Peña Candina - Hoya Negro

   Repetir un recorrido, al menos en parte, no implica repetir una ruta… Muchas variantes hacen que cada ruta sea diferente.
   Es cierto que hay zonas que se prestan más que otras a ser recorridas una y otra vez, a aventurarse en ellas buscando nuevos pasos, otras rutas y descubrir nuevos paisajes.
   Este es el caso de la sierra de Candina.

   Este macizo Kárstico nace a nivel del mar y se eleva hasta unos modestos  489 msnm. Suficientes para entretener al senderista con impresionantes panorámicas de la costa de Cantabria y parte del país Vasco en días claros hacia el norte, y las cumbres más altas que se alzan en el interior de la comunidad cántabra hacia el sur.

    Con un firme roto, rocoso y en zonas complicado habremos de realizar alguna que otra fácil trepada  para ganarnos sus cumbres, Peña Candina, Solpico, de 486 msnm o Tueros, pero sobre todo caminar con tiento para no caer en una sima, o en una de sus numerosas grietas  en este peculiar terreno y vernos involucrados en un rescate de montaña con la sierra de Candina como protagonista, por desgracia hecho repetido  en esta zona en los últimos años y alguna vez con trágicas consecuencias.

   Las cumbres de esta sierra son hogar de una numerosa colonia de buitres leonados fácilmente visibles a lo largo de la ruta y en casos cerca de la senda, un caso único en Europa donde esta especie se asienta tan próxima a la costa.

   Esta vez éramos  Diego y yo, los que nos uníamos a una ruta organizada por la asociación de vecinos “Pedro de Maeda” de la localidad de San Mames de Meruelo.  A las 8:30 nos sumábamos al numeroso grupo y comenzábamos a caminar desde el aparcamiento junto a la N-634 en el alto de Candina.

   El panel informativo de la ruta indica la entrada al sendero semioculto por la maleza, zarzas y helechos, pero una vez localizado, el camino muy pisado resulta intuitivo y fácil de seguir.


"Subiendo a Peña Candina."
   A ritmo tranquilo fuimos cobrando altura atravesando el frondoso encinar que cubre la ladera de sierra Candina y que comparte terreno con hayas, madroños y laureles, acompañados por una temperatura agradable, cielos despejados y un sol radiante desde primeras horas de la mañana.

   Si bien la ruta no es muy larga, los montes de Candina no se andan con preámbulos y rápidamente meten en “faena” al excursionista, el primer tramo de sinuoso sendero nos llevó en continua subida durante medio kilómetro alternando tramos fáciles con pasos escalonados rocosos más incomodos.

   El primer alto nos dejaba ante el estrecho descenso hacia la Hoya Tueros. Desde el fondo de la misma tocaba afrontar la subida que zigzagueando  nos hacía cobrar de nuevo altura.


"Hoya Tueros."
   Poco a poco abandonamos la espesura y aparecía el paisaje fuertemente erosionado que mostraba la naturaleza caliza del macizo. En algunos puntos, la sierra de Candina, ofrece un paisaje más propio de la alta montaña de interior que de los montes bajos de la costa.

   Con un brusco giro a la derecha bordeando el macizo rocoso, finalizábamos la segunda de las subidas con las vistas de la Hoya Falluengo a la izquierda. A medida que el sendero se estrechaba,  perdía verticalidad.

   A media ladera bordeando la depresión, la estrecha senda nos encaminaba hacia una gran encina solitaria en el rocoso paisaje indicando el paso hacia la Llana Tueros, accediendo tras una corta y fácil trepada.

   Se ampliaban las vistas apareciendo frente a nosotros el pico Tueros, y a la izquierda, los restos de las ruinas de la antigua explotación minera que hasta antes de la guerra civil extraía mineral de hierro que era bajado hasta el cargadero de Sonabia mediante un sistema de baldes.


