Zalama desde Agüera.

   Tras el intento hace una semana, de llegar a la cumbre del Zalama, aprovechando la tímida mejoría climatológica y que no disponíamos de tiempo para hacer una ruta de 7 horas, esta vez acompañado por Diego, decidimos intentarlo de nuevo.

   Recogí a Diego en Colindres a las 8 de la mañana. A pesar de que la climatología había mejorado bastante con respecto a la semana anterior, acordamos subir por la cara sur partiendo desde Agüera, el primer núcleo urbano de la provincia de Burgos entrando por el puerto de los tornos y a menos de una hora de casa.

   A las 9 en punto comenzábamos a caminar entre las casas de esta pequeña localidad por la estrecha carretera de San Pelayo.

   El sol predominaba en el cielo, pero las temperaturas a duras penas superaban los 2°. Pasando sobre el río Zalama, la neblina ascendía de las frías aguas.


   No tardamos en desviarnos a la derecha, apenas 300mt nos separaban del punto de partida, y abandonábamos ya la carretera y nos dirigíamos a las afueras del pueblo.
Lo que fuera carretera, se había convertido en una pista de grijo, de fácil caminar a medida que tomaba inclinación y cobrábamos altura. Este tramo ya lo habíamos recorrido anteriormente en bicicleta, en la carrera de montaña de la Galarleiz, pero esta vez el paisaje era algo diferente.


   Tras 2 kilómetros y medio de suave y fácil subida, cumbreamos por la loma ya con algo de nieve, con las vistas del arroyo de la calzada a la izquierda y el valle del Cerneja y el pico Cañoneros en segundo plano. A la derecha el extenso y llano valle de la merindad de Montija con el pueblo de San Pelayo justo bajo nosotros.


   Una corta bajada de medio kilómetro nos dejó en un cruce de caminos, la nieve cubría ya las pistas de monte y frente a nosotros, lo que en condiciones normales habría de ser un cortafuegos, se había convertido en una canal de nieve virgen rodeada de espeso bosque y pronunciada inclinación. El final de la misma desaparecía en la espesa niebla…
Había llegado el momento de ponerse las raquetas y quitarse algo de ropa para afrontar la dura y larga subida.



   Huellas de apenas un par de excursionistas del día anterior son señal del poco transito que tiene esta zona a pesar de la cantidad de nieve y los paisajes para disfrutar, en contrapartida las bajas temperaturas, el fuerte viento y la casi siempre presente niebla son también característicos del lugar.


   A medida que ascendíamos, el valle, quedaba reducido a una miniatura al fondo de la canal, verde y soleado, visto por un pequeño agujero entre las nubes como si de una ventana se tratara. La señal la fuente de los Cabañones parcialmente cubierta por la nieve, nos indicaba lo que quedaba aproximadamente para el siguiente descanso en la dura pendiente.


   En este punto, nos encontrábamos en el límite horizontal con las nubes, por debajo el paisaje de los bosques nevados, por encima… niebla y nieve.


   Paramos a descansar un momento antes de afrontar el último duro repecho cuando el golpe del frío viento acompañado de la húmeda niebla nos obligó a abrigarnos rápidamente. Reanudamos la marcha junto a la alambrada como guía, que se quedaba poco a poco enterrada en la nieve hasta el punto de casi desaparecer bajo ella.



   Tras 500mt, el viento soplaba con fuerza  y apenas podía oír a Diego que caminaba pegado a mi… de nuevo el tiempo se complicaba en los llanos del Zalama.


   Como dice el proverbio chino, caminando solo tal vez vayas más rápido, pero acompañado seguro llegarás más lejos… así que decidimos continuar hasta la antecima.

   Yo solo no habría dudado en darme la vuelta de nuevo.


   Por fin, tras 1km, distinguíamos la silueta del monolito, y junto al él, enterrado en la nieve el buzón del Zalama a unos 1336mt. 


   Sin demora, comenzamos el camino de regreso por la misma ruta. Esta vez en descenso, afrontamos de nuevo la canal que se despejaba de la espesa niebla a medida que perdíamos altura mostrándonos de nuevo un día despejado y con temperaturas agradables llegando de nuevo al pueblo de Agüera.



