la cumbre por esta ruta no parece muy viable, mirando a la cresta nos encaminamos a la misma para recorrerla hasta la cima.

"Subiendo a la cornisa."
   La profundidad de la nieve hace el caminar agotador, en zonas de más de metro y medio. Por fin alcanzamos la parte superior, tan solo una cornisa nos separa del suelo firme.
  Clavando las botas en la pared prácticamente vertical conseguimos salvar los dos metros que nos separan del sendero.

"Por fin en la cresta."
   La cara norte está expuesta al frío viento y a la lluvia. Nos detenemos por un momento y observamos la verticalidad del camino recorrido. Sin duda, en condiciones normales no habríamos subido por este tramo. 
   Mas despejada, esta cara del Carrio nos permite llegar a la cumbre fácilmente.



"Carrio."
   No hay buzón, o no lo vemos, una pena, pero no conseguimos distinguir nada a nuestro alrededor. Sin demora decidimos iniciar el descenso hacia las estacas de Colina retrocediendo sobre nuestros pasos, pero esta vez aprovechando el mayor tramo sin nieve posible, recorriendo la cresta y dirigiéndonos hacia el paso bajo del Cuvio de la Uriza.


"Recorriendo el cresterio."
   En la vaguada de nuevo la nieve hace acto de presencia. Vamos perdiendo altura por terreno fácil hasta que el suelo cede bajo mis pies y me cuelo en un sumidero. La nieve me cubre hasta el pecho, Diego me ayuda a salir y continuamos asegurando la pisada con los bastones. No es un terreno peligroso, pero la naturaleza karstica dota a esta montaña de impresionantes paisajes, pasos rocosos incomparables pero también de trampas ocultas bajo el manto blanco. 
   Las cascadas descienden por la ladera del Colina, el viento amaina y la lluvia para por un momento. Un buen lugar para comer el bocadillo y sacar una fotos. Sin duda uno de los lugares más bonitos de los collados del Asón.



   Reanudamos la marcha de regreso descendiendo por el largo sendero que atraviesa el bosque de los Castros. Una fina llovizna nos acompaña a través del impresionante hayedo. Una inmensa tranquilidad envuelve y hace que te olvides de todo. Ramas y arboles caídos, troncos sanos partidos a la mitad durante todo el paso del bosque son señal de la intensidad con que azota el viento durante los temporales en esta zona. 
   La ruta a seguir, balizada y marcada con hitos se vuelve un tanto caótica y borrosa durante este tramo, costando a veces encontrar la siguiente marca. El estrecho paso marcado por el ganado resulta ser el camino a seguir más indicado.

"Los Castros."
   A la salida de los castros, el espeso bosque deja paso a la desnuda ladera recorrida por el estrecho sendero. Las vistas del valle se abren y nos permiten ver las cumbres nevadas que ya quedan atrás. 


   Cerca ya de la impresionante silueta de los Castros de Horneo, junto a la cueva de Turutuerta, un cruce de caminos nos desvía perdiendo altura hacia la cabaña de Concinchao, de nuevo tomamos el sendero por el que empezamos la ruta y accedemos al alto de la Posadía.


"Cabaña de Concinchao."
   Solo queda recorrer la pista hasta el aparcamiento junto a la carretera que asciende al puerto del Asón. Tras una charla con pastores de la zona sobre las rutas y rincones de los collados regresamos a casa.
   5 horas de ruta que como siempre ha superado nuestras expectativas, marcada por una temprana nevada que hace presagiar un  buen invierno para disfrutar de la montaña.



   A medida que pasan los meses, los años... las rutas, por estos collados, voy descubriendo rincones, senderos, cumbres y entrelazando rutas que hacen que cada vez me sienta más cómodo recorriendo estos lugares, más a gusto contemplado el paisaje... dicen que la montaña engancha, sin lugar a dudas... pero también cambia tu forma de ver las cosas, el como y con que, pasan a un segundo plano convirtiéndose el "donde" en lo principal.


