La Costana-Pico Otero-Embalse de Alsa-S.Miguel de Aguayo (Qdd Bicicantabria)

   Este mes septiembre la quedada del foro Bicicantabria nos emplazaba en el pueblo de La Costana. Capital del municipio de Campoo de Yuso asentada a orillas del embalse del Ebro en los límites de la comunidad  Cántabra.


   Aun no eran las 9 de la mañana cuando desayunábamos en la estación de servicio junto a la autovía de la meseta  a su paso por Reinosa.  Retrocediendo brevemente por la autopista bordeamos el embalse del Ebro por la carretera Reinosa-Corconte cubierta a tramos por la niebla.


"Torre de los Bustamante e iglesia de San Pablo. La Costana."
   No tardamos en distinguir la silueta de la iglesia al margen derecho de la vía desviándonos hacia la misma. Los primeros coches buscaban su sitio en el amplio aparcamiento junto a la Torre de los Bustamante o del Merino, adosada a la iglesia de San Pablo y declarada bien de interés cultural en 1985. Entre estos muros residía el poder del territorio de Yuso durante la edad media.

   Descargamos las bicicletas y nos preparamos para tomar la salida mientras llegaba el resto de asistentes y la niebla se disipaba dando paso a un día descubierto y soleado.
A las 9:30 de la mañana comenzamos a rodar cruzando la carretera dirigiéndonos hacia el camino asfaltado de acceso a Servillejas (CA-724). Tomamos el desvío a la izquierda al final del mismo y comenzamos a remontar altura de forma moderada  por una estrecha pista vecinal de grijo y buen firme con dirección a la Bárcena.


"Dejando atrás Servillejas."
   Justo se cumplían los 2 kilómetros de ruta cuando abandonamos el camino por una senda que se desgajaba a la derecha, atravesando la loma y elevándose hacia “el Castillo”.


"Subiendo a "El Castillo."
   El sendero se desdibujaba desapareciendo en la braña. Afrontando duros repechos fuimos ganando amplitud visual sobre el pantano del Ebro rodeado de cumbres y serranías.

   Con un corto descanso finalizábamos esta primera parte de la subida rodando de nuevo sobre el camino ahora más marcado, y virando hacia el Este  cruzamos la ladera de “la Horca” para continuar en duro ascenso hacia el Pico Otero.


"Vistas del pantano de Ebro."

"Subiendo a la Horca."

   Con la cumbre a la vista marcada por las múltiples antenas que coronan esta montaña de suaves lomas de 1251 msnm, atacamos el duro cortafuegos hacia la misma, de firme roto, cubierto de grandes piedras y escalones rocosos y de fuerte inclinación.


"Tramo de descanso."

"Subiendo a Pico Otero."
   Atravesando la alambrada a la derecha del camino, nos desviamos hacia “Tablada de Otero”, acceso más asequible con un tramo final  algo más relajado trazando una horquilla en la loma del Pico Otero y coronando tras apenas 6 kilómetros de ruta.
Las vistas desde la cima, sita en el vértice geodésico que se encarama en un macizo rocoso, bien merecieron el esfuerzo.


"Pico Otero."

"Pico Otero."
   Al sur raseando la mirada sobre el pantano del Ebro y las tierras de Campoo. Al norte, de menores dimensiones el pantano de  Alsa bien custodiado por la sierra del Escudo.
La claridad del día nos permitió disfrutar de las vistas que alcanzaban la montaña Palentina.


"Pantano de Alsa."


"Pico Otero."
   Tras un largo descanso reanudamos la ruta deshaciendo camino, esta vez perdiendo altura de nuevo hasta “Tablada de Otero”.
En la intersección de caminos nos desviamos a la izquierda, continuando el descenso hacia el este por un polvoriento y rápido camino primero, y atravesando la amplia loma de “El Cerillo” después con amplias vistas de las localidades de Lanchares y La Población junto a las aguas del Pantano.