"Pico Tueros y Vistas desde Hoya Tueros."
   Bordeando la hoya remontamos brevemente altura parando a disfrutar de las vistas del mar cantábrico que aparecían a nuestras espaldas. La oscura línea gris del asfalto de la autopista del cantábrico dibujaba el perfil de la costa desde Oriñón hasta Castro Urdiales.

   Continuamos hasta alcanzar el “alto”, donde nos topamos con la señal hacia el “Pico Solpico”. En este punto, Diego y yo nos separamos del resto para dirigirnos hacia el mismo, mientras los demás continuaban hacia los ojos de Llanegro u “ojos del diablo”.
Los círculos naranjas dibujados en la roca nos orientaban de la línea a seguir, avanzando por el complicado terreno de rocas a horcajadas, trepando y destrepando avanzando  hacia el pico.

   Salvando profundos hoyos ocultos por la maleza y algunos estrechos y fáciles pasos con cierto compromiso por la cara sur del pico accedimos al final de la ascensión. La senda dibujada en la inclinada ladera herbosa nos guiaba al estrecho paso rocoso que nos dejaba en la cima de Peña Candina privilegiado mirador de la costa Cántabra y de las cumbres que la rodean.


"Diego en la cumbre."
   El buzón en la cumbre indica Solpico como nombre del pico, pero todos los planos revisados sitúan este pico en la siguiente cumbre gemela continuando el cordal dirección Norte avanzando hacia los acantilados, nombrando a esta Peña Candina.


"Cazador cazado."
   En las vistas hacia el norte tomaban protagonismo las dos ventanas a modo de ojos en la horadada montaña, que hacen de mirador a la “ballena de Oriñon” o Cabo Cebollero y donde el resto de componentes de la ruta disfrutaban ya de las vistas y del almuerzo, seguidas de la línea azul marcada en el horizonte del mas cantábrico.


"Pico Candina desde Hoya Negro."
   La entrada al puerto de Bilbao se podía distinguir al este  y en dirección contraria la línea de acantilados hasta Laredo y el monte Buciero en segundo plano.  Hacia el sur las vistas abarcaban un tumulto inagotable de cumbres que se disipaban en la fina neblina.
Tras las fotos de rigor y contemplar las vistas descendimos del macizo y avanzamos bajo los paredones hacia el Solpico buscando el mejor paso para descender directamente a “Hoya Negro”.


"Hoya Negro."
   A nuestras espaldas quedaba ya peña Candina descendiendo la inclinada ladera esquivando las profundas simas que se esparcen por el terreno y remontando de nuevo altura hacia el mirador sobre los “Ojos del Diablo”, uniéndonos  al grupo para iniciar el regreso al aparcamiento.


"Ojos del Diablo."
   Para el camino de vuelta tomamos la senda que recorre el camino minero por Llana de Tuero y descendiendo por Hoya de Tueros deshicimos lo andado al comienzo de la ruta.
Unos escasos 6,2km recorridos en 3 horas.


   Tras rutas en bicicleta de montaña, senderismo o carreras trail por la línea costera de esta comunidad, llego a la conclusión que caminar por el monte Candina es caminar por una de las zonas más impresionantes de la costa Cantábrica. El erosionado terreno kárstico de esta sierra ofrece varios itinerarios de senderos densos atravesando zonas comprometidas, expuestas a los acantilados en su cara norte y exigentes física y técnicamente pero con un gran contenido paisajístico y natural en todo su entorno.

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Fotos.

Track y datos de la ruta:


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Turieno-La Ladera-Collado la Miña-Turieno

   Por fin nos tomamos unos días libres, un descanso del trabajo, de la multitud, del bullicio y el frenético ritmo de las zonas de turismo aprovechando para “desconectar” también de las comodidades cotidianas.

   Acampar a las puertas de los picos de Europa prescindiendo de la televisión, Internet y rodeados de un entorno natural espectacular es un privilegio que intentamos aprovechar en familia siempre que podemos. Resulta gratificante no tener más preocupación que ocuparse de las necesidades básicas y ocupar el tiempo libre disfrutando de la naturaleza.

