Refugio Castro Valnera -Estación de Esquí Lunada (Noche en el refugio.)

   De nuevo tomamos rumbo a Lunada.

   Esta vez, más que una ruta, con un plan de fin de semana. En mi opinión, es importante fomentar desde pequeños el contacto con la naturaleza, que poco a poco vayan descubriendo la montaña en todos sus ámbitos. Perdiendo el miedo pero nunca el respeto y se vayan sintiendo cada vez más cómodos en ese ambiente más alejado de las comodidades y monotonía diarias, y esto nos incluye también a los adultos…

   Tras una llamada de teléfono improvisamos y tomamos carretera dirección Burgos al salir del trabajo.

-Hoy está tranquilo. Nos confirmaba Pilar, la dueña del refugio Castro Valnera.

   Tras varias visitas comprobamos que el enclave, el ambiente y trato familiar hacen de este un lugar apropiado para pernoctar con niños, por la tranquilidad del refugio y las posibilidades de sus alrededores.

"Refugio Castro Valnera."
   Rondaban las 7 de la tarde cuando llegábamos a nuestro destino. Varios coches ocupaban el pequeño aparcamiento frente a la cabaña. Para aprovechar el último rato de luz nos apresuramos en avisar de nuestra llegada y nos cambiamos para dar un paseo por la nieve y ver el atardecer de los montes de Valnera.

"Atardecer en Lunada."
   Contra todo pronóstico todavía quedaba bastante nieve en la zona, dura y consistente.
   A poco más de una hora de casa se puede desconectar y disfrutar del silencio más absoluto solo interrumpido por los escasos coches que uno a uno abandonaban el lugar.

   El sol se escondía tras el Picón del Fraile y las temperaturas caían en picado. Llegaba el momento de entrar en el refugio a disfrutar de una taza chocolate caliente junto a la chimenea.

"Interior del refugio."
   Tras acomodarnos y escoger literas, las más próximas a la estufa de pellets, hacíamos tiempo  por los alrededores de la cabaña iluminada por un potente foco, única fuente de luz a excepción de las instalaciones militares encumbrando el Picón del Fraile. 

"Refugio Castro Valnera."

"Picón del Fraile."
   Nos quedamos un rato disfrutando del entorno, el silencio y el cielo cubierto de estrellas antes de entrar a cenar. No es fácil observar una escena así cerca de las ciudades, es uno de los privilegios de este aislamiento moderado.

"Noche en Lunada."
   La conversación con Pilar y algunos vecinos de la zona giraba en torno al día a día en las cabañas, y sobre todo de la soledad, algunas veces buscada otras no tanto, que se sufre o disfruta en el lugar entre semana. El ajetreo de gente que atrae la nieve y la montaña el fin de semana lo cambia todo, pero el día a día es diferente...

   Llegaba la hora de irse a dormir, bajamos por las estrechas escaleras y ocupamos nuestras camas. La estufa, con un suave crepitar, mantuvo la temperatura y una tenue luz en la estancia durante toda la noche, pasando incluso algo de calor. 

   Los primeros rayos de sol se colaban entre las contraventanas de madera. Si la noche estrellada es un espectáculo del que hay que disfrutar no lo es menos el amanecer desde el porche del refugio.

"Amanecer en Lunada."

"Colinas de la Tramasquera."

"Colinas de la Tramasquera."
   No tardamos en ponernos en marcha, preparar el desayuno y recoger la habitación.

   Llegaban los primeros montañeros y esquiadores a la estación, y nosotros nos poníamos también en marcha comenzando a caminar sobre la nieve paralelos a la carretera de acceso a la estación de esquí de Lunada de donde apenas nos separaban 2 kilómetros. 

"Camino de la estación."

"Camino de la estación."
   El trazado del tendido eléctrico nos guiaba ladera arriba hacia el aparcamiento que se llenaba con un goteo constante de coches, autobuses y autocaravanas. A medio camino pasamos junto a la cabaña Mercedes, un pequeño refugio de entrada libre algo "destartalado", pero que a las malas bien hace su función.

