Porracolina (Bustablado-Ason)

Si hay una cumbre con renombre en Cantabria es Porracolina, tal vez no lo sea por su cota de altura ( 1.414 m) que aun así, es una de las cumbres más elevadas del Alto Asón, pero si es característica por su gran tradición montañera, y continua siendo por ello una de las más ascendidas de la zona.

Porracolina, se encuentra entre las cuencas de los ríos Asón y Miera, y custodiado por el   Picón del Fraile (1.632 m), los collados del Asón con el Colina (1442 m), Pizarras (1.496 m) y otras cumbres cercanas a los 1500 m de altura que nos regalan unas vistas impresionantes desde el pico de esta descomunal mole caliza situada entre las poblaciones  de Asón  y San Roque de Riomiera, quedando estas a más de mil metros por debajo del pico.

Hacía mucho tiempo que quería subir al Porracolina, pero la falta de tiempo y otras obligaciones siempre me han hecho aplazar esta ruta. Por fin conseguimos organizarnos en nuestra apretada agenda y aprovechando el buen tiempo de este fin de semana, nos juntamos un grupo de seis amigos y dos coches para hacerla de forma lineal, saliendo desde Bustablado y terminando en Ason.

Esta ruta es la más clásica y típica de todas las que recorren esta montaña ya que se ha convertido en una tradicional cita montañera anual gracias a una marcha de carácter popular realizada en los meses estivales.

Salimos de Colindres, de la calle del Carmen, junto al “chino” como viene siendo de costumbre, a eso de las ocho y cuarto de la mañana, tras organizarnos y las presentaciones pertinentes, ya que esta vez nos acompañaba gente nueva en el grupo.
Tomamos dirección Ramales desviándonos hacia Arredondo,  y en apenas 40 minutos estábamos dejando uno de los coches en el aparcamiento del pueblo de Asón. A las 9:30 aproximadamente comenzamos a caminar desde Bustablado donde dejamos aparcado  el otro coche, iniciando la ruta desde el barrio de Casanueva  y ya de salida ascendiendo por  el sendero balizado de la ruta Bustablado-Porracolina-Asón (PR-S60) bien indicado en el pueblo con panel explicativo situado en la plaza del mismo.

Carretera.
Recorrimos la calle que asciende hasta el cementerio, desde el barrio de la iglesia, quedando este a mano izquierda e internándonos en un estrecho sendero que rápidamente  toma  inclinación con continuos escalones de piedra y un firme bastante roto durante unos 750mt, hasta salir a la carretera que sube del propio pueblo, y por la cual continuamos durante otros 500mt sin desviarnos de la misma. Toda esta zona, cubierta por una espesa vegetación que apenas dejaba pasar los tímidos rayos de sol de la mañana, resulta fría y húmeda ya en esta época del año, pero las duras rampas de la pista se encargaban de hacernos entrar en calor.



A mano izquierda, tomamos un desvío que se interna en un pinar, mal señalizado, una flecha pintada en la piedra del muro, que a duras penas es visible, pero el sendero está bastante pisado y es bastante intuitivo de seguir una vez se acierta con la entrada. A medida que recorríamos el sendero y tomábamos altura, a nuestras espaldas aparecían las magníficas vistas del pueblo de Bustablado y del puerto de Alisas.
El sendero continua ladera arriba serpenteando hasta el collado del Picón del Aire  y poco a poco nos interna en el bosque de hayas, avellanos y robles, conocido como Tiujo la Llusa, dejando de lado pequeñas cabañas que se intercalan entre las abundantes dolinas características de estas montañas de origen calcáreo.
El sendero, poco a poco nos hacia avanzar abandonando la espesura del bosque, continuando la ruta por un terreno más abierto y despejado  de vegetación que dejaba paso al sol, que poco a poco, hacía subir las frías temperaturas que nos habían acompañado durante los sombríos tramos a primeras horas de la mañana.

Tomando altura.
Rodeando los pastizales por su margen izquierda, subimos las empinadas laderas de la sierra de la Mazuela hasta que, en la cima, nos topamos con una explanada que se cruza con la carretera proveniente de San Roque de Riomiera, Calseca y Bustablado, de relativa reciente construcción. Llegábamos al paraje del avellanal vigilados por los caballos que pastan a sus anchas por la zona, y donde se sitúa el monumento que homenajea a la vaca pasiega.