"Descenso a el Cerillo."
   El descenso nos dejaría en el pequeño y sombrío valle formado por el Pico Otero y la sierra de la Mata, y se alargaría internándonos en el espeso hayedo siguiendo el trazado de un arroyo por un traicionero camino repleto de ramas, raíces, enormes piedras y trampas de barro ocultas bajo la hojarasca descendiendo hacia la fuente de las Habas.
Zigzagueando por el bosque continuamos hacia “Prado Concejo”, y buscando el cauce del arroyo, ahora seco continuamos varios kilómetros  por “Vallejo de Rucandano”. Un tramo entretenido por un estrecho sendero rápido y con algún paso algo más técnico pero 100% ciclable.

"Bajando a Fuente de la Habas."

"Hayedo."

"Hayedo."
   Abandonamos la espesura a medida que nos aproximábamos al Pantano de Alsa. Varios mastines alertaban de nuestra presencia a nuestro paso junto al arroyo de la Breña, que vierte sus aguas al embalse, antes de comenzar el ascenso hacia las Cocias.

"Subiendo a las Cocias."

"Tomando dirección al embalse."
   Alcanzada la suave loma, nos aproximábamos a los límites del embalse rodeado por una amplia pista de firme pedregoso que recorrimos  junto a las aguas del Alsa hasta cruzarnos con el rio Hirvienza, junto a las instalaciones de la presa.

   En este punto coincidimos en recorrido con el Gr-74, el corredor  oriental de Cantabria con origen en Ramales de la Victoria y final en Reinosa y cuyo trazado seguimos hasta San Miguel de Aguayo.


"Bajando al embalse del Alsa."

"Embalse del Alsa."

"Rodando junto al embalse."


   En esta pequeña localidad paramos a reponer agua en una de las fuentes que se reparten por el pueblo. Se cumplía el kilómetro 16 de ruta, y tocaba afrontar la última subida de la jornada. Siguiendo la pista que nos alejaba del pueblo a la vera del rio Hirvienza continuamos durante un kilómetro, desviándonos a la izquierda en el cruce de caminos. La subida ahora se volvía más evidente ganando altura hacia las “Peñas del Soberón”. Un exigente tramo por camino amplio y marcado por las altas temperaturas y un sol implacable.

"Subiendo a las Peñas del Soberón."
   Por fin alcanzamos el alto con bonitas vistas rodando por el collado del arroyo de las Nieves.  Tan solo restaba para finalizar la ruta atravesar la braña, donde se esparcían varias cabezas de ganado, y desde la cual divisábamos ya el trazado de la pista a seguir para descender a Servillejas.

"Vistas."

"Atravesando la braña."


   El último tramo por carretera nos dejaba junto a los coches en La Costana, casi 4 horas después de tomar la salida de una ruta marcada por la variedad de su recorrido atravesando brañas, senderos, amplias pistas y una mínima parte de asfalto. Pero sobre todo las espectaculares vistas de las tierras de Campoo y sus embalses  en un inmejorable día claro y soleado.

"Bajando a la Costana."
   Ruta que he de agradecer a Edurne e Ivan, quienes se han tomado la molestia de organizar y guiar esta quedada del foro en este mes de Septiembre y todo ello en compañía de la gente del foro Bicicantabria.

Para ver todas las fotos abrir el enlace:
Album.

Track y datos de la ruta:


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Pico del Carlista (Ranero) desde Gibaja.

   Hoy los planes de ruta nos llevan a la localidad de Gibaja. Septiembre no engaña y a pesar del buen tiempo a primera hora de la mañana las temperaturas son bajas.

   Cerca de las nueve de la mañana aparcamos el coche en el centro de esta localidad, cargamos con las mochilas y comenzamos la ruta recorriendo las solitarias calles.

   Apenas 200 metros carretera abajo nos dejan en el desvío a la derecha  que nos interna en el barrio de la Quintana. Entre las casas comenzamos a remontar altura estrechándose la carretera y sobre una pista de hormigón un fuerte repecho nos eleva bruscamente sobre Gibaja dirección Este con buenas panorámicas de la localidad desperezándose con los primeros rayos del sol que se cuelan en el valle.