"Cabaña Mercedes."
   La siguiente loma nos dejaba junto al aparcamiento de la estación, plagada de niños y padres subiendo y bajando por las rampas de nieve con trineos y plásticos o cualquier cosa que se deslizase. Una hilera de montañeros  trazaba camino hacia el pico la Brena, algún otro se encaminaba junto a los remontes hacia el Pico la Miel o el Alto de las Corvas, sin duda el día se prestaba para disfrutar de la nieve y la montaña.

"Llegando a la estación de Lunada."
   Avanzada la mañana, tras disfrutar de la nieve, continuamos caminando cruzando la carretera y comenzamos el camino de regreso junto al remonte de la pista de iniciación.

   Atravesando el valle nos alejamos del bullicio pasando junto a las cabañas de Lastrías medio sepultadas bajo la nieve.

"Regresando al refugio."
   Dejamos atrás los muros de piedra que acotan las parcelas de las cabañas y junto al arroyo procedente del portillo de Lunada seguimos perdiendo altura hacia la pequeña cantera de grava antes de llegar a la carretera.

"Peña Lusa al fondo."
   Dábamos así por terminada la pequeña excursión junto al refugio donde nos despedíamos antes de iniciar el camino de regreso a casa. 

   Estos pequeños paseos por la nieve, o una simple noche en una cabaña nos pueden parecer una nimiedad sin importancia, pero a ojos de un niño la perspectiva cambia mucho, así como la envergadura de la aventura. Esta es un juego del que disfrutar sin importar la edad, que paradójicamente nos regresa a los adultos a la infancia y donde los niños juegan a ser mayores.

   Agradecer a Pilar su servicio y atención, gerente de este refugio más que recomendable para ir con niños, (porque no todos son aconsejables ni permiten su entrada ), y que nos brinda la posibilidad de disfrutar en familia de las montañas de Valnera de una forma diferente creando el recuerdo de “esa noche en el refugio de montaña”. Aquí hemos encontrado un lugar de desahogo donde disfrutar en familia, compartir con amigos y al que esperamos volver pronto. 

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Track y datos de la ruta:


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Valle de Lunada.

   Hoy el plan nos lleva en familia hacia las montañas de Lunada en la provincia de Burgos.


   Este invierno atípico varia de las inundaciones a una primavera adelantada en la que contrastan las anormalmente altas temperaturas diurnas con el frío de la noche.

   Hace más de una semana que no caen precipitaciones en forma de lluvia o nieve, pero en las montañas todavía aguanta aunque no creo que dure mucho…

   Tras aproximadamente hora y media de viaje pasando por el puerto de los Tornos y Espinosa de los Monteros llegamos a la carretera de acceso a la Estación de esquí de Lunada. No hemos madrugado demasiado, pero la zona todavía está tranquila, aunque poco a poco van llegando los esquiadores y montañeros que se dirigen a las cumbres del Pico la Miel y los montes de Valnera.

   Aparcamos junto al refugio del Castro Valnera, una vistosa cabaña al margen izquierdo de la pista de acceso a la estación bien atendida por Pilar y Jesús con trato agradable y familiar. Entramos a tomar un café compartiendo barra con varios esquiadores de travesía que comienzan la ruta, guardas de la zona y algún que otro montañero.

   Para no dejar escapar la mañana nos abrigamos y comenzamos a caminar tomando la senda que se descuelga junto al refugio cubierta por la nieve.


"Comenzamos la ruta."
"Loma de Hoyo del Mulo."
   Paralelos a la carretera descendemos hacia el "Hoyo del Mulo" cruzando sobre el pequeño arroyo oculto bajo el hielo. Esquivando las calvas donde asoman los brezos y tojos continuamos alejándonos del refugio que se rodea de las inmejorables vistas del Picón del Fraile, los montes de la Lusa y las Colinas de la Tramasquera.


