La Gandara -Cabaña el Pozo -Hondojón -Las Rinconeras -Lunada.

   Es difícil describir las experiencias en la montaña sin entrar en reflexiones y opiniones personales, pero si sumamos a esto una “mala” experiencia o diferente a lo planeado entonces se complica ser objetivo y describir una ruta sin irse por las ramas…


   Todo comenzó como la mayoría de estos planes, sentados a la mesa de un refugio disfrutando de la comida y con un  ¿Y por qué no…?

   El plan era bueno, sencillo y una bonita experiencia, sobre todo para gente con poca práctica en travesías de montaña. Partir de la Gándara de Soba y atravesar el parque Natural de los Collados de Asón hasta el refugio de Castro Valnera en Lunada, y tras hacer noche regresar  al punto de partida. La ruta a seguir era cosa mía.

   Sobre lo ya recorrido por los collados, el papel y la pantalla del ordenador fui trazando el mejor camino y sin grandes pretensiones, teniendo en cuenta el grupo que nos acompañaría, evitando riesgos inútiles y un recorrido demasiado exigente. A una semana vista el pronóstico del tiempo no era bueno y creo que nos dejamos llevar por el entusiasmo cuando no anulamos los planes…


Comenzamos la ruta. (La Gándara de Soba.)
   Sea como fuere, el sábado a las 9 de la mañana estábamos 11 “valientes” listos junto al centro de interpretación de los collados para comenzar a caminar.  Tras 4 días lloviendo sin parar no esperábamos nada mejor, así que nos abrigamos y carretera arriba empezamos la ruta. Dejamos atrás los accesos al mirador de la Gándara y al colegio de esta localidad tomando la primera pista que desciende a la derecha hacia el nacimiento del río Gándara. Tras pasar junto a varias estabulaciones nos topábamos con el río crecido e imposible de cruzar. Dar la vuelta y continuar por carretera hasta el aparcamiento de los collados era nuestra única opción.


"Carretera hacia el Asón."
   Sobre asfalto recorrimos los 3 kilómetros que nos separaban del camino hacia el alto de la Posadía y remontamos altura internándonos en el Parque Natural de los Collados del Asón. Desde el mirador junto a la fuente Bezón disfrutamos de las escasas vistas del valle que nos permitía la niebla. Como era de esperar, a medida que ganábamos altura junto a las Cabañas de Horneo el viento helado procedente de la sierra de la Vaga hizo acto de presencia, azotando de cara y acompañado de aguanieve y granizo. 


"Valle del Asón."

"Camino de Brenavinto."
   Sin demora continuamos hacia el valle de Brenavinto, anegado por el arroyo y convertido en un lago, tomando la estrecha senda que a media ladera bordea el valle pasando sobre las cabañas.

   Retomamos el camino descendiendo al llano de Brenavinto, donde el viento perdía intensidad y a pesar de la lluvia todo parecía en calma. Ahora, era el arroyo procedente de los Castros el que nos cortaba la marcha. Recolocando algunas piedras conseguimos improvisar un paso intentando, si éxito, mantener los pies secos. 


"Senda de Brenavinto."

"Cruzando el arroyo."
   Por el camino de Brenavinto remontamos altura hacia la cabaña de Brenarromán y al resguardo de sus muros hicimos una breve parada para tomarnos un descanso.

   La primera opción de ruta consistía en hacer este camino desviándonos hacia el collado de Bustalveinte para bordear picón del Fraile y por el Portillo de Lunada acceder al refugio. Pero la ladera del Veinte hacia el valle de Miera no me resultaba atractiva y las lluvias de los últimos días me hicieron cambiar de opinión. Así que los planes nos llevaban ascendiendo por Monte Llusías hacia el Collado de Cabaña el Pozo. Desde aquí 2 kilómetros atravesando la lastra nos dejarían en la carretera del picón del Fraile, y una tranquila bajada final sobre asfalto hasta nuestro objetivo remataría la ruta.


"Camino a Brenarromán."
   Con los pies completamente empapados fuimos cobrando altura. Las esforzadas rampas comenzaron a hacer mella y algunos se retrasaban alargando la distancia entre el grupo.

   Poco a poco alcanzábamos la horquilla de la “Pasada del Lobo” afrontando el último duro repecho hacia el alto, y aquí comenzaban los “problemas”.


