Picón del fraile - Collados del Ason

   Acaba ya el 2015, la “normalidad” diaria, el horario de trabajo y la monotonía, dan paso a la locura de compras, multitudes, villancicos y copiosas comidas para los que, por suerte,  podemos disfrutar de las fiestas navideñas.
Entre tanta locura también hay tiempo para alguna que otra escapada a la montaña, la última del 2015. ¿Qué mejor forma para terminar el año que subir a lo más alto?

   El picón del fraile o cumbre de “las Motas”, con sus 1.619mt, es la cumbre más alta en  los alrededores de los collados del Ason, tan solo superada por el Castro Valnera  en esta parte de la cordillera cantábrica.

   Es una hermosa cumbre de naturaleza calcárea y con zonas fuertemente erosionadas, como es habitual en los collados, por la acción abrasiva de los glaciares. Algunas de las zonas recorridas en esta ruta son similares e igualmente espectaculares a las que se recorren en la ruta circular de la Porra de la Colina.

   En todas las rutas que hemos realizado por la zona, hemos contemplado el radar militar o la “bola” situada en esta cumbre siempre algunos cientos de metros por encima de nosotros. Una cumbre desvirtuada y tullida a mi entender  por estas instalaciones militares que limitan el acceso a los “civiles”, ya que una cumbre que queda inaccesible por las leyes y normas del hombre, es una cumbre incompleta.

   Para hacerse una idea de las condiciones que se dan en el Picón del Fraile, durante los meses de febrero y marzo del 2005 la unidad destinada en este lugar batió el récord de aislamiento por carretera de forma continuada, a causa de los temporales de nieve, siendo de 28 días de duración, no siendo el caso, por lo menos  de momento, de este año.

"Llegando al alto de la Posadía"
   Como es habitual en nuestras rutas, partimos del aparcamiento situado a escasos 100mt pasado el mirador sito en la cumbre del puerto del Ason, a 693mt sobre el nivel del mar, y siendo este uno de los accesos más largos al picón del Fraile. A las 9 en punto Diego y un servidor iniciamos la ruta recorriendo la pista de grijo hacia el alto de la Posadía. Sin abandonarla descendemos hacia el valle, o más técnicamente denominado “polje” de Brenavinto.

"Los campanarios."
   A nuestra derecha se elevan majestuosa y verticalmente los campanarios. La senda seca y pedregosa por la que hoy caminamos, en época de lluvias o deshielo se convierte en el cauce del río, quedando intransitable, pero la sequía que este año azota Cantabria da lugar a que proliferen los incendios, por desgracia, en algunos casos descontrolados, que están causando estragos en zonas protegidas de esta comunidad.  Los collados del Ason no escapan de esta lacra, y si cuando subíamos el puerto en coche podíamos ver las llamas rodeando el nacimiento mismo del río, ahora nos tocaba caminar entre cenizas y comprobar horrorizados el triste paisaje que dejan las llamas a su paso. 

"Senda"
"Arrasado."
   Sinceramente, no entiendo de leyes o de intereses que puedan defender estos actos contra la naturaleza.
Continuamos, siguiendo las indicaciones de las balizas del PR-66, desviándonos hacia la ladera izquierda del valle de Brenarromán, cuya cabaña a punto ha estado de ser pasto de las llamas. 


   Vamos tomando poco a poco altura ascendiendo por monte Llusías hacia el alto de la cabaña del pozo. La dura y larga ascensión nos aleja de la zona quemada mostrándonos el bosque otoñal en todo su esplendor con un manto de hojarasca que lo cubre todo.




   A poco más de 1300mt. de altura llegamos a la cabaña del pozo, una zona despejada de árboles, entre el bosque de hayas y la zona rocosa de los campanarios, donde una cabaña a modo de refugio de ganado acompañada de un pequeño lago da nombre a esta pequeña cumbre que separa los valles de Brenarromán y Hondojón. 


   En este punto, tras un corto descanso, nos desviamos hacia la derecha siguiendo un estrecho sendero que se desdibuja  entre árgomas y escajos y que continúa tomando altura.


   A partir de aquí, la ruta ya no está balizada, ni tan siquiera es una ruta marcada como PR, simplemente, ya con la cumbre al fondo, se trata de subir y bajar por el mismo camino siguiendo un trazado de forma intuitiva.

