Gama-San Mames-Vierna-Omoño-Gama. Btt.

   Despedimos agosto con una ruta “a la vieja usanza”… una de aquellas donde poco importaban los kilómetros o la velocidad, bastante teníamos con llegar.


   El día amanecía húmedo y gris, pero bochornoso.  Ya en la calle daba los últimos preparativos a la bicicleta y no tardaban en llegar Diego y Jose Mari procedentes de Colindres.  Sin pérdida de tiempo comenzamos a rodar dirección Santoña tomando por la carretera Gama-Argoños.

   No rodamos 1 kilómetro cuando nos desviamos hacia el barrio de Río Negro para tomar por la estrecha senda de Santa Gadea. Paralelos a la carretera cruzamos dirección Escalante buscando la carretera del alto del Portillo.

   Al final del sinuoso y rápido descenso cruzamos por la asfaltada pista de la Torre de Venero para a su fin, tomar dirección San Mames de Meruelo  donde nos esperaba Víctor.

   Con el grupo ya reunido continuamos a ritmo más tranquilo 1,5 kilómetros subiendo por el Barrio de la Iglesia para continuar por el camino de la Arbosa.


"Vierna desde la Arbosa."
   Un sendero cubierto por la hierba se desviaba a la izquierda atravesando el eucaliptal de las Vergasas. Poco a poco remontamos altura por el pedregoso camino con las vistas del Barrio de Vierna esparcido por la ladera del monte a nuestra derecha.

   El descenso comenzaba brusco, y tras fuertes pendientes húmedas y resbaladizas y profundas pozas de barro  nos dejaba en el camino de la Cebosa.


"Descenso a la Cebosa."

"Descenso a la Cebosa."
   Bordeando la Ferrería junto a la plantación de Kiwis continuamos por la ancha pista de grijo junto a los arroyos de Incera y del Pleito en un tramo prácticamente llano hasta una explanada confluencia de caminos en una y otra dirección.

   Tomamos por el primer sendero que a la izquierda remontaba altura bruscamente hacia el “Alto de la Vela”. El camino, roto por los torrentes de agua que se forman en el mismo, se mostraba en tramos impracticable con resbaladizas losas y escalones de piedra.  El calor y la humedad  hacían el aire irrespirable, teniendo que portear la bicicleta en alguna que otra ocasión.


"Subiendo el Alto de la Vela."
   Salvado este tramo continuamos hacia la Rasa siguiendo la indicación, que en mitad del monte, nos guiaba dirección Vierna. El final de este exigente tramo nos dejaba junto a las instalaciones del Vertedero de Meruelo que encumbra este monte.


"Subiendo a la Rasa."
   Junto a la alambrada del mismo rodamos hasta toparnos con la carretera (CA-456), con habitual paso de tráfico pesado. Viramos a la izquierda ascendiendo levemente y sin abandonar la carretera iniciamos el rápido descenso.

   Una pista se internaba en el monte a la derecha, un desvío que pasa fácilmente desapercibido a 1,2 kilómetros desde que accediéramos a la carretera.  En este punto varios senderos recorren el “Corralujo”.


"Cruzando El Corralujo."
   Siguiendo la alambrada de espinos tomamos a la izquierda por un sendero que se estrechaba poco a poco invadido por la maleza. Entre escajos y zarzas nos internamos en el monte descendiendo por el Cotejón.


"Sendero."
   Finalmente el paso quedó impracticable teniendo que continuar a pié durante poco más de 1 kilómetro abriéndonos paso  entre la rabiosa vegetación.


"Emboscados."
"Emboscados."
   Con algún que otro arañazo accedimos a la carretera (CA-458) procedente de “Las Pilas”. A la izquierda remontamos unos metros abandonando de nuevo el asfalto a la derecha por una amplia pista de buen firme, y por la cual continuamos durante 1,5 kilómetros cresteando la montaña.


"Pista."
   A la izquierda nos descolgamos por la loma perdiendo altura hacia el Barrio de Laza de Hoz de Anero, capital del Municipio de Ribamontán al Monte.


"Descenso a Laza."

"Descenso a Laza."
   Descendimos brevemente entre las casas, y a la derecha,  un camino forestal de nuevo nos devolvía montaña arriba buscando la vía principal por la que cresteábamos anteriormente. 


"Vigilando el camino."
   Apenas 1,5 kilómetros de subida que nos dejaban en una trampa impenetrable de zarzas y escajos abriéndonos paso a “varazos” durante 1 largo y tedioso kilómetro.

   De nuevo en la pista recuperábamos el ritmo y enfilábamos el rápido descenso desviándonos para visitar la ermita de la Virgen del Camino, sita en la Loma, en lo alto del monte de Hoz de Anero que separa las localidades de Hoz y Omoño.