"Subiendo a cabaña el Pozo."
"Subiendo a cabaña el Pozo."
   La nieve nos sorprendía y se desataba una ventisca… Este collado supera tímidamente los 1300 metros pero las condiciones lo habían convertido en un lugar atroz, sin apenas visibilidad y temperaturas realmente bajas cubriendo rápidamente la ropa mojada de nieve. Lo más acertado era sin duda perder altura rápidamente y recuperar el abrigo del valle de Hondojón.


"Bajando de cabaña el Pozo a Hondojón."

"Bajando de cabaña el Pozo a Hondojón."
   El primer tramo por el estrecho sendero junto a la Hoya de Cerro Largo resultó un paso complicado, empapados, sin un calzado adecuado para estas condiciones invernales y el cuerpo entumecido por el frío. Por suerte no hubo que lamentar ningún accidente. No hasta el último paso por los riscos antes de alcanzar el valle. Aunque sin consecuencias un resbalón nos hizo llevarnos un buen susto


"Bajando a Hondojón."

"Bajando a Hondojón."

"Valle de Hondojón."
   Poco a poco, la calma del valle de Hondojón nos devolvía la tranquilidad, habíamos dejado la nieve atrás y con ella el paso hacia la carretera del Picón del Fraile y el acceso más fácil y directo al refugio.

Caminamos hacia el fondo del Valle hasta encontrarnos con el final de la senda. Rodeados por el impresionante paisaje de los Cubíos de Peña Rubia donde la nieve tomaba posesión de las montañas, Sierra Helguera y los montes de la Lusa y al frente el espeso bosque de Monte Busturejo había que tomar una decisión.

   Habíamos caminado 16 kilómetros bajo la incesante lluvia, nieve y viento helado, la gente estaba cansada por el esfuerzo y el frío. Regresar a los coches suponía caminar otros 8 kilómetros, el doble que continuar hasta el refugio atravesando Monte Busturejo, el único paso que no conocía de los Collados del Asón… 

   El malestar físico y la duda, son factores que pueden perturbar la mente o causar un accidente en forma de caída o lesión, y entonces la cosa se pondría realmente seria.

   Gps en mano nos internamos en el espeso hayedo de Busturejo orientándonos hacia el paso entre las rinconeras y el Alto del Cuadro. El camino se internaba en el bosque desdibujándose entre los árboles aunque este es un bosque fácil de atravesar,  libre de maleza y escarpes rocosos en su parte baja. En menos de 1 kilómetro localizamos  la línea de hitos que nos marcaba el sendero a seguir, y aunque primeramente tomamos la dirección equivocada, que nos devolvía a Hondojón pasando Bajo el Becerril, rápidamente recuperamos el camino correcto. Este hecho y las fortísimas rampas que nos elevaban hacia el collado, terminaron por minar la voluntad de los senderistas que no ocultaban su cara de preocupación combinada con algo de mala leche.

   Tras alcanzar el alto y asomarme hacia Lunada pude regresar con la seguridad de que íbamos en el camino correcto y estábamos llegando al refugio animándoles a rematar la subida con un último esfuerzo.

   Alcanzado el paso de las Rinconeras cubierto con una buena capa de nieve abandonamos el bosque atravesando un paso sobre árgomas tomando el camino de acceso a la Lusa donde se formaban las primeras placas de hielo por el intenso frío de esta cara de la montaña. Por el camino de la Lusa descendimos a la carretera del portillo de Lunada. 


"Bajando de las Rinconeras."
   Dos kilómetros de asfalto nos separaban del refugio Castro Valnera invisible por la niebla, los dos kilómetros más largos de la ruta acompañados de fuerte y frío viento, niebla y nieve.


"Camino de La Lusa."
   No sé qué cara tendríamos al llegar, pero ver el asombro de quienes ocupaban el refugio cuando entramos por la puerta lo decía todo.

   Rondaban las 4:30 de la tarde, desde las 9 de la mañana que comenzamos a caminar, y es que en la montaña las distancias se miden de forma diferente…

   Rápidamente nos despojamos de las prendas empapadas y cerca de las estufas fuimos entrando en calor. Poco a poco la gente fue dejando de tiritar, aunque el hormigueo de los dedos tardó algo más en desaparecer. Ya acomodados, y como es costumbre en este refugio gracias a Pilar, la estancia fue inmejorable, llena de atenciones como si estuviésemos en nuestra propia casa. Como era de esperar, y con el tiempo todavía muy complicado nos las arreglamos para regresar al día siguiente a por los coches dejando nuestros planes de ruta para otro momento. Tras casi 7 horas y media caminando bajo la lluvia, el frío y la nieve y más de 20 kilómetros contando las confusiones y vueltas para esquivar los pasos inundados teníamos más que suficiente.


