San Mamés -Pontones -Liermo.

   Comienzo la ruta alejándome de San Mamés de Meruelo por el barrio la iglesia, con buenas panorámicas sobre el valle antes de perder altura por la ladera de la Revilla. Rodando brevemente por la carretera Meruelo-Güemes alcanzo el cruce por el cual me desvío hacia Agüachica y no tardo en afrontar las rampas hacia San Bartolomé de Meruelo.

"Valle de Meruelo."

   Los tres kilómetros de subida por asfalto me dejan frente a los repechos de hormigón en el barrio de Vierna. Entre las casas de piedra me desvío por las pistas forestales hacia los eucaliptales tomando a la derecha junto al museo de la campana. El camino me lleva remontando altura hasta el alto de San Martín, rodando junto a la alambrada de las instalaciones del vertedero.

"Alto de San Martín."

   Tras un corto descenso accedo a la pista de grava que recorre el Alto de Liermo, donde tomo a la izquierda hasta alcanzar la carretera de Vierna. Ruedo cómodamente junto al vertedero remontando levemente altura hasta el último edificio de las instalaciones al margen derecho de la carretera, y atravesando el aparcamiento de este tomo el camino que desciende por el “Corralujo”.

"Sendero."

"Sendero."

   El camino se va estrechando poco a poco, convirtiéndose en un sendero repleto de charcos y surcado por arroyos medio cerrado por la maleza. Avanzo junto al arroyo de San Juan hacia la “Barzada”, ya en la localidad de las Pilas, desapareciendo el camino junto a una casa. El paso se encuentra a la derecha, remontando una pequeña ladera que se intuye como única opción transitable, aunque sea bicicleta en mano, y siguiendo un estrecho sendero se llega hasta el camino de servicio de la casa. Junto a esta, tomamos la carretera vecinal hasta la carretera de las Pilas (CA-458).

"Paso sobre las vías (Hoz de Anero)."

   Virando a la izquierda remonto hacia Jesús del Monte durante apenas 1 kilómetro de asfalto, desviándome a la derecha y tomando la amplia pista hacia la ermita del Camino, pero me descuelgo hacia Hoz de Anero en el primer desvío que encuentro a la izquierda  pasando sobre las vías del tren y tomando el camino del Zobejo.

   No tardo en abandonar la carretera, desviándome a la derecha y de nuevo cambiando al otro margen de las vías esta vez por un estrecho túnel cruzando hacia el barrio de Laza.

"Cartel de rutas."

"Comienzo de rutas."

"Nuestra señora de Toraya."

   A pie de camino aparece la iglesia de Nuestra Señora de Toraya, y junto a esta un panel informativo de las rutas que recorren los montes de la zona. Tal vez no sea un parque natural, ni disfruten de espectaculares vistas, pero la tranquilidad, hace de esta red de senderos una buena opción para pasar el día con la familia.

   Bajo de nuevo hasta la carretera y a unos metros me desvío otra vez hacia el barrio Cagigal, donde se encuentra el palacio de la Vega y otras casonas solariegas blasonadas, rodeadas de muretes y portentosos arcos de entrada. Merece la pena el desvio y contemplar, aunque sea de lejos, las joyas arquitectónicas que guarda este distinguido barrio creado por Don Ángel Luis de la Herran a quien se dedica una placa que comparte plaza con un crucero.

   Cántabro de nacimiento, residente en Madrid, registrador de la propiedad y defensor de su tierra y del nombre de Cantabria como comunidad (1981).

"Placa a Don Ángel Luis de la Herran."

"Crucero."

   Retomo la carretera, que ya no abandono hasta Villaverde de Pontones pasando junto al edificio “El Desierto” o “Convento del Santo Desierto de San José de Rigada”. Ya en Pontones tomo a la derecha, dirección Omoño cobrando levemente altura, y en “el Peral”, alcanzado el primer alto, me desvío a la izquierda por un camino de uso vecinal que se interna hacia el “Campo de las Brujas”.

"Convento del Santo Desierto de San José de Rigada."

   Junto a una casa rodeada de caballos desaparece el asfalto que da paso a las duras rampas de hormigón accediendo finalmente al camino de grava que recorre la loma de la Garma. Recorro el bonito tramo pasando  junto a algunas pequeñas cabañas rehabilitadas y de nuevo gano altura esta vez entre eucaliptales hasta la pista que me encamina hacia el alto del Somo.

"Camino hacia el Alto del Somo."

   Alcanzado el alto, accedo a la carretera (Güemes-Omoño) en el mismo cruce que me desvía hacia Liermo, enlazando aquí con el tramo de subida por carretera hasta esta localidad. Me desvío hacia la ermita de San Martín, y continúo por el camino de acceso a Liermo. Por la amplia pista de grava recorro el escaso kilómetro y medio que me separa del Alto de San Martín cerrando así el bucle de nuevo junto al vertedero de San Bartolomé de Meruelo.

"Peña Cabarga desde el Alto del Somo."

   Para variar el tramo realizado en la subida, repito camino junto a la valla de las instalaciones y me desvío en el primer cruce que encuentro a la izquierda hacia el alto de la Fuente de los Tejeros. Aquí comienza el tramo de bajada hacia la Tejera  atravesando la Rasa y el “Alto de la Vela” colocándome en su tramo final junto al arroyo del Pleito y sigo su curso hasta que se une al río Campiazo.

"Sendero."