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San Martín de Elines -Peña Camesía -Barranco de Montecoza Btt.(Qdd Bicicantabria)

   He rodado varias veces durante años por los cañones del Ebro. Desde la primera ruta por el norte de Burgos en bici de montaña recorriendo las hoces del alto Ebro quedé impresionado por los profundos cañones formados a lo largo de su recorrido, pasando por el Alto Rudrón, disfrutando de las vistas desde Valdelateja y visitando la espectacular cascada que brota de la fuente de Orbaneja del Castillo.

   Pero en estos últimos años me doy cuenta que no conozco en absoluto esta región. En cada nueva ruta, casi siempre guiada por Miguel y Luis, (Sherpa y Santiago en foro bicicantabria) descubro nuevos rincones, nuevas zonas, diferentes montañas y perspectivas del río Ebro que nada tienen que envidiar a los típicos recorridos a los que, por desconocimiento, limitamos las visitas a este espectacular territorio. Simplemente, si no es con guías como estos, no se nos ocurre hacer estas rutas ignorando todo lo que hay por descubrir. 

   Esta nueva convocatoria de Sherpa nos citaba en San Martin de Elines, junto a la carretera (Ca-275), un pequeño pueblo de Cantabria perteneciente al municipio de Valderredible. Conocido por su colegiata también usada como monasterio y considerada monumento de origen románico. Este pueblo queda partido en dos por el paso del río Ebro. Ambos barrios, unidos por un puente, se sitúan bajo las imponentes Peña Camesía y Cabrerizas.

"Foto de grupo"

   A las 9:30 aproximadamente iniciamos la marcha el grupo de 15 que nos atrevimos a desafiar al frío y la lluvia, cruzando sobre el puente el río Ebro y girando a la derecha. A continuación seguimos el trazado del Gr-99 camino de Polientes a Villaescusa de Ebro.

"Puente de San Martin de Elines, Cantabria."
   A apenas 800 metros nos desviamos a la izquierda remontando altura entre las casas donde se encuentra la Iglesia de San Martín. Cabe destacar el aspecto más cuidado y rustico del barrio sito junto a la colegiata. Entre las últimas viviendas ascendimos por las rampas de asfalto desviándonos hacia una pista a la derecha junto a una estabulación y rodando sobre una senda herbosa cubierta por la hojarasca caída de los árboles abandonamos el pueblo.


Continuamos por la senda que coincide con el recorrido del Gr-99 hasta que este pierde altura para dirigirse a Villota de Elines, mientras que nuestra ruta continuaba remontando hacia el páramo de la Lora por la ladera que se alza a la izquierda.

"Ascensión al páramo."
   Poco a poco la senda fue perdiendo el manto verde hasta convertirse en una pista grijera de fuerte pendiente y largas y duras rampas. Porteando algún tramo, alcanzamos sin abandonar la serpenteante pista el final de la misma. Un cruce de caminos donde, a pesar de la fría brisa del páramo, aprovechamos para reagruparnos.  

"Vista atrás."
   A la derecha continúa el camino hacia el alto de la Muñata 1181 msnm, cumbre equipada con un vértice geodésico y punto más alto del páramo de Lora.
Nosotros nos desviamos a la izquierda para atravesar el páramo hasta el borde de perfil acantilado donde se disfruta de unas impresionantes vistas del Ebro rodeado por magnificas riberas y las tupidas masas arbóreas compuestas en su mayoría por encinares y hayedos que cubren Las Quebradas y la Peña del Mazo frente a nosotros, así como otra perspectiva de San Martin de Elines.


"Bordeando el páramo de la Lora"
   A la derecha, se mostraba la llanura cubierta únicamente por escasa vegetación baja, ya que durante siglos todo el arbolado se fue suprimiendo para dedicar estas tierras a pastos y explotación agrícola.
   Destacar que el páramo de la Lora se dio a conocer gracias al descubrimiento de petróleo en los años 60 y que todavía a día de hoy continua su explotación aunque poco ha repercutido en sus pueblos, la mayoría de apariencia humilde, y en la vida de sus gentes.