Monumento a la vaca pasiega.
Tras un breve descanso y la foto de grupo en el monumento, continuamos por  la pista bordeando el alto de Espinajones y abandonándola a la altura de una cabaña, Hoya Bucebron, tomando una estrecha senda que continua descendiendo a una braña entre escajos por un terreno embarrizado y pisado por el ganado, la ruta puede seguirse a duras penas por las marcas pintadas en las rocas en este punto.

Hoya del Bucebron.
Pronto comenzamos de nuevo a ascender por las faldas de la Len de Peñas gordas, por la Garma del Ciervo, pasando entre el Alto de Pipiones (o Peñas Gordas) a la izquierda y el Mortero a la derecha.

Ascendiendo.
El sendero se hacía más pronunciado a medida que avanzábamos por la canal, ganando altura lentamente y desviándonos hacia la ladera derecha de la misma, dando salida a un pastizal, tras un tramo de reviradas curvas, con alguna que otra zona de pequeñas trepadas en el paso del Pozuco. Esta es la zona conocida como la cuesta o el paso de las hormigas.

Paso de las hormigas.

De camino a la cumbre.
Continuamos a media ladera hasta que las vistas nos mostraron  ya la cima del Porracolina, tan solo un tramo de ascenso por la empinada y escarpada loma nos separaban ya de la cima, el sol había desaparecido y a nuestras espaldas las nubes cubrían las vistas de las que tanto esperábamos disfrutar.

Vistas.
He de decir que después de tanto oír hablar del Porracolina, con la cima a la vista, me esperaba quizá una cumbre  más expuesta y técnica, me ha resultado un monte de fácil acceso, aunque eso sí, físicamente exigente con tramos francamente duros de subida.

Cumbre
Tras afrontar las últimas rampas, ya en la cima señalizada con el buzón, nos reagrupamos e hicimos la foto de cumbre,eso sí, después de dar buena cuenta del bocadillo. Una pena no haber podido disfrutar de las espectaculares vistas.
A medida que tomábamos altura, se abría más y más el paisaje tras nosotros, llegando desde la bahía de Santander a Castro Urdiales prácticamente, ahora todo quedaba oculto por la espesa niebla que nos envolvía por momentos.

Foto de grupo.
Sin demorarnos demasiado, ya que las temperaturas habían bajado mucho con la llegada de las nubes, comenzamos el descenso del macizo rocoso por un sendero que parte desde el mismo por la cara sur.

Comenzamos el descenso.
El descenso por esta vertiente discurre por un trazado espectacular, a mi gusto, más bonito que el tramo de subida.
Dejando a mano izquierda la amplia loma de Peñas gordas (1341 m) comenzamos el descenso hacia el collado de la Mina por el estrecho sendero que baja en zig-zag por la escarpada loma, vamos dejando atrás la cima de Porracolina, hasta alcanzar las cabañas de Sotombo.

Cabañas de Sotombo.
Tras una breve parada continuamos el descenso por el sendero conocido con el nombre de Cubiconcha, desviándonos del trazado unos metros hasta la cascada, inicio del canal de Pilafria. 


Tras contemplar  un rato el paraje, retrocedimos sobre nuestros pasos para continuar, con Diego como guía, lo cual, significaba bajar a toda prisa, y siguiendo las balizas colocadas para la carrera que se celebraba en la zona al día siguiente, a un ritmo vivo, fuimos  descendiendo el valle colgado del Helgueron dejando atrás  las cabañas de Chumino por kilómetros y kilómetros de estrecho sendero.

Valle
Sendero
Llegamos ya por fin al último tramo de camino, que comienza a cubrirse ya con la caída de las hojas recorriendo el barranco de Rolacía, en este tramo cruzamos varias veces el cauce seco del río Carcabón, donde pueden verse las gigantes rocas que forman los saltos de agua y cascadas  cuando las abundantes lluvias y las nieves le dan vida en invierno, depositando sus aguas en el Asón poco más abajo. Ya llegando al final, pasamos el puente del Raposillo, sobre el río Asón, donde a punto estuvimos de poner los pies a remojo, para salir a la carretera y descender los 100 mt que nos separaban del coche y las bien merecidas cervezas.

Cauce del Río Carcabón.
Cinco horas justas de ruta, teniendo en cuenta la media hora de parada a comer en la cima y algún que otro descanso, apenas 1h30´para bajar del Porracolina, 13,5km, y a pesar de las nubes en la cumbre, una ruta con paisajes espectaculares y con un recorrido impresionante. Ahora, después de terminada, comprendo por qué Porracolina, a pesar de no ser una montaña alta, tiene tanta fama entre los montañeros.

Río Asón

Mapa y datos de la ruta.

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