Pinar de Noja.

   Este fin de semana  dirigimos nuestros pasos hacia la costa, más concretamente a la de Noja.


   La mayoría de los pueblos costeros de Cantabria viven principalmente del turismo, lo que deriva en una transformación radical de la época estival al invierno. Pasan de una multitud bulliciosa de coches y turistas en verano a un pueblo prácticamente fantasma  en las estaciones otoño e invierno… personalmente me gusta más de esta manera, pero yo no vivo del turismo.

   Así pues intentamos disfrutar de la zona cuanto podemos fuera de temporada, visitamos sus playas y acantilados que se prestan a ser recorridos en familia, a pie o en bicicleta… algo para nosotros tan ordinario y natural que simplemente no le damos importancia, pero este sendero costero, señalizado como itinerario "azul", que atraviesa bosques y dunas es una espectacular “ventana” del mar cantábrico.


"Playa de Trengandin."
   Dejamos el coche en el pequeño aparcamiento sobre la playa de Trengandín y comenzamos por el paseo que parte del mismo por un camino empedrado. En época estival Noja se convierte en una villa-negocio y es prácticamente imposible aparcar sin pagar relativamente “cerca” del centro incluyendo este aparcamiento.

   A escasos metros caminando entre las urbanizaciones cerradas a “cal y canto” y enormes ejemplares de ciprés, dejamos a la derecha las escaleras de acceso a la playa junto a la fuente de Hontanilla y continuamos por la senda de grava hacia Punta Cañaverosa, lugar desde donde disfrutar de buenas panorámicas de la playa de Trengandín bajo las faldas de Sierra Mijedo.


"Montañas de Sierra Mijedo."
   Seguimos bordeando la costa por el amplio camino hasta toparnos con el asfalto en la calle de "la Costa", donde tomamos el desvío a la derecha por un estrecho sendero. Junto a las pequeñas calas vamos dejando atrás las ultimas casas, pequeñas viviendas unifamiliares al borde del mar y pasamos bajo un arco formado por las escasas encinas que crecen al borde del camino.


"Llegando a Punta Pombera."
   A unos metros de la orilla se alza un pequeño peñón donde se amontonan las aves marinas y contra el que rompen las olas llamado Punta Pombera.
   El recorrido nos lleva junto a pequeñas calas repletas de cantos rodados y arena fina que delimitan la senda con la alambrada que cierra a la derecha un enorme solar.
   Escondida entre los árboles se encuentra la casona Arnaiz, antiguamente la casa-palacio de Venero,  construida por el capitán mayor de la real armada D. Francisco de Venero y Cabanzo en el siglo XVII y posteriormente adquirida por el escritor Eloy Arnaiz.


"Calas junto al camino."
   El paseo nos acerca al borde de los acantilados pasando junto a las ruinas de una antigua casa de baños y viveros dedicados mayormente en esta región al cultivo de la langosta europea, un tipo de edificación bastante común y cuyos restos pueden hallarse en varios puntos de la costa cántabra.
   Por terreno arenoso nos internamos entre los árboles y nos acercamos a un grueso muro de piedra, los atravesamos por una de sus dos entradas y accedemos al pinar de Belnoja.

   Continuamos apartándonos de la línea de acantilados, dejando ese tramo para el regreso, y tomamos el sendero que atraviesa el “bosque” más próximo a los limites de la zona residencial. El camino está balizado y protegido por cuerdas para preservar el desarrollo de los ejemplares jóvenes de la arboleda, hace unos años compuesta por enormes  eucaliptos que preservaban el sistema dunar hoy desaparecidos.

   Esta zona se pretende repoblar con especies autóctonas  como la encina, madroño y laurel buscando entre otras cosas la tan necesaria estabilización del sustrato que se va recuperando lentamente.
  
 Al final, de lo que se trata es de intentar dejar un lugar mejor que el que nos hemos encontrado, y parece que poco a poco la mentalidad gira a favor del medio ambiente cuidando y restaurando estos parajes naturales tan maltratados durante las ultimas decadas.


"Llegando al pinar."
   Continuamos el paseo bordeando los límites de la urbanización que disfruta de estos bonitos paisajes acercándose peligrosamente a la costa, tal vez dentro de los límites legales, pero para mí no dentro de los morales…  y continuamos cruzando junto a la depuradora hacia el bosque de los pocos y enormes ejemplares de pino carrasco que se mantienen en este pinar.


"Pinar de Noja."
   El estrecho sendero serpentea y desciende entre raíces devolviendonos nuevamente a los acantilados de punta Garfanta o también llamada del rostro, nosotros nos internamos por las "trochas" que recorren la zona menos transitada del pinar bordeando los límites del mismo. Las raíces, troncos y algún tocón han sido decorados a modo de animales o caras que parecen vigilar el paseo de los visitantes. 


