Bosque de Secuoyas del monte Cabezón.

   -Que fea seria la tierra si la hubiera fabricado el hombre! No existe nada tan feo en la naturaleza como lo que el hombre ha profanado, desfigurado o mancillado…

   Así lo creía al menos Henry Russell, singular explorador, emprendedor de rutas pirenaicas y obsesionado con el Vignemale hasta el punto de vivir varios años en las cuevas que el mismo mando excavar en las faldas de esta montaña.

   Como las cuevas de Russell, hay rincones, los menos, que aún habiendo sido modificados por el hombre  mantienen su belleza.

   Este es el caso del pequeño bosque de Secuoyas del monte Cabezón.

"Secuoyas."
   A finales de los años 40 la demanda de madera que exigía la industria de la zona obligaba a buscar una especie de rápido crecimiento que cubriese las necesidades con unos montes fuertemente deforestados. La solución creó este singular bosque de enormes Secuoyas Rojas o Secuoyas de California que conviven con algunos ejemplares de Pino Radiata.

   Sin embargo su crecimiento no resultó ser tan rápido, y cuando los arboles alcanzaron un tamaño óptimo para su aprovechamiento dejaron de ser necesarios recibiendo el “indulto” y quedando el bosque intacto.


"Bosque de Secuoyas. Monte Cabezón."
   Como muestra de la relevancia de este bosque, cabe decir que a nivel nacional solo podemos disfrutar de otro parque de Secuoyas sito en la provincia de Granada, cerca de la Puebla de Don Fadrique, y que el del monte Cabezón fue declarado monumento natural en el año 2003.

   Más que una ruta, se plantea una visita… un corto recorrido de apenas medio kilómetro que desciende entre los enormes arboles por sendas abiertas y bien marcadas y pasarelas de madera que facilitan el regreso al aparcamiento ladera arriba o viceversa.

   El acceso se encuentra junto a la carretera que une las localidades de Cabezón de la Sal y Comillas, muy próximo al municipio de Udías, donde disponemos de un pequeño aparcamiento y otro mayor poco más adelante.


"Entrada al bosque de Secuoyas."
   Caminando junto a la barandilla de madera nos acercamos hacia el área de descanso equipada con mesas y bancos a pie de carretera. Desde aquí comienza el descenso internándonos en el bosque. El camino es amplio y sombrío. Dejamos las pasarelas a la derecha y seguimos perdiendo altura sin abandonar la senda.


"Secuoyas."



En el interior del bosque se abren pequeños claros donde destaca más, si cabe, la magnitud de las Secuoyas. Una rustica escalinata nos hace descender entre algunos ejemplares de Pino Radiata hasta los humedales del arroyo de la Nava al final de la ladera. 





En este punto nos encontramos con los ejemplares más grandes cuya base resulta inabarcable. Algunos de ellos han sido saneados, dejando al aire sus troncos de textura acorchada y esponjosa.



   Viramos a la izquierda y remontamos altura de nuevo hacia el punto de partida.




   El hábitat natural de las Secuoyas se encuentra en las colinas costeras a lo largo de la costa pacífica de Norteamérica, medio que se asemeja a las condiciones que encuentra en esta zona haciendo que proliferen sin dificultad. No obstante paseamos entre ejemplares relativamente jóvenes que ni se aproximan a las monumentales dimensiones que pueden llegar a alcanzar.




   Al fondo de la inclinada ladera se apilan los restos de los trabajos de limpieza y saneamiento del bosque que se muestra cuidado y limpio.

   Alcanzado el altiplano accedemos de nuevo a las pasarelas, que esta vez sí, nos sirven para llegar al aparcamiento, pasos de madera bien adaptados al bosque en un singular y tranquilo paseo.


"Pasarelas bosque de Secuoyas."

"Pasarelas bosque de Secuoyas."

   Esta visita no nos robará mucho tiempo, todo aquel que queramos dedicarle disfrutando de algo diferente, pero sobre todo de una tranquilidad y silencio abrumadores que nos harán sentir pequeños entre estos exóticos gigantes.

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Track y datos de la ruta:


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Soto de la Marina -La Picota -Liencres -Cueto. (Costa de Santander.)

   Dos años se cumplen de nuestro camino Lebaniego. Un pequeño viaje en bicicleta cruzando Cantabria del que guardo buenos recuerdos, principalmente porque fue nuestra primera ruta de varios días y por supuesto el recorrido. Un trazado que nos trasladó desde la costa hacia el interior disfrutando y apreciando el cambio gradual del paisaje que orla esta comunidad.


