Quintanilla-Callejones-Escalada-Las carrascas.

   Si tengo que escoger un entorno esencial donde disfrutar de los paisajes otoñales será sin duda alguna los cañones del Ebro.

   Una vez deja atrás Fontibre, salva Reinosa y el embalse, el río Ebro se interna en un espectacular desfiladero que recorre el norte de Burgos. Sus aguas bañan las orillas de comarcas de alto valor histórico en un impresionante cauce adornado por frondosos bosques de hayas, robles y encinas que cubren las laderas del cañón que deja a su paso.

   Si bien, las localidades que se asientan en su rivera se reducen a pequeñas poblaciones de origen humilde y pocos habitantes, sus gentes han mantenido y cuidado el carácter natural de la región donde todavía podemos disfrutar de lugares recónditos y solitarios apenas modificados por la mano del hombre y muchos prácticamente desconocidos.

   Un paraíso al que año tras año nos acercan Luis y Sherpa (Miguel), quienes escudriñan por pistas y senderos para después guiarnos hacia las entrañas de valles y bosques disfrutando de rutas que nunca se repiten…

   A pesar de la predicción de frío intenso por la zona y posibilidad de lluvias me encaminé hacia Quintanilla de escalada, localidad de la comarca de Páramos sita al margen del río Ebro y bajo las imponentes hoces del alto Ebro.

   El madrugón mereció la pena ya solo por el viaje. Una vez alcanzado el puerto del Escudo, el norte de burgos nos recibía con un impresionante mar de nubes y un amanecer que parecía incendiar el horizonte marcado por la recortada línea de cumbres.
   Los cielos despejados dejaban temperaturas de -4° y blancas brañas heladas a ambos lados de la carretera.

   Llegábamos a Quintanilla a las 9 a.m. con temperaturas que apenas se alzaban sobre los 0° y una niebla que esperábamos, se fuera disipando a lo largo de la mañana.

   A las 9:30 los afortunados asistentes comenzamos la ruta rodando a la vera del río dirección Escalada pasando junto a la ermita de San Roque.  Apenas llegamos junto al puente de acceso a Escalada cuando nos desviamos a la izquierda para remontar altura por una estrecha senda que nos encaminaba por la ladera de Carrangosta. 


"Ladera de Carrangosta."
   La subida se alargaría durante casi 3 kilómetros alternándose tramos exigentes con otros más moderados y cómodos. Una primera subida con la que poco a poco fuimos entrando en calor.


"Tomándonos un respiro."
   La niebla se disipaba a medida que cobrábamos altura hacia los Callejones.

   Apenas alcanzamos el alto y el sendero se tornaba en un camino más roto y pedregoso afrontando una corta trialera de bajada antes de acceder al camino de Sargentes, por el cual, continuamos perdiendo altura durante 3 kilómetros hasta que este se disipa en la senda del Gr-99.


"Camino de Sargentes."

"Descenso."
   A medida que nos acercábamos al río ladera abajo nos internabamos  en el bosque ribereño que acompaña al Ebro dibujando interminables curvas hundido en el fondo del cañón.


"Llegando a Orbaneja."
   El sol se abría paso poco a poco mientras avanzábamos por el sinuoso sendero que nos llebaba junto a Orbaneja del Castillo. Bonita localidad que dejábamos al otro lado del río y de gran interés turístico.


"Orbaneja del Castillo."

"Gr-99."
   A la derecha se alzaban los rocosos escarpes de los torreones de “el Castillo” aún envueltos en una fina bruma.

   Rodeados de un espeso bosque matizado con tonos amarillentos, rojos y marrones avanzamos junto al río durante 6 kilómetros, inmersos en un paisaje protagonizado por las hojas marchitas  que cubrían el estrecho camino que nos devolvía a Escalada.



 El largo y denso recorrido trascurría por tramos serpenteantes entre árboles en un continuo sube-baja y sobre estrechas y húmedas pasarelas que facilitaban el paso de los pequeños arroyos que alimentan al río Ebro.

