Canal de Castilla. Frómista - Alar del Rey - Aguilar de Campoo. (Ramal Norte.)

   El sol entra ya por las rendijas de la persiana. Miro el teléfono y apenas faltan 10 minutos para las siete de la mañana… no merece la pena volver a dormirse. Reviso la ruta en el gps haciendo tiempo hasta que suena la alarma a la hora programada.

   Me levanto, me visto y comienzo a empaquetar todo para meterlo de nuevo en las alforjas. Guiller y Diego también están en marcha.

   Cojo todo el equipaje y bajo las escaleras hacia el corralillo donde durmieron las bicicletas habiéndose sumado una más durante la noche. Parece que hemos tenido otro vecino ciclista. A Diego le llama la atención su bici eléctrica, ya le anda dando vueltas al tema…

   Cargamos las alforjas y de nuevo revisamos que no se quede nada en la casa. Abrimos la puerta y sacamos las bicicletas a la calle. Hoy hace un frío que pela. El contraste de temperaturas es tremendo por estos lares.

   Descendemos lentamente la calle y nos dirigimos hacia el hostal para desayunar.

-Vaya… está cerrado.

   El día comienza con esa parsimonia que se respira en las solitarias llanuras castellanas… tranquilo y sosegado. Nos sentamos con paciencia en la terraza hasta que a Guiller se le agota y despierta a Sonia con una llamada por teléfono.

   La verdad sea dicha enseguida baja a abrirnos y podemos desayunar. Compartimos mesa con otro “bici viajero” del canal, el dueño de la bicicleta eléctrica de la casa rural, con quien mantenemos una animada charla sobre bicicletas y aventuras…

   Llegó la hora de partir. Nos despedimos y tomamos la salida desde el parque. Solo podemos dar buenas señas del Hostal “El Apostol”, un lugar más que recomendable de trato agradable y buena comida casera.

"Alejándonos de Frómista."
   Tranquilamente recorremos las solitarias calles con rumbo a la esclusa por donde bajan ya los primeros peregrinos de Santiago procedentes de Boadilla del Camino.  Lentamente subimos la cuesta y comenzamos nuestra última etapa por el canal.

   Al saludo de “buen camino” recibimos un “gracias” por respuesta de todos y cada uno de los peregrinos que encontramos a nuestro paso, muchos y de muy diversas nacionalidades. 

"Peregrinos junto al canal."
   Tras 5 kilómetros compartiendo tramo nos despedimos del camino de Santiago y proseguimos rumbo al norte. No tardamos en toparnos con la esclusa 16, donde nos detenemos brevemente para hacer un foto y continuamos atravesando la inmensa llanura castellana.

"Esclusa -16."

"Ancha es Castilla."
   Los kilómetros a la vera del canal nos llevan de paso junto a las localidades de Requena de Campos, Las cabañas de Castilla y la esclusa-15 con 20 kilómetros ya recorridos.

   Como estos días atrás las nubes en el horizonte de primeras horas de la mañana se van disipando quedando al fin otra jornada de cielos despejados y temperaturas al alza.

"Esclusa -15."

"Esclusa-15."
    Cuanto más al norte rodamos, más aumenta la vegetación y los colores ganan intensidad, mientras en el canal crece también el caudal dejando las presas paso libre al torrente de agua que desciende por los aliviaderos.

"Canal de Castilla."

"Canal de Castilla."
   El terreno nos eleva unos metros sobre el canal en un corto repecho descendiendo a continuación a nuestro paso por Osorno bajo la autovía "Camino de Santiago" (A-231).

   Algunos viajeros se desperezan y preparan para iniciar la marcha tras dormir junto a una estación eléctrica a la vera del canal. Al hacer una travesía sabes de donde sales, pero no a donde llegarás. Una complicación mecánica puede llevarte a pasar una noche sin una cama. Eso también forma parte de la aventura y entra dentro de las posibilidades.

   Tras 5 kilómetros pasado Osorno nos topamos con otro punto importante y de parada obligada en el Canal de Castilla, el acueducto de Abádanes también conocido como el Puente del Rey, en Melgar de Fernamental.