   Suelen decir que la primera impresión es la que queda, y esa fue la de nuestro recorrido por la costa. El bonito trazado por el litoral de Santander hasta Liencres nos dejó con ganas de repetir y profundizar en los senderos que jalonan el borde de los acantilados y disfrutar, más si cabe, del paisaje que nos ofrecen.

   Para ello nos desplazamos a Soto de la Marina, pedanía del Municipio de Santa Cruz de Bezana, al Oeste de la capital cántabra. Partimos del aparcamiento rodeado de urbanizaciones próximo al seminario de Monte Corbán, a pié de la carretera CA-231 que une Santander con Liencres.

   Los primeros metros nos llevan hacia la carretera únicamente para tomar la rotonda y acceder a la vía secundaria dirección San Cibrián por la calle de Navajeda paralela a la CA-301. A la salida de esta localidad, pasado el puente sobre el Arroyo Otero, nos desviamos a la derecha tomando una senda herbosa que junto al arroyo  vira al Oeste hacia Prezanes.  


"Senda."
   La senda  muere en la pista de hormigón que desciende al lecho del Arroyo Palancate, seco y recorrido por un sendero que gradualmente se cierra por la vegetación, el camino transitable discurre unos metros por encima, al margen derecho del arroyo. Recuperado el camino continuamos bordeando la “Gresa” por una estrecha pista rodeada de árboles entre pequeñas urbanizaciones hasta llegar a Mortera.


"Arroyo Palancate."

"Sendero dirección Mortera."
   En el cruce de entrada a Mortera, nos descolgamos a la izquierda y por los barrios de Rodil y la Valleja comenzamos a ganar altura  accediendo a la pista de hormigón que nos eleva hacia la Picota. Las esforzadas rampas viran brevemente dirección sur antes de enfilar el último repecho por estrecho sendero que alcanza la antecima de la Picota de Liencres. 


"Subiendo a la Picota."

"Subiendo a la Picota."
   Un brusco giro a la izquierda nos deja junto al vértice geodésico de esta modesta cumbre de 235 msnm. la mayor de esta sierra costera de Liencres. Como ocurre en la mayoría de estas cimas próximas a la costa, a lo largo de la historia se fueron convirtiendo en importantes puntos estratégicos de vigilancia por su privilegiada situación. En la picota podemos encontrar los restos de los nidos de ametralladoras y búnkeres de la guerra civil que ocupaban los dos macizos gemelos de la cumbre, y de una torre defensiva desaparecida en el s.XIX.


"Último repecho."

"Último repecho."
   La Picota disfruta de impresionantes vistas del estuario del río Pas en su desembocadura al mar Cantábrico junto al parque Natural de las dunas de Liencres.


"Río Pas desde la Picota."
"Picota de Liencres."
   Nada despreciable es el paisaje que se extiende hacia el interior, una sucesión de cumbres hacia el horizonte y los valles cubiertos por la bruma de primeras horas de la mañana.


"Vistas."

"Vistas."
   Deshacemos lo andado descendiendo de nuevo al cruce de senderos y tomamos de frente hacia la cumbre “gemela”. El sendero la cruza hacia el norte y se precipita por la inclinada ladera perdiendo altura bruscamente enfilando el Monte Tolio. No tardamos en toparnos con el cruce señalizado hacia esta cumbre. Dejándola a la derecha continuamos perdiendo altura por la ladera del Tolio en un bonito trazado de sendero estrecho y técnico en algunos puntos, pero rápido y divertido hasta que accede a la carretera Santander –Liencres –Puente Arce donde tomamos a la izquierda.


"Sendero."

"Sendero."

"Vistas."
   Apenas circulamos por ésta 1 kilómetro desviándonos de nuevo a la derecha hacia el Pinar de Liencres.

   Declarado espacio protegido desde 1986, abarca las Dunas de Liencres, el estuario del Pas  y la franja costera desde la Punta del Águila hasta la Canal de Hoz entre los municipios de Santa Cruz de Bezana y Santander. Siguiendo la senda arenosa nos internamos en el pinar buscando el paso hacia la costa. Un bonito tramo boscoso que desemboca en el Molinoco, en una polvorienta pista de grava por la cual remontamos altura hacia los acantilados.


"Pinar de Liencres."

"Pinar de Liencres."

