Río Pedras. Aldea Vella - Alto do Armelo (Piscinas Naturales.)

   Por la ladera Este de las montañas que forman la sierra de Barbanza, los ríos San Xoán y Barbanza unen sus aguas formándose el río Pedras,  que finalmente depositará sus aguas en la Ría de Arousa desembocando en el Océano Atlántico en la costa gallega.


   Llevamos unos días de vacaciones por estas tierras, y además de su gastronomía y sus playas de gélidas aguas sacamos algo de tiempo para escudriñar en sus montañas con alguna excursión  familiar obteniendo como resultado esta preciosa ruta por “o concello da Pobra do Caramiñal”.

   Desde A Pobra parte el PRG-91, más concretamente desde “O Parque do Castello”. Los galones banco y amarillo discurren ascendiendo junto al cauce del Río das Pedras,  o Río Pedras, hasta alcanzar las cimas de la sierra fácilmente visibles por el parque eólico que las encumbra. Llegados a este punto, el descenso del PRG-91, nos devuelve al punto de inicio caminando junto al río Barbanza.

   En nuestro caso, debido a que se alargaría demasiado la ruta para los más pequeños y que nuestra intención es la de disfrutar de un día de baño en el río, evitamos los casi 5 kilómetros de carretera desplazándonos en coche hasta la explanada donde finaliza la carretera a la entrada de la “Aldea Vella”.


"Panel informativo."

"Panel informativo."
   Aquí el inicio de ruta aparece bien referenciado por dos grandes paneles informativos, a los que es recomendable hacer caso sobre todo en cuanto a la equipación necesaria se refiere. Si bien es cierto que no es una ruta peligrosa, no está carente de sus riesgos en forma de  pasos estrechos complicados por las rocas resbaladizas dando lugar a algún que otro accidente durante el verano siendo noticia el rescate en algunas ocasiones.


"Comenzamos la ruta."
   Un estrecho sendero parte a la derecha de los paneles, siendo más aconsejable tomar la pista de hormigón que comienza remontando altura fuertemente a la izquierda. Tras un par de curvas de considerable inclinación recorriendo un eucaliptal no tardamos en escuchar el murmullo de las aguas precipitándose por las pequeñas cascadas que se forman a la vera del camino.

   Varios regatos descienden ladera abajo cruzando bajo el sendero que se estrecha entre los helechos a medida que ganamos altura ahora de forma más moderada.


"Sendero."
   Ocultas en la maleza y la espesura del bosque las ruinas de varios molinos se reparten a lo largo del recorrido, y no tardan en aflorar los restos de una vía y un puente medieval del siglo XIV, identificados por algunos de origen “romano”, afirmando que formaban parte de la calzada que atravesaba el Barbanza, desde Boiro hasta Porto do Son.


"Puente y calzada."
   Comenzamos aquí  a disfrutar  de los bonitos rincones que nos ofrece esta ruta en forma de arroyos y pequeñas cascadas.

   Prácticamente en este punto se unen ambos ríos formando el río Pedras,  y aunque este se lleva la fama por sus piscinas naturales, los lugareños aseguran que los lugares más bonitos se encuentran junto a los cauces aún separados de ambos ríos montaña arriba.


"Piscinas Naturales."

"Piscinas Naturales."
   A pocos metros nos topamos con una intersección de caminos. La senda derecha se descuelga hacia las piscinas naturales  a las que luego regresaremos.  A la izquierda comenzamos a remontar bruscamente altura pasando junto a los apenas visibles restos del antiguo Convento de A Miserela (Eremitorio de San Xoán de Lesón).

   Comenzamos  una subida considerable remontando el rio San Xoán hacia el Alto do Armelo. El estrecho sendero discurre por tramos rocosos de altos escalones y  zonas de losa de granito que en fuerte pendiente se rodea de vegetación de ribera, pinos y tojos, “toxos” como los llaman aquí.


"Losa."
   Merece la pena desviarse unos metros del sendero, acercándonos a la vera del río para disfrutar de los impresionantes paisajes producto de una abrupta orografía y el lento y constante trabajo del agua que deja a su paso enormes “toboganes”, pozas y saltos de agua.