"Ermita de la Virgen del Camino."
   Dejamos atrás la pequeña ermita y continuamos perdiendo altura durante medio kilómetro.

"Camino de Hoz de Anero."
   A la derecha, otro estrecho sendero se abría al margen del camino descendiendo sobre terreno arcilloso entre la "Loma" y "Calero Marinero" hacia la localidad de Omoño. Junto a un pequeño regato  recorrimos los 2 kilómetros hasta cruzar sobre el rio Pontones ya entre las casas de esta localidad. En este corto tramo se reparten varios puntos de desescombro esparciéndose los cascotes a lo ancho del camino, algo totalmente innecesario. Una actividad que, aunque cada vez menos, todavía se pone en practica "ensuciando" los montes.
"Sendero a Omoño."
   No habíamos recorrido muchos kilómetros  pero las horas pasaban rápido. Para no alargar demasiado la ruta decidimos continuar por carretera recorriendo los 2 kilómetros que nos separaban de las Pilas, y también sobre asfalto subir los 3 kilómetros que nos separaban del alto de Jesús del Monte para descender posteriormente a Beranga.


"Alto de Jesús del Monte."
"Bajando a Beranga."
   A modo de despedida  paramos a reponer fuerzas en un bar a pie de carretera. Los 10 últimos kilómetros  por carretera atravesando Ambrosero me devolvían al punto de partida tras 5 horas y poco más de 40 kilómetros recorridos.

   Hace años recorrimos estos montes sin problema. En esta ocasión la maleza ha hecho presa de los senderos quedando algunos impracticables, pero nada que no se pueda superar con una “vara” y un poco de humor y paciencia. Una ruta que sin grandes pretensiones, nos lleva atravesando los "por desgracia" tan típicos eucaliptales de la comarca de Trasmiera, con tramos, aunque bastante cerrados muy entretenidos y otros mas rodadores con amplias vistas del valle de Hoz de Anero.

   La carretera también esta presente con necesarios y largos tramos de enlace, siendo casi siempre estrechas vías secundarias de poco trafico. En definitiva, 40 kilómetros aderezados con un "poco de todo".

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Track y datos de la ruta:


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Monte Buciero. Peña Buciero-Valle de los Avellanos-Fuerte de San Martín.

   Hilando planes de fin de semana, cortas escapadas y alguna semana de vacaciones dejamos atrás el mes de Julio dando la bienvenida a Agosto. De la época estival he de reconocer que no es mi mes favorito.

   En coche, tomamos rumbo a Santoña y a duras penas conseguimos aparcar entre el caos de coches y gente en que se convierte esta villa marinera verano tras verano. Sobre todo estos últimos años se nota un apogeo del turismo en la región que colapsa los núcleos costeros de la comunidad cántabra. Algo bueno sin duda para una región que cada vez más depende del turismo.

   Comenzamos  a caminar en el centro de la Villa, y atravesando el parque de Manzanedo buscamos la ladera del Monte Buciero.

   Dos cimas a priori poco diferenciadas, en parte por el denso encinar que cubre la mayor superficie de la montaña, encumbran  este macizo de naturaleza caliza, Peña Ganzo (376 msnm) y Peña Buciero (367msnm).

   Pero el mayor atractivo de este monte, por lo menos el más visitado, se esparce por todo su perímetro, en forma de Faros como el del caballo y el del pescador con sus ya famosas escaleras, fuertes como los del Mazo, San Martín y San Carlos, y como no los impresionantes acantilados junto a los cuales discurre la senda que bordea el monte tan transitado en esta época.


"Señalización."
   Hoy, primer domingo de Agosto, mediada ya la mañana, buscamos un acceso corto a Peña Buciero remontando altura por la senda del Salticón. El camino parte junto a la rotonda, a la entrada de Santoña desde Argoños, y junto a un cartel informativo se interna por estrechos callejones tras la primera hilera de viviendas. Los pasillos se estrechan cobrando altura con un firme rocoso y escalonado que poco a poco se desdibuja a medida que se atenúa la luz bajo el denso arbolado en el que nos introducimos.


"Senda del Salticón."
   Si bien es el camino más corto para alcanzar la cima, también es el más exigente por las duras rampas que pronto nos impone con algún tramo rocoso y empinado una vez abandonamos las ultimas casas. Un pequeño murete de piedra cubierto de musgo nos guía ladera arriba en un tramo de poco menos de 1 kilómetro donde el terreno parece suavizar hasta que accedemos al camino del monte donde las vistas se amplían y de nuevo veremos la cruz que adorna Peña Buciero.