"Picón del Fraile al fondo."
   Siguiendo la línea de cumbres, pasamos el alto de Cerro Largo y a continuación nos encontramos con la pendiente y escarpada ladera que nos lleva a la antecima de la Mota Primera. El fuerte viento dificulta la marcha y nos obliga a abrigarnos, a nuestra izquierda va quedando bajo nosotros el espeso bosque de Busturejo y los Cuvios de Peña Rubia, y sin pasar por su cumbre dejamos a la derecha Mota Primera con 1.455mt.



"Grietas."
   El terreno cambia a medida que nos acercamos a la Mota de la Fuente 1.575mt., la escasa vegetación da paso a la desnuda roca. Descendemos un lapiaz a mano izquierda por un estrecho pasillo, y afrontamos la plataforma de abrasión cubierta de profundas grietas que nos separa de la carretera que accede al Picón del Fraile que a cada paso se muestra más accesible.
Los hitos, nos muestran el camino a seguir, bordeando la caída a mano derecha hacia Bustalveinte, hasta acceder a una de las últimas curvas de la carretera. Continuamos subiendo a la derecha de la misma, el paisaje rocoso, inerte y caótico es impresionante, la carretera serpentea embutida en la loma de esta gran mole caliza.

"Carretera."
   Un último repecho, nos deja ante el muro de las fuertemente protegidas instalaciones por la alambrada y numerosas cámaras de vigilancia. A nuestra derecha una caída vertical de varios cientos de metros. Las instalaciones ocupan todo el ancho de la cumbre, no dando lugar al paso hacia el otro lado. Por carretera continuamos ascendiendo para acercarnos lo más posible a la cumbre real. 


   No tardan en salir a nuestro encuentro los militares para advertirnos amablemente de la prohibición de hacer fotos a las instalaciones. Tras una amistosa charla y disfrutar un rato del paisaje comenzamos el descenso por el mismo camino hasta la Cabaña el pozo.



"Regreso."
   Desde la cumbre del Picón del Fraile, a 1.619mt. las vistas impresionan. Las columnas de humo se divisan a lo largo de la cordillera cantábrica. Se puede ver el mar de nubes que cubre la zona Burgalesa, y en frente la costa del mar cantábrico. Peña Lusa, Porracolina, se rinden ante esta cumbre, y a pesar del otoño caso veraniego que disfrutamos, un bloque de nieve dura se amontona a los pies del muro. 


   El Veinte y el Pizarras continúan la cresta del Picón del Fraile, cumbres por las que caminaremos en otra ruta ya planeada, y a las que accederemos desde el valle de Bustalveinte.
Tras desandar lo recorrido, llegamos de nuevo a El Llano, refugiados del viento en las escaleras de la cabaña paramos a comer. A pesar del día soleado las temperaturas son bajas y el fuerte viento ayuda a que la sensación térmica sea de más frío. 




   Compartimos refugio y breve charla con otro par de excursionistas de ruta por la zona, y sin mucha demora continuamos la ruta retomando el Pr recorrido en la primera parte de la ruta. Por el estrecho sendero  descendemos de los campanarios hasta el valle de Hondojón, donde el viento no llega a soplar aunque zarandea fuertemente los arboles del bosque en la ladera de Sierra Helguera.

"Descenso."
   Descansamos disfrutando del silencio y la tranquilidad del valle sentados en el murete del pozo que se encuentra al fondo del mismo. 
La senda que recorre el fondo del valle o circo glaciar, nos lleva por el alto de Hondojon junto a las cabañas de Ojon, pasando entre los campanarios a nuestra izquierda y el alto de la Brenía  a nuestra derecha.


   Sin abandonar el sendero, comenzamos a descender hacia el aparcamiento pasando junto a la “fuente de la Regada”. Pronto dejamos atrás el collado y atravesamos el bosque de hayas. Al fondo podemos ver el aparcamiento desde donde iniciamos la ruta y bajo nosotros, a nuestra izquierda aparece ya el alto de la Posadía.



  Tras 18 kilómetros y casi 6 horas de ruta, contando las paradas, llegamos al coche dando por terminada la ruta.


