Descenso del Deva. Panes -Molleda.

   Llevamos unos días “alojados” sobre los acantilados de la Punta de la Barrera en la desembocadura  del río Deva, convertido en su tramo final en la ría de Tina Mayor y frontera hidrográfica entre Cantabria y Asturias.


"Desembocadura de Tina Mayor."
   Nos encontramos próximos a Unquera, una localidad que en los últimos años busca salir de la condición de “ciudad de paso” hacia Potes y picos de Europa explotando el turismo activo y las posibilidades geográficas de la zona y he de decir que con bastante éxito.

   Muchas son las empresas que ofrecen descenso de cañones, rafting, vía ferrata, senderismo y alquiler de canoas, esta ultima una actividad que hasta hace poco parecía reservada únicamente al rio Sella, en Asturias, que ya hemos recorrido en un par de ocasiones.

   Aprovechando el buen tiempo, decidimos contratar los servicios de una de estas compañías para conocer el Deva desde otra perspectiva diferente a la carretera de acceso al desfiladero de la Hermida.

   He de decir que la elección de la compañía fue al azar y no puedo opinar de las demás básicamente porque no las conozco. Aqua aventura 21 se encuentra a la entrada de la localidad de Unquera desde Cantabria, dispone de un amplio aparcamiento y grandes instalaciones alejadas del bullicio del centro urbano.

   Habiendo contratado el descenso el día anterior, nos presentamos para recoger nuestros enseres a la hora acordada. Un bidón estanco con el almuerzo y los chalecos salvavidas.

   Desde allí, puntuales, nos recogieron acercándonos a la localidad de Panes, dejándonos a orillas del río Deva en la Vega de Siejo. Aquí un monitor nos dio algunos consejos e instrucciones, necesarios pero insuficientes si nunca antes se ha remado, pero la mejor forma de aprender es en el agua…

   Finalmente embarcamos y nos dejamos llevar por la corriente.


"Comenzamos el descenso."
   El primer tramo discurre ancho y profundo y deja un buen rato para la primera toma de contacto con el remo y disfrutar tranquilamente del entorno arbolado y el paisaje que nos muestra la Sierra de Cuera a nuestra izquierda, donde se eleva el pico Jana.

   El sencillo comienzo en prácticamente línea recta nos llevaba hacia el Coto el Collú donde el río traza una curva rodeando la Loja, asentamiento de una cueva prehistórica, una cabaña de pescadores y una pasarela de hormigón colgada de la pared de roca.


"Coto el Collú."

"Coto el Collú."
   Aquí, muchos aparcaban la canoa para darse el primer baño de la jornada saltando desde la pasarela.

   Por el centro apenas hay profundidad, apareciendo una pequeña isla cuando baja el cauce que hay que rodear para continuar trazando el sinuoso tramo hacia el “Portiello” donde el río se estrecha y la poca profundidad obliga a arrastrar la canoa. Estos puntos son pocos, al contrario que en el río Sella en época estival, y perfectamente evitables escogiendo bien la trazada.


"Descenso del río Deva."
   Dejando atrás el islote de canto rodado nos aproximamos a la curva junto a  la localidad de Buelles. Tras esta, pasamos bajo el puente colgante que marca la mitad del recorrido y donde la mayoría para a comer.

   Nosotros decidimos continuar y buscar un lugar más tranquilo río abajo.


"Mitad de ruta."

"Mitad de ruta."
   El siguiente tramo se vuelve más sinuoso, y aunque son pocas, aparecen más zonas donde se acelera la corriente y hay que “intentar” corregir la dirección de la canoa. Sin dificultad ni peligro, estos “rápidos” hacen más entretenido el descenso del Deva.

   Aprovechando un amplio aluvión paramos a comer. Bocadillo, fruta y como no, corbatas de Unquera formaban el menú, aunque en el bidón hay sitio de sobra para meter más comida si se cree necesario.


"Parando a comer."

"Río Deva."
   El Deva nos lleva junto a Posadorio, La Mata y la Veguca de Andinas. Va ganando caudal y perdiendo velocidad mientras nos acercamos a San Pedro y el Concejo ya muy próximos al final de la ruta en Molleda, con una duración estimada de 3 horas y unos 12 kilómetros.


"Descenso del río Deva."

"Orilla del río Deva."

"Orilla del río Deva."
   Hay gente haciendo el descenso, pero también se disfruta de tramos de río  de soledad y silencio, de aguas calmas que incitan a dejarse llevar por la corriente, sobre todo en esta parte final del recorrido. Finalmente, al margen izquierdo del río, un cartel nos indicaba la zona de desembarco y punto de recogida.

   En apenas 5 minutos una furgoneta nos devolvía a Unquera dando por terminada esta aventura descendiendo el río Deva.