"Pinar de Noja."

"El sol sale si o si"
   Una vez bordeado el bosque por la zona más alta del pinar, descendemos de nuevo a primera línea de costa y comenzamos el recorrido de regreso dibujando la recortada linea de acantilados hacia la Punta de la mesa. 


"Punta de Garfanta."
   El camino se estrecha entre los brezales costeros y la vegetación de acantilado, y desde el mismo disfrutamos de las vistas de la playa de Ris, los islotes de San Pedro, Peñón del Águila y la costa de Isla al fondo.


"Acantilados."
   Frente a nosotros aparece el polvorín de la guerra civil y el bunker donde se situaba el cañón, conocida como la Casamata de los pinares, todo ello en buen estado de conservación, y como es lógico en un punto de vigilancia estratégico con buenas vistas de la costa.


"Casamata de los pinares."

"Disfrutando de las vistas."
   Retomamos la ruta pegados a los acantilados pasando bajo las dunas respetando el sendero principal y llegando al roquedo de Punta de la mesa donde aparece una pequeña ensenada con las mareas bajas.


"Llegando a Punta de la mesa."

"Sendero costero."
   Las vistas alcanzan el monte Buciero, las playas de Berria y Trengandín desde el estrecho y sinuoso paseo que pasando junto a las pequeñas calas nos devuelve al muro de entrada al pinar.

"Punta de la Mesa."
   Toca retroceder sobre nuestros pasos hasta el aparcamiento junto a la playa donde dejamos el coche apenas dos horas antes, llegando al mismo con 5 kilómetros recorridos.


"Recorriendo el pinar."
   Este corto y fácil paseo se presta para disfrutar de la naturaleza en familia  de una de las zonas más bonitas y accesibles de la costa Cantábrica recortada generalmente por acantilados de gran altura. Un itinerario que nos lleva junto a pequeñas y solitarias calas, ensenadas e islotes y siempre con el telón del mar cantábrico de fondo.

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Fotos

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Zalama desde Agüera por Tarreros Negros

   El año pasado la ausencia de nieve  nos impedía disfrutar de las rutas invernales desplazándonos hasta la montaña Palentina para encontrar montañas nevadas a cotas más altas. Este año es el mal tiempo que semana tras semana cierra las carreteras limitando las opciones  a zonas más cercanas, menos castigadas por el temporal y buscando los accesos a duras penas abiertos por las máquinas quitanieves.

   Al final nos amoldamos e intentamos sacar el máximo partido del invierno y la montaña dentro de nuestras posibilidades. La breve tregua de este fin de semana se reducía a unas horas a lo largo de la mañana del domingo, finalmente  decidimos subir al Zalama dos años después de una ruta con raquetas desde Agüera pasando por canto Blanco.

   En esta ocasión, para no repetir el recorrido, lo haríamos por la cara sur, barajando la posibilidad de pasar por la cima del La Mana (1203msnm) antes de recorrer el cordal hasta el Zalama (1343 msnm).


"Agüera."
   Tras recoger a Diego llegábamos a la pequeña localidad de Agüera, a pie de la N-629, recién pasadas las 9 de la mañana. Las temperaturas apenas se alzaban de los 0° y las nubes rodeaban un cielo que se mantenía despejado sobre el valle de Mena.

   Bien abrigados, cargamos con las mochilas y comenzamos a caminar por la estrecha carretera dirección San Pelayo pasando sobre el río Cerneja. A ambos lados de la calle principal se acumulaba más de medio metro de nieve que se amontonaba en los pequeños callejones y los tejados de las casas. 


"Río Cerneja."

"Agüera."
   Apenas habíamos recorrido  400mt sobre asfalto y nos desviamos a la izquierda para remontar altura junto a las parcelarias de los Chorquillos. En las últimas casas del pueblo nos calzamos las raquetas y continuamos dejando atrás Agüera. Tras 1 kilómetro cruzamos el puente sobre el canal de trasvase del río Cerneja al embalse de Ordunte y a continuación un paso canadiense nos introducía en el hayedo de Carrasquíos.


"Canal de trasvase Cerneja-Ordunte."

"Carrasquíos."
   Por el amplio camino cubierto por la nieve remontamos hacia la desnuda loma de los Terrenos con la vista al frente del Zalama oculto en la niebla. A medida que nos acercábamos a Naviciada, cruce de caminos forestales que recorren los montes de Ordunte,  disfrutamos de  las vistas del valle de Mena cubierto de blanco y el pueblo de San Pelayo aislado por la nieve.