   Como tiempo es lo que sobra también aprovecho de vez en cuando para salir a recorrer las impresionantes montañas que rodean el valle Lebaniego.

   A 2,5 kilómetros de la conocida y concurrida localidad de Potes dirección Fuente Dé se encuentra Turieno. Un pequeño pueblo perteneciente al municipio de Camaleño  que nos ofrece todo lo que buscamos en nuestras vacaciones, tranquilidad, la abrumadora naturaleza que lo rodea con espesos bosques a orillas del río Deva y un microclima propiamente mediterráneo.

   Salimos del camping y comenzamos trotando suavemente carretera abajo. Lo bueno de salir a correr o andar es que siempre vas a encontrar a alguien dispuesto a acompañarte.    Las desgastadas zapatillas de Jaime y su camiseta raída y descolorida por el sol me indican que llevan ya muchas horas “de vuelo”. Se le ve curtido y acostumbrado a correr por la zona y pese a ello mantiene mi ritmo y me hace de guía.

   Tras apenas 800 mt de asfalto tomamos el desvío a la izquierda, cruce que nos deja en el barrio Turieno, el núcleo de casas donde se mezclan las más antiguas o restauradas con varias y pequeñas urbanizaciones de adosados de reciente construcción. De nuevo a la izquierda comenzamos ascender entre los muros de las parcelas.

   La estrecha pista de hormigón nos aleja del pueblo y toma fuerte inclinación repentinamente ganando altura durante 600 mt sin descanso. Tras un día de calor sofocante, la tarde nos ofrece temperaturas algo más frescas, pero aun así el aire parece insuficiente afrontando los duros repechos.

   Nos cruzamos con la carretera (CA-886) de acceso a Argüebanes, que nos ofrece un respiro mientras la atravesamos buscando la estrecha pista que, partiendo de un paso cercado a pie de carretera cobra altura hacia “La Ladera”.


"El valle desde La Ladera."
   El terreno áspero y desigual del Valle se acentúa mientras intentamos mantener el paso  trotando los fuertes y pedregosos repechos que se suceden continuamente. A la derecha cobra profundidad el Valle de la Miña mostrando un espectacular paisaje con las cimas del rocoso macizo de Andara envueltas por las nubes que se descuelgan hacia el valle de Colio.


"Macizo de Andara."
   La conversación mantenida a duras penas hasta el momento queda cortada por el esfuerzo y el pedregoso camino se transforma en una estrecha senda herbosa. Al frente aparece por fin el Collado de la Miña tras 4km de incesante subida.
Nos desviamos ligeramente a la derecha y la senda comienza a zigzaguear  para afrontar el último e inclinado tramo que campo a través cruza el "Cotero la Pagolina" y accede a la ancha pista que recorre el collado.


"Collado La Miña."
   Por fin el terreno pierde inclinación y recuperamos aire, tomamos a la derecha y a buen ritmo cresteamos medio kilómetro.  La pista sigue una línea impecable hacia el Pico Arabedes donde se encuentran las antenas de televisión, nosotros nos desviamos a la derecha por un estrecho camino que nos guía con dirección sur hacia la cruz de Corbienza.


"Descenso a Turieno."
   En el kilómetro 5 alcanzamos el punto más alto de la ruta con espectaculares vistas de Potes y una perspectiva perfectamente definida del valle y las faldas de las montañas que mueren en el mismo.  Frente a nosotros se alza el Alto de San Martín y la enorme cruz de la Viorna custodiando Potes desde las alturas.


"Valle de Liebana."
   En línea recta el pedregoso camino pierde altura estrepitosamente hacia Turieno. El suelo se vuelve resbaladizo con un firme roto de piedra suelta, afrontando los inclinados tramos entre resbalones y tropezones con un torpe trotar a lo largo de una comprometida zona de poco más de 1 km.
La pronunciada ladera nos deja unas impresionantes vistas del valle por el que desciende el río Deva y de la sierra de La Viorna al frente en cuyas faldas descansa el monasterio de Santo Toribio.