Senda del Salticón."
   A la izquierda el camino nos lleva al fuerte de Napoleón.  Nosotros descendemos a la derecha buscando un cruce de caminos junto a las cabañas ganaderas a la vista. Los galones blanco y amarillo pintados en el muro de una de ellas guían entre pequeños arboles por el pedregoso camino que a medida que cobra altura de forma moderada va estrechándose  hasta convertirse en una senda entre muros de piedra invadida por la vegetación, señal del poco transito que soporta esta zona del monte.


"Camino a la Cruz."
   No tardamos en llegar a una cabaña en estado ruinoso cuya cerca nos deja frente a la imponente ladera de la montaña.


"Sendero."
   Con el calor apretando remontamos lentamente altura siguiendo las trochas marcadas por el ganado que en algunos casos se bifurcan uniéndose posteriormente en un único camino que se eleva ladera arriba. Poco a poco ganamos altura y a nuestras espaldas se amplía la panorámica de las marismas de Santoña, la playa de Berria, y en segundo plano la costa de Noja y Ajo envuelta en la bruma.


"Vistas."

"Llegando a la Cruz."
   Al frente, aumenta de tamaño la cruz del Buciero bien custodiada por la línea de farallones de piedra caliza. El estrecho sendero se interna por los recovecos de la montaña buscando el paso hacia la cima. Un último paso trepando nos deja ante las panorámicas vistas de peña Buciero.


"Peña Buciero."

"Peña Buciero."
   Los escasos 370 metros de peña Buciero no pueden dar más de sí, con una impresionante vista aérea de la Villa de Santoña, las marismas y a pesar de la bruma las montañas que se esparcen por toda la comarca de Trasmiera.

   Continuamos entre los escasos árboles que entre las rocas enraízan en la cima del monte buscando el sendero que se descuelga dirección Norte. Presas de los tábanos que infestan el monte en verano accedemos a un pequeño descampado, el “Campuco”, atravesándolo con buenas vistas de la playa de Laredo para continuar perdiendo altura por un intricado y estrecho sendero. Zigzagueando accedemos al final del mismo a un camino más amplio donde viramos a la izquierda.


"Sendero."

"El Campuco."
   Nos internamos ahora en el sombrío paisaje del encinar del Cantábrico, donde el camino se diluye entre raíces y rocas y se confunde en varias ocasiones con trochas abiertas por jabalíes terminando casi siempre junto a pozas de barro o internándose en la maleza. Tal vez el tramo más difuso de la ruta.


"Bajando a los Avellanos."
   Perdido el sendero continuamos perdiendo altura por la ladera hasta reencontrarlo, o como en nuestro caso acceder al valle de los avellanos donde varias especies arbóreas han colonizado esta parte del monte formando un frondoso bosque en el centro de la montaña.


"Valle de los avellanos."

"Cartel informativo."

   A la izquierda, el camino ahora más claro y fácil de seguir nos lleva hacia el paso de las minas, donde queda encastrado entre las paredes de roca que forman un pasillo sombrío y húmedo.


"Paso de las minas."
   A la vera del camino podemos observar los profundos hoyos antiguamente utilizados para la obtención de carbón vegetal.

   La senda se aleja de las minas y la soledad del monte y por el “Tajo” nos da acceso al camino más amplio y transitado, el que da la vuelta al Buciero. Frente a nosotros aparece la peña del Fraile y las bonitas vistas del “Abra” y la recortada costa hacia la vecina comunidad vasca.


"Vistas."

"La Peña del Fraile."
   Tomamos a la derecha para pasar junto a la casa de la leña y descender por el pedregoso camino hacia la playa de San Martín. Ya en el fuerte, las escaleras descienden entre sus muros y nos dejan junto al patronato militar. Recorriendo el paseo de nuevo nos internamos en Santoña  dando así por terminada la ruta.

   Esta ruta transcurre por las sendas menos transitadas del monte Buciero, por las cotas más altas del mismo y por lo tanto con mejores panorámicas de la región, aunque también sean las rutas más exigentes física y técnicamente.

   Este monte ha sufrido un incremento de visitas considerable a lo largo de los últimos años lo que repercute en la salud del mismo. El faro del caballo se convierte verano tras verano en un pequeño vertedero al borde del mar, y las escaleras, para nada exentas de peligro, en una procesión de senderistas en su mayoría poco preparados que fuerzan varios rescates a lo largo de la época estival. 

   Solo podemos apelar a la razón de hacer un buen uso de la montaña, pues sin ser de nadie, depende de todos. Procuremos pues dejar un lugar, sino mejor, similar al que nos hemos encontrado.

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