"Río San Xoán."
   A medida que alcanzamos las partes altas de la sierra el cauce del río queda reducido a un arroyo encastrado entre las lomas las montañas que serpentea entre las piedras.


"Llegando al collado."
   El sendero pierde inclinación y llegamos prácticamente al “Alto do Armelo”, del que nos separa apenas medio kilómetro. Pero el paisaje “idílico” que se nos presenta capta toda nuestra atención y nos detenemos junto al arroyo durante largo rato disfrutando de las vistas y rincones que nos rodean a la sombra de los pocos árboles que adornan el collado.


"Río San Xoán."

"Río San Xoán."
   Varias rutas marcadas nos encaminan por la sierra, hacia el “Alto de la Curotiña”, inmejorable mirador de la ría de Arousa , o continúan hacia los aerogeneradores  para devolvernos a la “Pobra do Caramiñal”. La hora se nos echa encima y decidimos retroceder sobre nuestros pasos deshaciendo lo andado.


"Señalización."

"Río San Xoán y La Curotiña al fondo."
   Ahora en descenso, el camino se hace igual de exigente por lo tedioso del sendero y las temperaturas que superan ya los 30°, pero alzando la vista al frente disfrutaremos de unas vistas espectaculares del frondoso valle con final en la Ría de Arousa.


"Comenzamos el regreso."
"Ría de Arousa."
   Llegamos de nuevo al cruce de caminos, y esta vez sí… descendemos hacia el río, en este caso el Barbanza, virando a la izquierda, para disfrutar de una de las muchas pozas naturales situadas en medio del bosque a modo de auténticas piscinas descubiertas.


"Piscinas Naturales (Río Barbanza.)

"Paisaje (Río Barbanza.)
   El agua, fría como era de esperar, se agradece  con el calor sofocante que nos ofrece el día.

   Un impresionante paraje de piedra y agua donde afloran redondeadas rocas gigantes que dan nombre al este río y por las cuales nace la leyenda que pesa sobre el mismo…


"Piscinas Naturales (Río Barbanza.)
   Según cuentan…  San Mauro llegó al lugar en una barca de piedra, dicen que todavía visible entre las rocas junto a las piscinas, en desesperada huida de los moros. Según este remontaba río arriba, y gracias a la ayuda divina,  el paso quedaba obstaculizado por los enormes cantos rodados  impidiendo el  paso a sus perseguidores…


"Piscinas Naturales (Río Barbanza.)

"Paisaje (Río Barbanza.)
   Sea como fuere el río Pedras es un enclave para disfrutar la naturaleza en estado puro, un paraíso en el interior Gallego rodeado de leyenda y arte,  lugar de baño de los antiguos habitantes de estas tierras, como los del monasterio de Miserela ubicado junto a este lugar y ya desaparecido, de lo cual el viejo puente es único testigo. Hoy, este lugar se ha convertido  en un destino de ocio para los muchos turistas que nos aventuramos por el interior de esta región.

   Ya bien avanzada la tarde regresamos a los coches para dar por terminada la jornada tras un agradable paseo por “a Pobra do Caramiñal.”

   Más que una ruta, aquí se plantea una visita a un lugar que se presta para su disfrute en familia, un rincón de naturaleza abrumadora al margen de una de las zonas más turísticas de la costa Gallega.  



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Gama-Nates-Fresnedo-Secadura-Badames. Btt.

   La noche ha sido lluviosa, incluso con alguna tormenta acompañada de aparato eléctrico, pero nos mantenemos fieles al consejo de “salir hay que salir siempre”. Este  suele ir acompañado de una recompensa en forma de buena ruta la mayor parte de las veces...

   Sin embargo cambiamos los planes de salir a rodar por carretera por las “ruedas gordas” a última hora. Salgo de Gama dirección Treto donde me uniré a Diego, Juanma y Jose Mari, y aunque llueve, el día amanece más tranquilo y con buena temperatura  aunque cargado de humedad.

   Dejo atrás la larga recta de Cicero y subo el corto repecho de Treto para llegar a la rotonda donde ya me esperan el resto.