"Acueducto de Abádanes."

"Acueducto de Abádanes."

"Acueducto de Abádanes."
   Su construcción se inició en 1775 y tardó cinco años en terminarse.  Por este puente de cinco ojos discurren las aguas del canal de castilla y navega la pequeña embarcación turística  que recorre la zona, mientras cruza el río Valdavia o Abánades. Todo un desafío para la ingeniería y medios de entonces que resiste solido el paso de los años.

"Embarcadero de Carrecalzada."
   Continuamos rodando y al tomar la amplia curva nos topamos con un bar-restaurante y el embarcadero de Carrecalzada a la vera del camino.

   Aprovechamos para  almorzar tranquilamente con 30 kilómetros de ruta ya recorridos.

   Nada más reanudar la marcha aparece a nuestra derecha otro canal paralelo de menores dimensiones, se trata del Canal del Pisuerga. De más reciente construcción que el canal de Castilla y un uso destinado únicamente al regadío.

"Canal de Castilla."
   Entre ambos canales rodamos hasta la esclusa se San Llorente de la Vega. En este punto hemos de cambiar a la margen izquierda del canal pues por el lado derecho discurre el trazado de la carretera PP-6112.

   Protegidos por la sombra de los árboles que acompañan al canal llegamos a la esclusa número -13, próxima a Naveros de Pisuerga. Por los hechos acontecidos  y no por superstición pasamos de largo en un punto negro del que prefiero no hablar, solo cabe mencionar, que sobre el puente recobramos la orilla derecha para continuar rumbo a Herrera de Pisuerga.

"Canal de Castilla."
   El largo tramo de 16 kilómetros hasta Herrera describe una amplia curva en la llanura palentina con la silueta de las montañas, aun con neveros, aumentando de tamaño en el horizonte. El verde se va volviendo más verde y el terreno que nos rodea más accidentado.

   Hacemos un alto en el camino en la esclusa de Ventosa de Pisuerga, la esclusa número-8.

"Esclusa número-8."
   Guiller entabla conversación con un hombre de avanzada edad que ayudado de su bastón cruza lentamente el puente. La conversación fluye en torno al canal, a los cangrejos de río, el duro invierno pasado y la solitaria vida en el pueblo… y sin saber muy bien como entre risas y bromas el tema deriva en las playas nudistas y otros asuntos de índole similar.

   Nos cuesta, pero finalmente alzando el bastón en lo alto nos despide el hombre deseándonos buen viaje.

   No tardamos en abandonar el pedregoso camino accediendo a la pista asfaltada que desviándose a la derecha nos lleva hacia la presa de San Andrés,  retención de las aguas del rio Pisuerga sobre el cual cruzamos por el puente colgante de Herrera de Pisuerga.


"Río Pisuerga."

"Puente colgante de Herrera de Pisuerga."

"Puente colgante de Herrera de Pisuerga."
   Este tramo discurre por una bonita zona ajardinada atravesando un parque sombrío con altos chopos y olmos. Ganada la otra orilla una larga recta nos acerca al tramo final de nuestra travesía por el canal de Castilla, un cómodo paseo hasta Alar del Rey.


"Hacia Alar del Rey."
"Herrera de Pisuerga."
   A ritmo tranquilo abandonamos la zona boscosa y llegamos a la sexta esclusa. El canal todavía nos reserva una gran sorpresa. Como si estuviese programado el “Marques de la Ensenada”, pequeño barco turístico con amarre en Herrera, aguardaba dentro de la esclusa esperando al cierre de las compuertas para iniciar el llenado y continuar navegando canal arriba. Ver funcionando "in situ" este sistema de ingeniería hidráulica con cientos de años es todo un privilegio y aunque nos lleva un rato ver el proceso, la espera merece la pena.


"Canal de Castilla."