    Ahora a “toro pasado” tal vez no parezca para tanto pero por un momento, con personas con las fuerzas justas  en medio del monte afrontando un paso complicado, en condiciones realmente duras y con riesgo alto de agravarse el problema, la magnitud de este se ve muy diferente, sobre todo cuando de alguna manera todo depende de tu decisión. 

   Conocíamos por donde ir y habíamos comprobado el tiempo no esperando nada bueno, pero el conocimiento no disipa el riesgo y en la montaña a veces, se complica todo y un paseo primaveral de 12 kilómetros se convierte en una ruta de 20 en condiciones invernales a mediados de Mayo… La montaña, por pequeña que sea, no perdona y hay que ir preparado para todo.

   Suerte que Pilar arregló el entuerto con su buen hacer poniendo un broche de oro  para este fin de semana extraordinario. Nada que reprochar a mis acompañantes, todo lo contrario, que se esforzaron al máximo para salir del "atolladero" sin reproches ni quejas, solo palabras de gratitud una vez terminada la ruta. Y agradecer a David las fotografías, sin las cuales pocos recuerdos tendríamos de este fin de semana.

Y aunque la experiencia no resultase como esperábamos, y asumo el error de haber subestimado a la montaña, sin lugar a dudas es algo de lo que aprender y que recordaremos durante mucho tiempo.

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Fotos.

Track y datos de la ruta:


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Gama -El Haya -Balmaseda -El Cabrio -Lunada -Gama (Cicloturismo.)

   Son las 8 de la mañana, mi bicicleta, una mochila con lo justo para pasar el día y muchas ganas de dar pedales.  Así salgo del garaje y comienzo a rodar dirección Laredo.
   El día amanece completamente despejado aunque todavía hace bastante frío.  Ruedo tranquilo pasando por Cicero y aprovecho la suave rampa de Treto para entrar en calor.     No tardo en pasar sobre el puente y cruzar a Colindres que se despereza con un trasiego de gente, coches y autobuses circulando por todas las esquinas.
   El semáforo detiene mi marcha un par de veces, y el autobús viaja a mi vera mientras avanzo hacia Laredo, por donde paso coincidiendo con la hora de entrar al instituto... 
   Estoy deseando empezar la subida a Tarrueza y dejar atrás todo este barullo.


"Laredo."
   Las primeras curvas me elevan hasta el mirador, un último vistazo y continúo subiendo junto a la autovía del Cantabrico.
   Alcanzado el alto enlazo con el rápido descenso encontrándome con los peregrinos más madrugadores que caminan  al margen de la carretera. Me detengo un momento en la cuneta para disfrutar de las vistas del valle de Liendo y su habitual bruma matutina. El resto del descenso es rápido, como el trayecto que atraviesa Liendo por su larga recta. Al final de la misma, a la sombra de los macizos de caliza de Candina comienzo a remontar de nuevo altura. Un tramo de subida que comparto con más peregrinos que viajan en contra dirección, y a los que deseo un buen camino.


"Valle de Liendo."
   La serpenteante carretera bordea el monte acercándome a Oriñón y desciende en un tramo soleado cruzando sobre el río Agüera en el Pontarrón. Sigo el curso del río hacia su desembocadura en la playa de Oriñón, que contemplo desde Islares, buen mirador de la ballena, punta de Sonabia o Cabo Cebollero.


"El Pontarrón."

"Playa de Oriñón."
   Retomo la marcha rumbo Castro Urdiales, siguiendo la nacional N-634 que dibuja el contorno de la costa pasando por Cerdigo y Allendelagua, cruzándome con numerosos grupos de ciclistas que comienzan su ruta. Por la arteria principal me interno en Castro rodando entre el alboroto de coches, furgonetas y camiones de reparto que saturan las calles.
   Tras varias paradas en los semáforos, consigo dejar atrás el núcleo urbano y alcanzo la avenida Brazomar afrontando el corto repecho que me separa de Mioño. No sé si con alivio, dejar atrás el denso tráfico me acerca al puerto de Saltacaballos.
   Me deshago de alguna prenda de abrigo y afronto las primeras rampas entre curvas alcanzando buena panorámica de la pequeña playa de Mioño y su llamativo cargadero de mineral, bien de interés cultural y utilizado por la industria minera que operaba en la zona. La segunda parte de la subida alcanza buena altura tallada en los acantilados y culmina con esforzadas rampas dejando impresionantes vistas de la costa en todas direcciones.


