Marcha Nocturna Solidaria de Cicero.

   En pleno “simulacro” de semana santa, en cuanto al calendario laboral se refiere, ya que este año apenas disfrutamos de días libres, y como ya sucediera en años anteriores se celebraba la carrera trail de Cicero. Y con esta su adjunta, la marcha popular y la que capta la atención de esta entrada del blog.

   Para algunos, los más inquietos,  su carácter nocturno es el motivo principal y más atractivo de la marcha, el mismo motivo que evitan muchos otros reacios a caminar por el monte de noche. No niego que me parece una buena iniciativa por parte de la organización aparte de un dispendio de valor organizar algo así con la logística y el riesgo que conlleva.


   Pero lo más atrayente de todo, para mí personalmente, es el carácter solidario de la marcha, contribuyendo con la causa benéfica de la asociación “Unidos por un reto” contra el alzheimer con Oscar Negrete como principal promotor de la misma.

   Siempre me reitero en estos casos, no me gustan las marchas trail “andando”, ya que muchos terminan corriendo, atajando o apretando la marcha para ganar al que tienen al lado simplemente porque llevan un dorsal, creo que para competir está el modo carrera. Pero en este caso han sabido diferenciar  y los participantes carecen de dorsal, chip o control de paso,  aun así,  para algunos-as no competitivo es una frase que carece de sentido pero bueno... cada cual es libre.

   Una vez hecha la inscripción y la donación nos colocamos en la multitudinaria salida junto al polideportivo de Cicero en el barrio de la ermita, aproximándonos a las 9 de la noche.

   Puntuales y anocheciendo comenzamos la marcha pasando bajo el arco de salida callejeando hacia el barrio del Bao para ganar rápidamente altura hacia Los Castros junto a la autovía (A-8).

   Por la pista de asfalto se extendía una hilera interminable de focos que avanzaba paralelo a la autovía. Desde el alto se disfrutaba de las vistas de Santoña, Colindres y Laredo, una panorámica de luces multicolor que contrastaban con una noche oscura que auguraba lluvias.



   Un leve descenso nos dejaba en el túnel bajo el paso de la autovía del barrio de San Pelayo, cruzando por el mismo e internándonos en la oscuridad del monte de Pumares cobrando altura con fuertes y cortos repechos y trazando varias horquillas por las sendas mientras avanzábamos hacia "la cabaña".

   Los montes de Ocina están dedicados casi por completo a la explotación forestal, por lo que esconden una maraña de pistas que se cruzan en una y otra dirección formando un auténtico laberinto de caminos arcillosos y resbaladizos cubiertos de barro y pozas en temporada de lluvias.

   Los resbalones y tropezones se sucedían entre risas y bromas mientras que torpemente intentábamos esquivar los grandes y profundos charcos iluminados por la tenue luz de las linternas y frontales.



   Una vez superado este paso accedimos a la ancha pista de buen firme de la Cabaña y acompañados por una fina lluvia comenzamos el descenso por Pando hacia el barrio Palacio con las vistas de Bárcena de Cicero iluminada en la noche. El último tramo de hormigón nos dejaba en el primer avituallamiento superando los 6 km de caminata.

   Tras un breve descanso reanudamos la marcha. Tocaba recuperar altura de nuevo junto a la autovía hacia la mies de Cueto, por firme pedregoso primero para desviarnos a la izquierda hacia el alto de las Calladas por la larga subida de pista forestal. El ancho camino de tierra remontaba  durante más de 2 kilómetros afrontando fuertes rampas separadas por cortos tramos de “descanso”. La lluvia cesaba y se abrían algunos claros dejando paso a la luz de la luna llena.



   Por fin alcanzábamos el alto, dando por terminada la subida más larga de la ruta con las luces del puerto de Santoña destacando a lo lejos. Tras nosotros una hilera de focos remontaba altura lentamente por el camino.

   Unos metros de pista nos dejaban sobre el asfalto a merced del viento, el frío y de nuevo la lluvia en la estrecha carretera de acceso a Vidular que pronto abandonamos tomando a la izquierda por el camino que recorre el alto de Ocina.

   Durante 2 kilómetros y a buen ritmo recorrimos el tramo donde se alternaban cortas y suaves subidas en la predominante bajada hasta llegar al segundo avituallamiento rozando el kilómetro 11.

   Con la mayor parte del recorrido realizado nos permitimos un breve descanso y recuperamos fuerzas charlando con los organizadores.

   Reanudamos la marcha por la pista hasta el cruce del Monte Ocina, donde nos desviaron ladera abajo dirección Nates durante  apenas 500 mt para tomar de nuevo a la izquierda por Leines. Un tramo realmente complicado por el mal estado del camino, que acusaba profundas roderas, pozas de barro y troncos cruzados, un fuerte deterioro causado por el desmonte realizado en la zona. Salvado este paso comenzamos el descenso por Carrasqués hacia la autopista.



