Peña Candina - Ojos del Diablo

Desde su cumbre más alta en el interior de los picos de Europa, hasta su cota más baja al borde del mar, Cantabria ofrece los más espectaculares paisajes y entornos…

Algunos nos los regala con fáciles accesos para que todos podamos disfrutar de ellos sin pasar por dificultad alguna, convirtiéndose la mayoría de ellos en zonas “víctimas” de la visita masiva de turistas pasando a formar parte de la lista de “lugares más bonitos” de la región y de obligado paso, pero otros en cambio, los guarda celosamente en el interior de sus montañas, protegiéndolos con duros accesos, pasos complicados y duras ascensiones, no siendo aptos para el 100% de nosotros y que gracias a ello, mantienen ese carácter primitivo y original, y que precisamente hace que esos lugares sean tan bellos.

En esta lista puede incluirse la sierra de Candina, un imponente macizo de naturaleza Kárstica que partiendo a nivel del mar, se alza hasta los 489mt de forma prácticamente vertical por su cara norte, ofreciendo espectaculares vistas de la costa cantábrica.
La cumbre más importante  del macizo es Peña Candina, seguida del Solpico, de 486mt. No lo indica así el buzón del Candina, informando erróneamente de 472 mt y nombrando Solpico a esta Peña.

 Sierra de Candina, es bien conocida por ser el “hogar” de la más importante colonia del buitre leonado de todo Cantabria y es el único lugar de Europa de estas características, donde este hermoso espécimen habita tan cerca de la costa.

Sin ser una montaña de dificultad extrema, el monte Candina ha sido protagonista en los últimos años de varios accidentes, visitado por los servicios de rescate en numerosas ocasiones y por desgracia, se ha cobrado alguna que otra vida en los últimos tiempos.

Es por ello, que debería recomendarse como no “apto” para todos los públicos.
Parte de ello gracias a su paisaje fuertemente erosionado que deja al descubierto la naturaleza caliza del macizo, en algunos puntos carente de vegetación, ofreciendo un paisaje más propio de la alta montaña de interior que de los montes bajos de costa.

Con más ganas que tiempo para disfrutar de la mañana, nos juntamos Diego y un servidor para hacer una ruta de unas 3 o 4 horas  y estar en casa para comer, así que, para evitar alejarnos lo más posible optamos por esta opción, pese a que la niebla cerrada de primeras horas de la mañana, casi nos hace cambiar de opinión.

A las 8 recogía a Diego y a las 8:30 estábamos en el aparcamiento junto a la carretera (N-634) en el alto de Candina, situado entre Oriñon y Liendo, una  zona habilitada con mesas en la cual, por fin, puede verse la señalización e información de las rutas.

"Sendero"
Comenzamos ascendiendo a ritmo tranquilo por el estrecho sendero marcado por el Pr bien dibujado en la vegetación, formada por bosque bajo donde se juntan hayas con encinas, madroños y laureles. Sin prisa pero sin pausa tomábamos altura, a la vez que el día se despejaba dejando paso a un radiante sol y las temperaturas subían rápidamente.

"Diego"
No tardamos en alcanzar el primer alto, y el sendero ascendente se tornaba en descenso hacia la Hoya Tueros, de frente, nos topábamos de nuevo con otro duro repecho que zigzagueando ascendía durante aproximadamente medio kilómetro.  Dejando a mano izquierda la Hoya Falluengo, el terreno se volvía más horizontal, a la vez que el sendero se estrechaba y nos topábamos con algún escalón de roca. Al fondo una gran encina, solitaria en el agreste paisaje, marcaba el punto de giro a derechas del sendero, que tras una fácil y corta trepada nos dejaba a la entrada de Llana Tueros, otra gran dolina, herbosa, y por cuya ladera izquierda se dibuja el viejo sendero minero, que bien marcado, continúa remontando altura hasta llegar a los restos de las viejas edificaciones de lo que en su día fue una importante explotación minera, en la que, hasta antes de la guerra civil, se extraía mineral de hierro y que era bajado hasta el cargadero de Sonabia mediante un sistema de baldes.

"Hoya"

"Ruinas"
Una parada en este punto, nos deja disfrutar ya de las vistas del mar cantábrico.

"Panoramica"
Al alcanzar el “alto” dejamos de lado la señal que nos indica el “pico”, y continuamos de frente para llegar a los ojos de Llanegro u “ojos del diablo”, ventanas en la horadada montaña que hacen de mirador a la “ballena de Oriñon” o Cabo Cebollero desde la imponente mole caliza mostrando unos paisajes impresionantes de la zona.

"La ballena"

"Ojos del diablo"
A nuestras espaldas, la peña Candina y el Solpico, hacia los cuales, tras disfrutar del entorno y charlar con algunos compañeros de afición nos dirigimos retrocediendo sobre nuestros pasos menos de 1km y tomando el desvío bien señalizado que previamente habíamos dejado atrás.

"Cruce de caminos"

La mejor forma de llegar a la cima, es intentar seguir las marcas, ya que en este tramo el camino está poco definido, y el terreno se complica alternándose las grandes rocas con los profundos hoyos, en ocasiones, cubiertos por la vegetación complicándose la marcha.
Nos internamos en el terreno rocoso y accidentado, convirtiéndose en un estrecho sendero poco más adelante, que durante menos de 1km y tras una corta trepada, nos dejó en la cima de peña Candina.

"Buzon"
"Vistas"
"Cumbre"
El acceso a la misma, tras algún paso complicado, nos regaló unas vistas impresionantes, siendo un privilegiado mirador de la costa Cántabra y de las cumbres que la rodean.
Un rato en la cumbre nos despejó varias dudas sobre el terreno y como siempre, nos sirvió para hacer planes de cara a futuras rutas.


 El Solpico, cumbre gemela, se encontraba a escasos 200mt, pero viendo que ya se alargaba la ruta más de lo esperado, decidimos iniciar la vuelta por el mismo sendero por el que habíamos subido.


El camino de vuelta, con Diego tomando la iniciativa en la bajada, lo hicimos a paso ligero, y a pesar de que la ruta se alargó algo más de tres horas y cuarto, en movimiento apenas si llegamos a las 2h y 40´ dedicándonos el resto del tiempo a disfrutar de las vistas.


Unos escasos 7km, con la siempre agradable compañía de Diego, y disfrutando de nuevo de las montañas de Cantabria, aunque bonita, no dejo de reconocer que esta ruta tiene zonas complicadas y exigentes, que piden al excursionista unos mínimos físicos y técnicos para disfrutar de ella sin problemas, recordando siempre, que una montaña, por pequeña que sea, siempre es una montaña.

Mapa y detalles de la ruta.


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