"Alto de Saltacaballos."
   Afronto el abrumador descenso, una larga e inclinada recta que enlaza en una sucesión de cerradas curvas hasta llegar a Ontón, y sin tregua, comienza una nueva subida hacia el alto del Haya, en los límites entre Cantabria y Vizcaya. En línea recta gano altura hasta el paso bajo los carteles que delimitan ambas comunidades y aprovecho el largo descenso dirección Muskiz para recuperar fuerzas comiendo algo.


"Alto del Haya."
   Callejeando me desvío hacia San Juan, y me interno por la carretera BI-2701 hacia el Valle de Somorrostro rodando junto al río Barbadun. La carretera se estrecha al comienzo, pero pronto recupera un amplio arcén de cómodo rodar por el que avanzo rápido dirección Galdames.


"Valle de Somorrostro."
   La pasarela de madera que se alza sobre la carretera en el barrio de Arenao me indica que ya estoy llegando a Sopuerta, que queda a la derecha mientras afronto un corto repecho. Continúo al frente y no tardo en llegar a Mercadillo, donde trazo recto y atravieso el pueblo. Aprovecho para cargar agua junto a la iglesia y el ayuntamiento, y retomo la marcha hacia el Carral primero y Avellaneda a continuación. La subida es constante, no demasiado dura pero se hace notar. La carretera serpentea atravesando un denso bosque que se disipa alcanzado el alto junto a la Torre Urrutia y su espectacular casa de juntas.


"Casa de juntas de Avellaneda."
   Tomo la rotonda y dirección sur desciendo hacia "Otxaran –Zalla". La bajada afronta algunas curvas cerradas y termina bruscamente en una rotonda donde, a la derecha, continúo hacia Balmaseda.


"Vistas desde el alto de Avellaneda."
   En este tramo la carretera es estrecha y de abundante tráfico pesado, un tramo incomodo que termina alcanzando la localidad de Balmaseda. Me interno en sus amplias calles, cruzo el puente sobre el río Cadagua y recorro el paseo junto a este.


"Llegando a Balmaseda."

"Río Cadagua, Balmaseda."
   Cruzando Balmaseda, aunque solo sea de paso, no tardas en darte cuenta de su alto valor histórico, por sus impresionantes templos, como la parroquia de Santo Cristo de San Severino, la iglesia de San Juan o el monasterio de Santa Clara, mansiones como el Palacio de Horcasitas o Bunuel y el de Urrutia y como no, el puente de la Muza o el Puente Viejo sobre el Cadagua. Y es que Balmaseda, debido a su buen emplazamiento geográfico y encontrándose en el trazado de una calzada romana adquirió gran relevancia como lugar de paso en las antiguas rutas comerciales. Posteriormente fue el tren de la robla el encargado de dar un nuevo impulso a esta localidad que hoy guarda recuerdos de antaño en forma de monumentales palacios.


"Balmaseda."

"Balmaseda."
   Recorro la calle de la calzada y enlazo con el “Bidegorri”, carril bici, junto al campo de fútbol de la Baluga y al convento de Santa Clara a las afueras de Balmaseda, enlazando con la carretera BI-624 Balmaseda-Bilbao.
   No tardo en llegar a La Muga, límite entre el país Vasco y Castilla y León. No abandono la carretera, aunque esta pasa a ser la CL-629 (Carretera Burgos- Valle de Mena). 


"La Muga."
   Aunque de abundante tráfico, el ancho arcén me permite rodar tranquilo por este tramo pasado ya el medio día.
   Abandono la carretera en Tarriba, junto a la estación de tren Ungo-Nava sita a pié de carretera, y por la estrecha vía secundaria me descuelgo hacia Nava de Mena. 

   En el centro de esta localidad atravesada por el Cadagua y a unos kilómetros del embalse de Ordunte, hago una parada para tomar un café, comer algo y descansar un rato habiendo recorrido unos 75 kilómetros.