   Tomamos por la carretera Treto-Badames mientras vamos dando forma a una ruta improvisada. Todos coincidimos en lo mismo… las pistas de monte estarán impracticables por el barro y el agua, así que las evitaremos en la medida de lo posible.

"Subiendo a Nates."
   Comenzamos el suave descenso hacia el barrio Coz de Monte, donde nos desviamos a la derecha dirección Nates por la estrecha carretera secundaria que no tarda en cruzarse con el rio Ocina. A la derecha del puente abandonamos la carretera y por el camino vecinal y nos internamos en el barranco de Ocina a la vera del rio.

   Tras 800 metros, en la encrucijada de pistas, tomamos la de la derecha, ascendiendo bruscamente  dirección Nates, afrontando un primer largo y duro repecho hormigonado de firme mojado y resbaladizo y en el que la humedad apenas deja respirar. Superado este duro comienzo la subida continúa de forma más tendida y relajada hasta alcanzar las casas del barrio de Nates con el paisaje de los montes de Ocina  cubiertos de un verde rabioso a nuestras espaldas.

"Llegando a Nates."

"Llegando a Nates."
   Entre las casas, por las estrechas callejuelas, nos desviamos a la derecha hacia el cementerio de Nates. Junto a este, tomamos a la izquierda buscando el camino que nos eleve hacia “el Alta” atravesando un pequeño eucaliptal. La vegetación va ganando terreno reduciendo el paso a dos roderas por las que ascendemos el escaso kilómetro que nos separa del asfalto.

"Subiendo a el Alta."

"Subiendo a el Alta."
   A medida que pasa la mañana va mejorando el día, nuestra recompensa en forma de claros. Desde el “alto” distinguimos a lo lejos la silueta del monte Buciero y el puerto de Colindres.  En rápido descenso vamos dejando la derecha “Los Bebederos” y nos internamos en la laberíntica maraña de pistas que jalonan la loma del monte.

   Continuamos descendiendo hacia la Tejera para a continuación de nuevo ganar altura hacia el Barrio Vidular rodando con buena perspectiva sobre el rio Clarín, convertido en la ría de Rada tras su paso bajo el puente de Carasa.

"Vistas."

"Vistas de la ría de Rada."
   Con 12 kilómetros recorridos, entre las primeras casas del barrio Vidular tomamos un estrecho camino que se desvía a la izquierda de nuevo cobrando altura hacia el “Cerrajón”, desviándonos junto a una vivienda de dos plantas invadida por la maleza bien custodiada por varios perros que alertan de nuestro paso.

   Unos metros más adelante nos topamos con un transformador eléctrico, continuamos junto a este tomando el camino forestal atravesando un corto tramo de eucaliptal. 

"Atravesando el eucaliptal."
   Abandonando la espesura accedemos a una pequeña parcela de pasto que cruzamos bordeando junto a los árboles, y a continuación afrontamos el descenso de firme roto y pedregoso repleto de roderas que nos deja en la pista de acceso a San Mames de Aras por la que continuamos bajando por las Mieses durante 1 kilómetro.

"Vistas."

"Comenzando el descenso."
   Continuamos girando a la derecha dirección Oeste hacia Campo la Cruz, iniciando así un largo tramo de subida de 5 kilómetros hasta “la bola” sita en el “Alto de la Cantera o Garmellana”, línea limítrofe entre Voto y Solorzano.

"Subiendo hacia el Cotoril."

"Llegando a Campo la Cruz."
   Este tramo con amplias vistas del valle nos lleva entre eucaliptales y extensos terrenos de pasto  ganando altura hacia el “Alto de la Peña Negra”o Cotoril, que dejamos a nuestra derecha antes del corto descenso, que ofrece como descanso, hasta el cruce con el puerto de Campo la Cruz (Carretera Solorzano-Badames.)

"Vistas."
   El último tramo de subida por “Rosada Grande” nos deja junto al Radar de ruta de Aena de Garmellana, que encumbra esta pequeña montaña haciéndola visible desde varios kilómetros a la redonda.

"Radar de Garmellana."
   Disfrutamos ahora del largo descenso sobre asfalto por la Cuesta de la Cerroja, hasta acceder a la carretera CA-266, puerto de Fuente las Varas, y por el cual continuamos perdiendo altura tomando a la derecha  hasta el final del puerto a las puertas de la localidad de Solórzano.