   Avanzando hacia Peña Camesia sobre el rocoso firme, y no sin sustos en forma de caída y algún que otro reventón, fuimos perdiendo altura. Las bajas temperaturas y las oscuras nubes hacían presagiar un empeoramiento del tiempo que hasta ahora nos había respetado.
   Poco a poco, cada uno por donde podía, dejábamos atrás las rocas y circulábamos de nuevo sobre rápidas sendas atravesando terrenos de explotación ganadera. Guiados por las roderas cruzamos un par de cercas de ganado para dirigirnos hacia Navas del Tez.


   Tras un rápido tramo de bajada nos desviamos por la vertiente de los Lobos para descender del páramo a Villaescusa de Ebro.
   Una impresionante bajada de más de 2km  donde se alternaban técnicas trialeras  y estrechas sendas, atravesando arbolados siempre con vistas increíbles de los cañones.   Llegamos a Villaescusa con aproximadamente 14.5km de ruta recorridos. 







   Este es el último pueblo de Cantabria que cruzará el Ebro antes de entrar en Castilla y León.
   Cruzamos Villaescusa de Ebro tras reagruparnos y cambiamos de margen del río cruzando sobre el puente de esta localidad. Cruzando la carretera (Ca-275) tomamos la pista ascendente que continuaba frente a nosotros. 

   Poco a poco la técnica pedrera fue perdiendo inclinación y mejorando el firme a medida que librábamos el desnivel. Apenas 1,5 kilómetros de subida nos dejaban en el antiguo poblado. 



   Aunque señalizado como tal, pocas referencias existen de este lugar. Nos detuvimos para recuperar fuerzas y aprovechamos para visitar la zona. Situado sobre el río Ebro, a cierta altura en las Hoces de Ebro, pueden observarse varias y singulares construcciones, seguramente de origen pastoril, con estructura de piedra en "seco" sin argamasa ni mortero, formando un pequeño poblado circular. El bosque, presa de los líquenes, rodea las centenarias construcciones 

   Sin demorarnos demasiado, pues la temperatura no invitaba a ello, continuamos atravesando el páramo con dirección Norte hacia  Espinosa de Bricia.


   Durante casi 5 km continuamos subiendo por pista agropecuaria de fácil rodar bajo una fina lluvia que nos obligó a abrigarnos antes de desviarnos para descender del páramo hacia el barranco de Montecoza.


"Barranco de Montecoza"

   Por el estrecho sendero que discurre por el fondo del mismo fuimos perdiendo altura.    Pueden observarse  las curiosas formas del modelado kárstico en las paredes que forman el barranco, considerado como una zona sensible y de alto valor faunístico donde hay que extremar las precauciones para dejar la menor señal de paso posible.




   La primera parte rocosa y técnica dejó paso a un firme mas fácil y rápido en su parte intermedia, pasando a rodar por un sendero rodeado de vegetación baja y espeso bosque que nos dejó en la carretera junto al Barrio de Arroyuelos tras 6 km de continua bajada.



   Un corto tramo de carretera nos dejaría en San Martín de Elines con casi 27km recorridos en 4h y 20 minutos de ruta. De todas las realizadas en los cañones del Ebro, personalmente, esta es la que más me ha gustado, por el recorrido relajado, las vistas impresionantes y su dureza y dificultad justas. Aunque sin menospreciar en absoluto otros recorridos, pues los cañones del Ebro nunca defraudan al excursionista que se ve inmerso en un territorio de gran valor paisajistico, natural e histórico donde el tiempo parece haberse detenido y que invita a recorrer sin prisas sus sendas y caminos bien sea sobre ruedas o a pie. 

   Agradecer a los guías el esfuerzo para preparar la ruta. Como siempre un placer compartirla con gente únicamente dispuesta a disfrutar y pasar una mañana agradable. Sin duda nos veremos en la próxima versión de los cañones del Ebro.



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