   Ahora entiendo por qué las cumbres de esta zona no gozan de la popularidad y el trasiego de senderistas como otras zonas de Cantabria o País Vasco.  En esta época del año, el frío viento azota con fuerza estas montañas, en las que la sensación térmica es realmente baja y es muy difícil disfrutar de las espectaculares vistas del Zalama.


   Tras la ruta, recuperamos fuerzas y calorías en Bercedo, cortesía de Diego a quien felicito por su cumpleaños y con quien, como siempre, es un placer compartir ruta.

Para ver todas las fotos pinchar en el enlace.

Track y datos de la ruta.

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Ramales - Peña Busta Btt. Qdd Bicicantabria.

   Van pasando los meses, y con ellos las quedadas del foro bici Cantabria…
Con demasiadas aficiones y poco tiempo para disfrutar de ellas, me es imposible acudir a todas las rutas que organizan en este foro, pero siempre hay una que intento no perderme, la organizada por Marta.

   El año pasado nos sorprendió a todos con la ruta al Valdecebollas. A mí, más por coronar superando los 2140mt de altitud que por la ruta en sí, la cual tampoco tenía desperdicio.

   Sé que lo he dicho varias veces, pero se nota cuando el organizador/ra de la ruta, además de afición por la bicicleta, lo que tiene es pasión por la montaña.
   Por eso, y por compartir una mañana con los compañeros del foro, no podía perderme la ruta del mes de Marzo en Ramales.

   Esta localidad, a pié del puerto de los Tornos está rodeada por abruptas montañas escarpadas, y las rutas realizadas en esta zona han sido de una dureza física y exigencia técnica considerables, ya con una idea bastante aproximada de lo que me esperaba me acerqué el domingo a las 9 de la mañana para tomar la salida.

   Tras la foto de grupo y un rato de charla iniciábamos la ruta atravesando Ramales por la carretera dirección Burgos (N-629) los 25 asistentes guiados por Marta.


   A las afueras, tomamos el desvío a la derecha por el barrio de el Mazo que discurre paralelo al río Calera, cobrando altura por la empedrada senda que asciende las rocosas paredes de la peña el Moro. Llegando al final de esta primera y técnica subida, nos topamos de nuevo con la carretera que sube dirección burgos, y el aparcamiento de la vía ferrata de el Cáliz y las cuevas Covalanas, un lugar interesante para disfrutar del turismo activo en esta zona de Cantabria. De frente, imponente se alza vertical el Pico San Vicente.


   Poco más de 700 mt recorrimos por carretera cuando nos apartamos de nuevo hacia la derecha por una estrecha pista de hormigón que pasa sobre el río hacia peña el Moro. La pista se desgajó en dos, continuando por la senda herbosa que, atravesando zonas de pasto, cobraba altura con duros y embarrados repechos de difícil rodar.


   Tras casi 4km de ruta en su mayoría subida, accedíamos a una pequeña cabaña en un cruce de caminos donde la senda mejora considerablemente y pierde inclinación. De nuevo tomamos la pista de la derecha que, de forma más moderada, sigue subiendo unos cientos de metros por las profundas rodadas del camino.

   En el kilómetro 4, un descanso de 500mt en forma de bajada  desembocó en una pista más ancha y rápida de grijo que no tardó en ponerse de nuevo cuesta arriba serpenteando por la loma de Peña el Moro acercándonos a Lanestosa.

  Poco antes de llegar al kilómetro 5, nos desviamos de la pista principal por una senda a la derecha, donde un duro repecho nos dejaba al comienzo de un estrecho y sinuoso sendero.


   El grupo se alargaba y perdía unidades ya en esta primera parte de la ruta. Tras un parón sobre Lanestosa, al menos 3 personas abandonaron. A parte de ser exigente, es una ruta que desde el principio va marcando sus intenciones. En el kilómetro 5,5 habíamos afrontado continuos y duros repechos por tramos muy técnicos. 