Esta es una ruta con puntos de exigencia física altos, sobre todo con viento como la hicimos nosotros, que pegaba de cara durante toda la subida al picón del Fraile. Sin ser una ruta técnicamente difícil, no está exenta de peligros, la montaña nunca lo está, y sobre todo hay que tener en cuenta que se sube a más de 1600mt, por lo que los cambios bruscos de climatología son casi seguros. Pero el esfuerzo se ve ampliamente recompensado con unas vistas impresionantes y un bonito recorrido lleno de contrastes y paisajes diferentes.


Track y datos de la ruta.

Calera del Prado - Zalama Btt. Qdd Bicicantabria

  Ya mediamos el mes de Diciembre, al contrario que en la ruta, cuando miramos atrás para disfrutar la vista del camino recorrido, da miedo mirar atrás en el tiempo y ponerse a pensar en lo rápido que se ha pasado el año, apenas dos semanas para despedir el 2015.
Con el mes de diciembre no ha llegado la nieve,y prácticamente ni el frío, pero como todos los meses, si lo ha hecho otra quedada en bici de montaña del foro bici Cantabria.

  No me cansaré de decir que lo mejor de estas quedadas es el poder reencontrarse con gente con la que gusta estar, disfrutar y aprender de ellos. Diciembre fue escogido por Fernando, más conocido en el foro como Flobato, uno de los pioneros en esto de las quedadas btt en Cantabria, y otro de esos con una mentalidad diferente… hoy día es raro encontrar recorridos guiados donde se le dé más importancia al “donde” que al “cómo”, aunque este año me he sorprendido por el “riesgo” que han corrido algunos organizadores en sus quedadas.

  A mi entender, no hay ruta más bonita que la que te lleva por donde “dicen” que no se debe y te deja justo en el sitio en el que “cuentan” que no se puede, y precisamente a esto es a lo que nos tiene acostumbrados Flobato.
 La ruta daba comienzo en la Calera del Prado, una pequeña localidad perteneciente a la comunidad autónoma del País vasco, que se encuentra justo en la línea limítrofe con Cantabria a la margen izquierda de la carretera que sube el puerto de los Tornos, pasando la localidad de Lanestosa.

  Esta es sin duda, la razón que más me animó a participar en la ruta, ya que toda esa zona es una gran desconocida para mí, apenas sí he hecho un par de recorridos que, por otra parte, me han sorprendido gratamente.

  El sol, que no tardó en salir, pegaba de lleno en las montañas que nos rodeaban, pero el Zalama se imponía ensombreciendo todo el valle haciendo que las temperaturas fuesen frías cuando tomamos la salida por el barrio de Salviejo. Ascendiendo por sus duras rampas de hormigón, poco a poco las paradas se iban repitiendo para deshacernos de las  capas y capas de ropa con las que iniciamos la marcha.

"Comienza la ruta."
  Tras 2km de subida, nos topamos con un cruce de caminos en un descanso de la subida.     Tomamos el camino de la derecha, cambiando el firme a pista pedregosa y poco técnica por la que continuamos hasta las Arreturas, un cruce de caminos a unos 800 mt del desvío, entre pinares y un pequeño escampado donde se encuentra un monolito con el lauburu grabado en una de sus caras.

"Pinar"
  Tras un reagrupamiento en este punto, continuamos por la pista que sigue de frente, pronto la subida se tornó en rápido descenso hasta que el guía nos detuvo. Tras haber tomado la dirección equivocada, por unanimidad, decidimos continuar por un técnico sendero que cobraba altura atravesando la falda de la montaña a mano derecha, porteando la bici al hombro durante algo menos de 2km llegamos a la zona de la buitrera, accediendo a la pista que posteriormente habíamos dejado atrás.

"Porteando."
  De nuevo esperamos para juntarnos todo el grupo y retomamos la ascensión sin abandonar la pista de grijo con ritmo cómodo y tranquilo hasta llegar a Santipiñia donde aprovechamos para recobrar fuerzas haciendo el primer avituallamiento. Hasta aquí, poco menos de 6,5km de subida y rondábamos ya los 1040mt de altitud. Bajo nosotros el valle de Karranza, sobre nosotros el Zalama, desde este punto podíamos ver el cordal por el que subiríamos más adelante, las nubes envolvían la cumbre y se movían a gran velocidad, le daban una apariencia prácticamente inaccesible. En este punto, el viento frío pegaba fuerte, ya podíamos imaginarnos lo que pasaría ascendiendo por la despejada loma del Zalama…

"Cordal del Zalama."

