Pico Vizmaya - Marcha popular de Entrambasaguas

La gente siempre asocia lo desconocido con las grandes distancias y los largos viajes…  cuantas veces nos preocupamos de organizar excursiones y conocer  lugares lejanos y obviamos lo que tenemos al lado de casa.

Comienza a mejorar el tiempo,… o por lo menos comienza a ser menos malo y se multiplica el número de rutas y carreras organizadas y que actualmente están tan de moda. Pero personalmente, de todos los formatos que podemos disfrutar, las que más me gustan son las marchas populares de montaña. Las que llevan realizándose durante años organizadas por gente del pueblo  para todos los públicos y edades.

En este lluvioso mes de mayo se celebraba la subida popular al pico Vizmaya, o también conocido como pico Elechino. Una ruta organizada de unos 17km que comienza y termina en la localidad de Entrambasaguas.

El Pico Vizmaya se alza con sus discretos  249mt sobre la localidad de Hoznayo, situado  frente a la Peña Cabarga ambos separados por el rio Miera.

Este monte ha sido a lo largo de los años fuertemente erosionado por la acción minera, pudiéndose observar desde los senderos que lo recorren curiosos paisajes formados por la descubierta roca y la vegetación que lucha por recuperar su entorno.


Pasa inadvertido debido a su proximidad a Peñacabarga, pero alberga en su interior una amplia red de senderos bien marcados, actualmente limpios, con recorridos totalmente recomendables y varias posibilidades. Otro de esos rincones que poca gente conoce a pesar de pasar frente a ellos a diario como es mi caso.

La ruta popular al Pico Vizmaya  tenía lugar el domingo  8 de mayo cumpliendo con esta su novena edición. Con una duración estimada  de 5 horas y de carácter popular y no competitivo, dos factores que hacen de esta una ruta asequible y con gran afluencia de senderistas.


Aproximadamente a las 9:30 de la mañana se tomaba la salida, media hora más tarde del horario previsto, recorriendo la calle principal de Entrambasaguas, el barrio del Sedillo, durante unos 600mt. desviándonos a la derecha pasando junto a las piscinas y las pistas deportivas. Por asfalto, continuamos por la carretera durante otro medio kilómetro.


Nos salimos de la carretera para, campo a través, dirigirnos al Barrio la Maza, el cual atravesamos de nuevo por las asfaltadas pistas parcelarias. Ya entre las ultimas casas nos desviamos por un estrecho sendero en continuo sube y baja hacia Navajeda, localidad que alcanzamos ya en el kilómetro 4,5 de ruta. Una primera parte muy fácil de caminar y pasando junto a bonitos rincones que se enlazan con el entramado pistas y caminos.
En Navajeda, ascendimos por el barrio de la Riestre, pera descender  a la orilla del rio Miera. Por pista, continuamos paralelos al mismo durante 2 km.


A pesar de que el día amenazaba lluvias, llegando incluso a caer alguna gota en el momento de la salida, la mañana fue despejándose poco a poco quedando un día perfecto para caminar.

 La inscripción, de tan solo 5€, daba derecho a una camiseta y avituallamientos líquidos y solido en este punto, así como a disfrutar de una comida en meta, lo cierto es que no se puede pedir más a la organización. No puedo decir lo mismo de los participantes, a medida que recorríamos el paseo a orillas del Miera, un continuo reguero de envoltorios, bolsas de plástico y botellas de agua indicaba nuestro paso por el lugar. Señal del poco civismo y educación de muchos de nosotros así como de poco respeto hacia aquello de lo que estamos disfrutando.

No nos paramos a pensar que esa senda o ese monte no está solo para que nosotros lo disfrutemos en ese momento, sino para que lo puedan disfrutar todos los que vengan detrás, hoy y siempre y se lo encuentren como a nosotros nos gustaría encontrarlo, pero en fin…siempre hay “iluminados” que no pueden llevar su basura hasta el siguiente contenedor.