"En ruta."
   Ya por carreteras secundarias (BU-V-5545) paso bajo el embalse de Ordunte por la localidad de Ribota de Mena, tomando hacia Palacio (BU-V-5546) y a orillas del río Ordunte continúo hacia Burceña. En las Barcenas la carretera recobra dirección sur pasando por Campillo de Mena y finalmente por Concejero antes de terminar en la orilla  de la CL-629. Todo este trayecto recorriendo el valle de Mena se resume en 15 kilómetros de bonitas carreteras sin apenas tráfico, "rompepiernas" con continuas subidas y bajadas, atravesando bonitos hayedos, pinares y pasando junto a cascadas, arroyos y pequeñas iglesias y palacetes al margen de carretera.


"Puente de las ahorcadas."

"Valle de Mena."

"Ermita de Concejero."

"Valle de Mena."
   En la amplia carretera tomo a la derecha dirección Vivanco de Mena y aquí comienzo el largo puerto de El Cabrio. 7 kilómetros de subida constante, sin descansos ni curvas ni sombra, con un cambio radical de paisaje, polvoriento y pedregoso, junto a un tráfico rápido y abundante. Tal vez el tramo más insulso y duro de la ruta, pero un trámite que hay que pasar para alcanzar la Merindad de Montija.
   Por fin, con temperaturas bastante altas y sin gota de agua alcanzo el alto del Cabrio y continúo hasta Bercedo, donde me desvío brevemente para rellenar el botellín. En este punto de la ruta, recién superados los 100 kilómetros hago balance y decido continuar  cruzando sobre el río Cerneja hacia la estación de Bercedo y en la rotonda tomo el desvío hacia Espinosa de los Monteros. 


"Alto del Cabrio."
   En este tramo de unos 10 kilómetros, aunque de asfalto roto y carretera estrecha se rueda bien y rápido, ayudado por la suave brisa favorable pasando por las localidades de Noceco, Quintana de los Prados y tras enlazar con la carretera BU-542 finalmente Espinosa.
   Rondando las 3 de la tarde paro en la estación de servicio, compro algo de comida y bebida y descanso largo rato sentado a la sombra. Los kilómetros se notan en las piernas y sobre todo el desnivel que se va acumulando en el trascurso de la ruta.


"Saliendo de Espinosa de los Monteros."
   Antes de caer preso de la galbana, me subo de nuevo a la bicicleta y cruzo Espinosa de los Monteros con el propósito de subir Lunada. Encaro la larga recta de Bárcenas de Espinosa rodando junto al río Trueba que cruzo a la entrada de las Machorras. Aquí las rampas comienzan a ganar inclinación, mi suerte es que el día se va nublando levemente y el calor sofocante desaparece.


"Bárcenas de Espinosa."
   Por fin tomo el desvío hacia Lunada en Salcedillo y tranquilamente afronto los 8 kilómetros que me separan del Portillo de Lunada. No es un puerto duro, pero los kilómetros van sumando desgaste. Ni un alma recorre el puerto y aprovecho para disfrutar del recorrido.  A medida que gano altura van apareciendo algunos neveros al margen de la carretera. Dejo atrás el acceso a la estación de esquí y al refugio de Castro Valnera. Apenas 2 kilómetros me separan del alto que alcanzo abriéndose las impresionantes vistas del Valle de Miera.


"Montes de Valnera."

"Puerto de Lunada."

"Puerto de Lunada."

"Puerto de Lunada."
   El descenso me regresa a tierras Cántabras. Es curioso, en una ruta “normal” llegar a Lunada sería estar lejos de casa, pero hoy es como entrar por el portal, iniciar el camino de regreso. La primera parte de la bajada es abrumadora, una estrecha carretera que serpentea por las inclinadas laderas de estas impresionantes montañas, sobre todo en el resbaladero donde se encuentra el mirador. Un descenso exigente que me obliga a frenar la marcha, descansar los brazos y como no… disfrutar de las vistas que es la razón de estar hoy aquí.


"Puerto de Lunada."

"Puerto de Lunada."
   El descenso me lleva a La Concha donde paro a reponer agua, enlazando con el curso del Río Miera con el cual compartiré cerca de 30 kilómetros de ruta. Continúo perdiendo altura bajo los inclinados escarpes donde se hunde la carretera, que pasa sobre los arroyos que descienden las inclinadas lomas. Paso junto al cruce con la carretera de acceso a Selaya y a continuación llego a La Pedrosa. La carretera afronta una sucesión de horquillas cerradas y acercándose al Miera va perdiendo inclinación. Ahora el recorrido, más llano incluso afrontando algún suave repecho pasa por Ajanedo, Linto,  Mirones y finalmente Rubalcaba antes de llegar a Lierganes.