"Reparando."
  Tras comer algo y alguna reparación mecánica continuamos a media ladera ligeramente en ascensión hacia la Llana de Salduero para alcanzar el cordal. La ladera de la montaña servía de pasto a los caballos que se encaramaban por las empinadas praderas buscando refugio del fuerte viento.


"Salduero."
  La pista pasó a ser un cumulo caótico de grandes piedras a modo de calzada, a la vez que comenzábamos a perder altura. Apenas 800 mt de descenso bastaron para que dos componentes del grupo rompieran las bicicletas de forma irremediable, no quedándoles otra opción que regresar a los coches descendiendo por la pista. Jose, compañero de fatigas, fue uno de ellos, lo cual lleva a pensar que repetiremos sin duda la ruta para que conozca el tramo que se perdió, pero esperaremos al verano para volver.



"El cordal a la vista."
  Tras intentar reparar sin éxito alguno, continuamos por el cordal sin perder la calzada, que en el campillo de Mena se convierte en un sendero que a duras penas se marca en la alfombra natural de fina hierba. La ruta en este punto cambia de dirección y se encamina hacia la ladera del Zalama para afrontarla de frente y en línea recta. El viento a favor del que disfrutábamos, se tornó en contra, haciendo prácticamente imposible subir sobre la bici.

"Diego haciendo cumbre."
  Al fondo, podíamos ver el Pantano de Ordunte, el Balguerri y el Kolitza, continúan el cordal que unos años atrás recorrí en la Galarleiz, una de esas marchas de montaña que se quedan grabadas en la memoria por la espectacular belleza de su trazado, y que algún día repetiré, eso sí, sin dorsal y sin prisas.
De nuevo paramos para abrigarnos bien, y comenzamos a ascender bici en mano, con el fortísimo viento en contra, sin prisas pero sin pausa durante 2 duros kilómetros, coronando los 1336mt del Zalama en el kilómetro 14 de ruta.

"Cumbre del Zalama."


"La costa desde el Zalama."
  Las vistas desde este punto son impresionantes, no por la gran altura del Zalama, sino por la verticalidad de su falda que da una imponente sensación de profundidad en el valle, que asusta visto desde sus pies y desde la cumbre. A lo lejos, los collados del Asón, con el picón del fraile, Porracolina y Peña Lusa bien a la vista, aparentaban ser accesibles, casi al alcance de la mano.

"Mirador de los tornos"
  El frío, no nos permitió disfrutar de las vistas como nos hubiese gustado. Continuamos por el cordal que divide Castilla León, Cantabria y País Vasco, para al final del mismo, decantarnos hacia Cantabria por la ladera norte del Zalama. Una rapidísima y larga bajada por la falda de la montaña atravesando la braña, nos permitió perder 400 mt de altura en apenas 2km de descenso, hasta llegar al mirador del puerto de los Tornos.

"Valle sombrío.
  Última parada ya para reagruparnos y alguna foto de grupo antes de comenzar el último tramo de descenso hasta Calera del Prado. Un enrevesado sendero que entre escajos zigzaguea por la empinada loma, alternándose zonas bien marcadas y profundas, losas de piedra lisa y resbaladiza y algún tramo cubierto de hierba y árgomas que pierde en ocasiones la continuidad del descenso.  Impresionante ver a Diego, con quien comparto la mayoría de mis rutas, bajar corriendo con la bici al hombro en ocasiones, incluso más rápido que los que lo hacíamos sobre ella, todo un ejemplo de mentalidad, fuerza y vitalidad a seguir.


  Técnico y peligroso en ocasiones, pero divertido en su totalidad, los 2km de sendero, camino de Carlos V recientemente recuperado, que nos dejaron en la carretera cerca ya de los coches pasando junto a la iglesia del Barrio del prado, regresando a casa sobre las 3 de la tarde.