   Esta sencilla ruta en canoa es ideal para disfrutar en familia y con niños, recorriendo el tramo medio y final del río Deva entre las localidades de Panes y Molleda. Por un módico precio (entre 20 y 25 euros/ persona) varias empresas nos ofrecen el servicio de transporte hasta el punto de inicio y recogida al final de la ruta, alquiler de todo el equipo necesario dejándonos solo la preocupación de disfrutar de una actividad diferente al aire libre y en plena naturaleza.


"Orilla del río Deva."

"Descenso del río Deva."
    Solo nos queda regresar al camping para disfrutar otro día mas del atardecer que nos regala la costa de Pechón y con el Deva también como protagonista. 

   Un lujo de espectáculo  diario que remata cada jornada sentados en esta pequeña cala en la desembocadura misma del río que horas antes recorríamos en canoa.


"Atardecer en Pechón."

"Atardecer en Pechón."
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Costa de Pechón.

   El reloj todavía no alcanza las 8:00 de la mañana.

   Salgo de la tienda y como de costumbre sopla ese viento del Oeste que nos trae las temperaturas tan frescas de primeras horas de la mañana en esta Punta de la Barrera que sobresale hacia el Cantábrico a este margen de la ría de Tina Mayor, más arriba el río Deva y línea fronteriza entre Cantabria y Asturias.

   Recorro la empinada cuesta y con un trote suave para ir entrando en calor me descuelgo hacia la playa de las Arenas. Una cala de canto rodado prácticamente salvaje escondida bajo los acantilados sobre los que reposa este Camping de las Arenas azotada a menudo por un fuerte oleaje.

"Camping."

"Playa de Las Arenas."
   Desde la parte baja del mismo, un sendero se interna hacia el Este en el denso encinar que delimita la zona de acampada. Comienzo a correr y me interno en la espesura dejando atrás las últimas tiendas de campaña afrontando la subida que poco a poco cobra inclinación.

   Es evidente la similitud de la zona con el bosque costero que cubre los montes de Buciero y Sierra Mijedo.

"Camino."
   Poco a poco el bosque pierde densidad, y da paso a las parcelas donde se esparcen numerosas cabezas de ganado. El pedregoso sendero da paso a sendas roderas de servidumbre que recorren la Eria paralelas a la costa dirección Pechón.

"Camino hacia Pechón."
   A la izquierda se alza una suave ladera que me impide ver desde el camino la isla Sarnosa mientras avanzo hacia la Punta de Pechón. Los ladridos de los mastines, vigilantes de una granja a pié de camino alertan de mi paso por este recinto ocupado por ocas, cerdos, gallinas y no sé cuantas más especies diferentes.

   A continuación me topo con el camino que se desvía a la izquierda hacia la playa de Aramal.

"Acceso a la playa de Aramal."
   El tramo es corto hasta el mirador, y bajar a la playa es opcional aunque recomendable. Desde arriba, las vistas de la costa a primera hora de la mañana ya merecen la pena. El estrecho sendero pierde altura en zig-zag por la pared del acantilado dando acceso a esta pequeña, sombría y solitaria cala.

   Deshaciendo lo andado remonto de nuevo altura hasta alcanzar de nuevo el camino.

   El tramo, amplio y de grava toma dirección sur dirigiéndose directamente hacia el centro de Pechón tornando de nuevo hacia la costa alcanzadas las primeras casas de esta localidad.

   Sigo por la estrecha carretera que da acceso a los privilegiados chalets que se reparten la primera línea de costera hacia la playa de Mió o Amió, un arenal que con marea baja permite el paso a las Lastras de Pechón.

"Playa de Amió."
   Dejo atrás los aparcamientos de la playa y el camino empedrado que desciende a la misma y me desvío a la izquierda pasando junto a las últimas casas asentadas en este tramo de la costa.

   El camino se desdibuja al borde de los acantilados y convertido en un estrecho sendero desciende levemente avanzando hacia la Punta de la Vigía.

"Lastras de Pechón."

"Vistas de la costa."
   Llama la atención el Castillo o torre de Rudi, una pequeña atalaya de planta cuadrada capricho de un alemán allá por los años 70 que se alza vertiginosamente sobre los acantilados desafiando los envites de la costa y el  pasar de los años…

"Castillo de Rudi."
   Se han cometido verdaderas agresiones contra el paisaje costero  en esta y la mayoría de las regiones costeras de este país… pero la torre de Rudi curiosamente parece haberse adaptado perfectamente al entorno pareciendo un elemento más de estos acantilados.

   Dejo atrás la torre, la pasarela de madera que le da acceso y los acantilados que la rodean, y avanzo subiendo las fuertes rampas que me alzan hasta la punta de la Vigía, ganando las vistas sobre las ensenadas hacia San Vicente de la Barquera y la desembocadura de la ría de Tina Menor o río Nansa.