   El itinerario de bajada parece cortarse en la loma de la cruz de Corbienza, girando bruscamente a la izquierda para continuar perdiendo altura de forma más moderada siguiendo la riega de Corbienza  trazando camino hacia las entrañas del valle.


"Riega de Corbienza."

"Pista."
   El firme gana superficie herbosa, más cómoda para correr los últimos metros de bajada hasta cruzarnos de nuevo con la carretera de Argüebanes tras 7 km de ruta.
Ya por asfalto, por las estrechas calles de Turieno descendemos hasta la carretera Potes-Fuente Dé, donde tomamos a la derecha y recorremos el escaso kilómetro que nos separa del final de la ruta.


"Tramo final de bajada."
   Desde el fondo del valle, cualquier ruta que ascienda las montañas se mostrará implacable ganando en apenas tres kilómetros un mínimo de 500 mt de altitud. El exigente firme de estas montañas de pizarra y arenisca es trazado por estrechas pistas que atraviesan la densa y variada vegetación que cubre las verticales laderas con bosques de encinas y cagigas, hayedos y castaños centenarios,  y donde fácilmente nos toparemos con restos de animales, muestra de la activa presencia de la fauna salvaje que las recorre con algunas especies en vías de extinción como el urogallo, el oso, águila real y ejemplares de lobo.

   Pero este terreno abrupto y exigente nos compensará el esfuerzo con impresionantes vistas de las escarpadas cumbres de los picos de Europa y los valles colindantes.


"Vistas."
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Fotos.

Track y datos de la ruta:


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Nestar - Aguilar de campoo- Las Tuerces Btt.Qdd bicicantabria.

   El mes de julio se nos presentaba con la nueva convocatoria del foro Bicicantabria, esta vez de la mano de Luis y Miguel  (Sherpa).

   Si algo caracteriza sus rutas, es el cuidado trazado de las mismas. Recorridos que  atraviesan impresionantes lugares, rebuscados rincones e increíbles paisajes como telón de fondo. Todo ello fruto de horas y kilómetros recorriendo e investigando nuevas posibilidades.

   Como ya lo hicieran el año pasado  nos citaban en Nestar, pedanía del municipio de Aguilar de Campoo, provincia de Palencia. Este pequeño pueblo esconde las ruinas de un puente romano que, todavía en buen estado, cruza sobre el río Rubagón.

   Ya en la hora justa, Diego y un servidor llegábamos a Nestar a las 9:15 de la mañana  aparcando en la calle de San Martín, junto a las casas rurales Villa Esperanza. Tras descargar las bicicletas y equiparnos nos unimos al grupo, este año menos numeroso, que esperaba para comenzar la ruta.

"Abandonando Nestar."
   Con dirección suroeste dejamos atrás  Nestar por una estrecha pista que pronto abandonamos para cobrar altura por la loma de “el Cuchillejo” con una primera subida de poco más de 1km para ir entrando en calor.
   El día amanecía mayormente nublado. Las nubes se dispersaban empujadas por el viento que mantenía las temperaturas a raya.
   Ascendimos por la suave loma impregnada por el intenso olor a tomillo que se desprendía a nuestro paso del pedregoso suelo tapizado del páramo mientras ganábamos el alto.

   Ocupado por un numeroso rebaño de ovejas, lo rodeamos para continuar con el mismo rumbo y descendimos la empinada ladera hacia la maraña de estrechas pistas que recorren el paisaje Palentino.

"Rebaño."
"Descendiendo a la pista."
   Brevemente tomamos el polvoriento camino que topamos de frente, desviándonos a la izquierda por la loma para subir a la Mata del Pozo. 