"Desvío hacia Fresnedo."
   En este punto tomamos a la derecha. La tranquila carretera nos eleva hasta el Santuario de la Virgen de Fresnedo.

"Santuario Virgen de Fresnedo."
   La carretera muere junto al Santuario, y continúa, sin salida, convertida en pista hasta el “Costal.” Nosotros nos introducimos entre las casas tomando a la izquierda hasta llegar a una gran estabulación vigilada por varios perros. Tras preguntar al dueño de la casa, amablemente nos indica para acceder de nuevo al camino atravesando un estrecho sendero vecinal perdido bajo la hierba.

"Subiendo hacia El Costal."

"Subiendo hacia El Costal."
   Continuamos ascendiendo pasando junto a cabañas aisladas, algunas abandonadas mientras el pedregoso camino poco a poco desparece perdido y cubierto por la maleza.
   Las duras rampas nos dejan en “El Costal”, en un técnico y resbaladizo sendero que con duros repechos nos eleva por los Llanos de Campucicos dirección, de nuevo, a Campo la Cruz, viéndonos obligados a acelerar aquí el ritmo tranquilo con que afrontamos la ruta azuzados por varios mastines que nos salen al paso.

"Llanos de Campucicos."
   Tras 4 kilómetros de subida accedemos de nuevo a la carretera de Campo la Cruz.
   Deshacemos lo andado retrocediendo, esta vez en descenso, 3 kilómetros junto al Cotoril, desviándonos en el cruce ladera abajo virando a la izquierda hacia Secadura.

   Un corto tramo donde la pista se desdibuja en un sendero más técnico y roto nos deja entre las casas del barrio La Sota que se anticipan a la carretera del puerto de Campo la Cruz por la cual continuamos bajando dirección Bádames. 

   A la entrada de esta localidad nos desviamos a la izquierda por una pista vecinal, pasando sobre el rio Clarín. A unos metros del puente tomamos un estrecho camino embarrado que a la derecha se desgaja hacia el Palacio de los Escalera, finalizando en la carretera Ca-268.

"Puente sobre el rio Clarín."

"Puente sobre el rio Clarín."
   Tras una parada para reponer fuerzas, continuamos cruzando la localidad de Rada, y pasando sobre el Puente del Cristo de Carasa dejamos a la derecha la ría de Rada y seguimos por carretera hasta Treto. 

   Aquí nos separamos, y tras rodar los 5 kilómetros y medio que me separan de casa doy por finalizada esta ruta de 47 kilómetros y casi 4 horas y media.

   A pesar de rodar casi todo el trayecto sobre asfalto y pistas de buen firme, algunos tramos, sobre todo de bajada, requieren de bicicleta de montaña. Una ruta poco técnica, pero exigente físicamente recorriendo pistas escondidas, ahora asfaltadas, y barrios perdidos en las montañas de la comarca cántabra de Trasmiera.

"Montes de Ocina."
"Cantabria... sin duda alguna."
   Un paseo relajado con los paisajes cántabros más típicos y las montañas de Sierra Breñas, Asón y Sierra Hornijo como telón de fondo.

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Senda del Oso - Villanueva - Embalse Valdemurrio - Entrago

   Decir que huimos del turismo de masas y buscamos un rincón tranquilo donde pasar el fin de semana y a continuación hablar de la senda del oso puede resultar contradictorio, ya que esta es la vía verde más transitada de Asturias. En este blog dejo constancia de mis experiencias personales, y en este caso, el valle de Teverga nos ha ofrecido lo que buscábamos… rincones solitarios, naturaleza virgen, aldeas perdidas y montañas que son meca de escaladores.


   La “Senda del Oso” discurre paralela a sendos ríos siguiendo el trazado de dos antiguos ferrocarriles mineros que transportaban hierro y carbón desde el Valle de Quirós a Trubia el primero y desde Caranga de Abajo hasta Teverga el segundo formando una “Y” griega.