   Ya en el tramo final, más relajado, paso sobre el puente que cruza el río Campiazo y donde comienza la estrecha carretera o camino de la Cebosa que me conduce hasta la carretera Beranga –Noja. Desde aquí, tomando a la derecha, remonto altura junto al cementerio de San Mamés para terminar la ruta donde la comencé.

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Ajo. Senda de la ría de Castellanos.

   Dejamos el coche y comenzamos la ruta en el pequeño parque junto al convento de San Ildefonso, transformado en un centro de interpretación del camino de Santiago del Norte en el barrio del Convento.

"Comienzo de la ruta."

   Entre el parque y las casas una estrecha carretera pierde altura y pronto queda cerrada al paso por una verja metálica que hay que atravesar.

   A partir de aquí el camino discurre por senda herbosa que continúa perdiendo altura hacia el margen de la ría.

   Tras una temporada de lluvias, como es el caso, encontraremos grandes barrizales y profundos charcos que a duras penas se pueden esquivar, así que es aconsejable llevar calzado resistente al agua y que no importe manchar. En verano, aunque el camino es sombrío, no habrá problema.

"Sendero."
   La senda nos coloca junto a la ría disfrutando de preciosas vistas de la misma y múltiples accesos a las pequeñas calas que se forman con la marea baja. Merece la pena parar, descolgarse hasta la arena y echar un vistazo al paisaje que deja el recorrido de la ría.

"Ria de Castellanos."
 

"Arte en el camino..."
 


"Ria de Castellanos."

"Ria de Castellanos."

  Poco a poco nos aproximamos a Zaguan y el sendero cobra levemente altura para acceder a una pista de graba. A continuación, el resbaladizo descenso nos guía hacia una pequeña cabaña junto a la ría.

"Sendero."

"Pasarelas."

   Si bien, los accesos y pasos de alambradas se salvan con pequeñas pasarelas, hay zonas rocosas y saltos sobre arroyos que no se pueden evitar.

"Ria de Castellanos."

"Ria de Castellanos."

   La senda continúa junto a la alambrada bordeando la cabaña, y un pequeño puente nos da paso a una finca que se alarga hacia la urbanización de la Zorrozuela. El sendero serpentea entre rocas y se aproxima a la ría y por desgracia… en esta ocasión un derrumbamiento del terreno impide el paso.

   Desandamos el camino, regresando al terreno cercado. Tirando de memoria y recordando la trail de Ajo que recorría este camino, remontamos altura y alcanzado el alto cruzamos la alambrada de espinos para seguir el track de la marcha pero el antiguo paso está también cerrado al público por una valla  y un cartel de zona video vigilada.

   Así que no se puede continuar el camino… sin aviso alguno al comienzo de la ruta ni habilitando un paso provisional (que lo hay) mientras duren las obras de reconstrucción del sendero. Así es como hacemos las cosas por aquí. 

"Mirador."

   Tras intentos inútiles decidimos retroceder, esta vez por la zona alta de la finca, donde encontramos un banco en un espectacular mirador sobre la ría que aprovechamos para almorzar y viendo como varios grupos de senderistas avanzan hacia el callejón sin salida que se forma en la senda.

   Retrocedemos hacia la cabaña y tomamos el camino asfaltado que cobra altura hacia el barrio del Faro siguiendo el camino de las Blancas. Es un tramo asfaltado, poco apetecible sobre todo si hace calor, pero una alternativa a regresar por el mismo camino.

"Camino de las Blancas."
 

  Finalmente la estrecha carretera nos devuelve al barrio “El convento” donde habíamos dejado el coche cumpliendo así el paseo de casi 7 km. 

"Señalización."

"Ria de Castellanos."


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La Gandara de Soba -Collados del Asón.

   Nos acercamos de nuevo a la Gándara de Soba, y aunque el día nos permite  aventurarnos por las altas cumbres de los Collados, prefiero quedarme con la familia y “jugar” por los alrededores del río Gándara.

"Río Gandara."


"Área recreativa del Gándara."

"Área recreativa del Gándara."

"Área recreativa del Gándara."

"Peña Becerral."

"Nacimiento del Gándara."

"Nacimiento del Gándara."
"Valle de Soba."

"Valle de Soba."

"Subiendo a los Collados."


   Recién llegados a esta localidad, antes de pasar el puente nos internamos entre las casas aprovechando los caminos libres de nieve gracias al esfuerzo de los vecinos. Aparcamos junto a una de las casas y comenzamos a caminar junto al Gándara disfrutando de los impresionantes paisajes que nos regala el invierno.


   Toca calzarse las raquetas para avanzar hacia el área recreativa del Gándara cubierta de nieve dura. Disfrutar de esto es un auténtico privilegio y aprovechamos para pasear junto al río y las instalaciones del antiguo molino harinero, convertido hoy en un criadero de truchas.

 

  Avanzamos hasta el nacimiento, donde brotan las aguas entre las rocas bajo el macizo calizo que forma la peña Becerral y  nos encaminamos por la loma ganando altura hacia los collados aprovechando el paso que nos permite la nieve. 

   La altura ganada nos permite disfrutar de otra perspectiva del valle que mejora a medida que avanzamos hacia el alto del Asón.




   Las agradables temperaturas, ya mediada la mañana, invitan a parar y disfrutar de la panorámica y un pequeño almuerzo antes de acceder a la carretera de los collados. Tras calzarnos de nuevo las raquetas comenzamos descender poco a poco de nuevo hacia la Gándara  siguiendo las alambradas hasta encontrar el camino que nos devuelva  al coche.