   Una zona compartida con senderistas y corredores de montaña, pocos en esta época del año, pero en la época estival el número aumenta de forma considerable.


"Llegando a Quintanilla-Escalada."
   El camino se ampliaba a medida que nos acercábamos a Escalada. Pasamos de largo el acceso a esta localidad y repitiendo el tramo por el que iniciamos la ruta cerramos el primer bucle en Quintanilla con casi 15km. recorridos.


"Ermita de San Roque."
   Pasamos de nuevo entre las casas en condiciones bien distintas a las de primera hora de la mañana.  El sol había ganado la batalla y disfrutábamos de cielos despejados y temperaturas agradables en esta segunda parte de la ruta.


"Reagrupando..."
   Tras una larga parada para reagrupar y de avituallamiento continuamos rodando por la carretera frente al aparcamiento donde aparcamos los coches. Acto seguido nos desviamos a la derecha atravesando una parcela herbosa y cruzando un paso cerrado con una portilla metálica.


"Desvío hacia el Cornil."
   Una vez superada, el camino quedaba reducido a un estrecho sendero que se encaramaba por la vertical pared del desfiladero en una dura subida hacia el Cornil pasando junto a la “Fuente Vallejo de las fuentes” prácticamente seca por la escasez de lluvias. 


"Sendero."

"Subiendo al Cornil."
   A medida que ganábamos altura el estrecho sendero se cobraba panorámicas vistas.

   Tras el esfuerzo ganábamos el altiplano y de forma más moderada continuamos sumando altura atravesando las Carrascas por el camino de Sargentes de la Lora.


"Llegando al Cornil."

"Vistas."
   Atravesamos el páramo por esta vía pecuaria durante 4 kilómetros. Aquí, en Hoyo de Burgos y habiendo alcanzado la máxima cota de altitud del recorrido (1001 msnm) nos desviamos a la derecha tomando dirección noroeste.


"Rodando por el Páramo."

"Llegando a Hoyo de Burgos. (Refugio.)"
   Ya con terreno más favorable continuamos en suave descenso hacia Quintanilla-Escalada.


"Cambio de Rumbo, hacia Quintanilla."
   Rondábamos el kilómetro 23 de ruta y prácticamente al borde del cañón nos topamos con un cartel indicativo al margen izquierdo del camino. Entre los arboles se distinguían los muros derruidos, parte de una edificación de la guerra civil, que encumbraba los farallones sobre el cañón con una impresionante panorámica de la zona.


"Ruinas, foto de Luis (Santiago-Bicicantabria.)

"Vistas."
  Bajo nosotros aparecían Quintanilla y Escalada y la sinuosa carretera de acceso al puerto de Carrales. Al fondo se podían distinguir las cumbres del Castro Valnera y el Picón del Fraile en los Collados del Asón.

   Tras largo rato disfrutando de las vistas entre las ruinas de la pequeña fortificación reanudamos la ruta, de la cual tan solo quedaba descender a Quintanilla.


"Comenzando el descenso."
"Sendero."
   El itinerario de bajada se descolgaba por la vertical vertiente norte que se desplomaba hasta el río pasando bajo los escarpes por un estrecho e incómodo sendero que trazaba varias horquillas y cerradas curvas sobre escalones rocosos en su primera parte.


"Sendero."
   El tramo final, estrecho también pero de mejor firme nos dejaba entre las primeras casas accediendo a Quintanilla por la calle de la Iglesia. A escasos 100 metros nos esperaban los coches en el amplio aparcamiento a pié de carretera donde finalizamos la ruta.

Unos 25 km para los que invertimos 4 horas, la mayor parte rodando por senderos junto al río Ebro y recorriendo el Parque Natural de las Hoces del Alto Ebro y Rudrón.

   Un impresionante recorrido de gran belleza paisajística y excelente estado de conservación por una de las zonas más impresionantes que nos podemos encontrar en esta época del año.  Gracias como siempre a los guías, en este caso Luis y Miguel, y como siempre un placer compartir la mañana en tan buena compañía...