   La pronunciada bajada se mostraba resbaladiza y en muchos tramos delicada por los surcos abiertos por las lluvias, obligando a caminar por los bordes del camino buscando la hierba y algún punto de apoyo donde sujetarse en los árboles, finalmente el largo kilómetro de descenso nos dejaba junto al último de los avituallamientos y sobre el asfalto que nos llevaría de nuevo bajo la autopista hacia el barrio de San Pelayo y la Mies de Cicero para finalizar la ruta junto al polideportivo donde comenzamos.



   Habíamos recorrido casi 16 kilómetros de noche, bajo la lluvia, el frío, el viento y por zonas impracticables por el barro, pero haberlo compartido con la familia y amigos y ver su cara de satisfacción al terminar la ruta lo compensó con creces.


Track y datos de la ruta.


Powered by Wikiloc

Gama-Alisas-Alto del Ason-Gama.

   Amanece un día soleado y el viento sur nos deja unas temperaturas agradables. Como a diario desayuno con la familia pero hoy cambio el traje de faena… puedo disfrutar de un día libre que aprovecho para perderme por los caminos y carreteras de Cantabria.

   En esta ocasión las alertas por viento, la intención de recorrer kilómetros o simplemente porque me apetece enfilan mi ruta sobre el asfalto hacia el puerto de Alisas. Cargo con lo necesario para pasar el día y recorro la carretera N-634 dirección Santander.

"Jesús del Monte."
   Los primeros kilómetros me llevan atravesando la localidad de Beranga y acto seguido afronto el primer repecho del día, el alto de Jesús del Monte pasando junto a la ermita a pie de carretera. El suave descenso paralelo a la autovía del cantábrico me deja a la entrada de Anero, y sin desviarme continúo hasta cumplir el kilómetro 15 de ruta.

   Un suave repecho me deja en un puente sobre la autovía alcanzando el alto de Venta Marín. Haciendo un brusco giro de 180° me desvío a la izquierda y pierdo altura rápidamente hasta Entrambasaguas pasando junto al Palacio de Pezuela.

   En la rotonda, continúo de frente (CA-651) hacia Navajeda. Poco a poco van subiendo las temperaturas y me despojo de capas de ropa.
   El rápido y sinuoso descenso por el Cerro me deja en La Cavada, capital del municipio de Riotuerto y famosa por la fábrica de Artillería que suministraría armamento y munición a las colonias y la armada del reino de España y de cuyas instalaciones todavía quedan restos que otorgan a esta localidad  carácter señorial como el imponente arco o Portada de Carlos III que nos da paso hacia Lierganes.

   En el cruce viro a la izquierda y en suave ascenso por la Mies de Ufiesta abandono La Cavada rodando hacia el puerto de Alisas. La tranquila carretera me guía junto al Arroyo de Revilla hasta la casa de la Mina, donde la subida se vuelve evidente y comienza el puerto de casi 10km de subida constante.

   El primer tramo resguardado por arboles me dirige hacia el paso del Calderón, que bajo los escarpes rocosos deja al ciclista a merced del viento.

   Una vez superado este tramo, de nuevo la montaña ofrece refugio antes de comenzar el sinuoso tramo de curvas y horquillas que desde las Calzadillas hasta el Alto de Alisas van jalonando la montaña.

   A mano derecha las casas y pequeñas cabañas salpican la ladera de las montañas que separan las comarcas de Trasmiera y Asón-Agüera, mientras que a la izquierda otro profundo valle es surcado por el rio Comediante o Comellante, desapareciendo posteriormente en la cueva del Molino.

"Monumento al ciclismo."
   Tras una breve parada junto al monumento al ciclismo al margen derecho de la carretera afronto las últimas rampas y me desvío hasta el mirador del Alto de Alisas. Las vistas de la costa son impresionantes, desde la bahía de la capital hasta los puertos de Santoña y Colindres.

"Mirador de Alisas."

"Mirador de Alisas."
   Desciendo de nuevo a la carretera y al frente aparecen imponentes las montañas de Asón.

"Porracolina desde Alisas."
   Con fuerte viento comienzo el descenso de más de 9 kilómetros hasta Arredondo, parando en una curva más resguardada a pié de carretera a comer algo y recuperar fuerzas.
   De amplias vistas y largas rectas hasta el último tramo, el descenso me deja sin darme cuenta a la entrada de Arredondo.

   Es conocido como la capital de mundo por los numerosos indianos que emigraron hacia América e hicieron grandes fortunas, hecho que se constata por los monumentos arquitectónicos de la localidad, destacando la imponente iglesia de estilo neoclásico de San Pelayo y de la cual se dice, por capricho de un indiano, que desde su torre se pretendía ver el mar por encima de las montañas.