"Loma de los Terrenos."

"Valle de Mena."

"San Pelayo."
    En el cruce de Naviciada (966 msnm) tomamos el desvío a la derecha dirección al Hornacho. Durante 1,5km el sendero nos llevaba perdiendo altura ligeramente hasta toparnos con el arroyo de Canto Blanco.


"Dirección a El Hornacho."

"Dirección a El Hornacho."
   La opción de descender hasta el río Ordunte para cruzar por el puente nos llevaría demasiado tiempo, así que buscamos un paso estrecho que nos permitiese saltar tras quitarnos las raquetas. Una vez  ganada la otra orilla retomamos el camino para atravesar el pinar del Hornacho.
   Las rodadas de tractor facilitaban el recorrido por el bosque  cruzándonos con dos montañeros de Agüera que se daban la vuelta. Tras una corta charla nos informaron de la posible presencia de lobos por la zona.  La fauna va ganando terreno en estas montañas solitarias y carentes de la presión humana, en las montañas de Ordunte concretamente ha crecido el número de ejemplares de jabalí, corzo y el lobo ibérico, especie al borde de su extinción en España. Curiosamente en estas laderas se dio caza a uno de los últimos osos pardo del señorío de Vizcaya allá por 1816, hoy por hoy es impensable avistar un oso por esta región.


"Pinar."

"Pinar."
   Llevábamos 6 km de ruta cuando llegamos al cruce de caminos desviandonos hacia el salto de Aguasal, un nudo de sendas que jalonan la montaña y en el que es fácil equivocarse. Tomamos dirección norte y comenzamos a remontar altura por la ladera de la montaña.
   La cantidad de nieve hizo de este un tramo largo y exigente.  Los arroyos descendían con fuerza cortando el paso y arrastrando la nieve y algunos árboles  a su paso obligándonos a saltar y bordear en varias ocasiones.  Pasamos junto a la fuente del grupo Zalama y continuamos por la senda abandonando el bosque.


"Cruzando el arroyo."

"Fuente del grupo Zalama."

"Cascadas."
   La inclinada y despejada ladera nos mostraba  en las alturas la cumbre del Zalama, la más alta de los montes de Ordunte y la segunda más alta de Vizcaya  solo superada por el Gorbea.
   El camino dibujaba amplias horquillas por las que ganamos altura. Uno de los quiebros nos llevaba junto al refugio de los Carranzanos, cabaña situada a escasos metros del camino equipada para proteger al montañero.
   El camino se disipó en la ladera y el tiempo cambió drásticamente. El sol que nos acompañaba momentos antes dejaba paso al fuerte y frío viento y las nubes traían la posibilidad de lluvia. Desestimamos la idea de llegar al La Mana y comenzamos el camino directo hacia el Zalama.
   La montaña de Ordunte, como de costumbre, nos recibía con frío, viento, lluvia y nieve. La vertical ladera parecía interminable caminando sobre la dura nieve hasta alcanzar Tarreros Negros.
   Apenas podía verse bajo la nieve la barrera que protege el recinto de la turbera, debido a su escasez una zona fuertemente protegida por el gobierno vasco desde el año 2012.  Sin apenas detenernos continuamos por el cordal cimero hasta la cumbre del Zalama bajo una intensa lluvia acompañada de aguanieve y viento.


"Zalama."

"Zalama."
   Tras las fotos en la cumbre comenzamos el descenso hacia la fuente de Juanfría junto a la alambrada de espinos que nos guiaría por Canto Blanco. Por fin alcanzábamos el abrigo del cortafuegos de La Calzada donde paramos a descansar y comer algo.


"Descendiendo a Juanfría."

"Llegando a la Calzada."

   Desde este punto veíamos agüera en el fondo del valle, y la situación mejoraba ligeramente.
   Tras el descenso atravesando el bosque llegábamos de nuevo al cruce de Naviciada.
   Tocaba remontar hasta el collado de los Terrenos e iniciar por fin el último y largo descenso hasta Agüera por Carrasquíos.


"Collado de los Terrenos."

"Bajando por Carrasquíos."
   Hoy si, con ganas de quitarme las raquetas tras 5 horas y media de ruta a buen ritmo y pocas paradas llegábamos de nuevo junto al coche.

   La gran cantidad de nieve caída, sumada al intenso frío en la cumbre del Zalama hizo de esta una ruta exigente y dura, pero los paisajes sobre todo a primera hora de la mañana del valle de mena y visitar los bosques de las montañas de Ordunte hacen que el esfuerzo bien haya merecido la pena.



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La Gándara - Alto de la Posadía.