"Foto de grupo-Luis (Santiago-Bicicantabria.) "


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Casar de Periedo-Prado de Rodezas-Tuneles de Udías (Qdd Bicicantabria)

   Hoy los planes de ruta nos llevan a Casar de Periedo. El otoño más crudo se ha presentado sin rodeos con lluvias que no han cesado en toda la semana y temperaturas que han caído en picado durante los últimos días. Aun con esas Diego y un servidor tomamos dirección a esta localidad perteneciente al municipio de Cabezón de la sal.

   Situada en una llanura junto a la autopista del Cantábrico, pasando Torrelavega dirección Asturias,  llegamos a Casar a las 9:00 de la mañana circulando el último tramo junto al rio Saja.

   No tardamos en encontrar la bolera, punto de partida para la quedada del foro Bicicantabria del mes de Noviembre y a la cual Iván se ha encargado de poner nombre… Túneles de Udías.

   Esta es para nosotros una zona prácticamente desconocida. Curiosamente llevábamos tiempo dándole vueltas a una ruta por las minas sin poder cuadrar fechas, y finalmente lo hacemos gracias a la quedada de Bicicantabria.

   La desapacible mañana invita a esperar tomando un café en un bar a pié de carretera. Incrédulos de que vaya a celebrarse la ruta optamos, de momento, por no bajar las bicicletas del coche. Por fin rondando las 9:30 vemos movimiento en el punto de encuentro y junto a la ermita de la virgen del Carmen comenzamos la ruta.

"Comienzo de ruta. Subida a la ermita de las Nieves."
   Callejeando nos desviamos sobre las vías del tren y rápidamente remontamos altura hacia la ermita de las Nieves. La estrecha carretera nos lleva ascendiendo durante 2,5km de forma constante hacia la Solariega pasando en el alto frente al pequeño templo.  El asfalto se convierte en una pista de grijo mientras nos da una tregua en forma de corta bajada antes de cruzarnos con la carretera CA-271 y de nuevo sobre asfalto reanudamos la subida por la Cormijera hacia Duña. Tras 5 kilómetros de ruta, en su mayoría subiendo, accedemos a esta pequeña localidad.

"Llegando a Duña."
   Entre las casas viramos a la izquierda y a escasos 500 mt abandonamos el asfalto atravesando la portilla de una alambrada de espinos.
   A escasos metros comienza un sendero de firme pedregoso y roto en su primer tramo que asciende por la ladera de la Rasa dejando el Pico de las Palomas  (416msnm) a la derecha. Pronto se evidencia el terreno kárstico por el que rodamos, atravesado por la difícil calzada que nos encamina hacia Prado de Rodezas.

"Subiendo a Prado de Rodezas."

"Calzada."
   Alcanzado el Collado expuesto al viento y a la lluvia, comenzamos el descenso descolgándonos a la izquierda con dirección a las Casas de la Mina.
   El itinerario de bajada nos lleva bordeando las hoyas que escarpan esta montaña apareciendo ya las ruinas de estructuras olvidadas de las minas.

"Descenso a casas de la Mina."

"Descenso a casas de la mina."
   Este primer descenso nos deja junto a las casas donde se situaba el centro neurálgico de la explotación minera. Hasta este punto llegaba por ferrocarril el mineral de Zinc que era reenviado por cable aéreo hasta el cargadero de Ontoria. Aquí, en Casas de la mina, se encontraban las viviendas de los obreros, talleres, hospital y otros edificios destinados al servicio de los mineros, algunos de los cuales todavía se conservan como viviendas particulares o posada rural.
   A la derecha, un camino de tierra rojiza se desvía junto a un panel informativo.
   Tomamos la vía del Pelurgu.

"Desvío hacia la vía verde."
   No tardamos en toparnos con el primer túnel, para el cual recomiendo llevar iluminación, rodando por la antigua ruta del  ferrocarril minero que unía La Gándara  con el Pozo de El Madroño. El sendero nos lleva en suave pendiente, prácticamente inapreciable, junto al profundo Hoyo de Pilurgo por tramos excavados en la roca y en zonas envueltos por la maleza y helechos que invaden el camino.