"Costa hacia San Vicente de la Barquera."
   Busco el paso ladera abajo descendiendo a la Hoya para retomar aquí el camino costero.

   Virando a la izquierda continúo hacia el borde del acantilado tomando un estrecho camino de uso vecinal que me deja a la entrada de una finca particular. Desde aquí hay un estrecho sendero de desciende a Tina Menor.

   Retrocedo sobre mis pasos hasta retomar el camino dirección Pechón y girando a la izquierda en el primer cruce sigo la pista asfaltada que bajo la peña de Pinto me deja a pié de la CA-380 en el centro del pueblo.

   Sin abandonar la carretera continúo hacia el oeste saliendo del núcleo urbano por el paseo custodiado por los plátanos. Dejando atrás los últimos edificios recorro el camino peatonal que discurre junto a la carretera sobre pasarelas de madera apareciendo a mi derecha el curioso "rancho" que poco a poco se está construyendo al margen de la carretera. Un conjunto de estructuras de madera capricho de algún lugareño aficionado al estilo de vida tejano.

"Rancho junto a la carretera."

"Rancho junto a la carretera."
   Habiendo dejado atrás la curiosa construcción se desgaja a la derecha un camino que da acceso a pequeñas estabulaciones, establos y finalmente al camping, apareciendo las primeras tiendas de campaña a ambos lados del camino.

"Camino de regreso al camping."
   Remontando las duras rampas regreso al punto de partida cerrando el bucle.

   Un pequeño paseo, en este caso corriendo, pero sin más pretensión que la de disfrutar de este pequeño tramo de costa que esconde impresionantes paisajes costeros y tranquilas y solitarias calas bajo los acantilados.


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Pisueña -La Garma. Cascadas del río Pisueña.

   El viaje en coche nos interna en los Valles Pasiegos cruzando la localidad de Selaya.

   Dejamos atrás el núcleo urbano y acto seguido abandonamos la amplia carretera que asciende el puerto de la Braguía que nos separa de la Vega de Pas desviándonos a la izquierda tomando dirección Pisueña.


   Aproximadamente, tras 5 kilómetros llegamos a esta pequeña localidad y aparcamos en la plazoleta antes de cruzar el estrecho puente sobre el río homónimo. Es precisamente el río Pisueña el protagonista de esta entrada.

   El Pisueña es un afluente del río Pas que vierte sus aguas en el mismo en la localidad de  Vargas, Puente Viesgo, tras 36 kilómetros de recorrido.

   Esta pequeña ruta transcurre junto al curso del agua siguiendo su tramo inicial.

   Dejamos el puente a la derecha y descendemos levemente hacia el río junto a las pequeñas casas que rodean la ermita de Nuestra Señora de las Nieves. No tardamos en remontar por el estrecho callejón quedando la capilla a nuestras espaldas, y entre las últimas casas del pueblo continuamos por un estrecho sendero guiado por los muros que cierran las parcelas y huertos.


"Nuestra señora de las Nieves."

"Sendero."
   El estrecho sendero empedrado  se aleja de las casas y abandona la localidad bordeando a un terreno de pasto y junto a una barandilla de madera cobra altura bruscamente junto al Pisueña, ya visible en el fondo del pequeño barranco.


"Sendero."

"Río Pisueña."

"Sendero."
    El camino no es cómodo, pero tampoco reviste complicación alguna. Alcanzado el alto desciende de nuevo y nos deja junto a una portilla de madera que da entrada a una explanada. Pasamos aquí a formar parte del típico paisaje pasiego… La cabaña de construcción tradicional junto al roble que crece en el pastizal próximo al curso del río, una estampa que se repite en todos los valles que surcan la comunidad de Cantabria.


"Alcanzado el alto."

"Bajando..."

"Cabaña."
   Cruzamos el prado y nos internamos entre los arboles saltando sobre el muro de piedra que se desmorona. El estrecho sendero pierde levemente altura y se acerca a orillas del Pisueña que se muestra ahora mas accesible.


"Pradera."

"Sendero."

"Río Pisueña."
   Caminamos sobre la estrecha pasarela de hormigón, donde llega la carretera procedente de Pisueña y descendemos al lecho del rio, manso y poco caudaloso.

   Tras disfrutar del paisaje continuamos remontando altura recuperando el sendero que se interna en otra propiedad, esta si, ocupada por algunas cabezas de ganado.


"Puente."

"Río Pisueña."

"Sendero."
   Evitando en la medida de lo posible molestar a los animales cruzamos el terreno donde resuena el torrente de agua que se precipita por la cascada sita al final del mismo. El acceso no es fácil, sobre todo con el suelo húmedo, pero merece la pena descender a orillas del río para contemplar la cascada.