   Aquí, a orillas del Miera, paro a reponer fuerzas, solo queda hacer el camino hasta llegar a casa. Retomo la marcha por la sombría carretera con dirección La Cabada, paso bajo el arco y me despido del río Miera, mi fiel compañero este último tramo, y tomando a la derecha primero y después a la izquierda afronto la corta subida hacia Navajeda.
   Desde aquí, un tranquilo paseo me acerca a Entrambasaguas , virando en la rotonda a la izquierda hacia las parcelarias de Mies de Helguera. Recorro la larga recta que me separa de Hoznayo y enlazo brevemente con la N-634.


"Mies de Helguera."
   Mi idea es, tras cruzar sobre la autovía tomar a la izquierda dirección Villaverde de Pontones, pero la carretera cortada por obras me obliga a dar un rodeo por los barrios de Mortera y Barcenillas antes de llegar a Hoz de Anero, y por fin por la carretera CA-430 llego a Pontones, localidad que se encuentra también en obras.  Desde aquí, junto al río Pontones tomo dirección Omoño, desviándome en el cruce a la izquierda para afrontar el alto del Somo.
   La estrecha carretera, curva tras curva se alarga diez kilómetros pasando por la localidad de Güemes hasta San Miguel de Meruelo y sigo por la carretera a Castillo. En la rotonda continúo de frente y “atajo” junto a la torre de Venero accediendo a la carretera del alto del Portillo. Sigo hacia el mismo desviándome por el camino vecinal dirección Argoños.


Carretera hacia Argoños."
   La ruta toca a su fin, con ganas ya de terminar cruzo por el camino del Cueto que me deja en la carretera Gama- Argoños y enfilando la larga recta de bajada cruzo Escalante para llegar finalmente a Gama.

   Los 200 kilómetros recorridos en esta ruta buscan sobre todo carreteras tranquilas, lejos del tráfico y las grandes ciudades, pero sobre todo la variedad de paisajes que ofrecen las tres comunidades por las que se rueda. Parte de la costa cantábrica, valles de interior del País Vasco y las montañas del norte de Burgos para regresar por el impresionante valle del Miera al punto de partida. Una ruta dura, por los kilómetros y el desnivel acumulado, pero que merece cada uno de los metros recorridos.

   A parte de la ruta, como aventura, rodar sin que te importen la hora o el destino tiene un encanto especial que recomiendo probar sin lugar a dudas, y subir a cumbres insulsas o puertos de montaña merece la pena aunque solo sea por ver los picos más altos desde más cerca y con otra perspectiva.

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Track y datos de la ruta:


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Cicero -Cueva del Valle (Rasines) -Tabernilla -Cicero.

   Salimos de casa esta mañana de primavera con la premisa de disfrutar de una de esas rutas que  escudriñan en los rincones de la zona recorriendo lugares que pasan desapercibidos, poco transitados y en ocasiones solo visitados por los lugareños.


   Comenzamos la ruta en Cicero tomando la carretera N-634 dirección Colindres. El viento Nordeste anclado en la región estas últimas semanas hace que las temperaturas sean frescas para esta época del año, lo que se nota sobre todo al comienzo de la jornada. Sobre asfalto entramos en esta localidad desviándonos hacia el polígono industrial en la Calle del Carmen y abandonando el núcleo urbano por la N-629 dirección Limpias. Salimos de la vía rápida, y para evitar el tráfico nos desviamos hacia el paseo junto a la ría de Limpias cruzando el centro de esta localidad.


"Paseo de la ría de Limpias."

"Paseo de la ría de Limpias."
   Entre las casas pasamos sobre los estrechos puentes de piedra y accedemos por la calle de la Atalaya al camino de Pieragullano, habilitado recientemente como carril bici.

   Tras un corto repecho y una suave bajada alcanzamos la orilla del rio Asón y por la estrecha carretera bordeamos el “alto” de Pieragullano. Tomando la senda de grava que se desgaja al margen derecho continuamos a orillas del río. 


"Camino de Pieragullano."

"Paseo junto al Asón."
   No tardamos en alcanzar las pequeñas parcelas de cultivo a la entrada de Ampuero, y a escasos 50 metros la carretera (N-629a) que nos lleva hacia esta localidad.