   Tras reagruparnos, comenzamos a descender hacia Lanestosa  continuando por el estrecho sendero hasta acceder a una pista de grijo más ancha, de la cual nos desviamos de nuevo por otra estrecha senda con continuas trialeras atravesando un pinar y que tras un rápido final  asfaltado nos dejaba en la carretera en esta Localidad situada entre el País Vasco y Cantabria.


   Cruzamos la carretera y un estrecho puente sobre el rio Gándara. A la orilla del mismo continuamos pisteando hacia el centro del pueblo. Por las calles empedradas llegamos a la plaza de Mirabueno, inicio de la subida de asfalto o camino del Haya  que tras 2km ascendiendo con pronunciadas rampas nos dejaba en el cruce donde tomamos a la derecha.


   Sin desviarnos de la pista principal y con las fuerzas comenzando a escasear, continuamos ascendiendo con peña Busta al fondo hasta que en el kilómetro 12,5 la pista y la senda se terminaron quedando tan solo roca y prados de pasto.

   La primera de las sorpresas de Marta fue la de subir a la peña primero caminando y luego trepando para disfrutar de las impresionantes vistas desde el alto.


   Este pico, rodeado por el Rio Gándara por una de sus laderas y el rio Calera por la otra antes de su unión, muestra una impresionante y escarpada pared vertical en su cara norte. Nadie quiso perderse las espectaculares vistas de Ramales y el pico San Vicente. 


   Resultó cuanto menos curioso ver a los ciclistas convertidos en alpinistas saltando de roca en roca sin protestar, una muestra más del buen ambiente que se vive en este tipo de quedadas.

   Tras un rato contemplativo en la cumbre, tocaba deshacer lo andado hasta las bicicletas y afrontar la segunda de las sorpresas.

   Hacia un lado Peña Busta, hacia el otro la fuerte pendiente por la ladera que habríamos de descender atravesando los terrenos de pasto hacia San Juan. La fuerte bajada parecía un cortado hacia el valle visto desde arriba. Parecíamos hormigas deslizándonos por la ladera herbosa con las montañas de fondo.


   Tras pasar un cerramiento, tomamos un sendero que a medida que descendíamos se fue abriendo hasta convertirse en una rápida pista terminando finalmente en carretera, la cual ya no abandonaríamos hasta completar el descenso junto al rio Gándara en la Localidad de Casatablas, accediendo a la carretera que une Ramales y el puerto de los Tornos con la localidad de la Gándara y los collados del Asón.


   Tomando dirección a la derecha, continuamos hasta la localidad de Casatablas, cruzando el puente para comenzar de nuevo a subir por el barranco de las banderas, llegando por carretera hasta el barrio de Incedo, donde paramos de nuevo para reagruparnos y tomarnos un descanso con 23km de ruta recorridos.


   Atravesamos esta pequeña localidad hacia el Barranco del Rosario por pista de grijo ancha y ciclable durante poco más de un kilómetro. Internándonos en el espeso bosque de hayas comenzamos el conocido descenso del bocarón, un estrecho sendero marcado en la roca caliza que discurre a la par del rio Gándara, y al cual ya no abandona hasta que finaliza su trazado en Ramales de la Victoria, tras  casi 3 kilómetros y medio de sinuosas curvas, técnicos pasos y escalones de roca, aderezados con raíces y plantas trepadoras cruzando el sendero.


   Un desprendimiento cerraba el paso a mitad de la bajada obligando a hacerlo andando unos metros, pudiendo disfrutar en este punto de las impresionantes vistas de la pendiente ladera y la fuerte caída hacia el río.


Continuamos hacia Ramales por el camino de Rozas para, con un último paso sobre el Gándara, llegar a esta localidad en el barrio del salto del Oso, punto donde confluyen el Gándara y el río Calera y que finalmente  tributarán sus aguas al Asón unos cientos de metros más abajo, casi en el punto donde iniciamos la ruta, y donde la damos por finalizada con poco menos de 30 km y 1.045 mt de desnivel positivo acumulados.