"Pinar de Liencres."
   Desde aquí, será la línea de la costa hacia el Este la que nos marque la ruta a seguir hasta Santander. Más de 20 kilómetros de sendero junto a playas, pequeñas calas, desembocaduras de ríos y pequeños pueblos pesqueros.

   La primera, la playa de Pedruquías  y la rasa litoral que se alza frente al acantilado de paredes erosionadas y pulidas que parecen hacer sido hormigonadas por el hombre. El sendero nos hace descender casi a la altura de la playa y en fuerte pendiente remontar de nuevo altura para avanzar hacia la playa de Somocueva, también custodiada por prominentes farallones perforados a modo de ventana hacia el Cantábrico.


"Costa."

"Porteando."

"Pedruquías."
   Por la línea de costa continuamos hacia la Playa de Cerrías, donde la proximidad de las urbanizaciones al acantilado nos obliga a continuar por la carretera paralela en la localidad de Liencres.  Aprovechamos la primera ocasión para regresar al sendero, pero este, cerrado por la maleza se descuelga estrepitosamente hacia la ensenada obligándonos a portear en el descenso… y en la subida hacia la playa de Portío, a donde llegamos tras un tramo extremadamente próximo al acantilado y un brusco descenso junto a las escaleras de paso a la playa.


"Playa de Portío."
   Al frente, otro fortísimo repecho nos alza sobre los imponentes Urros de Liencres, donde aprovechamos para recuperar fuerzas disfrutando del privilegiado entorno.


"Urros de Liencres."

"Vistas de la costa."

"Vistas de la costa."
   Recorriendo la “Costa Quebrada” nos aproximamos a la playa de la Arnía, abandonando la senda campo a través y tomando otro corto tramo callejeando entre chalets, restaurantes y el camping de la Arnía. Un desvío propiciado por la maleza que oculta el sendero y obliga a tomar rutas alternativas.


"Acantilados."
   De nuevo recuperamos el sendero junto al camino de acceso a la playa en un tramo que se eleva sobre la línea de acantilados estrecho y bien pegado al borde de la costa con impresionantes vistas de la Isla del Castro, que emerge del agua frente a la playa de Covachos.


"Isla de Castro."

   Avanzamos entre el muro de las viviendas y la fuerte caída hacia la playa, que con marea baja muestra el tómbolo que une la costa con la isla. La senda afronta ahora duras rampas antes de acceder al cómodo camino que discurre por el alto de la “Casuca” y nos lleva hacia San Juan de la Canal. Un corto y rápido descenso nos deja en esta localidad pasando junto a la playa de la Casuca, y cruzando el parque la abandonamos sobre el puente de madera a la salida del mismo.


"Subiendo al alto de la Casuca."

"Llegando a San Juan de la Canal."
   El paisaje sigue siendo costero, pero cambia drásticamente perdiendo altura y aflorando la roca y los pasos más difíciles al borde del mar.

   Al frente aparece la isla de la Virgen del Mar. Avanzamos lentamente e improvisando el recorrido en tramos en los que el camino se desdibuja marcado por hitos. Finalmente accedemos al camino que nos lleva directamente al aparcamiento desde donde parte el carril bici que junto al camping y al cementerio de Ciriego nos lleva a la punta de las Muelas.


"Sendero."
   El paso se cierra de nuevo por la maleza, pero se intuye el desvío accediendo a la carretera y regresando de nuevo a la costa campo a través.  Desde aquí el trazado nos lleva hacia la punta de la Mesa en un tramo poco accidentado, pero técnico y rocoso que se aproxima a la desembocadura de la ría de San Pedro del Mar. Un último tramo por camino de grava nos deja junto a la estrecha pasarela de la Maruca.


"Ria de San Pedro del Mar."
   Cruzamos y nos dejamos caer hacia el puerto pesquero para tomar el camino de la playa junto al Castillo de San Pedro. A partir de aquí el camino se hace más rodador, a excepción de los pasos por las pequeñas calas  de cantos rodados como la de Bañaperros. 


"Bañaperros."
   Se alternan trechos de camino más ciclables por los que rodamos más “ligeros” hacia el “Vocal” y “Punta Vergajo”.

   El recorrido costero toca a su fin llegando al cabo de Lata, señalado por el Panteón del Inglés, que nos marca el punto de desvío hacia el campo de fútbol de Cueto.