   El primer kilómetro de ruta nos deja junto a una estabulación encaramada en la inclinada ladera de Peña Gibaja, que se muestra imponente a nuestra izquierda con sus infranqueables paredones calizos.

"Peña Gibaja."
   Apenas 200 metros más arriba, acompañados por los ladridos de los perros que custodian la cabaña, nos topamos con un nuevo cruce donde tomamos a la derecha. La pista se convierte en un pedregoso camino que siempre en orden ascendente nos lleva junto a la última de las cabañas. Tras un par de horquillas, recuperamos la dirección Este.

"Vistas del Valle."
   El sendero se estrecha a medida que nos situamos al pié de la muralla, y  en el camino de tierra aflora la naturaleza kárstica de la montaña.

"Sendero."
   Comenzamos a bordear la cara sur de los farallones, dejándolos siempre a nuestra izquierda y atravesamos un pequeño encinar donde nos topamos con una portilla.

   Cruzamos el paso rocoso y nos encontramos con los desplomes acumulados en la base de la pared. Un caótico tramo sobre las rocas buscando el paso más evidente sin perder de vista los galones blanco y amarillo que guían la ruta. Nosotros lo abandonamos despistados unos metros regresando al mismo poco más adelante.

"Sendero."

"Sendero."
   El camino de nuevo mejora a medida que abandonamos la espesura. Por el nítido sendero continuamos a media ladera, ya iluminada por el sol, pasando junto a Punta Ladillo. Avanzamos con las vistas del pequeño valle de Hoyo Lanton “colgado” en las faldas de la montaña que se desploman hacia el valle de Carranza (Karrantza).

"Sendero."

"Llegando a Hoyo Lanton."
   Sobre nosotros se alza Peña Gibaja o Encinalacorba. Siguiendo el sendero alcanzamos el collado y continuamos introduciéndonos en la hoyada que custodia un impresionante encinar.

"Collado."
"Hacia Hoyo Lanton."
   Las curiosas formas calizas destacan entre las encinas que se retuercen buscando la escasa luz que consigue penetrar en el sombrío bosque.

   Las pequeñas cuevas, cavidades y dolinas se esparcen por toda la montaña, donde se han catalogado más de 200 cuevas.

"Encinar de Hoyo Lanton."

"Encinar de Hoyo Lanton."

"Cuevas."
   Las panorámicas nos muestran las vecinas Peña del Moro y Pico San Vicente, y en segundo plano las montañas de los Collados del Asón y los Montes de Ordunte.

   El agradable paseo atravesando el encinar desemboca en una ladera “pindia” que habremos de ganar alcanzando el collado que se alza a la izquierda.  Continuamos descolgándonos brevemente hacia el norte entrando en un tramo cerrado por la maleza, zarzas y helechos.

"Vistas."
   Zigzagueando alcanzamos un claro y frente a nosotros, envueltas en la niebla aparecen las rocosas peñas de Ranero. Dos opciones se presentan en el camino. Seguir la señalización dando un rodeo por la derecha o cruzar directamente alcanzando la cumbre de las peñas y descender por la cara opuesta.

"Peñas de Ranero."

"Subiendo a las peñas de Ranero."
   Optamos por la segunda opción, y pese a no ser exageradamente complicado, este tramo requiere de usar las manos y afrontar alguna que otra zona  de trepada.

"Peñas de Ranero."
   Con precaución descendemos a la torca y nos internamos en un paisaje kárstico muy abrupto, casi marciano, donde distinguimos las cumbres que la rodean envueltas en fina neblina.

"Bajando las peñas de Ranero." 
  Nos reencontramos con las marcas que seguimos con atención atravesando la hoya y pronto afrontamos el último paso hacia la cima del Pico del Carlista o Pico Ranero. Un último tramo de fácil trepada y coronamos esta cumbre de 721 msnm.

"Pico Ranero o del Carlista."