   Enclavada entre las impresionantes montañas del Parque natural de las Ubiñas-La Mesa esta senda recorre los “conceyus” de Quirós, Proaza y Santo Adriano, sitos en el centro de la comunidad  asturiana y con el reclamo de los oseros, donde podemos ver de cerca algunos ejemplares de oso pardo se ha convertido en un importante destino para cicloturistas, senderistas y familias.

   La forma ideal para disfrutar de la senda del Oso es en bicicleta, un medio que te permite recorrer mayores distancias que a pié sobre todo con niños, y por ello se esparcen varios centros de alquiler de bicicletas y accesorios de transporte para los más pequeños que ofrecen el servicio de traslado y recogida posibilitando hacer la ruta en un solo sentido, pudiendo adaptar el kilometraje a nuestras posibilidades desde los 48 kilómetros de la ruta completa hasta los 18 que abarca uno de los tramos.

   Así mismo, en el recorrido han ido floreciendo innumerables posibilidades de alojamiento en forma de albergues, hoteles rurales y aparcamientos donde se permite estacionar autocaravanas, como la localidad de Entragu.

   Para pasar nuestro fin de semana de “aventura” escogimos la pequeña localidad de Villanueva. Concretamente en los apartamentos rurales “La Escanda”, a escasos 300 metros del paso de la Senda del Oso por esta localidad y cuyos dueños no hicieron sino darnos todas las facilidades, comodidades y trato familiar para disfrutar de este bonito alojamiento rural.


Montañas desde Villanueva. (Boquero Sotalambo y el Reboyedo.)
   Tras descargar el coche una vez finalizado el viaje de dos horas y media desde Santander, Villanueva nos recibía con una tormenta de verano, que no nos impidió salir a disfrutar de la gastronomía Asturiana por las tabernas que se reparten por el pueblo.

   Los truenos y chaparrones nocturnos daban paso a un espléndido día despejado y soleado.

   Todos dormían mientras bajaba las escaleras en busca de mi bicicleta que descansaba en el recibidor. La cargué en el coche y tomé dirección Entrago. En aproximadamente 20 minutos de trayecto por la sinuosa carretera llegaba al amplio aparcamiento donde  se reunían varias autocaravanas y furgonetas. Algunas habían abierto ya sus puertas y fuera se desperezaban los más madrugadores.


"Amanece en Entrago."
   De nuevo me tocaba descargar la bici y deshacer lo andado, esta vez "a pedales", regresando a Villanueva en un trayecto mayormente de bajada de aproximadamente 45´. Podía haberme ahorrado este “paseo” contratando por entre 15 y 20 euros un alquiler o transporte, pero de esta forma no estábamos atados a horarios ni turnos de regreso.

   En Villanueva me esperaba la familia, ya equipadas y listas para comenzar la ruta.

   Sobre las 9:30 comenzábamos a rodar pasando junto al ayuntamiento y sobre el puente romano de Villanueva para alcanzar la otra orilla del rio Trubia. No tardamos en encontrar la señal indicadora de la senda del Oso que nos guiaba entre las casas de construcción tradicional asturiana, hórreos, paneras y fuentes río arriba a la vera de pequeñas parcelas de pasto y labranza.


"Puente romano de Villanueva."

"Señalización."
   Junto al camino quedaba la pequeña ermita de San Román y por el puente del “Sabil” cruzamos la carretera cambiando de nuevo de margen acercándonos al área recreativa de la Buyera, donde se encuentran las piscinas y el amplio aparcamiento desde donde comenzaban su ruta un numeroso grupo de cicloturistas.


"Senda del Oso. Llegando a la Buyera."
   A la izquierda, en la inclinada ladera del pico Arbeyal, comenzaba el cercado de seguridad del recinto osero en un angosto terreno rocoso y de densa vegetación. Unos metros más adelante, a mano derecha, en la llana vega del rio otras parcelas más pequeñas destinados a la observación de los osos retenían ante la expectación de los más pequeños dos ejemplares de oso pardo.


"Osos en la Buyera."

"Osos en la Buyera."