"Bajo el puente de Herrera de Pisuerga."
   Retomamos la ruta y pasamos  una a una junto a las últimas esclusas, la quinta, bajo el pequeño puente de Herrera,  la cuarta esclusa acompañada por una bonita casa rural rehabilitada… y finalmente el camino se desvía de la orilla del canal para esquivar los edificios de almacenaje de la dársena de Alar del Rey, alguno de ellos rehabilitado, señal de que el camino junto al canal llega a su fin.


"Canal de Castilla."

"Canal de Castilla."

"Almacenes de Alar del Rey."
   Cruzamos una última vez sobre el canal para evitar atravesar la localidad de Alar del Rey sobre el puente que da entrada a esta localidad y continuamos hacia el bonito parque junto al río Pisuerga donde aprovechamos para comer.


"Dársena de Alar del Rey."

"Puente de Alar del Rey."

"Río Pisuerga."
   Nos lo tomamos con calma, pero debemos continuar ahora si… despidiéndonos del canal de Castilla con la última foto junto al monumento que le da comienzo, en nuestro caso fin. Ahora nos toca seguir el curso del río que le dona parte de sus aguas, el Pisuerga, por carretera hacia nogales de Pisuerga.


"...a comer."

"Principio o fin del canal."
   Intentamos aprovechar la sombra todo lo que podemos ya curtidos tras 3 días bajo el implacable sol de castilla.

   La pista tras 6 kilometros desemboca en la carretera N-611, que recorremos un corto tramo de apenas 2 kilómetros, casi todo en descenso, antes de desviarnos  bajo la autovía Cantabria-meseta (A-67) por un camino polvoriento de servicio que discurre paralelo a la misma y que finalmente conecta con la carretera secundaria PP-6213. Sobre el asfalto continuamos dirección Mave.


"Junto al río Pisuerga."
   El Alvia nos cierra el paso a nivel antes de llegar al convento de esta localidad, hoy convertido en Hotel. Para evitar la carretera, junto al monasterio, nos desviamos a la derecha siguiendo la vereda  “Cinturón de Ronda” que pasando junto  al pequeño cementerio atraviesa campos de cultivo y nos deja finalmente en el pequeño núcleo de Mave.

"Camino de Mave."
   Buscamos la carretera que nos aleja de Mave descendiendo hacia Olleros de Pisuerga, buscando de nuevo el curso del Pisuerga y una vez cruzado el puente nos desviamos de nuevo a la izquierda para cobrar altura hacia los montes de Cildá por un pedregoso y amplio camino con bonitas vistas de las mesetas de las Tuerces y Cildá. 

"Subiendo a los montes de Cildá."

"Desvío a los montes de Cildá."
   Tras alcanzar el collado, el descenso por la pista de grijo nos deja en la localidad de Valoria de Aguilar.
   Por las estrechas calles cruzamos entre las casas y nos alejamos hacia el alto de la Dehesilla buscando el paso sobre la autovía. Una vez alcanzado aparecen ante nosotros las vistas de Aguilar de Campoo. Descendemos y el asfalto nos acerca a Aguilar bordeando la rocosa Peña Laparte.


"Aguilar de Campoo."
   A orillas del Pisuerga recorremos el paseo "del Loco" hasta que, por fin, llegamos a la Isla de la Cascajera. Apenas unos cientos de metros nos separan del coche que nos espera  aparcado en el centro de Aguilar.

   Hemos finalizado la ruta, recogemos todo y lo cargamos celebrando el buen fin de la travesía con unas cervezas en el mismo punto donde la comenzamos tres días antes.

Tres días compartidos con una buena compañía, imprescindible en este tipo de rutas, un tiempo inmejorable y un impresionante trayecto atravesando las tierras de Castilla en una primavera que ha cambiado por completo la impresión que tenía de esta región.


"Fin de ruta."
   Doy por recorrido el canal de Castilla con dos itinerarios diferentes de varios días por los ramales Norte, Sur y de Campos a sabiendas de que dejo “mucho” por ver en el camino. No tanto del canal en sí como de los lugares a los que nos lleva a su paso… la tierra de Campos, Valladolid, Palencia. Ciudades y pueblos cargados de leyendas e historia que recomiendo conocer cuanto más despacio mejor. Viajar junto al canal  un día, dos, tres… el canal de Castilla será garantía de que iniciarás un viaje gratificante, relajante y hermoso, encontrado con los desvaríos de un turismo masificado.