"Refugio de Valnera y vistas."
   Remontamos altura sobre la loma surcada por las marcas de los esquíes hacia las cabañas que tenemos al frente, custodiadas por los muretes de piedra que a duras penas se alzan sobre la nieve. El día no puede ser mejor, el sol brilla con fuerza en un cielo completamente despejado surcado por los aviones visibles en una y otra dirección.



   Poco a poco ganamos altura y alcanzamos la zona boscosa junto a las cabañas, mas sombría y donde la nieve se endurece complicando el paso haciendo fácil resbalar. Cambiamos de dirección hacia una zona más soleada para subir a las partes altas.


"Caminando junto a las cabañas."

"Acercándonos al bosque."
    A medida que avanzamos asoman las cumbres del Castro Valnera y Cubada Grande y los más próximos, Pico la Miel y Alto de las Corvas. Las vistas se amplían y mejoran a cada paso. 


"Subiendo al collado."

"Montes de Valnera y pico la Miel."
   Desde el alto, no muy lejos del barullo de pendientes surcadas por los trineos y los coches aparcados a ambos lados de la carretera disfrutamos de las vistas del valle del Bernacho, las imponentes laderas heladas de los montes de Valnera y del silencio más absoluto.


"Disfrutando de las vistas."
   Desde aquí, estas montañas impresionan, más incluso que cuando recorres sus laderas.  Es un buen lugar para enseñar a los más pequeños hasta donde se puede llegar simplemente caminando. Conseguir que el paisaje capte su atención unos instantes y se quede observando es más que suficiente.  No necesito pisar ninguna cumbre.


"Observando el Pico la Miel."
   El helicóptero sobrevolando el pico de la Miel capta nuestra atención. Tras dar un par de rodeos por las faldas del Castro Valnera vemos como remonta el vuelo tras realizar un rescate. No tardaría en repetir la operación. Una desafortunada ocasión para aprender que la montaña siempre es la montaña y siempre exige respeto independientemente del clima o la situación.


"Continuamos la ruta, al fondo colinas de la Tramasquera."
   Reanudamos la marcha virando hacia la estación de esquí. Las zonas más altas y expuestas se van despejando de nieve caminando sobre la braña. Alcanzado el alto, descendemos la loma y no tardamos en aproximarnos a la carretera de acceso a la estación. Nos descolgamos por la pequeña rampa y cruzamos sobre el asfalto para cambiar de margen.


"Valle de Lunada."
   El tiempo pasa más rápido que los kilómetros así que decidimos emprender el camino de regreso al refugio. Caminamos, o eso intuimos por el ruido del agua, junto al arroyo procedente del Portillo de Lunada hacia la pequeña cantera de grava donde despuntan las montoneras de piedras. La atravesamos para finalmente acceder a la carretera.


"De regreso al refugio."
   Tan solo unos metros no separan del refugio donde hemos quedado para comer, así que por hoy damos por terminado el paseo.


"Llegando al refugio de Castro Valnera."
   Una ruta corta y fácil, (teniendo en cuenta las condiciones), que de forma asequible pasa por “miradores” con inmejorables vistas de las montañas de Lunada y de Valnera. Una forma sencilla y sin riesgo de ir acercando a los más pequeños a una montaña invernal gratuita y al margen de deportes institucionalizados.

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Valdecebollas - Refugio de la Collada (II).

   Dos años hace ya desde nuestra última visita al Valdecebollas. (Ver ruta.)

   Valdecebollas es una montaña agradecida, exigente por sus inclinadas laderas y sus duras condiciones en invierno, pero gratificante por sus impresionantes panorámicas de la montaña palentina, las próximas cumbres de Campoo y los impresionantes rincones de hielo que guarda en su ladera norte.

   Una de esas rutas que tras la primera ruta te prometes repetir por lo menos una vez al año… pero el año pasado no pudo ser, así que aprovechamos esta semana de buen tiempo y nos encaminamos Diego y servidor hacia la sierra de Hijar.