   El invierno se agudizaba  y el temporal lejos de amainar complicaba la situación en las carreteras cortando los accesos a prácticamente todas las zonas de montaña.

   La gran cantidad de nieve acumulada los últimos días impedía el acceso a la meseta dirección Palencia así que decidimos intentarlo por Burgos. A medida que nos acercábamos al puerto de los Tornos las señales que informaban de su estado lo indicaban como abierto pero con uso de cadenas, así pues, nos desviamos hacia la Gándara de Soba para evitar riesgos  ya que se preveían nevadas e inestabilidad a lo largo de la mañana.

   Entrabamos en el pueblo de la Gándara y la nieve se apilaba a ambos lados de la carretera tras el paso de la quitanieves. Amanecía un día gris, con nubes bajas que se agolpaban contra los molinos de viento del parque eólico de Soba.

   Aparcamos pie de carretera junto al Parque de la Gándara y nos preparamos para comenzar la ruta. Caminamos carretera arriba atravesando la Gándara hasta el área recreativa que comparte nombre con el pueblo y en las últimas casas nos desviamos a la izquierda hacia el nacimiento del Gándara.

   Por la estrecha carretera, entre las pequeñas estabulaciones descendimos hasta toparnos con el río Chico. Saltando de piedra en piedra lo cruzamos y continuamos por la estrecha senda hacia el nacimiento y área recreativa del Gándara. El torrente de  agua manaba con fuerza de entre las rocas y descendía junto a los arboles comenzando así su viaje hacia Ramales.


"Nacimiento del Gándara."
   La nieve  cubría parte del camino y decoraba el paisaje karstico del Becerral, en cuyas paredes anidan los enormes buitres que desde las alturas otean este bonito rincón de soba.


"Bajo la peña del Becerral."
   Dejamos atrás la surgencia del Gándara y el antiguo molino y continuamos por la pista junto a la cerca de madera.
   Llegando de nuevo a las primeras casas del  pueblo  nos desviamos a la izquierda y comenzamos a remontar altura hacia los collados del Asón.


"La Gándara de Soba."

"Camino de los Collados."
   El camino roto y cubierto de nieve nos elevaba ladera arriba serpenteando hasta alcanzar la carretera proveniente de Arredondo.
   A medida que ganábamos altura pudimos disfrutar de las vistas de la Gándara  envuelta en nubes y cubierta de blanco con los montes de Ordunte también nevados al fondo. El cielo se oscureció rápidamente y comenzaron a caer los primeros copos de nieve cuando cruzábamos la carretera hacia el aparcamiento de los collados del Asón.


"Comienza a nevar."
   Junto al cartel informativo de rutas del parque del Asón tomamos la pista y continuamos remontando altura.  Tras alcanzar el collado nos calzamos las raquetas y con las impresionantes vistas del valle, oscuro y profundo contrastando con el paisaje blanco de las alturas continuamos de camino a Brenavinto.


"Camino a Brenavinto."

"Valle del Asón."
   Pasábamos junto a Fuente Bezón, de la cual manaba agua con fuerza, cuando el sol ganaba terreno y pudimos disfrutar de un agradable paseo junto a las cabañas de Horneo.


"Junto a Fuente Bezon."

"Al fondo los Castros de Horneo."
   En contadas ocasiones hemos podido disfrutar de una nevada tan copiosa a cotas tan bajas. Las cabañas y muros de piedra quedaban sepultados bajo la nieve, y los castros de horneo aparecían al frente iluminados por el sol.


"Cabañas de Horneo."

"Subiendo a la Posadía."
   No tardamos en alcanzar la señal indicadora de las diferentes rutas que recorren los collados del Asón semienterrada en la nieve. Continuamos camino arriba buscando el alto de la Posadía.


"Señal."
   Desde el alto, boca de entrada del poljé de Brenavinto pudimos disfrutar de las impresionantes vistas del valle anegado por el agua y congelado. Los picos más altos de los collados permanecían ocultos en las oscuras nubes que se aproximaban movidas por el viento.
"Alcanzando el alto."

"Alto de la Posadía."

"Alto de la Posadía."
   La tregua que nos había dado el temporal se desvanecía por momentos, así que tomamos de nuevo la pista, esta vez en sentido contrario para deshacer lo andado y descender de nuevo a la Gándara.


"Collados del Asón."
Habiendo retomado la pista del nacimiento del Gándara, continuamos hacia el cruce de Astrana para remontar los últimos metros de ruta por carretera hasta el lugar donde dejamos el coche, dando así por terminado este “paseo” por los collados del Asón en unas condiciones inusuales que nos dejan unos paisajes singulares y únicos.


"Los Collados del Asón."
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