"Mata del Pozo."
   Los amarillentos herbazales adornados por dispersos abedules y matorrales nos encaminaban por Valdeseriego atravesando jóvenes trigales hacia la cresta  dominada por el pinar y las torretas de alta tensión de Santa Eufemia, apareciendo la localidad de Aguilar de Campoo a nuestros pies.

"Valdeseriego."
"Santa Eufemia."
   El impresionante mirador nos dejaba al borde de una técnica y pronunciada bajada directa por la ladera hacia el barrio de los Mártires, acceso a Aguilar de Campoo.
Con las vistas, presididas por el castillo de Aguilar y que abarcaban hasta la meseta de Recuevas y sus quebradas y verticales paredes como telón de fondo tocaba apretar los dientes y afrontar el pronunciado descenso.

"Vistas de Aguilar de Campoo."

"Bajando a Aguilar."

"Bajando a Aguilar."
   Tras este tramo de 6km con el que evitamos carretera y pistas rurales, continuamos por las estrechas calles y accedimos a la Avenida "Ronda",  que comienza en la carretera Principal atraviesa Aguilar y se desvía a la vera del río Pisuerga.  Cruzándolo  por la estrecha pasarela de madera atravesamos el bonito parque de la isla, realmente una isla fluvial formada por el propio río.

"Puente Mayor"
   Dejamos  a la derecha el Puente Mayor, uno de los ocho puentes que se reparten por el tramo del Pisuerga  a su paso por Aguilar, y nos desviamos por el paseo del “Loco” que junto al río, nos alejaba de Aguilar de Campoo dejando de lado el Monasterio de Santa Clara y los bonitos rincones que forma el río a su paso por la Villa.

"Paseo del Loco."

"Cervera de Pisuerga."
   El camino empedrado se disipaba en una pista de grijo. Por un estrecho túnel cruzamos bajo la carretera (N-611) y seguimos el curso del río retomando de nuevo el asfalto hasta toparnos con la autopista  (A-67).

"A la vera del Pisuerga."
   En el kilómetro 9,5 de ruta abandonamos la estrecha carretera y nos desviamos bajo el puente de la autopista accediendo de nuevo a una polvorienta pista de grijo por la que continuamos hasta Villaescusa de las Torres atravesando extensos terrenos de cultivo y densos bosques.

"Rodando hacia Villaescusa."
    Cruzando el paso a nivel nos internamos en las estrechas calles que recorren Villaescusa entre las viviendas de construcción baja y de estilo rustico desviándonos a la derecha. Retomando la ruta paralela al río fuimos cobrando altura hacia La Lastra por la pista que abandonamos para desviarnos hacia el borde del cañón de la Horadada.


"Rodando al borde del cañón de la Horadada."
   El sinuoso sendero dibujaba el borde de la recortada pared que cobraba altura a medida que se ampliaban las vistas y aparecía frente a nosotros el impresionante paisaje del río Pisuerga a su paso  por la central Hidroeléctrica de la Horadada, vistas dominadas por los impresionantes farallones dominando el cañón.


"Sendero."

"Farallones de la Horadada."

"Central de la Horadada."
   Las paredes del cañón dejaban a la vista las formaciones rocosas y los panorámicos miradores que se asomaban sobre el río, mientras que el estrecho sendero se descolgaba por la pared del barranco internándose en la roca literalmente atravesando una pequeña cueva y perdiendo altura en un expuesto corte tallado en la pared ya en su tramo final.


"Sendero."
   Tras reagruparnos y disfrutar de las vistas retomamos la ruta que nos llevaba, deshaciendo lo andado, a recuperar altura y atravesar “Las Corvas”.
   La estrecha senda terminaba por difuminarse en la roca, continuamos por un corto y rebuscado tramo boscoso accediendo finalmente al camino Gama-Villaescusa cruzando hacia el mismo por las roderas de un campo de trigo. 