   Recargo agua en la fuente junto al rio Bustablado y continúo con la ruta abandonando Arredondo. A la salida del pueblo, en el cruce tomo dirección a Asón (CA-265).

"Rodando dirección a Asón."
   En el paisaje cobra importancia el rio Asón, que desciende con fuerza y buen cauce mientras que recorro la carretera que discurre junto al rio en suave ascenso hacia el pueblo de Asón.

"Arroyos a pie de carretera."
   El puente nuevo me cambia de margen y me deja en esta pequeña localidad que atravieso a ritmo tranquilo mientras me interno en el parque natural de Los Collados del Asón, con las imponentes montañas y profundos valles de los collados como paisaje.

"Entrando al parque."

"Valle de Rolacías."
   La carretera discurre paralela al rio ganando altura por la rocosa loma de Mortillano en una tendida línea de poco más de 4 kilómetros de los 6,5 kilómetros que tiene el puerto, cuya última parte discurre en una serie de cerradas horquillas que nos dejan en el mirador de los collados del Asón con impresionantes vistas de la cabecera del valle.

"Alto del Ason."

"Valle del Ason."
   A medida que me acerco a la cascada, nacimiento del rio Asón, el viento pierde intensidad y aprovecho para comer algo al margen de la carretera frente a la impresionante cascada. Difícil disfrutar de la misma sin turistas y coches abarrotando la zona, hoy me siento afortunado.

"Cascada del Ason."

"Puerto del Asón."
   Tras un largo descanso prosigo con la subida.
   Una vez coronado el puerto comienzo el descenso hacia la Gándara de Soba. Tras 2 kilómetros de descenso, abandono la carretera junto al campo de fútbol de la Gándara y me desvío hasta el mirador. Una plataforma de vertiginosas vistas de la cascada del rio Gándara.

"Descenso hacia la Gándara."

"La Gándara de Soba."

"Mirador sobre el río Gandara."

"Rio Gándara."
   Continúo atravesando el parque y tras tomar un café en uno de los bares junto a la carretera reanudo el largo descenso de más de 15 kilómetros roto por algún tramo de pedaleo  pasando por las localidades de Hazas, Veguilla, Regules y por fin Casa Tablas donde paro a ver el bonito salto de agua que afronta el rio Gándara.

"Descendiendo de la Gándara."

"Paisajes."

"Río Gándara."
   La tranquila carretera, sin apenas circulación me lleva afrontando pequeños repechos y cortas bajadas siempre a la sombra del imponente pico San Vicente hasta cruzarme con la N-629, de acceso al puerto de los Tornos. Tomo a la izquierda bajando a Ramales de la Victoria con 76 kilómetros recorridos.
   De nuevo recargo agua en la fuente de esta localidad y continuo ahora paralelo al río Asón.

"Pico San Vicente desde la carretera."
   A apenas 3 kilómetros de Ramales, en el margen derecho de la carretera, queda Gibaja, pequeña localidad olvidada por el nuevo trazado de la carretera general, hacia donde me desvío y paro a comer en un bar algo más consistente que las barritas y la fruta.

   Ya con fuerzas  renovadas inicio la parte final de mi recorrido.

   Sigo el trazado de la antigua carretera y 1 kilómetro después me desvío a la izquierda hacia Udalla por la CA-685, frecuentada por ciclistas y de poca circulación.

"Dirección a Udalla."
   Sin abandonar esta carretera y siempre a la vera del rio no tardo en dejar atrás Udalla y llegar a Marrón, localidad del municipio de Ampuero  y a continuación me desvío hacia Limpias, rodando ya por el bajo curso del rio Asón convertido ahora en la ría de Limpias antes de desembocar en el mar cantábrico.

"Río Ason."

"Río Asón."

Por el paseo ribereño, antiguo camino real, recorro Limpias y la abandono por la carretera N-629ª que tras unirse a la peligrosa carretera N-629 en un tramo de 4 kilómetros me deja a la entrada de Colindres.

"Paseo de Limpias."

"Ria de Limpias."
   Por fin, la N-634 me devuelve a casa dejando atrás Treto y Cicero habiendo recorrido 105 kilómetros, dato poco relevante pues el único propósito  del día era disfrutar del recorrido, de una jornada de ruta y la sensación que da rodar sin límites ni objetivos viendo "algo más" que el asfalto sobre el que se rueda.

Para ver todas las fotos abrir el enlace:
Fotos.


Track y datos de la ruta:


Powered by Wikiloc

Churron de Borleña.

   De camino al puerto del Escudo, principal vía de comunicación de Cantabria con el norte de Burgos, situada a orillas de la carretera N-623 se encuentra la pequeña localidad de Borleña.