"Llegando a Cueto."
   Desde aquí comenzamos el camino de regreso tomando, en la medida de lo posible, caminos parcelarios y estrechas sendas evitando así el asfalto dejando atrás Cueto.

   Atravesando barriadas de chabolas y pequeñas estabulaciones pasamos por la localidad de Monte donde accedemos definitivamente a la carretera y pasando por San Román llegamos finalmente a Soto de la Marina donde damos por finalizada la ruta.

   Si tengo que describir esta ruta en una palabra, es “entretenida”. Una ruta que a pesar de los kilómetros parece quedarse corta, en parte por la variedad del recorrido y la poca carretera que pisa, pero sobre todo por las impresionantes vistas que acompañan en todo el trazado.

   Sin duda alguna, un recorrido para repetir.



Datos de la ruta:

Carretera: 35% (Casi todo secundaria.)
Pista: 2%.
Sendero: 63%.
Dificultad técnica: Media/Alta.
Dificultad física: Media.

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Album.

Track y datos de la ruta:


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Valle de Villaverde -Armañón -Los Ilsos de Ribacoba -Kolitza. Btt.

   Algunas rutas destacan por su recorrido alcanzando cumbres relevantes, otras por la espectacularidad de los caminos y senderos que atraviesa  y otras, como en este caso, por la importancia histórica de los lugares que recorre y parte de la riqueza paisajística de la zona.


   El viaje en coche traza camino internándose en el Valle de Guriezo dibujando el recorrido del río Agüera. Pasada la localidad homónima, nos internamos en la vecina provincia de Vizcaya hasta llegar a la localidad de” La Iglesia” perteneciente al municipio del Valle de Villaverde, antiguamente Villaverde de Trucíos o Turtzioz, como se la conoce en lengua vasca, regresando de nuevo a tierras cántabras…

   El Valle de Villaverde o Villaverde de Trucíos, como se lo conocía hasta 2005 es un municipio perteneciente a la comunidad autónoma de Cantabria enclavado en el País Vasco y rodeado por Carranza, Arcentales y Trucios, municipios de la comarca de las Encartaciones. Esta curiosa situación ha sido origen  de no pocas polémicas en cuanto a su pertenencia administrativa, llegando incluso a los tribunales  fallando finalmente a favor de la comunidad de Cantabria. Parece que en los últimos años las tiranteces se han ido suavizando llegando a un entendimiento entre ambas comunidades para asumir la administración del municipio.

   Curiosidades generadas por la historia de la región y la política...

   Tras aparcar junto a la iglesia, descargamos las bicicletas y nos preparamos para iniciar la ruta bajando por la calle principal hasta el puente sobre el río Agüera. Girando a la derecha lo cruzamos y continuamos  hasta el cruce de caminos. Este punto determina el sentido de la ruta, ya que aquí se cierra el bucle que conforma el recorrido. En nuestro caso optamos por continuar a la derecha y comenzamos a remontar altura hacia los barrios de la Estrada y el Cueto por la estrecha carretera.


"Señalización."
   Los dos primeros kilómetros de subida constante nos acercan al Cueto y desviándonos a la izquierda entre las casas afrontamos los duros repechos. A escasos metros cruzamos el aparcamiento pasando junto al panel informativo de las rutas señalizadas que recorren el parque natural del Armañón, declarado como tal desde septiembre de 2006 y que se extiende por 3000 hectáreas íntegramente en tierras de Vizcaya entre los municipios de Carranza y Trucíos.


"Ganando altura."

"Dirección al Armañón."
   La carretera se estrecha gradualmente invadida por la maleza, convertida en pista de hormigón y cubierta por denso bosque. Sombra que se agradece por unas temperaturas que aumentan en el trascurso de la mañana.

   La pista se alarga varios kilómetros alternando duras rampas con otras más suaves, pero siempre cobrando altura hacia las Peñas de Fuente Fría, dejando a la izquierda las casas del Recueto.

   Pasado el manantial de Santeflares ascendemos el duro repecho junto a la zona de almacenamiento de graba a pié de carretera, y tras un paso boscoso por amplio camino forestal pasando junto a una cabaña, continuamos ascendiendo junto al depósito de aguas alcanzando el rellano que vira dirección Oeste. 


"Los Jorríos y Pico del Acebo."