  Tras despedirnos de “Paca y Furaco” continuamos sobre el Arroyo Serandi y a través del espeso bosque llegamos a Proaza,  junto a la zona de alquiler de bicicletas y la gran estación eléctrica. En esta localidad podemos visitar el “museo de la casa del Oso”. De Proaza nos despedía una bonita área de descanso equipada con mesas y bancos bajo un pequeño cobertizo rustico que ofrece donde almorzar y descansar. Finalizábamos aquí el primer tramo construido de la senda del oso inaugurado en 1995.


"Arroyo Serandi."
"Llegando a Proaza."
   A partir de Proaza la senda del oso se convirtió en un amplio catálogo de túneles horadados en la roca, cascadas y rápidos en el cauce del rio Trubia. Las rectas recorrían tramos sombríos y húmedos con temperaturas frescas a pesar de un sol radiante que a duras penas conseguía alcanzar la profundidad del cañón.


"Rio Trubia."

"Contemplando el paisaje."

"Senda del Oso."
   Rodando entre los prominentes picos de Castiellu y La Armada, y la sierra de Caranga nos topamos de frente con el profundo y estrecho desfiladero de Peñas Juntas. Las verticales paredes de roca se desplomaban formando un impresionante y estrecho pasillo natural.


"Desfiladero de Peñas Juntas."
“donde las rocas se besan
la regenta María Cristina
Madre de Isabel II visitó
este lugar en el año 1864
y dijo…
Esto es horriblemente bello”

   Así rezaba el cartel a la entrada del largo túnel iluminado que proseguía el recorrido, y no le faltaba razón.

   A escasos 100 metros de la salida del mismo nos topábamos con la bifurcación de caminos bien señalizada cercana a la localidad de Caranga de Abajo, tomando el desvío hacia Valdemurio (Quiros).

   El camino ganaba inclinación cobrando altura en un trazado paralelo a la carretera AS-229. El firme empeoraba notablemente con respecto al tramo anterior y todavía podían observarse las secuelas de diferentes derrumbes del terreno que habían arrastrado el vallado y parte de la senda.

   Cuando hablamos de la vía verde más transitada de Asturias, irremediablemente y por estadística hablamos también de una de las más accidentadas. Sobre todo,  las quejas se centran en la falta de mantenimiento del vallado de madera que guarda el camino habiéndose producido varios accidentes de diversa consideración a lo largo de los últimos años.

   En nuestro caso, encontramos varios puntos sin vallado protegidos únicamente con cinta, algo peligroso en una ruta frecuentada por niños sobre todo en pleno mes de julio. En la cara opuesta de la moneda, a nuestro paso por Caranga de Abajo, una cuadrilla de trabajo se esforzaba en desbrozar y limpiar la senda.


"Picos de la Rasa."
   La subida nos acercaba a la prominente y rocosa Sierra del Gorrión, presentada por los picos de la Rasa que dan entrada al Embalse de Valdemurrio. Tras cruzar el último túnel y un repecho como colofón accedíamos al embalse donde un cartel nos daba la bienvenida al parque Natural de Las Ubiñas-La mesa.


"Túnel."

"Llegando al embalse de Valdemurrio."
   En el embalse podemos complementar nuestra aventura en la senda del oso alquilando canoas, ya que es apto para la práctica de deportes náuticos y la pesca o disfrutar del paisaje almorzando y descansando en el restaurante-bar en un entorno privilegiado antes de continuar con la ruta. Nosotros decidimos dejar esta actividad para otra ocasión. Dimos por finalizada también nuestra andadura por este ramal de la senda del oso y en lugar de continuar hasta Santa Marina, punto final de este tramo, lo cual la alargaría demasiado, comenzamos el descenso de nuevo hacia Caranga de Abajo.


"Área de descanso Embalse de Valdemurrio."

"Embalse de Valdemurrio."
   A lo largo del descenso, ya avanzada la mañana, nos topamos con numerosos grupos en dirección contraria, así que lentamente y extremando precauciones retrocedimos los 4 kilómetros que nos separaban del cruce de caminos.

   De nuevo en la bifurcación, tomamos dirección Entrago (Teverga).

   A escasos 300 metros la senda se cruza con la carretera AS-228 en el que considero uno de los puntos más peligrosos de esta ruta, ya que se realiza en una curva de poca visibilidad donde los vehículos circulan  bastante rápido y muchos de los niños que recorren el camino carecen de fuerza y destreza para cruzar con agilidad.