A la altura de Ceceñas nos desviamos hacia la cantera, ascendiendo por la pista de grijo de acceso a la misma.  Tras un par de curvas, el trazado de la ruta nos hacía ascender directamente por la loma del monte unos escasos pero verticales 100mt.
En este punto tomamos un sendero a media ladera con unas preciosas vistas de Peña Cabarga y el Miera a su paso por Solares en primer plano y de Santander  y su bahía más al fondo.



Sin abandonar el sendero, en menos de un kilómetro comenzamos de nuevo a remontar altura internándonos en un eucaliptal. Dicho sendero continuaba bordeando la antigua mina salvando el pequeño alto que separa esta ladera del alto del bosque, en la cara opuesta o cara norte.


El descenso, primero por estrecho sendero y pista de monte en su parte final, nos dejaba junto a la carretera N-634 cumpliéndose ya el kilómetro 10 de ruta.

Tras un corto tramo de asfalto comenzamos de nuevo a subir por ancha pista que terminó por convertirse en un estrecho sendero. Un tramo sinuoso y cubierto por la vegetación, pero bonito y entretenido que nos hacía ganar altura sin apenas darnos cuenta.
Alternando espesos bosques de haya y roble con pequeños escampados de pasto de ganado, cortos repechos de subida y alguna que otra bajada rocosa más complicada, alcanzábamos el cementerio de Santa Marina. En este barrio confluyen las sendas de los 5 recorridos diferentes de un entramado de unos 10km perfectamente marcados que recorren este pequeño monte.


Atravesamos Santa Marina por sus estrechos callejos y continuamos  a media ladera en dirección a Hoznayo. A medida que avanzábamos el estrecho sendero se internaba  en zonas donde se veía una fuerte erosión y modificación del terreno por la actividad minera. Paralelos a la senda principal, recorríamos zonas más rocosas con tramos escalonados,  estrechos pasos y fuertes repechos.





En el kilómetro 13 comenzábamos la última de las subidas con final en el pico Vizmaya. El bosque de hayas se convertía de nuevo en zona de eucalipto, y la suave brisa se detenía. Un calor sofocante se unía al fuerte repecho que ascendía  por la loma norte del monte bordeando el macizo rocoso.

Al salir de entre los árboles, bajo nosotros se abrían las vistas de los pueblos de Hoznayo y Entrambasaguas, del otro lado la fuerte y rocosa pendiente con la multitud ascendiendo en fila para alcanzar la cumbre. Cantidad de niños acompañados de sus abuelos compartían la ruta uniendo tres generaciones de la misma familia en el mismo sendero, esto es algo que pocos deportes permiten.


La cumbre, pequeña, pero con unas vistas magnificas sobre todo de la zona del Miera, sus escarpados y continuos picos y más al fondo entre nubes y con nieve los picos de Europa y los collados del Asón.



Aprovechamos para descansar largo rato, charlar y disfrutar de las vistas en la “romería” del pico Vizmaya, donde apenas quedaba ya sitio para sentarse.


La senda de bajada  continuaba por la cara sur, descendiendo en línea recta por un primer tramo rocoso y “algo complicado” y finalmente  en un sendero fácil hasta un cruce de caminos.


De nuevo tomamos dirección a Santa Marina, desviándonos hacia Entrambasaguas al salir a la carretera del Barrio Elechino a escasos 2km por carretera del punto de partida.
Tras 4h y 40 minutos escasos de ruta contando las paradas para fotos y disfrutar del paisaje llegábamos de nuevo a la plaza de Entrambasaguas tras una mañana en compañía de familia, amigos y disfrutando de un bonito paseo.



A pesar de no entrar en mis planes me alegro de haber acudido a esta ruta, por conocer gente y nuevos lugares. El monte Elechino, como he dicho anteriormente está lleno de posibilidades para disfrutar de sus senderos en familia o en bicicleta de montaña, aunque en este caso algunos pasos pueden resultar más complicados. Seguro no tardaré en darme una vuelta por la zona e inspeccionar más a fondo los senderos que esconde este pequeño pico.

Para ver el álbum de fotos completo pinchar en el enlace.

Track y datos de la ruta.
Esta ruta ha sido realizada bajo el seguimiento y atención de una organización, por lo que no se recomienda seguir el track  por libre ya que se atraviesan parcelas privadas y se requiere de los permisos necesarios.


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