"Buscando la pista."
   En la pista, continuamos dirección Gama. El calor se intensificaba en el escarpado tramo mientras afrontábamos los continuos repechos y cortas bajadas cobrando altura de forma moderada durante 6,5 km. En este punto, en un cruce de caminos a la altura de “los Hoyos”, viramos a la izquierda para afrontar un corto pero intenso repecho que nos elevaba a la meseta, desviándonos de nuevo a la derecha en la siguiente intersección tomando dirección hacia el castillo de Gama.

"Camino Gama-Villaescusa."
   Sendas roderas nos guiaban atravesando la Meseta de Recuevas hacia la pequeña fortaleza sita en las estribaciones de las Tuerces.

"Meseta de Recuevas."
   Las ruinas de este pequeño castillo, del que aún se conservan los muros y parte de la torre principal, se encaraman en la roca con amplia perspectiva del valle Gama, fruto de varios enfrentamientos por su posesión en la época medieval.

"Llegando al castillo de Gama."

"Castillo de Gama."
   El estrecho y expuesto acceso bordeando el muro nos dejaba bajo el arco de piedra por el cual, bicicleta en mano, accedimos a la pequeña estancia adaptada a su emplazamiento. Aprovechamos para reponer fuerzas y disfrutar de las vistas del entorno que ofrecía tan peculiar lugar.

"Entrando en el castillo."
"Arco principal."

"Recuperando fuerzas."

"Mirador."
   Reanudamos la ruta afrontando el técnico descenso hacia Gama, pequeña localidad que se asienta bajo el castillo. Un primer tramo técnico de escalones rocosos daba paso a un estrecho sendero abierto en la herbosa ladera que nos permitió salvar el escaso kilómetro de bajada que nos separaba del pueblo, accediendo al mismo por la calle San Andrés.

"Gama."

"Bajando a Gama."

"Bajando a Gama."
   Tras avituallarnos de agua abandonamos Gama por la carretera asfaltada (PP-6201) con dirección Villallano, por la cual fuimos perdiendo altura durante 2 km.
   En pleno descenso, al margen izquierdo de la carretera, un escondido desvío seguido de un duro repecho nos encaminaba atravesando el pinar de Comuñas ascendiendo por un estrecho sendero oculto por la maleza y ramas caídas de los arboles. Una vez alcanzado el alto, tras un tramo corto pero exigente, tocaba descender la loma para acceder a los caminos vecinales tomando dirección a Villaescusa.

"Buscando el camino."
   Durante kilómetro y medio recorrimos la pista que nos llevaba hacia las Tuerces. En el cruce de caminos de Valdespinoso nos desviamos  a la izquierda para afrontar la exigente subida por pista forestal  atravesando el extenso pinar  de repoblación accediendo de nuevo al altillano.  
   Tras un rápido descenso giramos a la derecha para continuar por la ancha pista bordeando el bosque hasta Campo del Pozo, cumpliendo el kilómetro 33,5 de ruta y entrando al monumento Natural de las Tuerces.

"Camino a Campo del Pozo."

"Campo del Pozo."

   Envueltos ya por el impresionante paisaje kárstico atravesamos Campo del Pozo con dirección a Peña Mesa, una gigantesca seta pétrea  dominada por una cruz, icono de este auténtico laberinto natural.

"Peña Mesa."
   Tras la obligada foto de grupo ante el imponente monumento, continuamos la ruta entre los grandes bloques rocosos de caprichosas formas hacia el Cornisoto, esquivando pequeñas hayas, avellanos y los predominantes arbustos espinosos que se esparcen por la zona.

"Recorriendo Las Tuerces."

"Recorriendo Las Tuerces."

