Alto del Asón - Brenavinto - Hazas del respiradero.

El temporal de frío y nieve se ha instalado y parece estar bastante cómodo. Las nevadas han sido copiosas a lo largo de la semana y el sábado se presenta revuelto… lluvias, viento y frío. Un panorama complicado para aquellos que nos gusta el aire libre.
   Pretendo disfrutar del domingo con la familia en la nieve así que no me quedan muchas opciones. Si a esto le sumamos que me toca salir solo, decido no complicarme la vida y caminar “sobre seguro”. 

"Los Castros de Horneo desde el camino."
   Mientras subo por la pista hacia el alto de la Posadía, en los Collados del Asón, voy moldeando la ruta a seguir.
   No puedo evitar la desilusión por la ausencia de nieve a medida que gano altura, y es que las lluvias de los últimos días la han barrido literalmente de las zonas más bajas. Los arroyos en cambio discurren con fuerza a ambos lados del camino y han anegado el fondo del valle de Brenavinto.

"Valle de Brenavinto."
   He alcanzado el alto, y decido tomar la estrecha senda que por la ladera derecha del valle conduce  hacia Colina. A medida que recorro el sendero se amplían las vistas de Brenavinto atravesado por el camino convertido en rio como cada invierno a causa de las lluvias y el deshielo.

"Sendero hacia Colina."
   El camino se interna en un pequeño bosque de hayas, donde algunas cabezas de ganado se refugian del viento que desciende de los picos nevados y de nuevo se asoma sobre Brena Román, al fondo del valle, en un último tramo antes de desviarse hacia la Cabaña de Concinchao.

"Sendero hacia Colina."
   Hoy el sendero está invadido por las vacas, así que evito molestar en la medida de lo posible y trepo unos metros entre rocas y escajos para recobrarlo de nuevo antes de llegar a la cabaña.


   En este punto se alcanzan los 1000 msnm.  y como una línea perfecta trazada en el terreno la nieve cubre todo el paisaje.
   El sendero queda oculto y las profundas huellas de algún corzo indican el paso hacia la cabaña. Continuo junto a los muros de piedra y no tardo en ver al autor de las huellas, una hembra que con varios saltos trepa hacia la cueva de Turutuerta para perderse finalmente entre las paredes de los Castros de Horneo.

"Cabaña de Concinchao."
   Yo continuo por el sendero que se retuerce entre los árboles y de nuevo cobra altura mientras la nieve gana espesor. Las nubes se alternan con pequeños claros en los que se deja entrever el sol.

"Brenalengua."

"Los Campanarios."
   Bordeando e intentando evitar las zonas de lapiaz ocultas bajo el manto blanco alcanzo la entrada a la cañada de Moncrespo o Hazas del Respiradero. 

"Sendero."

"Lapiaz."
   Este estrecho paso es una de las principales causas de mi elección en la ruta de hoy. Caminar por esta profunda grieta cubierta de nieve resulta espectacular. En algunos puntos se acumula más de metro y medio de nieve, y pequeños arroyos resuenan entre sus altas paredes de roca que desembocan en el hayedo de Moncrespo.

"Hazas del respiradero."

"Hazas del respiradero."
   Algunos árboles han cedido y yacen sobre el camino que bordea el bosque con sus troncos astillados. 
   Abandono el hayedo y continúo ascendiendo por la despejada loma con más de medio metro de nieve y el frío viento norte de cara.

"Hayedo de Moncrespo."

"Hayedo de Moncrespo."
   Busco las balizas del Pr. que guían la ruta hacia Brenacobos y por fin alcanzo el collado.
   De frente la sierra de la Vaga se alza a ratos soleada y en otros cubierta por oscuras nubes. El Veinte, Pizarras y Carrío se enlazan en este cordal que comienza en el Picón del Fraile y termina en el Colina.


"Alcanzando el Collado."