«El turista ve lo que ha ido a ver, el viajero ve lo que ve».  G.K.Chesterton.

Para ver todas las fotos abrir el enlace:
Fotos.

Track y datos de la ruta:


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Canal de Castilla. Medina de Rioseco - Frómista. (Ramal de Campos.)

   Son las 7:00 de la mañana, nos vamos desperezando, recogiendo y vistiéndonos para otra jornada a pedales. Hoy nos esperan algo más de 100 kilómetros a la vera del canal recorriendo el ramal de campos y el ramal norte hasta Frómista.


   Un último vistazo al interior de la habitación y bajo las escaleras hasta la calle donde ya me esperan Guiller y Diego.

   El cielo está completamente despejado, pero las temperaturas son bastante frescas.

   Siguiendo las indicaciones de Tino entramos por la calle que se abre en plena  curva junto a la carretera en el centro de la villa y nos acercamos al bar Riosol, de los pocos abiertos a estas horas para desayunar.

   Empezamos el día con una debilidad confesa, café acompañado de… bollería, por estas tierras no se estila el pincho de tortilla. Hacemos los últimos preparativos en la calle Mayor prácticamente vacía aunque sea la arteria que vertebra buena parte de la vida ciudadana y comercial, y comenzamos a rodar lentamente por la carretera dirección León hasta el parque de la Concha. Nos desviamos hacia el mismo, lo atravesamos y llegamos a la dársena, el inicio de nuestras andaduras por el canal.


"Dársena de Medina de Rioseco."
   Nos despedimos de Medina de Rioseco con unas últimas fotos y por la margen izquierda pasamos junto a los antiguos almacenes alejándonos de la civilización rodando entre sendas hileras de álamos e internándonos en el paisaje de rivera que acompaña al canal en un tramo que coincide con el camino de Santiago. 


"Dársena de Medina de Rioseco."

"Fabrica de Harinas. Medina de Rioseco."
   El camino queda cubierto por el manto blanco de las hebras que se desprenden y transportan las semillas de los chopos y álamos a la vera del canal, un paisaje bucólico premio al madrugador.


"Canal de Castilla. Ramal de Campos."
   Curiosamente, aunque vamos remontando el canal, el terreno pierde ligeramente altura hasta que llegamos a los Ejidos, donde se realiza un giro de 90 grados en la séptima esclusa y pasa sobre el rio Sequillo. Pese a haber recorrido parte del canal de Castilla el año pasado siempre sorprende ver las diferentes estructuras que se esparcen a lo largo del camino, los diferentes aliviaderos y esclusas siempre acompañadas por la pequeña casa del esclusero, normalmente en ruinas, y las grandes fábricas de harina en estado de abandono o como en este caso tan solo ocupadas por  las cigüeñas tan  abundantes por estas tierras.


"Canal de Castilla. Los Ejidos."

"Fábrica de Harinas de Los Ejidos."

"Nido de Cigüeñas."
   Recién rebasado el rio Sequillo nos topamos con la sexta esclusa, la de Carrebelmonte a un kilómetro escaso de la anterior, donde debemos continuar por la izquierda del canal.

   Al contrario de los ramales Sur y Norte, el ramal de campos tan solo dispone de una pista contigua al mismo, en algunos puntos cambiarse de margen nos aleja de la ruta correcta.


"Esclusa de Carrebelmonte."
   La alta vegetación hace presa del camino cerrándose en algunos tramos, circulando por estrechas sendas donde el trigo invade la pista, no en vano rodamos por una tierra que fué y todavía es el “granero” de España. Precisamente de ahí surge la idea del Canal de Castilla, ante la necesidad de buscar un medio de transporte para el grano desde las tierras del norte hasta, como en este caso, Medina de Rioseco y viceversa.