"Cima del Pico del Carlista."
   Las nubes se disipan por momentos y alcanzamos a ver  las marismas en la desembocadura del rio Asón.

   Rodeado de otras dos cumbres  este es el pico principal, equipado con dos buzones y sito en los límites de la comunidad de Cantabria y Vizcaya.

"Buzones."
   Cientos de metros bajo nosotros queda la localidad de Ranero y la entrada a la cueva de Pozalagua, relevante por sus estalactitas, todo ello dentro del Parque Natural del Armañón, la máxima cota de altura de la zona con 856 msnm.

"Ranero y la entrada a las cuevas de Pozalagua."
   Tras disfrutar de las vistas deshacemos lo andado hasta un lugar a resguardo del suave y frío viento, descansamos y recuperamos fuerzas. Reiniciamos la ruta enlazando con las marcas del PR y descendemos al portillo de Valseca o Ranero por un estrecho y serpenteante sendero hasta toparnos con el poste de señalización encaminando el regreso a Gibaja tomando dirección Ojebar.

"Comenzamos la bajada."

"Señalización en el portillo de Valseca."
   Comenzamos el descenso hacia el valle por un camino evidente y bien marcado. El track que seguimos en el GPS nos guía por senderos abiertos por el ganado a media ladera norte de Peña Gibaja, desviándonos del camino principal.

   Todo va bien, pero poco a poco los helechos y las zarzas nos van cerrando el paso hasta que finalmente quedamos atrapados en algún punto de la ladera. Tras sopesar la situación nuestras posibilidades pasan por retroceder sobre nuestros pasos y buscar un camino abierto, o intentar alcanzar la cresta de la peña y recorrerla dirección oeste.

"Abriendo camino."
   Finalmente optamos ascender hacia el Picón de la Mosquilla, en un tramo de exigentes trepadas y pasos no carentes de riesgo por la fuerte inclinación del terreno. (Tener en cuenta a la hora de seguir el track).

   Para evitar este paso lo mas lógico es seguir la señalización dirección Ojebar desde el portillo de Valseca y desviarse después hacia Gibaja.

"Buscando paso alternativo."
   Por fin alcanzada la cresta de la montaña y superados algunos tramos técnicos e incómodos de lapiaz dejamos de lado Encina de la Corba accediendo de nuevo al PR S-23.
   
   Ahora sobre seguro comenzamos nuestro descenso pasando junto al Cerreo hacia Gibaja.

"De nuevo en el Pr."
   El estrecho sendero desciende en continuo zigzag ladera abajo, espantando a nuestro paso algún grupo de caballos que pasta en la montaña. A buen ritmo perdemos altura y pronto abandonamos los encinares que se descuelgan por la loma hacia Peñaquebrada y nos vemos atravesando los inclinados pastizales ya con Gibaja a la vista.

"Bajando de Peña Gibaja."
   Por fin el sendero se amplía pasando a caminar sobre un camino de servicio a la primera de las casa rehabilitadas  que nos topamos en este tramo de la ruta y que unos centenares de metros más abajo se convierte en una estrecha carretera asfaltada.

"Camino a Gibaja."
   Los ladridos de los perros y el ruido de los coches cada vez más cercano nos indica que la ruta está por terminar, y el barrio que nos despedía 5 horas y media antes, nos recibe ahora tras 13 kilómetros de ruta por uno de los más impresionantes paisajes kársticos de la comunidad cántabra.  

   Montañas que esconden en sus entrañas tesoros naturales en forma de dolinas como la torca del Carlista, catalogada como la cavidad subterránea más grande de Europa y tercera del mundo y cuya leyenda da nombre tanto a la cueva como al pico. Lugar, según dicen, donde se arrojó un soldado carlista viéndose acorralado antes de entregarse a los soldados isabelinos.

   Cuevas de gran interés a nivel internacional, como la de Pozalagua y la de Venta Laperra, esta ultima de gran relevancia por las pinturas rupestres que guarda en su interior. Montañas antiguas y cargadas de historia que bien pagan el esfuerzo que requieren.

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Track y datos de la ruta:


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