"Sierra de la Vaga."
   Hoy busco el paso para descender  por la loma que se desploma hacia el valle de la Gandarilla. Evitando los hoyos  profundos  donde se ocultan las simas y el paso de los muchos arroyos voy descendiendo a la vez que cambio de dirección hacia el paso del collado de los Lobos.


"Llegando al valle de Gandarilla."

"Collado de los Lobos."
   La salida del valle queda bien señalizada por una línea de estacas y alambre de espinos que atravieso dejando a la derecha el paso de Canalahonda y el Senderón y monte Llusias a la derecha.


"Collado de los lobos."

"Collado de los lobos."
   Me interno en el hayedo de Brenalengua buscando el estrecho y revirado paso a través del mismo. Complicado por la cantidad de nieve que cambia el paisaje me despisto un par de veces hasta dar con la baliza de madera que me encamina hacia la cañada desembocando  en el camino del llano de Brenavinto.


"Hayedo de Brenalengua."

"Hayedo de Brenalengua."

"Camino del Llano de Brenavinto."
   Voy atravesando el valle por el ancho camino dejando la nieve atrás hasta toparme con el rio desbordado que lo invade y se lo apropia como cauce. Procuro no mojarme los pies encaramado por el margen derecho pegado al muro y cruzando los arroyos de piedra en piedra hasta alcanzar el repecho del alto de la Posadía. 



"Arroyo."


"Sendero de Brenavinto."
   La fuerte subida me saca del poljé y comienzo el largo descenso por pista hacia el aparcamiento donde me espera el coche.

   Antes de terminar la ruta, me desvío del camino hacia el mirador del Alto del Asón para echar un vistazo a la cascada que se precipita hacia el valle, recorriendo los últimos metros por carretera y cerrando así una  ruta sencilla pero de espectaculares vistas de los collados del alto Asón.

"Valle de Asón."
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Track y datos de la ruta:


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Collado de Rumaceo desde Proaño.

   El pronóstico del tiempo no era muy bueno para la ruta que teníamos en mente, aun con esas nos arriesgamos aventurándonos por las montañas de Campoo.

   En varias rutas en bicicleta de montaña, organizadas casi siempre por Marta del foro Bicicantabria, nos aproximamos a la sierra del Cordel o de los Puertos de Sejos  atravesando los pastizales y senderos que se extienden bajo sus imponentes laderas, las cuales,  separan las comarcas de Saja y Campoo.

   En esta ocasión nuestro propósito era el de alcanzar una de sus cumbres, la más baja de la cadena montañosa, el pico Liguardi de 1975 msnm. para lo cual nos desplazábamos hasta Proaño, una pequeña aldea del extenso valle de Hijar.

   A las 8 de la mañana llegábamos a Reinosa, donde dábamos tiempo tomando  un café al lento amanecer y a las 9 de la mañana aparcábamos junto a la modesta iglesia de San Cipriano en la pequeña localidad de Proaño. La nieve se amontonaba a ambos lados de la estrecha carretera y los pequeños charcos permanecían congelados en el asfalto, muestra de las bajas temperaturas nocturnas de la zona.

   Cargamos con las mochilas y comenzamos la caminata descendiendo por el camino de acceso a Proaño. Tras apenas 300 mt recorriendo la calle de la Corraleda, junto a una pequeña estabulación, nos desviamos a la izquierda por un embarrado camino vecinal tras cruzar la alambrada de cierre.

   Entre algunas cabezas de ganado remontamos altura por la loma del monte de Proaño terciado por varios caminos ganaderos hoy cubiertos por la nieve y resbaladizas placas de hielo bajo las que discurrían pequeños arroyos.

"Dejando atrás Proaño."
   Tras trazar una horquilla en la falda de la montaña dirigimos nuestros pasos hacia el bosque de Proaño y continuamos remontando a la vera del mismo unos metros antes de internarnos en la braña dirección noroeste hacia la Garma del Ropero.

"Valle de Hijar."