   Como decía al principio, es una ruta exigente físicamente y técnicamente complicada en algunos tramos, pero sobre todo, esta es una ruta para quien quiera disfrutar de la montaña sin importarle mucho el como pero si el por donde…


   A pesar de llegar con las fuerzas justas, disfruté de toda la ruta y de la compañía, del buen ambiente entre todos los asistentes y de unos paisajes espectaculares. Como siempre, gracias Marta por el tiempo dedicado a preparar la ruta, y por la que solo me queda dar la enhorabuena.


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Track y datos de la ruta.


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Zalama desde Los Tornos (I).

   A los que disfrutamos al aire libre pocas cosas pueden retenernos en casa cuando llega el fin de semana. El tiempo, en mi caso no es una de ellas.
   A las siete de la mañana del sábado salía de casa con la intención de hacer una ruta corta y estar de regreso en casa para la hora de comer. Poco queda ya para disfrutar de las rutas con nieve, así que, para asegurar un paseo con raquetas decidí subir el puerto de los Tornos tomando dirección Burgos y aparcar en el mirador del puerto para, desde ese punto, subir al pico Zalama (1336 msnm). Bajando por el mismo camino  son entre 5 y 6 km  de ruta, y con la nieve caída entre semana me permitía calzarme las raquetas desde el mismo punto de salida.

   No me gusta salir solo, y si lo hago, procuro no complicarme la vida demasiado. La idea de subir por la ladera Norte del Zalama bordeando el barranco hasta la cumbre parecía, sobre el plano, una buena idea. Una ruta rápida y sin complicaciones.


   Antes de las 8 de la mañana había aparcado en Los tornos y me estaba preparando para salir. La temperatura a esa hora era de 2°, pero el viento frío dejaba una sensación de temperaturas más bajas. Las nubes envolvían las cumbres que por momentos se mostraban y de nuevo desaparecían.
   Tras abrigarme comencé a caminar por el sendero marcado en la nieve por las rodadas de los tractores que acceden a los terrenos de pasto que ocupan las laderas. A escasos 100mt, me calcé las raquetas y comencé a subir por la loma.


   Pocas referencias tenía de esta ruta, tan solo una vez había pasado anteriormente, y fue en bicicleta y en sentido inverso. La pendiente tomaba inclinación y la nieve blanda recién caída hacía difícil caminar incluso con raquetas. A medida que cobraba altura, la nieve se endurecía convirtiéndose en hielo al pasar los 1000 mt de altura.


   No es una altura significativa, pero el frío viento que siempre sopla en esta zona convierte estas discretas cumbres en unos montes duros si se tuerce el día.
   No tardó en aparecer la niebla, fría, húmeda y espesa. En un momento quedó todo cubierto dejándome con la valla que recorre la loma enterrada en la nieve como única referencia del camino a seguir.



   Pegado a la misma seguí avanzando hasta que otro cercado me cerró el paso.

   Bajo la alambrada crucé al otro lado y continué caminado, en este punto el gps era mi única forma de saber dónde estaba.


   Me detuve por un momento. La niebla y el suelo se fundían en un paisaje de blanco sobre blanco, no había ningún tipo de referencia a más de dos metros cuando un pitido llamó mi atención… Me quité el guante y limpiando la escarcha de la pantalla me cercioré, la batería del gps se agotaba.



   Tras un par de minutos esperando una tregua de las nubes para tener alguna referencia sin resultado alguno, decidí darme la vuelta y regresar sobre mis pasos todavía marcados en la nieve.


   A medida que perdía altura dejaba atrás la espesa niebla, apareciendo de frente las vistas de las cumbres nevadas de los collados del Asón y Cañoneros en primer plano, destacando sobre el verde que cubría  el valle hacia la costa.


   Con la escarcha cubriendo todavía la ropa, llegaba al coche. 

   No puedo decir que sea una ruta bonita ni recomiendo hacerla en estas condiciones, pero todas las experiencias sirven de algo si se aprende de ellas. El Zalama disfruta de buenas vistas, pero rara vez las comparte y menos en invierno. Lo dejaremos pendiente para otra ocasión.

Posteriormente realizamos la ruta completa. Ver ruta.

Para ver todas las fotos pinchar en el enlace.
Fotos

Track y datos de la ruta completa llegando al Zalama realizada posteriormente:


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