   Tras nuestra parada de rigor en Reinosa para desayunar, tomamos carretera a Brañosera. Hace más de una semana que no nieva y no sabemos que nos encontraremos, de momento una carretera limpia y a ambos lados laderas despejadas.

   No tardamos en llegar al cruce de desvío hacia el refugio de la Collada (1.580 msnm.) y por la sinuosa carretera comenzamos a ganar altura. Por fin, algo de nieve se acumula a ambos lados, y los altos se ven cubiertos de blanco.

   El aparcamiento está completamente despejado y dudamos si comenzar la ruta a pie desde aquí o subir en coche hasta el refugio del Golobar… Las dudas pronto se despejan, a escasos 50 mt. la carretera está cerrada por la nieve. Retrocedemos, aparcamos y nos preparamos para la larga caminata.

"Carretera al Golobar."
   Son aproximadamente las 9:30 de la mañana cuando comenzamos a caminar remontando por carretera los 4 kilómetros que nos separan de los restos del Golobar. El cielo está completamente despejado y las pequeñas cascadas de deshielo se precipitan por la ladera de la montaña y pasan bajo el hielo acumulado en la carretera. No hay nieve fresca desde hace una semana, pero ver que todavía aguanta congelada nos da una idea del frío extremo la zona durante la noche.

"Laderas de la sierra de Hijar."

"Llegando al Golobar y Pico Sestil."
   El camino hasta el refugio del Golobar nos lleva unos 45´ aproximadamente, la nieve dura, resbalones aparte, nos permite caminar rápido. Paramos en el aparcamiento del edificio a medio construir y abandonado al olvido y descargamos las mochilas.

"Refugio del Golobar."

"Reanudamos la marcha."
   Con la nieve tan dura decidimos calzarnos los crampones, y reanudamos la marcha remontando la canal entre la sierra de Hijar y el Sestil.

   Tenemos la montaña para nosotros solos. Apenas unas huellas del día anterior se marcan en el hielo y van desapareciendo en la inclinada subida. Esquivamos algunas calvas y zonas rocosas y pronto alcanzamos la ladera del Pico Sestil que gana inclinación a nuestra izquierda. 

"Subiendo..."

"Canal."
   Nos desviamos hacia este y remontamos directamente hacia el macizo despejado de nieve.

   El duro repecho final gana inclinación, sumado al intenso sol que calienta nuestras espaldas hace de este un tramo exigente. Hace rato ya que decidimos quitarnos algo de ropa, aun así parece no ser suficiente.

"Laderas del Sestil."
"Tomándonos un respiro."
   Alcanzamos el collado a 2040 msnm. y la cima se muestra despejada de nieve. Las vistas del valle son magníficas y se extienden hasta las montañas de fuentes Carrionas y picos de Europa.

"Alcanzando el Alto.(Pico Sestil al fondo.)"
"Collado."
   Buscamos los paredones de la cara norte del Valdecebollas donde se forman las cascadas de hielo, y esquivando las calvas comenzamos a perder altura. Descendiendo al valle apenas hay cambios de temperatura algo poco habitual en esta cara más expuesta al viento, pero la nieve blanda se alterna con placas de hielo duro en este paso de firme traicionero.

"Bajando a las cascadas de hielo."

"Montañas de Campoo."
   Superado el corto descenso nos encaminamos al paso hacia las cascadas, una roca expuesta al sol sobre una repisa desde la cual se desciende por una inclinada y estrecha canal a la base de la pared rocosa.

   Diego comienza el descenso y me advierte de la dureza del hielo, un paso impensable  sin los crampones.

"Bajando a las cascadas."
   El resto del tramo no reviste complicación alguna entrando en la canal formada entre la pared de roca y la nieve venteada a modo de pasillo hasta la base de la cascada.