"Primer Tunel."

"Vía verde."

"Vía verde."

"Hoyo de Pilurgo."
   Algún rayo de sol se escapa entre las nubes, incluso podemos disfrutar de tramos soleados mientras llegamos al Pozo de Peña Montero. Todavía se mantiene en pié la torreta y la caseta con parte de la pesada maquinaria utilizada para el transporte del mineral.


"Pozo de Peña Montero."

"Maquinaria de las minas."
   Tras un corto descanso contemplando  las ruinas de lo que fuera el sustento de buena parte de las familias de esta región retomamos la marcha con un paisaje adornado por el arcoíris, visos de la lluvia que está por venir.


"Reanudando la marcha."

"Paisaje."
   A 500 mt tras abandonar el pozo, hacemos un brusco giro de 180°a la derecha y retrocedemos por una pista paralela descendiendo levemente, cerrando prácticamente un bucle sobre el segundo de los túneles atravesados. A la izquierda afrontamos un fuerte repecho de poco más de medio kilómetro por una embarrada pista atravesando los eucaliptales de la loma de Prado Salcedo. 


"Eucaliptales."
   Una vez alcanzado el alto, un continuo descenso de 4 kilómetros nos encamina hacia la carretera (CA-354) que une Novales con Barcenaciones, pasando junto a Mina Landera y Hoyo Alto. El roto y pedregoso firme se ve acentuado por los regatos que descienden por la pendiente. Ya empapados hasta los huesos es cuando empezamos a disfrutar del terreno de barro y profundos charcos.


"Un alto en el camino."

"Hoyo Alto y Mina Landera."

"Hoyo Alto y Mina Landera."
   Una vez sobre el asfalto seguimos el recorrido de la carretera durante 2.5km comenzando el camino de regreso.  A la altura del Barrio de Lloredo, tomamos una pista que se desgaja al margen derecho de la carretera y que nos lleva a La Busta. Por las estrechas calles abandonamos esta pequeña localidad perteneciente a Novales buscando el paso junto a la ermita de Santa Eulalia.


"Pista hacia la Busta."
   Con un brusco giro a la derecha afrontamos la última subida de la jornada, un corto tramo de apenas 1 km por ancha pista de grijo  tras el cual enfilamos el suave descenso asfaltado hacia  Casar dando la ruta por finalizada tras 3h y superando por poco los 23 kilómetros de recorrido.


"Fin de ruta."
   El recorrido nos lleva a través de las minas de Udías que comenzaron a explotarse en 1855. Tras varios parones en su explotación cerraron definitivamente en 1960 reubicando a los operarios en las minas de Reocín.

   Una actividad que ha modelado un paisaje con galerías abandonadas e instalaciones en estado ruinoso, vestigios de una explotación de la cual dependían gran parte de las familias de la zona y que puso en marcha escuelas y hospitales desaparecidos con el fin de la misma. Un pedazo de la historia de la región con un amplio valor histórico y muchas posibilidades claramente desaprovechado, semioculto por la maleza y en estado de abandono que la gente  de los alrededores conoce, pero que apenas se potencia turísticamente y que merece la pena conocer.

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Presa de Susierra - Corao (junto al río Güeña).

   Pasar unos días por Asturias nos dio la oportunidad perfecta para disfrutar de esta pequeña excursión a la vera del río Güeña.
   Nos hospedábamos en un hotel rural a escasos 5 kilómetros de Cangas de Onís, mas concretamente en Soto de Cangas. Cerca de todo y a la vez tan "desconectado" por el incomodo acceso... Este rincón nos ofrece lo que casi siempre buscamos, tranquilidad y gastar el menor tiempo posible en el viaje.