"Atravesando el bosque."
   Recorremos la divisoria con el barranco de Valnera y aparecen a la derecha las vistas del macizo kárstico de los Jorríos y Pico del Acebo. No son cimas relevantes, pero las pronunciadas y escarpadas laderas rocosas infunden respeto, como lo hace el pico Armañón que aparece al frente y hacia donde nos dirigimos. La pista se transforma en un roto camino forestal tomando a la izquierda en la bifurcación. 


"Camino hacia el Armañón."

"Aparece el Armañón."

"Barranco de Valnera."
   La inclinación se suaviza a medida que alcanzamos la ladera del Armañón. Trazando un par de horquillas en una zona de pastoreo encaramos finalmente el tramo hacia el Collado de campo Pedreo. Compartimos la ladera con varias cabezas de ganado de raza Monchina y caballos que pastan a sus anchas.


"Ladera del Armañón."
   Porteamos la bici en alguna rampa pronunciada de firme roto y aprovechamos la sombra para descansar atravesando la ladera Este del Armañon inclinada sobre el valle que surca el arroyo de Valnero.


"Ladera del Armañón."

"Refrigerando..."
   La senda "ciclable" termina en el collado próximo a Campo Pedreo.

   Una vez ganado el alto descansamos disfrutando de las vistas y seguimos a la izquierda la señalización afrontando un durísimo repecho de 300 mt. junto a la alambrada de espinos porteando la bicicleta hacia los “Parapetos”.


"Campo Pedreo."

"Campo Pedreo."
   Mediada la subida pasamos junto al Manantial de la Cumbre, que seco pasa desapercibido.

   Tomamos aire y continuamos hacia el paso sobre la alambrada. Tras cruzarla alcanzamos la antecima desde la cual cumbreamos entre brezales y  pastizales hacia el visible pico del Armañón. El vértice geodésico se acompaña de un pequeño buzón con la placa de la cima y otro más grande en memoria de algún montañero.


"Buzón del Armañon."

"Cima del Armañón."

"Cima del Armañón."
   Esta cumbre separa los valles de Villaverde y Trucíos, de los cuales tenemos esplendidas vistas. El cordal se alarga hacia las peñas de Ranero en una dirección y hacia el rocoso Pico de las Nieves en otra, aparentemente tan próximas trazando una línea recta…
   Aunque esta cumbre central del Parque es de arenisca de suaves laderas surcadas por profundos arroyos, el paisaje que lo rodea es notoriamente kárstico, de caóticas montañas rocosas que esconden en su interior incontables cuevas y simas.


"Vistas desde el Armañón."

"Vistas desde el Armañón."
   Tras reponer fuerzas y disfrutar de las vistas, deshacemos lo andado hasta la alambrada en el alto de los Parapetos, y a su vera nos descolgamos con dirección Oeste con la vista puesta en la intersección de caminos al final de la loma.


"Bajando del Armañón."
   Tomamos la amplia pista de la izquierda, que gana altura suavemente enlazando con el largo descenso que surca la ladera del Armañón hacia el portillo de los Montijones. Una amplia curva bordea la peña de los Corrales y continuamos hacia el Este internándonos en el pinar de Zorrondegui.


"Pinar de Zorrondegui."

"Pinar."
   En pleno descenso hemos de tomar un camino girando bruscamente 180° continuando unos metros en dirección contraria por una pista paralela, y tomando un marcado desvío a la izquierda continuamos bajando hacia las Herrerías cruzándonos con la carretera CA-152 en el Alto de la Escrita, paso de montaña que comunica los valles de Villaverde y Trucíos.

   Cruzando la carretera enlazamos con la pista forestal y continuamos al frente de nuevo remontando altura dirección sur hacia los montes de Ordunte.


"Subiendo a los montes de Ordunte."
   La subida es larga y constante. Discurre entre pinares y bastos eucaliptales donde se realizan trabajos de desmonte que repercuten en el estado de las pistas, aunque generalmente están en buen estado. Nos internamos en otro parque Natural que engloba esta sierra de más de 10 km cerrando el valle de Karrantza por el sur separándolo de la provincia de Burgos, el parque natural de los montes de Ordunte.

   El recorrido nos acerca al “Pico de los Buitres” y “Maza Redonda”, donde nos desviamos por la pista que encontramos a la derecha y nos eleva hacia la cabecera del valle de Karrantza.


"Llegando a los Ilsos."

"Los Ilsos de Ribacoba."
   Alcanzado el alto nos topamos con los Ilsos, como llaman en esta zona a los mojones que marcan el límite o “muga”  de los municipios de Arcentales, Carranza y el Valle de Villaverde.