"Cascada del río Pisueña."
"Cascada del río Pisueña."
   Continuamos el camino pasando bajo el “pastor”,   como llaman aquí al alambre electrificado, y perdemos altura caminando junto al río. Cruzamos el puente sobre este y rodeamos otra cabaña, esta bien rehabilitada y aspecto cuidado.


"Río Pisueña."

"Cabaña."
   Al margen contrario de la parcela, tomamos la pista de hormigón que da acceso a la vivienda y remontando altura seguimos por el sendero que se eleva a la derecha perdiendo de vista el río Pisueña. El camino se torna cuesta arriba alcanzado el alto del Billion.


"Sendero."

"Sendero."
   Este tramo afronta algunos pasos húmedos y embarrados, rodeado de un impresionante hayedo y frondosa vegetación formada mayormente por helechos. En el trascurso, el camino llanea y pronto comienza un pronunciado descenso con algunos pasos resbaladizos algo incómodos finalizando junto a una rustica pasarela de madera recuperando el trazado del sendero junto al río.


"Alto del Billion."

"Sendero."

"Pasarela."
   Aquí nos tomamos un breve descanso almorzando junto a los arroyos.

   Retomamos la ruta y tras una corta subida llegamos al punto más impresionante de la ruta. El sendero se cruza con el curso del río y tomando a la derecha nos da acceso a una zona de pozas y pequeñas cascadas, un rincón onírico adornado por el musgo y la densa vegetación.


"Río Pisueña."

"Río Pisueña."

"Río Pisueña."
   Pasado un buen rato reanudamos la marcha ganando altura levemente junto a una cabaña ocupada por una familia de Asnos que se acercan a la cerca a nuestro paso. Acto seguido se abre el claro apareciendo al frente los picones de Sopeña y en primer plano el piramidal Picón de la Bayorga Honda.


"Picones de Sopeña."
   De nuevo una portilla impide el paso, y las indicaciones de la ruta nos llevarían bordeando la propiedad privada por la izquierda cruzando la ladera de la Garma y buscando el cruce de arroyos de Brenasalzar, punto hasta donde llega la ruta. Pero a nuestro encuentro sale “Paulino”, amable dueño de la finca, que se presta a dejar de lado sus quehaceres  y enseñarnos el “tesoro” que esconde su propiedad, una impresionante cascada ubicada en el tramo alto del Pisueña.


"Cascada del río Pisueña."

"Cascada del río Pisueña."
   Parece no tener prisa, o le interesa más conversar con nosotros que aquello que le espera en casa y nos acompaña el resto del camino de vuelta o intentamos nosotros seguir el ritmo de sus pies “ligeros” que nos guían tomando los tramos con menos dificultades.

   Tras enseñarnos sus “burros” y la cabaña que ocupa el centro de la finca comenzamos el camino de regreso deshaciendo lo andado hasta el cruce de Billion, donde tomamos por la derecha evitando la subida y continuamos junto al río, otro tramo donde disfrutar de los saltos de agua del río Pisueña.


"Cascada del río Pisueña."
   No tardamos en llegar de nuevo a la “cabaña” rehabilitada. Paulino, evita el rodeo y nos invita a atravesar la finca accediendo rápidamente al puente que nos cambia definitivamente de orilla.

   Aunque ya hemos recorrido el trayecto, hacerlo en otra dirección nos da otra perspectiva del paisaje descubriendo incluso lugares que antes pasaron desapercibidos.


"Río Pisueña."

"Cascada del río Pisueña."
   El camino nos da para conversar del día a día viviendo en el valle, de las duras condiciones aun hoy, de esta forma de vida y los cambios de los últimos años.

   Lo que más parece importarle es el desarraigo de la gente con el modo de vida pasiego…  

   Llegamos de nuevo junto al puente y nos separamos de Paulino, quien puede descansar por fin del interrogatorio al que le traía sometido mi hija. Nos despedimos y continuamos el paseo hacia Pisueña.


"Cabaña."
   De nuevo pasamos junto a la cabaña y por el sendero sobre el río accedemos al último tramo antes de internarnos por las callejuelas atravesando esta pequeña localidad.

   Pasando bajo el porche de la ermita y bajando las escaleras accedemos a la plaza donde nos espera el coche pasado ya el medio día.


"Pisueña."

"Nuestra Sra. de las Nieves."
   Hasta 24 cascadas se cuentan en el trascurso de la ruta, aquí solo se muestra una mínima parte. El recorrido del río Pisueña muestra de forma accesible y fácil el corazón del paisaje típico y la forma de vida pasiega.

   Un bonito recorrido por uno de los valles más bonitos de Cantabria al margen de las zonas saturadas por el turismo y las rutas masificadas.


"Picones de Sopeña desde el valle."
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