   A partir de este punto la senda del Oso abandonó al rio Trubia, emparejándose con su afluente el rio Teverga, iniciándose otro ramal de la ruta.


"Río Teverga."

"Río Teverga."
   11 kilómetros nos separaban de Entrago donde nos esperaba el coche. Las temperaturas aumentaban con el paso de las horas rodando bajo los escarpes montañosos.
   Varias veces aprovechamos los accesos al rio, las pequeñas cascadas y fuentes junto al camino para refrescarnos.


"Senda del Oso."

"Senda del Oso."
   Las paredes al borde de la senda adquirían un tono de roca rojiza de apariencia quebradiza. A ambas orillas del camino se amontonaban restos de pequeños derrumbes y otros no tan pequeños, que habían arrastrado con ellos parte del camino.


"Un alto en el camino."

"Un alto en el camino."
   Aproximadamente a la una de la tarde paramos a comer en una zona sombría, y poco más adelante, bajo el pico de la Cárcava descansamos largo rato junto al rio Teverga.

   Como el día anterior, las altas temperaturas rondando los 30°, amenazaban tormenta.


"Senda del Oso."

"Río Teverga."

"Río Teverga."
   Sin más demora nos dispusimos a terminar la ruta recorriendo el tramo final  atravesando el desfiladero de Valdecerezales horadado por varios túneles. Un bonito recorrido que nos dejaba bajo los paredones de peña Gradura cerca ya de la localidad de Entrago.


"Túnel."

"Desfiladero de Valdecerezales."

"Desfiladero de Valdecerezales."
   El reloj se aproximaba a las tres de la tarde cuando parábamos en el aparcamiento de Entrago recorridos casi 27,5 kilómetros. Poco para una persona adulta y acostumbrada a la bicicleta, pero toda una hazaña para una niña de 5 años.


"Aparcamiento de Entrago. (Aguja de la Sobia.)"
   Solo nos quedaba cargar y regresar a Villanueva en busca de un más que merecido descanso.

   Como dice el refrán, no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy… y aunque el día amanecía nublado, las agradables temperaturas nos animaron tras recoger todo y abandonar la posada rural a tomar, esta vez en coche, dirección al embalse de Valdemurrio.


"Embalse de Valdemurrio."
   Las nubes envolvían las montañas que rodean el embalse. Tras unos momentos de dudas firmamos el contrato de alquiler, recibimos las últimas instrucciones y nos dirigimos al pantalón para subir a la canoa.



   Solo por ver la intensidad con la que viven los más pequeños estos momentos ya merece la pena, pero también sumamos que el embalse de Valdemurio ofrece una visión idílica del paisaje que lo rodea imperceptible desde sus orillas.


"Recorriendo el río."
   Bordeamos el pequeño islote y nos adentramos por el "río", como lo llaman aquí.

   Subiendo por un canal y descendiendo por el otro… las aguas tranquilas nos ofrecieron un momento de tiempo "detenido". Observando con atención podremos observar alguna nutria despistada y navegar tranquilamente entre los patos, formando parte del reflejo de las impresionantes montañas sobre el agua y adquirir ese ritmo pausado que ofrecen los pequeños pueblos enclavados entre las montañas.


"Embalse de Valdemurrio."

"Embalse de Valdemurrio."
   Así…regresando al pantalán terminamos algo más que nuestra ruta por la senda del Oso, dimos por finalizada una aventura para los mayores y una experiencia inolvidable para los más pequeños.


"Embalse de Valdemurrio."
   Lejos de suscitar polémica, en mi opinión esta vía verde no necesita de los osos en cautividad para atraer a la gente hasta aquí. Lo fácil que resulta de recorrer, sus túneles, puentes y desfiladeros y el marco incomparable que ofrecen las montañas y embalses de este parque natural son motivo más que suficiente para que familias, senderistas y cicloturistas acudan a disfrutar de esta ruta rodeada de una naturaleza abrumadora y que a día de hoy se ha consolidado como un importante atractivo turístico.

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