   La longevidad de las obras de construcción hizo que el canal de Castilla llegase “un poco tarde”, y con el ferrocarril quedase relegado a un servicio de abastecimiento de agua o como en la actualidad, a un uso turístico a mí entender poco aprovechado.


"Canal de Castilla."
   Las distancias son largas, y el paisaje abrumador por la lejanía de todo cuanto nos rodea. Aun así los kilómetros pasan rápido y las horas dan su fruto dejando atrás la quinta dársena, la cuarta, la tercera y ya en el kilómetro 22,5 de ruta llegamos a La Quintana, en un tramo donde el canal de Castilla coincide con el camino del Hoyo de la Duela. 


"Camino del Hoyo de la Duela."
   Dicho camino discurre por la margen izquierda del canal, pero el paso junto a la fábrica de harinas se encuentra anegado por aguas estancadas. Para salvar este paso hemos de cruzar el puente y de nuevo ganar la otra orilla del canal sobre las compuertas de la esclusa, retomando la ruta hacia la próxima localidad de Capillas, ya en tierras Palentinas.




   Las aguas estancadas infestan esta zona de mosquitos por lo que no es recomendable detenerse a contemplar el paisaje.

   El camino nos lleva de paso junto a varios palomares, típicos de la Tierra de Campos, construidos en parte con materiales tradicionales como son el adobe y tapial. Acto seguido se separa del canal unos metros para acceder a la carretera (P-922) por la cual nos acercamos a Capillas y retomamos de nuevo la orilla del canal de Castilla.


"Palomares de Capillas."
    Nos dejamos contagiar por el ambiente del canal y su parsimonioso curso en un bonito tramo que termina obstaculizado por el paso de la carretera nacional N-610. Increíble pero cierto… el paso está completamente cerrado por las vallas “quitamiedos” de la carretera en ambas orillas. Un detalle que muestra la “importancia” que se le da al canal de Castilla y como se fomenta su uso turístico.

   Este punto nos obliga a pasar las bicicletas una a una sobre la barrera, cruzando la peligrosa carretera de abundante y rápida circulación y repitiendo la operación al otro lado con un ojo puesto siempre en la carretera por el tráfico pesado que se aproxima peligrosamente a los arcenes . Una labor imposible viajando solo y un auténtico peligro… toda una falta de consideración hacia el turista del canal de Castilla.

   Una vez salvado el obstáculo retomamos el camino hacia Abarca de Campos. En contrapartida con el anterior detalle, aquí han reformado la antigua fábrica habilitándola como restaurante. Un bonito lugar con cuidadas zonas ajardinadas, amplias terrazas, aprovechando el canal y la dársena como zona de baño y uso de barcas de recreo.


"Canal de Castilla."
"La Fábrica, Abarca de Campos."

"Abarca de Campos."
   En este punto la ruta cambia de orilla y proseguimos apenas 1 kilómetro deteniéndonos sobre el acueducto de Valdeginate. Un pequeño puente de tres arcos sobre el río por el que discurre el canal. 


"Acueducto de Valdeginate."

"Acueducto de Valdeginate."
   Pasa la mañana soleada, pero la suave brisa retiene las temperaturas.

   Ahora el tramo se cubre de una densa vegetación que poco a poco va ganando altura y nos va cerrando el paso, hasta el punto en que dudamos de poder proseguir con la ruta por esta pista.


"Canal de Castilla. Ramal de Campos."

"Canal de Castilla. Ramal de Campos."
   Tras varias paradas para limpiar la transmisión de las bicicletas de hierbas y los calcetines y zapatillas de espigas, por fin el camino vuelve a la normalidad y proseguimos hasta donde se cruza con la carretera de Fuentes de Nava. Promediamos la mañana y con 37 kilómetros recorridos aprovechamos las mesas y bancos de un área de descanso para parar a comer algo y descansar.