"Puentón, Cangas de Onís."
   El día amanecía cubierto de nubes altas que envolvían las cumbres de los picos de Europa amenazando lluvias. Tras las visitas a los lugares más típicos de la zona, que ya hemos convertido en una costumbre anual como la visita a la “Santina y a Don Pelayo”, nos encontramos con el acceso a los lagos de Covadonga cerrado por obras, así que cambiamos de plan para recorrer otros rincones menos populares.

"Don Pelayo, Covadonga."
   Desde el aparcamiento del Hotel comenzaba esta pequeña ruta recorriendo la pista asfaltada paralela al río Güeña dirección Celorio. Por las estrechas calles cruzamos entre las casas de esta pequeña aldea y continuamos por la carretera unos metros. 
   Junto al estrecho puente, el único acceso al pueblo, la senda cubierta por la hojarasca se internaba en el bosque paralela a una alambrada de espino.  

"Carretera a Celorio."
   El camino ganaba altura levemente sobre el río, cuyas aguas se descuelgan de los picos de Europa y se vierten en el río Sella que se encarga de transportarlas hasta el mar Cantábrico.


"Sendero."
   Pronto el bosque ganó espesura con una frondosa masa de hayas, robles y castaños, enmarañados por los helechos y vegetación baja. Las hojas caídas ofrecían una espesa alfombra de tonos ocres que se extendía a lo largo del sendero y de vez en cuando dejaba al descubierto la calzada romana que en su día unía Oviedo con el territorio cántabro.


"Sendero."
   Un par de curvas enlazadas en un corto descenso por un firme cubierto de bellotas nos acercaban a Corao, estrechándose el camino reducido a sendero que atravesaba la vega del río. El bosque daba paso a los llanos pastizales y parcelas de arboles frutales, la mayoría manzanos dedicados a la producción de sidra. 

"A pie de camino."
   El estrecho sendero custodiado a ambos lados por las cercas de alambre de espino nos guiaba atravesando la llanura junto a pequeñas estabulaciones hasta el puente de Tornamita, donde el  camino se cruzaba con la transitada carretera AS-114 con dirección a Benia de Onís.


"Sendero."


"Vega del Rio Güeña."
   Cruzando la carretera con precaución recorrimos sobre asfalto los escasos 100 mt que nos separaban de la entrada del pueblo y tomamos la estrecha pista que a la derecha nos guiaba entre las casas, la mayoría de construcción baja y de arquitectura popular acompañadas de hórreos y pequeños cobertizos. La tranquilidad del pueblo invitaba a recorrer sus calles y contemplar alguna de sus casonas, alguna de ellas reformada y destinada al tan de moda turismo rural.

   Una vez alcanzamos las afueras del pueblo retrocedimos sobre nuestros pasos para comenzar el camino de regreso ya bien avanzada la mañana. Por el mismo sendero cruzamos la Vega del río Güeña y buscamos un lugar donde parar a comer a la orilla del mismo.
   Antes de entrar en el bosque nos descolgamos del sendero por un pequeño terraplén y aprovechamos una curva del cauce junto a un remanso del río.


"Río Güeña."

"Río Güeña."
   Tras un largo descanso disfrutando de la calma y el paisaje reanudamos la marcha ascendiendo por el sendero y atravesando la espesura con dirección Celorio mientras la tarde dejaba caer las temperaturas.


"Sendero."
   De nuevo salimos a la carretera junto al puente y atravesamos entre las casas tomando el último tramo de pista hacia el hotel. A la izquierda una pasarela peatonal de madera sirvió de mirador para un último vistazo antes de dar por finalizada la ruta.


"Río Güeña en Celorio."

"Fin de ruta."
   El propio hotel se encuentra en un enclave privilegiado junto a la  Presa de Susierra.
   Cualquier paseo por los alrededores recorre solitarios y tranquilos senderos atravesando pequeñas aldeas esparcidas por este paraíso natural cubierto de bosques a las puertas de los picos de Europa. 


"Fin de Ruta."
  Un impresionante rincón con rutas fáciles y accesibles para disfrutar en familia de una naturaleza abrumadora acentuada por los colores del otoño.


"Otoño en el río Sella."

Track y datos de la ruta:



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