  Como contaba al comienzo de la entrada, si te gusta disfrutar de tu bicicleta, hacer kilómetros y entrenar, tal vez esta no sea tu mejor opción. El objetivo de este recorrido, aunque para mí lo sea el de todos, es el de disfrutar de la montaña y cuanto te rodea sin importar como llegar hasta allí  ni el tiempo invertido en ello. Esta mentalidad no es compartida por todo el mundo, pero para eso existe una amplia gama de colores donde escoger.


  Solo queda agradecer a Fernando el esfuerzo de guiarnos por este recorrido y las horas invertidas en prepararlo. Un placer haber compartido la ruta con todos los asistentes a los que espero ver en la próxima.


Gracias a Goyo (Btt likes me.) por esta foto.

Perfil y datos de la ruta.

Acantilados de Isla desde San Mamés, Btt del mar al cielo.

Si algo hace especial al norte de la península, es sin duda la posibilidad de escoger entre disfrutar de la playa o la montaña. Apenas una hora de viaje separan la línea de costa del cantábrico y las cumbres más altas de la cordillera. Pero si hay algo realmente especial en esta zona en concreto, es la posibilidad de disfrutar de ambas a la vez…

Correrás del mar al cielo… Así es como anuncian, los organizadores, el trail de isla que desde hace dos años se viene celebrando en el recientemente creado ecoparque Trasmiera. 

Echando la vista atrás, cuento ya unos 18 años, los que vengo recorriendo el sendero que discurre pegado a la costa dibujando el perfil de los acantilados entre las localidades de Isla y Arnuero, quiero pensar que empecé muy joven a dar pedales pero la realidad es que los años pasan a una velocidad vertiginosa también para mi…

En mi opinión, es ahora cuando esta zona del litoral goza de mejor salud, desgraciadamente no puede decirse lo mismo de toda la costa cantábrica generalmente maltratada por la construcción ya sea pública o privada, pero de momento la creación del ecoparque, ha promovido el mantenimiento y recuperación de los senderos, en algunos casos perdidos, estando ahora señalizados y perfectamente transitables. También ha regulado la utilización de los terrenos costeros por la explotación ganadera limitando el uso de cercados en la franja costera.

Acompañados por el buen tiempo,  aprovechamos el domingo para recorrer este sendero en bicicleta de montaña saliendo desde San Mames de Meruelo y pasando por la localidad de Noja, una ruta tranquila para enseñar a Miguel, recientemente caído de las tierras Gallegas, los impresionantes rincones que guarda esta zona de la costa.

La primera parte de la ruta discurre por la carretera Beranga- Noja, evitándola todo lo posible, callejeando a nuestro paso por Castillo recorriendo el barrio de Las Pozas, una forma de hacer menos "monótono" el paso hacia Noja. Salimos a la carretera general (CA-141) accediendo a la rotonda de entrada a esta localidad.  A pesar del cielo descubierto y el sol radiante, la baja temperatura se encargaba de recordarnos que ya estamos en Diciembre.

Paralelos a la carretera, continuamos por la pista asfaltada que sirve de entrada a los vehículos agrícolas y los peregrinos que van camino a Santiago. Por los barrios del Carmen y Cabanzo, accedemos a la calle principal, en la entrada de Noja, continuando por la avenida de Ris hasta llegar a primera línea de playa.

"Playa de Ris."
El fuerte oleaje nos dejaba unas vistas impresionantes de la playa envuelta por la bruma y el estremecedor sonido de las olas rompiendo contra las rocas. Sin saberlo, escogimos el mejor día para hacer esta ruta, coincidiendo con la alerta por marejada y el campeonato de surf de “la vaca” que se disputa en la costa Santanderina. Si ya de por sí esta ruta es bonita, este día disfrutaríamos de un fenómeno que la haría impresionante.

"Isla al fondo."
Tras un rato disfrutando del espectáculo, continuamos por el paseo marítimo hasta pasar el camping Suaces, tomando el desvío a la izquierda por la calle de la Ría para cruzar a la pequeña localidad vecina de Soano. Abandonando la carretera en el centro del pueblo, continuamos por el sendero  señalizado hacia las marismas de Joyel.