"Un alto en el camino. Fuentes de Nava."
   Tras la larga parada continuamos dejando atrás Fuentes de Nava compartiendo el sendero con los primeros pescadores de cangrejos de los cientos que encontraremos a lo largo del canal. Solo los pasos junto a los viejos puentes nos rompen el ritmo de un cómodo rodar. Las antiguas estructuras comparten las aguas con otras retenciones de más reciente construcción que aprovechan para hacer el desvío  a otros canales secundarios destinados al regadío.


"Nueva esclusa."

"El calor aprieta..."
   El calor comienza a apretar y nos deshacemos de alguna capa de ropa mientras la ruta va cambiando poco a poco el rumbo trazando una enorme curva hacia el este. Durante 25 kilómetros apenas encontramos “nada” salvo el canal, sus puentes y el pequeño acueducto sobre el rio Retortillo… pese a ello se agradece un tramo tan desierto, desolado y sobre todo tranquilo.


"Río Retortillo."

"Canal de Castilla."
   Poco a poco nos vamos acercando a las casas a medida que aumenta el volumen de la música… es una pequeña fiesta junto al canal en Becerril de Campos, localidad que nos sorprende con un gran parque, zona de barbacoas y una fuente donde recargar agua.


"Becerril de Campos."

"Becerril de Campos."
   Tras avituallar vamos dejando atrás el bullicio de los hinchables y bañistas en el canal bordeando la villa en un tramo que se muestra más cuidado y transitado por paseantes y que nos lleva junto a la pequeña localidad de Villaumbrales, la cual pasamos de largo con la vista puesta ya en el Serrón.


"Hacia Villaumbrales."
   La triple esclusa del Serrón nos recibe con el impotente sonido de las aguas que se precipitan en este salto de más de 11 metros de altura. Hemos finalizado el ramal de Campos de unos 70 kilómetros de longitud y estamos en la confluencia de los tres tramos del canal. El ramal sur nos devolvería a Valladolid, mientras que el Norte nos llevará hasta Alar del Rey por la ruta recorrida el año pasado.


"Esclusa del Serrón."
   Las grandes estructuras del canal impresionan pese a haberlas visitado anteriormente… todo un desafío de ingeniería en nuestro tiempo tanto más para las posibilidades de la época allá por 1760, cuando se inició la construcción de las esclusas 25,26 y 27 del Serrón, hoy acompañadas por las ruinas de los almacenes y la fábrica de harinas.


"El Serrón."

   Tras un rato contemplativo iniciamos la marcha por este recién estrenado ramal norte.
   Las señales a pie de camino y una pista más amplia y transitada son muestras de que los ramales Norte y Sur absorben mayor atención por parte de los turistas y las diputaciones que un ramal de campos relegado a un segundo plano.


"Canal de Castilla. Ramal Norte."
   Recorremos los tramos sombríos, ya de agradecer, esquivando un sol implacable que empieza a hacer mella.
   A nuestra derecha, paralelo al canal de Castilla aparece el Canal de la Retención alimentado por la derivación en la presa de la Retención.


"Canal de Castilla. Ramal Norte."
   A medida que avanzamos buscamos un rincón donde parar a comer, alguna sombra o área de descanso bastante escasas por esta región. La pista nos desvía al margen de la carretera para obligarnos a cruzar la CL-615 atravesando una rotonda. Con precaución accedemos a la otra orilla donde el asfalto nos acerca al cruce de caminos junto a la ruinosa y olvidada venta de  Valdemudo. Junto a esta se encuentra el puente más antiguo erigido sobre el canal y el único construido por el primer arquitecto y director de las obras Carlos Lemaur prácticamente en desuso por el trazado de la carretera que lo condena. En este rincón todo queda  relegado al olvido, incluso los muros que un día vieron pasar la importante cañada real se desmoronan pasto del tiempo.

"Canal de Castilla. Ramal Norte."
   Continuamos 1 kilómetro y hacemos valer un rincón descolgándonos  al margen derecho del camino improvisando un pequeño campamento para comer entre ambos canales.

   Rondamos ya los 80 kilómetros de ruta.