"Llegando al bosque de Proaño."
   Echando la vista atrás disfrutamos de las vistas del valle cubierto de blanco y las montañas de Peña Labra envueltas en nubes.
   En lugar de descender y acceder al camino de Proaño, continuamos atravesando la Garma, con buen espesor de nieve, bajo la inmensa ladera de Cueto Ropero (1817msnm) unido este al Pico Liguardi por una rocosa cresta.

"Atravesando la Garma del Ropero."

"Diego."
   Durante 2 kilómetros atravesamos la Garma caminando sobre un firme irregular y traicionero, aun calzando las raquetas, donde la nieve cedía sobre los Tojos y el Brezo de montaña. Esquivando zonas rocosas y los Escobones  más altos a la vista llegamos a la Cuenca de Proaño virando al Noreste y bordeando el omnipresente Cueto Ropero, afrontando algún que otro “susto” cayendo en los arroyos que ocultos bajo la nieve y el hielo descienden la loma de la montaña.

"Vistas."

"Garma del Ropero."
   Un fuerte repecho de nieve dura seguido de un corto descenso entre rocas nos dejaba junto al camino por el cual discurre la ruta “fácil” de acceso a Proaño. Tras cuatro kilómetros de constante subida nos ofrecía un firme menos exigente en este tramo final, mientras que las nubes nos daban alcance y comenzaba a nevar.

"Comienza a nevar."

"Accediendo al camino."
   Continuamos  por el camino alcanzando la cabecera del Valle glaciar de la Cuenca. (1475 msnm.)
   Al frente se alzaba el collado de Rumaceo  con sus dos accesos posibles, la suave loma de Coto Rubio a la derecha y la vertical canal de la izquierda por la que lentamente ascendían 4 montañeros su tramo final a punto de alcanzar el alto.

"Cabecera del Valle."

"Valle de la Cuenca (canal)."
   Nos internamos en el valle dirección noroeste procurando no desviarnos del track y así encontrar el puente sobre el arroyo de la cuenca de Proaño, que aunque se intuía, quedaba oculto bajo la nieve.
   Las nubes se cernían sobre el collado y poco a poco se oscurecía el cielo. Los montañeros que nos precedían desaparecían en la niebla y las cumbres del Liguardi y Cueto Ropero, ya próximas, quedaban también ocultas. Parecía que nosotros habíamos llegado tarde...

"Arroyo bajo la nieve."
   Decidimos continuar hacia el collado confiando en una mejora del tiempo. Entre escobas y grandes escajos remontamos la pronunciada loma de Coto Rubio y continuamos buscando el Collado a media ladera.


"Loma de Coto Rubio."

"Llegando al Collado de Rumaceo."
   Desde el collado de Rumaceo se veía la marcada línea de alambre de espino que desaparecía en la inclinada cara norte del Liguardi. Lejos de mejorar, el tiempo nos traía una fuerte ventisca. Tras abrigarnos rápidamente decidimos descender de nuevo al fondo del valle directamente por el barranco de la cuenca.


"El tiempo se complica."

"Barranco de la cuenca."

"Barranco de la Cuenca."
   Tocaba deshacer lo andado bajo una fuerte nevada y frío intenso, esta vez sí… por el camino que nos llevaría directamente a la Garma del Ropero. 


"Abandonando el valle."

"Cueto ropero en la niebla."

"Buscando el camino de vuelta."
   A medida que perdíamos altura dejábamos atrás la ventisca y la niebla se disipaba, haciendo del ultimo tramo un agradable paseo con las impresionantes vistas del valle al frente.


"Bajando a Proaño."

"Bajando a Proaño."

"Valle de Hijar."
   Rondábamos los 10 km de ruta cuando nos quitamos las raquetas a 2 km del final, llegando de nuevo a Proaño tras unas 5 horas de caminata.
   De partida éramos conscientes de que si tenia que nevar y hacer frío, sería aquí en la región de Campoo.

   Finalmente no conseguimos subir al Liguardi, pero si nuestro objetivo, disfrutar de la nieve y los paisajes que nos regalan estas enormes montañas de Campoo  a las cuales volveremos, si las nieves persisten, este invierno.

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Track y datos de la ruta:


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