"Marismas de Joyel."
Apenas a un kilómetro y nos apartamos del sendero por las pasarelas de madera sobre la reserva de las marismas, extremando precauciones ya que es una zona peatonal, donde el caminante tiene preferencia, y las pasarelas, debido a la humedad, tienen un firme especialmente resbaladizo en esta época del año. 

"Marismas"
Por estrechas sendas y pequeñas pasarelas de madera, accedemos al muro sobre el cual llegamos al restaurado molino de mareas de Santa Olaja. 

"Molino de Santa Olaja."
Tras una corta parada para contemplar el paisaje de las marismas bajo la sombra del Cincho continuamos atravesando la localidad de Isla hasta el aparcamiento de Quejo, lugar idóneo para ver de cerca el impresionante oleaje rompiendo violentamente contra las rocas.

"Oleaje."
"Oleaje."
Por el paseo accedimos a la playa del sable pasando por la singular “caseta”, una urbanización de forma cónica que se alza sobre la costa a escasos metros del mar, otra aberración contra la línea costera del cantábrico, a mi parecer.
Junto a la pequeña cala del Arnadal tomamos el sendero que por la costa comienza a ascender con duras rampas hacia las “antenas” de Isla, o cabo Quejo. El hormigón rayado pronto deja paso al estrecho sendero, un corto pero inclinado repecho nos eleva hasta la línea de acantilados. 


Las vistas cambian totalmente, mostrando la dentada línea de costa con sus impresionantes paredes cortadas a “cuchillo” embestidas por la mar embravecida que se rompe en espuma contra los rocosos muros.

"Senda."
"Acantilados."
La senda de descenso nos va acercando más al borde del acantilado, sin pérdida, recorremos la senda bien marcada ascendiendo los dos duros repechos que nos dejan en el punto más alto de los acantilados, una plataforma de madera que sirve a las veces de mirador y donde aprovechamos para descansar largo rato reponiendo fuerzas y disfrutando del paisaje.

"Ultimo repecho"
A nuestra derecha, echando vista atrás, la senda recorrida es impresionante, como tambien lo es la vista de la costa hasta la capital a nuestra izquierda, distinguiéndose incluso el faro de Santander. “Los Sifones” rugen violentamente metros más abajo del mirador.

"Acantilados."
"Vistas."
Continuamos el camino descendiendo hacia la playa de la Arena por un primer tramo rápido que pronto se vuelve más técnico y peligroso a medida que nos acercamos a la desnuda roca de los acantilados. 

"Descenso."
Tras un par de zonas complicadas, toca remontar unos metros “bici al hombro” y acceder ya al último tramo de sendero. Este se va internando en la espesa vegetación serpenteando por el pequeño encinar que comparte zona con algún matorral de brezo y tojo.

"En la espesura."
El sendero muere en una propiedad privada que bordea el muro del camping de la playa de la Arena. 

"Sendero."
En este punto, accedemos a la carretera con dirección a la ría de Arnuero, tomando el desvío a la izquierda en los dos cruces siguientes y ascendiendo por carretera bajo la sombra de un pinar. En el alto, continuamos por la carretera a la derecha para, medio kilómetro más adelante, junto a una casa a modo de refugio para el ganado comenzamos a descender. La carretera se torna pista rápida poco más abajo, y continúa descendiendo hasta el mismo nivel de la ría por un tramo de divertidas curvas peraltadas y pequeños saltos. En este punto, el nivel del agua rebasa el paso de la pista si la marea está alta.
El paisaje de la ria y el silencio total del lugar inspiran calma y tranquilidad.

"Ria de Arnuero"
Una última parada en la fuente junto a la ría de Arnuero nos da fuerzas para subir por carretera hasta San mames donde damos por terminada la ruta con poco más de 27km y 3horas de ruta.

"Fuente de Arnuero"
Esta no es una ruta extremadamente dura, pero tiene fuertes repechos, tampoco lo es técnicamente, pero tiene algún paso complicado, pero si es una ruta para disfrutar de unos paisajes espectaculares, 100% recomendable con un día descubierto y soleado y sobre todo para tomárselo con tranquilidad y disfrutar del espectáculo que nos ofrece la costa cantábrica. A pesar de haber repetido muchas veces este sendero, es una ruta que nunca defrauda y siempre te deja con ganas de volver a recorrer sus senderos.
Track y datos de la ruta.