   En la rotonda, adornada con el monumento a los encierros que aquí se celebran, nos desviamos hacia la calle de la Mies para bordear el núcleo urbano hasta toparnos con el río Bernales.

   A unas decenas de metros a mano derecha se encuentra el puente, y en la otra orilla el desvío dirección Bernales. La estrecha carretera nos lleva hacia esta localidad perteneciente al municipio de Ampuero rodando junto a chalets y zonas residenciales hasta alcanzar el centro de Bernales, de estrechos callejones y antiguas viviendas de dos plantas. Entre estas y justo antes de cruzar sobre el puente nos desviamos a la derecha tomando un pedregoso camino que nos eleva hacia Peregita.


"Subiendo a Peregita."

"Subiendo a Peregita."
   Las rampas más duras, hormigonadas, dejan paso a un tramo final bajo un espeso bosque antes de alcanzar el alto a la vera de un accidentado terreno de pasto. El camino continúa bordeando una finca custodiada por varios mastines mientras giramos a la derecha, y que a buen seguro anunciarán nuestro paso que desciende levemente hasta cruzarse de nuevo con el asfalto del camino a Ampuero.


"Alto de Peregita."


"Camino de Ampuero."
   Aquí, tomamos a la izquierda remontando de nuevo altura atravesando un eucaliptal de firme pedregoso junto a cercados donde pastan los caballos. Un sinuoso y corto descenso nos deja finalmente en la carretera que asciende hacia Rocillo de Abajo, que atravesamos para llegar a Cereceda.


"Junto al camino."
   Trazamos la horquilla que nos deja junto a la Iglesia de San Martín, templo originario del S.XV pero notablemente reformado y que comparte plaza con el museo de la cantería que ostenta el nombre de Rodrigo Gil de Hontañon, considerado uno de los mejores arquitectos Españoles del S.XVI.


"Iglesia de San Martín (Cereceda.)"

"Iglesia de San Martín. (Cereceda.)"
   Abandonamos la plaza descolgándonos por la senda hacia el camino asfaltado que tenemos a unos metros. Bajando por este, tomamos el primer desvío a la derecha y que en rápido descenso, nos lleva junto al cementerio hacia el río Silencio.

  En la orilla se acaba el camino, pero un estrecho sendero lo bordea y accede al puente de hormigón que lo cruza permitiéndonos el paso hacia la pista de grava que por Jarraelagua nos deja en la carretera de la Edilla.


"Puente sobre el río Silencio."
   Girando a la derecha y a apenas trescientos metros llegamos a esta pequeña localidad que abandonamos sobre el puente del río Rúahermosa. Tomando a la derecha afrontamos la subida por carretera (CA-506) dirección Torcollano –Villaparte.


"La Edilla."
   Alcanzado el alto, tras una tendida y constante subida, descendemos sin abandonar la carretera principal hasta llegar a Villaparte. Entre las primeras casas de esta localidad, un brusco giro a la izquierda nos deja en las primeras rampas del camino hacia la cueva del Valle.

   El camino es fácil y con buenas vistas del Valle de Rasines. Pronto comienza a perder altura y entre las ultimas casas queda reducido a un estrecho sendero internándose en el bosque.

   Serpentea entre raíces y piedras, culminando en el área recreativa que rodea la cueva del Valle, un recinto húmedo y sombrío custodiado por la réplica de un enorme mamut.


"Cueva del Valle de Rasines."

"Cueva del Valle de Rasines."

"Cueva del Valle de Rasines."
   Merece la pena perder algo de tiempo visitando el entorno y acercarse a la boca de entrada de “La Viejarrona” como la conocen los lugareños. Cueva muy valorada por los aficionados a la espeleología por sus más de 60 kilómetros de galerías exploradas, una de las más grandes del mundo.

   Túneles en los que ya se buscó refugio hace 14.000 años, hecho constatado y de lo que quedó constancia. Desde entonces Rasines fue habitada por por varias culturas que a lo largo de los años fueron dejando su rastro, atraídas principalmente por sus recursos mineros como en el caso de los romanos. 


"Cueva del Valle de Rasines."

"Cueva del Valle de Rasines."
   Aquí nace el río Silencio, afluente del Ruahermosa e indirectamente del Asón donde este último vierte sus aguas al final de su recorrido.

   Un bonito rincón para visitar con niños y donde pasar un día de excursión.