   A la derecha se alza imponente el alto de Ribacoba y el camino se desdibuja cruzando su ladera convertido en un estrecho sendero que se interna en el bosque por el paso de la “Calavera”.


"Sendero."

"Sendero."
   Este sinuoso sendero afronta repechos imposibles de firme roto y pedregoso, y en las zonas más sombrías cruza humedales y áreas encharcadas y embarradas mostrando una importante caída a la izquierda del mismo obligándonos en ocasiones a portear la bicicleta. Las zonas más llanas o de pendiente favorable, nos permiten continuar sobre la bicicleta accediendo finalmente a la pista de Siete Fuentes, por la cual continuamos bordeando al alto de “Terrero”.


"Sendero."

"Sendero."
   Aquí el calor aprieta así que nos lo tomamos con tranquilidad en las duras rampas de firme roto que nos acercan al Kolitza. Los montes de Ordunte superan en algunos casos los 1000 metros, y sus laderas se cubren de densos encinares y plantaciones forestales, mientras que los brezales y pastizales ocupan las partes altas.


"Vistas. Valle de Mena y embalse de Ordunte."
   Las vistas son amplias hacia el Valle de Mena y rodamos con la panorámica del embalse de Ordunte a nuestra derecha. No tardamos en ver la falda del Kolitza, a donde llegamos tras un corto y técnico descenso. Con la idea de cargar agua nos acercamos hasta el refugio, y tras conversar con el guarda remontamos el último tramo con amplios zig-zag hasta alcanzar la ermita de San Sebastián sita en la cumbre.


"Kolitza."

"Kolitza."
   El Coliza, en euskera  Kolitza (897 msnm.) sito en los montes de Ordunte, pertenece a la localidad vizcaína de Balmaseda.  Un monte relevante por ser uno de los cinco montes bocineros desde los que se convocaban las juntas de Vizcaya. Ganekogorta, Gorbea, Oiz y Sollube son las otras 4 cumbres desde las que se emitían señales sonoras, con cuernos y luminosas, por medio de hogueras, para convocar a las Juntas Generales del señorío de Vizcaya en la edad media (S.XV), cinco puntos estratégicos que abarcan toda la región.




   Actualmente, a modo de recuerdo, se hacen tañer los cuernos una vez al año para no perder una seña de identidad de tanto valor histórico y se rememora con una carrera que pasa por las 5 cumbres.


"Buzón."

"Vistas desde el Kolitza."

"Vistas desde el Kolitza."
   Descansamos largo rato a la sombra antes de afrontar el largo descenso por pista que dirección Sur, jalona la ladera del monte hasta la fuente de Portugalejo. En el cruce de caminos  tomamos a la izquierda y continuamos perdiendo altura hasta San Roque, virando hacia el Norte y bordeando el Kolitza.

   La pista remonta levemente altura hasta alcanzar el alto de la cuesta de “Matacaballos” junto a las Peñas de la Cueva y el Cocino. En el trayecto nos cruzamos  con numerosos senderistas que suben y bajan del Kolitza, una muestra de la gran afición a la montaña existente en el país Vasco.

   A partir de aquí el descenso se alarga durante varios kilómetros de pista de grava pasando por Rebollar de las Cabañas hacia Covarón, donde tomamos la estrecha carretera que atraviesa Górgolas.


"Camino a Covarón."

"Regresando al Valle."
  Nos dejamos caer sobre asfalto hasta Mollinedo  y junto al río Agüera avanzamos por estrechas carreteras vecinales pasando por la Matanza y los barrios de Los Calaorcos, Palacio y Romaña entre otros, regresando a Trucíos donde damos por finalizada la ruta.


"Río Agüera."

"Regreso a Trucíos."

"Final de ruta."
   El recorrido discurre mayormente por pistas y carreteras en buen estado, aunque el tramo de sendero entre Ilso y el Kolitza es muy técnico, más en este sentido de marcha.

   Es una ruta exigente físicamente, con subidas largas y repechos duros que compensa con impresionantes panorámicas de montaña atravesando los parques naturales del Armañón y montes de Ordunte, los cuales esconden innumerables posibilidades de ruta por un entramado de pistas que los recorren en todas direcciones.

Datos de la ruta:
Carretera /pista hormigón: 30%
Pista forestal /camino: 60%
Sendero: 10%
Dificultad Técnica: Media.
Dificultad Física: Alta.


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Fotos.

Track y datos de la ruta:

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