"El Cornisoto."
   El Cornisoto, con sus grandiosas formas, limitaba al norte con Hoyo Grande en una vertiginosa caída hacia la llanura.
   En la altiplanicie hicimos una larga parada oteando el horizonte, admirando el bello entorno que nos rodeaba y disfrutando de las vistas de Aguilar y la lejana sierra de Hijar presidida por el pico Valdecebollas.
   Tras un rato contemplativo reanudamos la marcha bordeando los límites de la meseta con dirección noroeste internándonos en umbríos y estrechos callejones naturales comunicados por estrechas y profundas grietas.

"Recorriendo las Tuerces."

"Las Tuerces."

"Vistas."

"Las Tuerces."

"Grieta."
   Un paisaje repleto de fantasmagóricas formas, puentes naturales y pequeñas cuevas fue el colofón a tan impresionante recorrido antes de iniciar el técnico, complicado y no exento de compromiso descenso a Villaescusa de las Torres a través del estrecho sendero que recorre la ladera perdiendo altura.

"Las Tuerces."
   Un último tramo de intrincados escalones nos dejaba de nuevo en Villaescusa con 36km de ruta recorridos.

"Llegando a Villaescusa."
   Como ya lo hiciéramos anteriormente, tocaba buscar la ribera del río Pisuerga para, esta vez, remontarlo hacia Aguilar. Una pista de uso vecinal nos llevó cruzando “Las Cardosas y La Estacada” al paso bajo la autopista donde enlazamos con un estrecho sendero paralelo al polígono industrial de Aguilar.

"Pista hacia Cervera."

"Río Pisuerga."
   Al final del mismo, el paseo del Soto nos llevaría pasando junto al campo de fútbol, a la vera del Pisuerga, al centro de Aguilar de Campoo.
   Por las estrechas y empedradas calles llenas de historia dejamos de lado la colegiata de San Miguel y continuamos abandonando el núcleo urbano por el arco de Reinosa, declarado Monumento Histórico y vestigio de la antigua muralla que rodeaba una ciudad que recibió y albergó a ilustres personajes de diversa índole como Alfonso X el Sabio, Carlos V y más recientemente a Miguel Unamuno.
   Ya en la carretera, continuamos por la avenida Santander tomando en el cruce a la izquierda y abandonando el asfalto 800 mt después tomando un sendero de uso rural dirección Grijera de nuevo al margen izquierdo de la carretera.

"Rodando hacia Grijera."
   Por las pistas parcelarias continuamos atravesando el páramo bajo un sol intenso y un calor aplacado por el viento que ganaba intensidad.
   A 3 km de abandonar Aguilar llegamos a Grijera, donde paramos a reponer agua y continuamos abandonando definitivamente la pista. Cobramos altura por la loma afrontando duros tramos de subida y con fuerte viento constante continuamos cresteando paralelos a la carretera Aguilar de Campoo-Brañosera (P-220).

"Grijera."

"Cumbreando."
"Descenso a la carretera."
   El duro tramo finalizó con un fuerte y técnico descenso directo a la carretera. Tras cruzarla, una última y moderada subida por “Fuente Salada” nos dejaba a 1 km de cómodo descenso de Nestar, donde finalizamos la ruta. Tras cambiarnos disfrutamos de la copiosa paella que año tras año se va instaurando como una cita anual donde compartir algo más que los kilómetros de la ruta.


"Bajando a Nestar."

"Final de ruta."
    Esta ruta, me ha descubierto una ciudad de Aguilar de Campoo que desconocía totalmente, la tenía como un lugar de paso hacia la montaña Palentina y fuentes Carrionas, pero el centro de Aguilar de Campoo, así como los paseos a la rivera del Pisuerga hacen de esta una localidad que bien merece la pena visitar y disfrutar durante unos días.
Existen lugares recomendables, pero hay otros imprescindibles para quien disfruta de la naturaleza, sin duda alguna el parque Natural de las Tuerces es de los segundos. Sus paisajes, rincones y naturaleza hacen de este lugar un auténtico lujo para nuestros sentidos.

Agradecer todo ello a Miguel (Sherpa) y Luis, que una vez más nos han sorprendido como guías de una ruta espectacular.

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