   Tras la visita continuamos por la senda de la Cantera y por las pistas parcelarias cruzamos dirección Rasines hasta toparnos con la carretera (N-629).


"Dirección Rasines."
   Tomamos a la izquierda apenas unos metros. Junto a una casona de piedra, nos desviamos a la derecha bordeando sus muros buscando el paso sobre la vía rápida (Colindres –Ramales). Cruzado el puente nos dejamos caer por la estrecha carretera y tomamos el primer sendero que se interna en el bosque al margen derecho de la vía.


"Sendero hacia el Cerro."

"Sendero hacia el Cerro."
   Este sinuoso paso va ganando altura de forma escalonada, entre cortos repechos y tramos de subida más moderados, hacia el Cerro. Se alarga algo más de 1 kilómetro antes de acceder al camino más amplio hacia Tabernilla.


"Camino de Tabernilla."
   La amplia pista de grava, y en algunos tramos de tierra, avanza dirección norte cresteando por el alto del Pico, Valmagne y Alto Pradera antes de comenzar el rápido descenso hacia Tabernilla, a donde llegamos por la pista asfaltada de acceso a los depósitos de agua.


"Vistas de Sierra Breñas."

"Camino de Tabernilla."

"Camino de Tabernilla."
   Entre las casas de Tabernilla, buscamos el paseo junto al río Asón por el que rodamos hacia Marrón. Frente a la plaza de toros tomamos la carretera Ampuero –Carasa a la izquierda cruzando sobre el Asón. Apenas rodamos 200 mt cuando nos desviamos a la derecha frente a las vías del tren, internándonos en el polígono industrial de Somarrón. A la salida del mismo regresamos a la carretera girando a la izquierda cruzando sobre las vías, un tramo de callejeo que nos evita circular por carretera.


"Paseo junto al río Asón. Marrón."

   Sobre asfalto dejamos atrás Marrón y ascendemos paralelos al río dirección Limpias.

   Dejamos atrás el cruce y continuamos ganando altura frente a las Canteras de las Viñas  ya abandonadas avanzando hacia el barrio Angustina.

   Entre las primeras casas nos dejamos caer por una pista de hormigón a la derecha de la carretera. Avanzamos brevemente paralelos a la misma alejándonos definitivamente e internándonos en la marisma de Carasa tomando el camino del ferrocarril, pistas parcelarias de grava que recorren el llano de la marisma bordeando el pico Carrasco hasta llegar a Carasa, siempre vigilados por el omnipresente pico Colina o Candiano.


"Camino del ferrocarril."

"Pico Candiano."

"Camino del ferrocarril."
   En Carasa, retomamos la carretera junto a la iglesia de nuestra señora de la Asunción, y descendemos a la ría de Rada. Viramos a la derecha cruzando sobre el largo puente y continuamos hasta Treto.


"Carasa."
   Superados los dos tramos de subida que nos separan de esta localidad, antes de cruzar bajo la autovía, nos desviamos a la derecha paralelos a la misma atajando por el barrio de la Peña, accediendo a la N-634 ante los puentes de entrada a Colindres.

   Junto a la rotonda, encontramos el acceso a las instalaciones de SEG Automotive y junto a la barrera de acceso para los vehículos el paso al carril peatonal paralelo a la ría de Treto. 


"Ría de Treto."
   Continuamos por el mismo hasta toparnos con las instalaciones del aliviadero de la marisma, y bordeándolas daremos con el estrecho sendero que se interna en el eucaliptal y lo recorre en un bonito tramo a lo largo de más de 3 kilómetros  hacia el barrio de Sollagua. 


"Sendero de Cicero."

"Sendero de Cicero."
   Finalmente, junto al B° de Vivero accedemos a la N-634 en el punto donde comenzamos la ruta.

   Un recorrido sencillo, pero muy entretenido, pasando por algunos de los rincones más bonitos, accesibles y menos transitados que guarda esta parte de la región. Dando especial relevancia a nuestro paso por el valle de Rasines, que pasa desapercibido cuando circulamos por la carretera, pero que no lo ha hecho en el trascurso de la historia y bien merece un alto en el camino.

Datos de la ruta:
Asfalto (carretera secundaria): 63%
Pista: 28%
Sendero: 9%
Dificultad física: Media.
Dificultad técnica: Baja.

Para ver las fotos abrir el enlace:
Fotos

Track y datos de la ruta:
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