"Cara norte del Valdecebollas."
   Bajo el hielo discurre el agua, señal del brusco cambio de temperatura de los últimos días. El suelo se cubre de cristales de hielo desprendidos de la pared que crujen a cada paso. Normalmente los escaladores se agolpan en este punto y se turnan para escalar la pared de hielo. Hoy podemos disfrutar de este rincón solitario, en parte porque es viernes, día de labor , pero creo que las condiciones del hielo, quebradizo y traicionero tampoco son las óptimas…

"Cascadas de hielo."

"Cascadas de hielo."
   Deshacemos lo andado y regresamos a la base del muro para remontar la inclinada rampa de salida. Ya en el valle recuperamos el aliento y continuamos por la ladera norte del Valdecebollas.

"Continuamos la ruta..."
   Buscamos con la mirada el mejor paso y con la referencia de unas rocas zigzagueamos ladera arriba para salvar los 160 metros de altura que nos separan de la cima. La dureza de la nieve cambia bruscamente de un punto a otro y tan pronto los pies se hunden como rebotan en el hielo.

"Cara norte del Valdecebollas."

"Diego ganando altura."
   Paramos un par de veces a recuperar el aire y disfrutar de las vistas que dejamos a nuestras espaldas antes de afrontar el último tramo que por su inclinación ya no permite paradas hasta alcanzar la antecima. Finalmente entre las rocas accedemos al ultimo tramo hacia la cruz del Valdecebollas.

"Ultimo esfuerzo..."
"Antecima."
   Un “paseo” prácticamente llano nos deja a 2145 msnm.

   “Excelso mirador” reza en la placa de esta cumbre, y no le falta razón más en una suerte de día como la de hoy, con un cielo despejado y horizontes interminables. 

"Llegando a la cima."

"Valdecebollas."
   Las vistas de “picos”, los imponentes Curavacas y Espigüete, las cumbres de Campoo cubiertas de nieve aportan una sensación espectacular  difícil de describir o capturar en una fotografía.

"Vistas."

"Cima."
   Tras almorzar y charlar con otro grupo de montañeros que alcanzan la cima poco después, reiniciamos la marcha hacia el Sestil.

   Dejamos la cumbre a nuestra derecha y continuamos a media ladera alcanzando de nuevo el collado para afrontar las inclinadas rampas de descenso hacia el refugio del Golobar.

"Camino hacia el Sestil."
"A media ladera."
   Sobre nuestras huellas alcanzamos de nuevo el aparcamiento y continuamos por la carretera hacia el refugio de la Collada donde nos espera el coche. El tramo de regreso entre ambos refugios se hace largo y tedioso con un sol implacable y el cansancio acumulado tras 5 horas de ruta.

"Bajando al Golobar."

"Por la carretera."

"Llegando a la Collada."
   Por fin nos quitamos los crampones y tras unos metros de asfalto finalizamos la ruta.

   Aprovechamos a parar en el refugio de la Collada, cerrado durante mucho tiempo y  actualmente en funcionamiento. Ofrece comidas y menú los fines de semana. Un bonito local con ambiente montañero y vistas espectaculares en la ladera de la sierra de la Braña. Como aficionado a la montaña es agradable ver que este tipo de negocios vuelven a dar servicio,  mayormente a los montañeros que acuden a la zona. Ojala sea por mucho tiempo.

   Repetimos prácticamente la ruta realizada hace 2 años, por lo que enlazo con el track de entonces. Esta vez con unas condiciones bien distintas decidimos evitar el tramo final de la cresta de la sierra de Hijar descubierta de nieve, bajando directamente por la carretera repitiendo  el itinerario de ida y vuelta entre ambos refugios.

   El camino de regreso a casa pone punto y final a una impresionante jornada de montaña por el Valdecebollas, un pico que nunca defrauda por sus  vistas y condiciones en una armonía perfecta que, sobre todo en invierno, muestran al visitante toda la grandilocuencia de la naturaleza.

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Track y datos de la ruta:


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