   Para no caer presos de la galbana, o pasto de los mosquitos, nos ponemos en camino sin demora parando de nuevo junto a la presa de la retención, con las puertas de la presa y las pequeñas edificaciones que protegen la maquinaria de accionamiento de la misma y donde se bifurcan las aguas al canal con el mismo nombre.


"Presa de la Retención."

"Presa de la Retención."
   A continuación, al final de la recta personalmente el punto más impresionante de este museo al aire libre que es el canal de Castilla, Calahorra de Ribas que nos da la bienvenida con la presa del río Carrión, que este año abre sus compuertas a las aguas,  y a escaso medio kilómetro carretera arriba la impresionante esclusa donde se mezclan las aguas del  canal y las del rio Carrión en un enorme embudo formado por una imponente esclusa de 4 saltos de agua cuyo sonido ensordece y donde las cascadas levantan una húmeda neblina.  


"Presa de Calahorra de Ribas."

"Esclusa de Calahorra de Ribas."
"Esclusa de Calahorra de Ribas."
   Uno de esos lugares difíciles de describir si no se disfrutan "in situ".

   Terminamos la visita y reanudamos la marcha. Cruzamos la estrecha carretera P-984 y continuamos a la vera del canal en un largo tramo de 16 kilómetros afrontando interminables rectas, zonas desarboladas sin sombra y altas temperaturas. Por fin una hilera de chopos nos hace de nuevo compañía y el sonido de los coches nos advierte de la proximidad de la autovía Cantabria-Meseta, bajo la cual cruzamos antes de llegar a la esclusa -21. Desde esta podemos ver las  señales de acceso a Frómista y al fondo de la recta la esclusa que da entrada a esta localidad.


"Llegando a Frómista."
   Recorremos el último kilómetro, aparcamos las bicicletas y caminamos alrededor de la esclusa. Ya aquí se respira ambiente peregrino, las señales, los monumentos al canal, las cuidadas señalizaciones… el camino de Santiago está a otro nivel, se nota que mueve masas.


"Esclusa de Frómista."

"Esclusa de Frómista."
   Por última vez en esta jornada nos montamos en las bicicletas tomando dirección al centro de la localidad. Compartimos las amplias calles con algunos peregrinos que se dirigen hacia alguno de los varios albergues que se esparcen por Frómista.

   Por fin en la avenida principal junto a un pequeño parque localizamos el hostal donde habíamos reservado. Hostal el Apóstol concretamente.

   -Como sois los primeros en llegar os doy a escoger…

   Las dos opciones que nos ofrece Sonia, regente del hostal simpática y campechana,  nos parecen tan dispares por el mismo precio como evidente va a ser la elección. Por un lado la habitación triple con baño que teníamos contratada, y por otro un piso de tres habitaciones individuales, baño, cocina y salón comedor para nosotros solos… 

   Por fin una ducha tras la larga jornada, un rato de descanso y como hiciéramos el día anterior a comprar la comida para la siguiente jornada. Antes de cenar salimos a tomar algo y pasear por el pueblo, donde destacan las iglesias de San Pedro y San Martín de Tours, ambas rodeadas por grandes plazas con notable movimiento de peregrinos paseado o asistiendo a misa los más devotos  antes de ir al albergue.


"Iglesia de San Pedro. Frómista."


"Iglesia de San Martin de Tours. Frómista."
   Nosotros desestimamos la opción de quedarnos en un albergue, primero por la exigencia en algunos de ellos de portar la credencial del camino de Santiago, y segundo y para mí la más importante, la imposición del “toque de queda” para poder entrar a las instalaciones…

   Ya bastantes imposiciones tiene el día a día como para limitarnos también en nuestros ratos de ocio. 

   Son cerca de las 10 de la noche, y tras una buena cena en el restaurante  donde nos recibieron tan amablemente paseamos por la plaza San Telmo, donde se erige la estatua al mismo, partícipe del milagro de Frómista.

   Las temperaturas bajan considerablemente así que regresamos y nos despedimos hasta mañana con un último café de camino a la “casa rural”.

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