   Se cree que el nombre del pueblo proviene del antiguo topónimo Morboleña, que según dicen, hace referencia  a un accidente hídrico… relacionado seguramente con la cascada de Borleña o Churrón, como se las llama en esta zona.

   Tras mucho oír hablar del Churrón de Borleña, verlo en fotografías  y pasar infinitas veces por delante del pueblo siempre con otro destino, hoy decidimos ir en familia a descubrir este rincón de Cantabria de primera mano.


"Regato de la Torcia."
   Abandonamos la carretera y nos internamos en la pequeña localidad de Borleña. La carretera se estrechaba  entre las casas montañesas, aparcando junto a la bolera a la entrada del pueblo a la vera del arroyo de la Llana que alimenta unos cientos de metros más abajo al rio Pas.


"Cruzando Borleña."
   Aquí comenzaba la ruta a pié.
   Dejamos atrás las casas, unas antiguas, otras de más reciente construcción, algunas reformadas y otras abandonadas al paso del tiempo.



   Subimos la pequeña cuesta y el asfalto nos llevaba fácilmente entre rebaños de ovejas y terrenos de siembra hacia el interior del valle siguiendo la pista más próxima al arroyo.  Tras apenas 500 mt el asfalto desaparecía discurriendo la ruta por un amplio camino de grijo y a escasos metros nos encontramos con el primer puente sobre uno de los muchos arroyos que cruzaban bajo la senda, precipitándose en pequeñas cascadas por el angosto paisaje cubierto de espeso bosque de robles, fresnos y alisos.


"Arroyo."
   Algunas cabezas de ganado pastaban en las pequeñas praderas que se repartían a ambos lados del camino,  el cual se bifurcaba tras algo menos de 1 km de ruta.

   Continuamos a la vera del arroyo tomando el camino de la derecha hacia el Churron de Borleña, bien señalizado en el mismo cruce.

   Unos metros más adelante un estrecho puente de rusticas barandillas de madera desviaba la ruta hacia el interior del bosque desapareciendo el asfalto junto a una solitaria casa al lado del riachuelo.


"Desvío hacia el Churrón.
   El camino de tierra  nos guió a través de una pasarela de madera retomando el trazado de la ruta convertido ahora en estrecho sendero.



   Desde este punto, el camino se emboscaba  en un paisaje protagonizado por arboles cubiertos de líquenes y gran cantidad de musgo propiciado por la humedad del arroyo que manso afrontaba los pequeños saltos de agua en un cauce repleto de ramas y troncos partidos, muestra de la virulencia del torrente de agua en las pasadas épocas de crecida.


"Arroyo de la Llana."

"Arroyo de la Llana."


Arroyo de la Llana."
   El sol asomaba entre las frondosas ramas y el sendero cobraba altura levemente para descender de nuevo a su paso junto a “la carbonera” al margen derecho del camino.

   Señalizado, un hoyo cavado en la tierra era utilizado para la fabricación de carbón vegetal. No es difícil encontrar restos de este tipo en los bosques de Cantabria, sobre todo en los pequeños montes costeros como el Buciero y la sierra de Mijedo.


"Senda."

"Senda."

"Carbonera."
   Continuamos por el sendero que rodeado de profusa vegetación  se estrechaba desdibujándose en las rocas. Una corta y fácil zona de trepada nos dejaba tras salvar algunos viejos troncos de árboles caídos bajo la cascada, o el Churrón de Borleña.


"Llegando al Churrón."

"Churrón de Borleña."
    A pesar de las lluvias recientes una fina capa de agua descendía suavemente los más de 25 mt de caída hasta la pequeña poza formada bajo la misma, creando un paisaje mas propio de la selva tropical que de un bosque cántabro.


"Churron de Borleña."

"Churron de Borleña."
"Bajo la cascada."
   Tras disfrutar durante largo rato del lugar continuamos la ruta deshaciendo el camino hasta Borleña.
   La ruta de escaso desnivel apenas se alarga 5 km, por lo que es muy recomendable para hacer en familia y con los más pequeños.


"Sendero."
    Tras la ruta y para completar el día nos dirigimos a Puente Viesgo, totalmente recomendable para comer a orillas del rio Pas y disfrutar de un tranquilo paseo por la vía verde a orillas del mismo.


"Rio Pas."

"Locomotora de Puente Viesgo."

"Rio Pas."

"Rio Pas."

   Dicen que en la montaña  los adultos podemos seguir jugando sin importar la edad… tan importante es para nosotros no dejar nunca de disfrutar como lo es enseñar a los más pequeños a hacerlo con las cosas más simples y sencillas que nos regala la naturaleza.





Para ver todas las fotos abrir el enlace:
Fotos

Track y datos de la ruta:


Powered by Wikiloc